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Nacimientos, bodas y defunciones en 1920

Para terminar de ponernos al día con esta especie de registro civil de hace un siglo nos falta de revisar lo relativo a 1920, que debería de haber aparecido en el anterior número de Bidankozarte.

Algunos de los quintos de 1920 (Crisantos Pasquel y Salvador Sanz) y de 1919 (Victoriano Artuch y Marino Juanco), entre otros

En lo referente a los nacidos este año, fue un año promedio, con 13 nacimientos: Isidora Sanz Ornat [Ornat], Adriana Landa Sanz [Algarra], Cipriano Sanz Jimeno [Zinpintarna], Basilisa Ornat Landa [Bomba], Felisa Sanz Sanz [Danielna], Manuel Artuch Jimeno [Largotena], Manuel Urzainqui Hualde [Ferniando], Nicolasa Juanco Jimeno [Antxon / Diego], Salvador Sanz Urzainqui [Arguedas / Xereno], Valentina Landa Urzainqui [Arriola / Landarna / Llabari], Crisantos Pasquel Ornat [Paskel], Patrocinio Sanz Hualde [José María] y Gregoria Urzainqui Urzainqui [Pantxo / Molino].

Entre ellos, hay un poco de todo, como siempre. De los trece solo uno murió a temprana edad, Cipriano, los demás llegaron todos a mayores. Al igual que a la quinta anterior, a ésta también le tocó la Guerra Civil, y los cuatro quintos varones que llegaron a los 18 tuvieron que tomar parte en la contienda, muriendo uno de ellos (Manuel Artuch) en los últimos compases de la guerra. Algunas quintas también se casaron con bidankoztarras que habían participado en la guerra (Nicolasa, Valentina y Gregoria) y Patrocinio se desposó con un militar de los que llegaron a Vidángoz con los Batallones de Trabajadores.

Esta quinta también tuvo su cura, en este caso Manuel Urzainqui, que ejerció durante cerca de 15 años en Burgui, entre otros destinos.

De los y las nacidas en 1920 es curioso que bastantes se casaron con otros bidankoztarras y fueron cabezas de familia en casas de Vidángoz: Adriana con Mariano Ezquer Pérez [Landarna / Algarra] en casa Algarra; Nicolasa con Eusebio Pérez Goyeneche [Diego] en casa Diego; Salvador con Paula Artuch Jimeno [Largotena / Xereno] en casa Xereno; Valentina con Daciano Ezquer Pérez [Landarna / Llabari] en casa Landarna primero y posteriormente en casa Llabari; Crisantos con Lucila Ayechu Arrese [Iciz / Paskel] en casa Paskel; y Gregoria con Felipe Artuch Jimeno [Largotena / Molino] en el Molino.

Isidora y Basilisa se casaron a Sada y Rentería respectivamente y Felisa, que fue la única quinta que quedó soltera, vivió en Barcelona.

Aquel año hubo otras cuatro bodas en Vidángoz: Leonarda Urzainqui Urzainqui [Arguedas] con Epifanio Labari Sala (de Iciz y viudo de la bidankoztar Manuela Arguedas [Molena / Iciz]); Román Corrales López (Alamedilla, Salamanca) con Enriqueta Martín López (Piedras Albas, Cáceres); Teófila Mainz Mendigacha [Mendigatxa] con Francisco Mainz Gayarre [Urzainqui / Mendigatxa]; y Victoria Fuertes Salvoch [Lixalte / Montes] con Julián Montes Glaría [Roncal / Montes].

