Posts Tagged ‘Casa Paxapan’

Una quinta marcada por la guerra civil

Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra]

De los seis varones nacidos que llegaron a adultos, todos menos Domingo Hualde Gayarre [Pelaire] tuvieron que ir a la guerra, la mayoría por su condición de quintos cuando estalló el conflicto. La contienda dejó huella en esta quinta, ya que Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra] falleció y Abundio Sanz Sanz [Danielna] fue herido tres veces. Los otros tres, Dionisio Mainz Landa [Mux], Norberto Juanco Pérez [Paxapan] y Esteban Sanz Urzainqui [Arguedas], tampoco habrían pasado muchas alegrías en aquella contienda.

 

 

 

 

 

 

Vidángoz en 1917

1917 no fue un buen año en lo demográfico para Vidángoz: nació menos gente (diez) que la que murió (trece), y si a esto le añadimos los que habrían emigrado, ya que en aquellos años muchos pusieron rumbo a Argentina, podemos concluir fácilmente que la población disminuyó aquel año. Al escaso número de nacimientos (la media en la década de 1910 fue de casi catorce nacidos/año) y a la emigración habría contribuido, probablemente, la I Guerra Mundial que estaba en curso. En el número de defunciones, tal vez también, ya que habría escasez de recursos. Sea como fuere, fallecieron en aquel año trece personas, cuando la media anual de aquella década fue ligeramente superior a ocho. En el capítulo de bodas, mal año también, con solo un enlace celebrado por los 3,5 matrimonios de media de la década de 1910. Pasemos a conocer los nacidos, casados y fallecidos en aquel año, en orden cronológico, así como sus casas de origen y destino.

Abundio Sanz Sanz [Danielna]

En 1917 nacieron Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra], Abundio Sanz Sanz [Danielna], Anastasia Artuch Jimeno [Largotena], Prudencio Landa Arguedas [Arotx], Domingo Hualde Gayarre [Pelaire], Dionisio Mainz Landa [Mux], Norberto Juanco Pérez [Paxapan], Casta Sanz Hualde [José María], Esteban Sanz Urzainqui [Arguedas] y N. Pérez Sanz [Santxena].
De estos diez nacidos, como en cualquier año, hubo de todo un poco: El de Santxena no llegó ni a tener nombre, murió al poco de nacer, y tampoco vivieron mucho Prudencio (falleció con poco más de cuatro meses de edad) y Casta (primogénita de casa José María y que vivió poco más de dos años). Cuatro de ellos fueron primogénitos en su casa (Veremundo, Abundio, Domingo y Casta), pero ninguno de ellos fue el que la heredó o siguió en la misma (Veremundo falleció en la Guerra Civil, Abundio se hizo religioso, Domingo se marchó a América y Casta falleció con solo dos años). Por último, señalar que la única mujer de la quinta que llegó a adulta lleva camino de llegar a ser centenaria (cumplirá un siglo el próximo 21 de abril), siguiendo los pasos de su madre, Donata Jimeno Ornat [Garro / Largotena], que ya alcanzó ese hito el 7 de agosto de 1991, tal y como recordábamos en el número 20 de Bidankozarte.

Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra/Paskel], único matrimonio que se formó en 1917.

En el capítulo de bodas, solo tenemos el enlace entre Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra / Paskel], que dio como fruto seis hijos.
En cuanto a los fallecidos, en 1917 perdieron la vida Francisca Pérez Mendigacha con 83 años [Antigua Mailusa, actual Casa Consistorial], Juana Monzón Juanco con 74 años [Monxon / Artutx], Felipa Mayo Urzainqui con 16 años [Rakax], Ciriaco Landa Urzainqui con 2 años [Arriola], Juana Miguela Mendigacha Aroza con 73 años [Maizena], Eladio Urzainqui Pérez con 7 meses [Kostiol], Gregoria Glaría Mayo con 88 años [Llabari], Prudencio Landa Arguedas con 4 meses [Arotx], Marcos Urzainqui Aroza con 69 años [Pantxo], Pedro Hualde Jiménez con 28 años [Pelaire], N. Pérez Sanz con 0 días [Santxena], Domingo Mainz Artuch con 67 años [Artutx / Molena] y Francisca Guinda Gárate con 62 años [Kurllo / Gaiarre]. Cabe reseñar que, quitando los cuatro niños fallecidos (cifra habitual en aquellos tiempos), solo dos de los otros nueve (Felipa y Pedro) fallecieron a una edad temprana para aquellos tiempos, los otros siete podríamos decir que llegaron a viejos, Gregoria incluso llegó a rozar los 90 años, que para aquellos tiempos era como ser centenaria en nuestros días.
Pues todo esto sucedió en el Vidángoz de 1917.

Casa Lixalte

Nos toca en esta ocasión indagar por 5ª vez una casa del barrio de Iriartea: casa Lixalte, situada en la actualmente denominada calle de La Fuente.

Luis Fuertes, regentando el bar de Lixalte.

