Archive for the ‘Mariano Mendigacha’ Category

‘Motín pesetero: Pamplona 1837’, por Germán Ulzurrun Zabalza

En el Diario de Navarra de ayer, otro interesante artículo de Germán Ulzurrun Zabalza que, aunque solo sea de refilón, nos da información sobre personas relacionadas con dos bidankoztarras.
El artículo de Germán, titulado ‘Motín pesetero: Pamplona 1837‘ (https://goo.gl/KW7YZ4) nos habla de un suceso poco conocido que tuvo lugar en las filas liberales (el artículo explica el porqué de la denominación ‘pesetero‘) en el transcurso de la I Guerra Carlista (1833-1839).
Pues bien, como decía, se menciona a dos personas relacionadas con sendos bidankoztarras: el primero de ellos es el urzainkiar Pedro Cruchaga, hermano de Gregorio y Juan José, coroneles de Espoz en la Guerra de Independencia (por cierto, Juan José fue asesinado en la Guerra Realista, una contienda previa a la I Guerra Carlista, por Francisco Armengol, un militar valenciano que también debió de pasar o estar acuartelado en Vidángoz, ya que una hija suya nació en el pueblo). Los Cruchaga eran una familia importante del valle y, como siempre ha ocurrido, las casas con solera emparejaban a sus hijos entre ellas. Así pues, una casa con solera de Vidángoz, la actual casa Diego, casó a una de sus hijas, Manuela Francisca Pérez Garde (hermana de Diego Pérez Garde, a cuyo nombre quedó atada la casa) con Pedro Prudencio Cruchaga Urzainqui. Así, Pedro y su esposa bidankoztar vieron seriamente mermada su hacienda (¡335 ovejas!) para proporcionar raciones a las tropas liberales, por lo cabe pensar que los años siguientes en dicha casa no habrían sido fáciles (bueno, o sí, ya que si les llevaron 335 ovejas quizás tendrían muchas más… pero en cualquier caso, habrían acusado esa requisición de ganado).

Fusilamiento de carlistas

El segundo nombre que aparece en el artículo y que podemos relacionar con Vidángoz es el de Pablo Barricat. Este Barricat, seguramente roncalés, podría ser quien, en compañía de algún hermano suyo y con alguna tropa bajo su mando, se encargó de asesinar en Vidángoz a Manuel Mendigacha, padre del famoso Mariano Mendigacha [Mendigatxa] y cabecilla carlista, y a otras cuatro personas el 5 de diciembre de 1835, tal y como lo atestigua la prensa liberal de la época (El Eco del Comercio 21/12/1835 y La Revista Española 06/01/1836). Este capítulo de la muerte de Manuel Mendigacha es el que dio origen a la famosa frase ¡Mendigacha ríndete!. Como se suele decir en estos casos, ‘quien a hierro mata, a hierro muere‘, y en este caso, uno de aquellos Barricart (así se menciona en la prensa), terminó sus días fusilado.

Tiempo de carnaval

Entramos en invierno y parte de él es lo tocante al carnaval, un tiempo relacionado en principio con la alegría y el disfrute en hermandad. Poco sabemos, no obstante, de la forma en la que antiguamente se celebraba en nuestro pueblo.
En las entrevistas que realicé a los mayores del pueblo hace unos años recordaban del carnaval sobre todo a los zipoteros, hombres vestidos de saco con cierto relleno de paja, un par de pequeñas esquilas en la espalda, la cara  oculta tras un trapo y un sombrero grande (‘como el de los mariachis’ a decir de algunos) y, sobre todo, una temible vara con la que sacudían a diestro y siniestro, con particular predilección por las mozas. También señalaban que se hacía una especie de llega y que, con lo recogido, los mozos hacían una merienda. Y poco más sabemos.

Zakuzarrak de Lesaka, cuya apariencia recuerda en algunos aspectos a los zipoteros de Vidángoz