La familia Mendigatxa vivió momentos convulsos entre 1918 y 1920

Leonarda no tuvo mucha suerte y su marido falleció poco tiempo después, y decidió marchar junto con una prima de Igal a Estados Unidos, donde residía una tía suya de casa Arguedas. No debían de tener el dinero suficiente para ingresar en el país (sí entre las dos, pero no cada una individualmente) y las mandaron de vuelta después de haber visto la Estatua de la Libertad como ya comenté en el artículo ‘Un Urzainqui yanqui’ del nº 27 de Bidankozarte. La segunda pareja que se casó eran foráneos y se casaron no ya de penalti, sino después de haber tenido un hijo en 1919, lo que en la época habría sido poco menos que un escándalo. A Teófila no sé si le tocaba casarse y heredar casa Mendigatxa o fue la muerte de su hermano Norberto en 1919 lo que precipitó su boda, ya que sus otros hermanos Eleuterio y Teodosia habían marchado a Argentina y Diego les seguiría en 1920 o 1921. Y por último, Victoria Fuertes se casó con el herrero, que era natural de Roncal, y cuyo apellido (Montes) dio nombre a una casa que estaba pegada a casa Xoko y que hoy ya no existe (podéis leer sobre ella en el nº 12 de Bidankozarte).

En el capítulo de muertes, en 1920 hubo 13 fallecimientos, bastante más que los 8 muertos anuales que solía haber: Justa Anaut Pérez [Antxon], Micaela Mainz Landa [Landa], Cipriano Sanz Jimeno [Zinpintarna], Juliana Salvoch Urzainqui [Zinpintarna], Javiera Hualde Salvoch [Rakax], Margarita Fuertes Bretens [Xapatero], Rosario Pérez Goyeneche [Diego], Petra Fuertes Hualde [Txantxolit], Antonina Navarro Carrica [Pexenena], Feliciana Urzainqui Pérez [Kostiol], Santiago Ornat Sanz [La Santa], Aquilino Gayarre Necochesa [Gaiarre] y Nicanor Ornat Jimeno [Ornat]. Aparte de los 4 niños que murieron con días/meses (Micaela, Cipriano, Rosario y Santiago), otros tres niños de entre 7 y 10 años (Antonina, Feliciana y Aquilino) fallecieron de fiebres tifoideas. Los demás, de las frecuentes neumonías, ‘de viejos’ o de una peritonitis (Nicanor), que entonces no se operaban.

Bueno, pues ya veis, en 1920 varían algunas cosas con respecto a 1919 pero todo lo relatado nos ayuda a hacernos una idea de cómo era la vida en el Vidángoz de hace un siglo y qué pasaba en él.

Nacimientos, bodas y defunciones en 1919

Señalaba al inicio que, aparte de lo relativo a las epidemias, también en este número iba a haber algo de puesta al día, y es que como los cinco últimos números han sido monográficos por diversos motivos (bueno, y éste bien podía haberlo sido en lo relativo a epidemias), no he podido incluir sendos artículos que solían incluirse en el número de invierno ni el año pasado ni este. Me refiero al repositorio de nacimientos, bodas y defunciones registrados en Vidángoz hace 100 años.

Faltaba de repasar lo relativo a 1919, que tenía que haber aparecido hace cinco números de Bidankozarte, y ahora me pongo a ello.

Empezando por el capítulo de nacimientos, hace un siglo hubo diez retoños que vinieron al mundo en nuestro pueblo, cifra ligeramente inferior a la media de aquellos años, que era de 12,5 niños/año. En orden cronológico, la lista sería la siguiente: Teófilo Rodríguez Blázquez [de padres castellanos], Victoriano Artuch Urzainqui [Maisterra], N. De Andrés Fuertes [Xapatero], Ambrosio Navarro Carrica [Pexenena], Isidora Artuch Jimeno [Largotena], Marino Juanco Pérez [Paxapan / Xoko], Rosario Pérez Goyeneche [Diego], Santiago Pérez Goyeneche [Diego], Luis Martín Corrales [de padres castellano y extremeña] y Andresa Asín Gayarre [Pelaire / Pantxo].

Es una quinta un tanto atípica, ya que, para empezar, hay dos nacidos de padres foráneos. El primero es hijo de un pastor llegado de un punto tan lejano como Yeste (Albacete), lo mismo que su mujer. El otro consta como hijo de un obrero natural de La Alamedilla (Salamanca) y su mujer, natural de Piedras Albas (Cáceres), padre que seguramente se encontraría trabajando en la construcción de la carretera de Burgui a Vidángoz. Dos niños que apenas habrían vivido en el pueblo.