Pues bien. Tenemos en nuestro valle en general y en nuestro pueblo en particular la suerte de que, por un lado, por nuestra situación aislada y por nuestro carácter, muchos de nuestros elementos culturales perduraron más que en la mayoría de lugares de nuestra geografía, y por otra parte, diversos estudiosos encontraron en nuestro valle una gran fuente de información, y sus trabajos nos sirven en día para poder evocar nuestro antiguo modo de vida.
Así, podemos reseñar el trabajo realizado por el izabar Bernardo Estornés Lasa en diversos campos (etnografía, uskara…) por su condición de investigador y roncalés, pero también hubo otros como Louis Lucien Bonaparte (que basó el estudio del uskara roncalés en la variante del mismo que se hablaba en Vidángoz apoyándose en Prudencio Hualde [Malkorna / Vicaría] y Mariano Mendigacha [Mendigatxa]), Resurrección María de Azkue (inicialmente en lo relativo al uskara pero también en temas relacionados con la etnografía, teniendo como gran colaborador al ya mencionado Mariano Mendigacha) o Juan Garmendia Larrañaga (etnógrafo que en nuestro pueblo contó con Isidro Urzainqui [Kostiol/Santxena] y Constancia Pérez [Santxena] como colaboradores principales). Por supuesto, hay otros muchos, pero son los mencionados los que seguramente tuvieron un mayor trato con Vidángoz.
Bueno, pues es gracias a lo recogido por uno de ellos, por Azkue en este caso que podemos dar cuenta de  algunas de las características de los carnavales de Vidángoz antiguamente. Así, el Diario de Navarra del 16 de febrero de 1967, en su página Nafar-izkuntzan, daba cuenta de algunos aspectos del carnaval en varias comarcas de Navarra, de acuerdo con lo publicado entre 1935 y 1947 por Resurrección María de Azkue en su Euskalerriaren Yakintza.

Diario de Navarra 16/02/1967

Así, señalaba que en Vidángoz los tres jueves anteriores a Cuaresma se celebraban diversas meriendas: aitakunde (reunión de padres), tres jueves antes de cuaresma; amakunde (reunión de madres), dos jueves antes de Cuaresma; y orokunde (reunión de todos), el jueves antes de Cuaresma.
Además de estas meriendas, se indica que en nuestro valle también se celebraba otra fiesta denominada oilokunde (reunión de la gallina), en la que los niños, con los ojos vendados y un palo en la mano, tenían tres golpes, tres intentos, para matar a una gallina, y el que lo conseguía, se la terminaba comiendo acompañado por el maestro.
Preguntado por el oilokunde, Mariano Mendigacha que no entendía a qué se refería Azkue con esa palabra, por lo puede que en Vidángoz bien se le diera otro nombre o bien no tuviera lugar esa celebración… o tal vez simplemente la cabeza empezaba a fallarle a Mariano, como parecen indicar sus últimas cartas.
Bueno, ahora ya sabemos un poco más sobre cómo eran nuestros carnavales antaño.

De Vidángoz a los “siete mares”

Artículo del Diario de Navarra del 11/11/2016.

El pasado viernes día 11 de noviembre el Diario de Navarra publicaba en su última página el artículo ‘Palos navarros para el Santa Eulàlia‘.
En él, pese a lo que se pueda pensar por el titular, se indicaba, en resumidas cuentas, que esa embarcación iba a ser restaurada a cargo de un arquitecto navarro.
El caso es que me trajo a la cabeza una historia con similares ingredientes pero con Vidángoz de por medio. Y es que en la década de 1940 y con motivo de una restauración del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (ni más ni menos) se llevó para sus nuevos mástiles al menos un árbol de los montes de Vidángoz (tal vez todos los que se necesitaban).
La foto, datada en 1948 y proporcionada por Iñako Zia, nieto de Julián San Martín, molinero de Vidángoz durante varios años en las décadas de 1930 y 1940 (cuarto por la derecha en la imagen), es digna de ver.

1948 – Un árbol de Vidángoz servirá para reemplazar uno de los mástiles del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (Fuente: Iñako Zia San Martín).

Por otra parte, esto sirve para mostrar que hasta hace no muchas décadas el monte, los árboles, se cuidaban mucho, llegando incluso al punto de orientar el crecimiento de determinados árboles en función del uso que habían de tener en un futuro. Si bien este extremo no está apenas estudiado en Vidángoz, se conoce que en otros lugares, por ejemplo en Sakana, que algunos árboles eran curvados o se les dejaba tal o cual rama para, en un futuro, aprovechar esa forma en la construcción de embarcaciones que se realizaba, en aquel caso, en los puertos gipuzkoanos. No estaban, pues, todos los árboles destinados a ser leña, material de construcción o a ser ensamblados en una almadía para su venta aguas abajo, sino que sus usos eran diversos y se aprovechaban las características específicas de cada tipo de madera. Así lo explicaba Mariano Mendigacha en una de las cartas que envió a Resurrección María Azkue en 1903 y a la que ya se hizo referencia en esta publicación hace algún tiempo (1ª parte y 2ª parte).
Para terminar, e imitando a un anuncio de electrodomésticos reciente, los que aparecen en la foto junto al árbol caído podrían decir aquello de que el buque-escuela ‘tiene un poquico de mi’.

Las cartas de Mariano Mendigacha (su personalidad)

Tras dos números de ausencia de esta sección, y aunque sea brevemente, volvemos al repaso a las cartas que escribió Mariano Mendigacha en aquel Vidángoz de hace más de un siglo.

En esta ocasión daremos cuenta de otra de las pequeñas muestras de su carácter que dejó entrever en sus escritos. Este apunte lo tomamos de la carta de febrero de 1905, precisamente la última misiva que tratamos en el número 14 de Bidankozarte.

En ella Mariano muestra a Resurrección Mª Azkue sus pensamientos al respecto de las cartas que le escribe: ‘Ya hace algún tiempo que tengo dos pensamientos metidos en la cabeza:

Mariano Mendigacha y sus dos pensamientos.

El uno que me dice: D. Resurrección está harto de tu vascuence, de tus cartas y de tu forma de escribir, con el trabajo que lleva, aborrecido con un desagradecido, te tira todas las cartas a debajo de la mesa; no le escribas más.

Y el otro me dice: no le creas a ése, ya sabes que le agrada tu vascuence, D. Resurrección no se aburre nunca de tu vascuence, de tus cartas, ni de tu forma de escribir; ya sabes que, aunque está metido en grandes trabajos, ya tiene cabeza y paciencia con las demás cosas para atender a todos; ya sabes también, por más trabajo que se le junte no le fallarán a D. Resurrección, pues está dado al trabajo, igual que el burro a los palos, no dejes el escribir como hasta ahora’.

Nuestro Mariano era un trabajador infatigable, pero que no quería ser canso. Azkue le confirmó que no lo era y, gracias a su colaboración, Vidángoz tiene un lugar importante en el mapa del Euskera.

Las cartas de Mariano Mendigacha (XII): Tipos de ganado

Al hilo de los mulos, machos y demás a los que hemos dedicado las secciones de Notas históricas y Vocabulario, en su carta de febrero de 1905 Mariano Mendigacha da cuenta de los nombres que en Vidángoz se daban a los diferentes animales domésticos, tanto caballares como de otro tipo, en uskara y en castellano.

Así, por razas dice Mariano que a los diferentes ganados se les denomina:

  • al caballar, zamari gentia;
  • al mular, mando gentia;
  • al asnal, asto gentia;
  • al vacuno, abel gorria;
  • al ganado de cerda, txerri gentia;
  • al ganado menudo, azienda xnea;
  • al pelaje [caprino], biladuna;
  • al lanar [ovino], iladuna.

Los machos de cada raza se llaman como sigue:

  • al caballo, zamario;
  • al asno, astoa;
  • al toro, zezena;
  • al cerdo, aketza;
  • al cabrón, akerra;
  • al carnero, mardano.

A las hembras cuando están en celo se les da el siguiente nombre:

  • yegua o burra en celo, en uskara gori;
  • vaca en celo, en castellano (c) toridera, en uskara (u) susare;
  • a la cabra, urcidera (c) e irurzu (u);
  • a la oveja, amanecer (c) y arkara (u);
  • a la cerda, barraguera (c) e inausi (u);
  • a la perra, cachonda (c) y ogara (u);
  • y a la gata, amoros (u).

Para terminar, Mendigacha da cuenta de los nombres que se les da a las crías de cada raza en función de su edad:

  • caballar recién nacido, cría (c) y ume (u);
  • caballar de un año, potro (c) y putxu (u);
  • mular recién nacido, cría (c) y ume (u);
  • mular de un año, mulato (c) y manyoko (u);
  • mular de 7 años, cerrado (c) y zerratruk (u);
  • asnal recién nacido, cría (c) y ume (u);
  • asnal de un año, pollino (c) y attoko (u);
  • vacuno recién nacido, cría (c) y ume (u);
  • vacuno hasta un año, ternero (c) y xanl (u);
  • vacuno hembra hasta 3 años, bigantxa (u);
  • lanar macho hasta un año, ariko [ahariko] (u);
  • lanar macho hasta dos años, borro (u);
  • lanar macho hasta tres años, ari [ahari] (u);
  • lanar macho de más de tres años, se les llama en función de los dientes que tenga por sus años;
  • lanar hembra hasta un año, artxo (u);
  • lanar hembra hasta dos años, primala (u);
  • lanar hembra de más de dos años, se denominan de igual forma que los machos;

En aquella época los animales domésticos ocupaban un lugar fundamental en la vida de nuestros antepasados, y es por ello que el vocabulario estuviera tan especializado. Con todo, y tal y como hemos visto en ocasiones anteriores en la sección Vocabulario, no están aquí todas las que son, todavía faltarían otras muchas.

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