Por otra parte, tenemos varios que fallecieron a temprana edad: el de casa Xapatero (que no dio tiempo ni a ponerle nombre o nació muerto), Isidora y Rosario. Este último se trata de un caso de mellizos, que en aquella época era difícil que salieran adelante, y normalmente fallecían en poco tiempo uno de los dos o ambos. Cuatro años antes había habido otra pareja de mellizos en casa Diego y en aquella ocasión ambos habían fallecido en poco tiempo. Esta vez uno de los dos salió adelante, Santiago, que con los años sería sacerdote.

De los cuatro restantes, Victoriano y Ambrosio vieron marcadas sus vidas por la Guerra Civil. El primero quedó soltero y vivió en Vidángoz el resto de su vida. El segundo, tras la Guerra Civil, formó parte de la División Azul en la II Guerra Mundial y terminó casándose en Francia con Felisa, una bidankoztar de casa Paskel. Marino también se casó, con Capitolina Aldunate (de Ujué) y vivieron algún tiempo en Vidángoz aunque terminaron dejando el pueblo. El caso de Andresa es similar, puesto que se casó con Víctor Urzainqui [Pantxo] y terminaron emigrando al entorno de la capital en la década de 1960.

María Gayarre y Silvestre Asín, en la foto flanqueando a su hijo Ciriaco en el día de su ‘cantamisa‘.

En el capítulo de bodas, hubo cuatro: Antonio Landa Lanzaco [Sigüés / Algarra] e Irene Sanz Salvoch [Mailusa / Algarra]; Silvestre Asín Cemboráin [Uscarrés / Pelaire] y María Gayarre Guinda [Gaiarre / Pelaire]; Florencio Rodrigo Mendigacha [Maizena / Xoko] y Braulia Urzainqui Fuertes [Xoko]; Santiago Urzainqui Recari [Ferniando] y Norberta Pérez Jimeno [Landarna]. Otro bidankoztar, Fermín Landa Arriola [Mux] también se casó en 1919 con Dionisia Jiménez, de Javier, si bien lo hizo en Sangüesa, donde fue creciendo el negocio que él creo, las famosas Gaseosas Landa, tema del que también hablaremos en otra ocasión.

En las dos primeras había al menos un viudo y ambas parejas terminaron viviendo en una casa de la que no eran naturales ninguno de los dos. En las otras dos, también hay otra coincidencia inusual, aunque en aquella época no lo era tanto: los novios en ambas parejas eran americanos que habían empezado a hacer fortuna en Argentina, volvieron al pueblo a casarse y retornaron a América. A ver cuándo tengo ocasión (e información suficiente) para afrontar este tema de la emigración.

En cuanto a los fallecidos, fue un año promedio, muriendo ocho personas: tres niños (N. De Andrés Fuertes [Xapatero], Isidora Artuch Jimeno [Largotena] y Casta Sanz Hualde [Danielna] y cinco adultos (Norberto Mainz Mendigacha [Mendigatxa], Josefa Jimeno Navarro [Danielna], Melchor Fuertes Salvoch [Fuertes / Melchor-Cosme], Miguel Hualde Salvoch [Pelaire] y Santiago Mainz Fuertes [Montxonena].

Nota de prensa de El Pensamiento Navarro (17/02/1919) sobre la muerte accidental de Norberto Mainz [Mendigatxa]. Días después también se le dedicó un amplio espacio a sus funerales en el Diario de Navarra.

De entre estos cinco adultos, dos eran bastante jóvenes: Norberto, de 24 años, falleció tras recibir una coz de una caballería y cuya desgracia tuvo su sitio hasta en la prensa de la época, y Santiago, que padecía una enfermedad pulmonar, secuela seguramente de alguna neumonía padecida. Los tres restantes, ya de mayor edad, fallecieron por causas más comunes: Josefa, con 54 años, de un derrame cerebral; Melchor, con 80 años, de ‘senectud’ (o sea, ‘de viejo’); y Miguel, con 65 años, de ‘parálisis’.

Como veis, los protagonistas y las circunstancias que rodean a estos nacimientos, bodas y fallecimientos de 1919 son un fiel reflejo de lo que acontecía en el Vidángoz de hace 100 años.

La edad de oro de la alpargata

Quien más quien menos ha oído historias sobre alguna mujer de Vidángoz que fue ‘a la alpargata’, bien por ser de su casa, bien por haberlo oído contar a sus mayores. Así, más o menos se tiene noción de cuándo terminó este modo de vida, en torno a la Guerra Civil, pero ¿cuándo había empezado?

Haciendo un poco de historia, en Mauleón y sus alrededores se realizaban alpargatas artesanalmente desde antiguo, pero no era ni el único centro de producción ni el principal. Sin embargo, desde 1860, en Mauleón se procedió a la industrialización del sector con la construcción de talleres y fábricas que podían producir una mayor cantidad de alpargatas. Pero si se aumentó la producción, la oferta, era porque había una demanda que cubrir, y es que en esa misma época la emigración vasca, particularmente a Argentina se disparó, y en su destino no encontraban su calzado habitual, y alguien de Mauleón, con buen criterio, vio allí una oportunidad de negocio. También se señala como causa del incremento de esta demanda la explotación minera del norte de Francia, cuyos trabajadores gastaban este calzado en gran cantidad.

Así, la industria de la ‘espartina’ (llamada así por tener la suela de esparto) crecía de tal manera que no encontraba mano de obra suficiente ni en Mauleón ni en los pueblos de su comarca, y esto atrajo a trabajadoras del sur de la muga, de los valles de Roncal, Salazar, Ansó, Hecho…

También tuvo mucha influencia en este asunto la III Guerra Carlista (1872-1876), tercera guerra civil que sufrió nuestra tierra en apenas 50 años, tras la cual muchas familias quedaron en situación de necesidad y vieron en la industria de la alpargata una oportunidad de salir adelante, de manera que las mozas de Vidángoz comenzaron a realizar ese viaje de ida en otoño y vuelta en primavera hacia las fábricas de Mauleón.

Carta de 1904 de Mariano Mendigacha a Resurrección Mª Azkue donde menciona someramente el modo de vida de las alpargateras.

Y es que no marchaban a la alpargata las jóvenes de cualquier familia, y aún se mantiene en la mente de algunos lo que ya comentaba Mariano Mendigacha en una carta a Azkue en marzo de 1904: ‘Desde hace veinte o más años, todas las chicas de la gente necesitada van a Francia a trabajar en la alpargata todo el invierno, y de allí vienen y van, porque cada día tienen un jornal de una peseta y costes, y en tiempo de siega, durante un mes o más, el coste y a cada tres pesetas [diarias]. Por esto está perdido el servicio de las mujeres [en las casas del valle]’.

Y así estuvieron durante seis décadas, hasta que otra guerra civil y la posterior II Guerra Mundial (que afectaba a Mauleón) terminaron con este tránsito pirenaico. Seis décadas que, como veréis, dieron para mucho.

El concejal Jimeno, destituido

A la hora de citar alguien con el apellido Jimeno con una historia relevante pensaba que lo iba a tener difícil, pero entonces recordé un documento que encontré la pasada primavera y que me dejó ciertamente descolocado por lo desconocido del asunto.

La historia en cuestión nos lleva al Vidángoz del otoño de 1936, con la Guerra Civil recién empezada. Nuestro pueblo, como toda Navarra en general, era zona ‘nacional’, esto es, de dominio franquista. Y en principio, y por lo que nos han contado o por lo que ha quedado en la memoria popular, en nuestro pueblo solo la familia Landa sufrió las represalias por su tendencia política izquierdista.

Escrito del Gobierno Civil por el que se acuerda destituir al concejal del Ayuntamiento de Vidángoz Ángel Jiménez [Jimeno] Salvoch por ‘simpatizar con las izquierdas’. [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]

Pues resulta que no fueron los únicos. Y es que al protagonista de esta triste historia, al entonces concejal del Ayuntamiento de Vidángoz Ángel Jimeno Salvoch [Zinpintarna / Llabari], le tocó sufrir en sus carnes la represión política, en su caso con la destitución de su puesto de concejal ‘por ser simpatizante con las izquierdas’. Así lo demuestra un escrito que encontré recientemente en el Archivo Municipal de Vidángoz [Caja 023, carpeta 1936)]. Se trata de un comunicado del Gobierno Civil bastante escueto fechado el 10 de noviembre de 1936 en el que podemos observar varios datos:

    • Hay un error en la grafía del apellido del cesado, ya que el documento original dice ‘Ángel Jiménez Salvoch‘, cuando debería decir ‘Ángel Jimeno Salvoch‘.
    • La destitución se realizó a iniciativa del entonces alcalde de Vidángoz Pedro Salvoch Salvoch [Salbotx / Calderero], que debió de enviar una solicitud a tal respecto el 21 de octubre de 1936 (o sea, que la guerra ya llevaba tres meses en marcha, no fue nada más empezar).
    • El motivo de destitución es ser ‘simpatizante con las izquierdas‘.
  • La Comandancia de la Guardia Civil de Navarra emitió un informe que, por lo visto, confirmaría lo señalado por el alcalde de Vidángoz y por ello se procedió a la destitución del alcalde.

Ángel Jimeno Salvoch [Zinpintarna / Llabari]. (Foto: Fondo Fotográfico Santiago ‘Calderero’)

Curiosamente, y pese a los avances en la investigación de la memoria histórica en los últimos años, nadie había dado noticia de esta destitución. Seguramente se deba al hecho de que esta destitución no consta por ninguna parte en los libros de actas del Ayuntamiento de Vidángoz, y de hecho, el acta de concejal de Ángel Jimeno tardó en ser ocupada más de un año. Habrá que intentar corregir esta falta y dar a conocer este hecho ocultado y olvidado.

Ante esto, parece ser que Ángel decidió ‘tragar‘ y callar, y de hecho, ninguno de sus descendientes tenía conocimiento de esta circunstancia… Mi teoría relativa a sus ‘simpatías con las izquierdas‘ está relacionada con el bar que regentaba Ángel en casa Llabari, donde supongo que éste habría permitido reuniones de ‘izquierdistas‘, y esto habría sido excusa suficiente para apartarlo de su acta de concejal cuando habría ‘molestado‘ con sus opiniones (de otra forma, habría sido apartado de su cargo inmediatamente, en julio o agosto de 1936). El caso es que, aparentemente, siguió desarrollando su actividad sin otras consecuencias durante muchos años.

En fin, seguro que Ángel Jimeno habría preferido no aparecer en este espacio por este motivo…

Aquellos baños en la balsa

La chavalería de las colonias bañándose en la balsa a finales de la década de 1970.

La chavalería de las colonias bañándose en la balsa a finales de la década de 1970.

Con los calores del verano, está claro que lo mejor es ponerse a remojo. Hoy en día seguimos teniendo Ziberria pero, ¿quién no se acuerda de la balsa? ¡Qué recuerdos y cuántos buenos ratos habremos pasado allí!

Pues bien, en este tema como en cualquier otro, nunca llueve a gusto de todos y a alguien le tenía que parecer mal lo de bañarse en la balsa. Y es que cuando la última Guerra Civil acababa de cumplir dos años, el 20 de julio de 1938, el entonces párroco de Vidángoz, Don Marcelino Murillo, envió un escrito al alcalde sobre la inmoralidad de los baños en la balsa que decía lo que sigue:  ‘Es público y notorio en esta villa el hecho de los baños que tienen lugar en la llamada “balsa del molino”, faltándose en ellos a las más elementales reglas de decencia pública‘.

Don Marcelino Murillo, el párroco protagonista de esta historia.

El escrito completo se puede consultar en este enlace.

Se dice que este cura era reaccionario, pero me consta que a alguno de los que le siguieron tampoco le gustaban los baños en la balsa por los mismos motivos.

En fin, menos mal que los tiempos cambian.

Como curiosidad, la foto que pongo de la balsa no es con gente del pueblo porque no he encontrado ninguna, se ve que porque para nosotros no era nada extraordinario. Menos mal que las colonias sí que echaron fotos allí e inmortalizaron aquellos chapuzones en la balsa

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