Al pensar en casa Lixalte a todos nos viene a la mente su pasado reciente, esto es, el bar de Lixalte y el difunto Luis tras la barra, y si echamos la vista un poco más atrás, también podemos recordar a la también difunta Rafaela regentando la tienda. Pero, como diría aquel, eso es anteayer, historia reciente.

Remontándonos un poco más en el tiempo, encontramos casa Lixalte deshabitada durante casi veinte años, entre 1952 y aproximadamente 1970, consecuencia de la desgracia familiar: Los dos cabezas de la familia Fuertes Juanco, Concepción y Venancio, murieron prematuramente en apenas cinco años, entre 1947 y 1952, dejando tres huérfanos de los que se hizo cargo la familia materna, de casa Paxapan, hogar en el que pasaron a residir los hermanos Fuertes Juanco.

Casa Lixalte hacia 1950.

Con anterioridad a este periodo en el que estuvo vacía, la casa había seguido durante unas cuantas generaciones una dinámica hereditaria normal, que podemos seguir al menos hasta 1810. Por el camino, si incluimos a los hermanos Fuertes Juanco, cinco generaciones con el apellido Fuertes, que llegó a la casa en el año 1831, con el enlace entre Pedro Miguel Fuertes Eseverri (Fuertes) con María Antonia Ustés Barricat (Lixalte). ¿O sea que antes en casa Lixalte eran de apellido Ustés? Bueno, en realidad solo lo fue una generación, habiendo subido el apellido (su portador, se entiende) de Burgui en 1806. Y se entiende que la generación anterior llevó el apellido Barricat (o Barricart, ya que la grafía varía con facilidad), apellido que habría venido de Roncal dos generaciones antes. De ahí hacia atrás, de momento, solo podemos hacer conjeturas.

Sea como fuere, el nombre de la casa indica sin duda que en algún momento los habitantes de la casa llevaron el apellido Elizalde, que, teniendo en cuenta que la pronunciación bidankoztar convierte el sonido “z” en “x” y que la “e” inicial se habría perdido con el uso, nos queda Lixalte. Paradojas del destino, hoy en día hay otra casa en Vidángoz que se llama Elizalde.

Aspecto de casa Lixalte en torno a 1980, similar al actual.

Y más paradójico aún es que ninguna de las dos tenga relación con el significado de Elizalde: Eliza (iglesia) + alde (al lado), esto es, al lado de la iglesia. Pero bueno, esto se explica por el mero hecho de que las casas en Vidángoz suelen tomar su nombre del apellido de sus dueños.

El caso es que Elizaldes ha habido en Vidángoz en los dos últimos siglos, en casa Elizalde (a la que dieron nombre), y en casa Paskel, a donde llegó un Elizalde, Cleto, originario de Salvatierra, y de donde descendía el fundador de casa Elizalde, pero ni rastro del apellido en casa Lixalte.

Podemos aventurar que algún Elizalde habría vivido en la casa, si bien sería en tiempos anteriores a los que podemos rastrear siguiendo líneas familiares. Así, en un documento que recoge la riqueza agraria y ganadera de Vidángoz en 1613 (documento que revisamos en el nº 9 de Bidankozarte), aparece “Catalina Burdaspar, muger de Joanes de Eliçalt”, mención que podría apoyar nuestra teoría.

Y rebuscando un poco más, podemos ver que en el Recuento de casas de comienzos del siglo XVI el apellido Eliçalte era mucho más frecuente, y encontramos que 4 de los 73 propietarios de casas de Vidángoz en aquel momento tenían dicho apellido.

Concurrida reunión delante de casa Lixalte.

Es por ello que, probablemente, el origen del nombre Lixalte sea así de antiguo. Y también es probable que, al igual que ha sucedido con el nombre de alguna otra casa (que veremos en su debido momento), originalmente se llamara Lixalterna o Lixaltena y con el tiempo perdiera la partícula final del nombre.

Pero además de Lixalte, según señalaba Miguel Mainz Salvoch (Jimeno), parece que en algún tiempo algunos la denominaban casa Leocadi, no sabemos si en referencia a un Leocadio o a una Leocadia. En Vidángoz desde 1701 solo ha habido 5 Leocadios o Leocadias pero, curiosamente, remontándonos en la ascendencia familiar de casa Lixalte encontramos una Leocadia Gorria Drunda, que habría sido la que heredó la casa en su momento y que es quien se casó con el que trajo el apellido Barricat.

En cuanto exterior de la casa, hay varios aspectos que nos hacen pensar que la construcción que conocemos actualmente es relativamente reciente: el hecho de que tenga 3 alturas + sabaiao (cuando lo habitual era 2 alturas + sabaiao), el hecho de que tenga ventanales y balcones grandes, que la piedra de las esquinas y de los marcos de las ventanas no esté trabajada por cantero… Todo ello parece corroborar lo que señalaba en ese sentido Trinidad Montes Fuertes (Montes / Hualderna), que indicaba que casa Lixalte, de donde era originaria su madre, habría sido reformada o reconstruida siendo su madre moza, lo que vendría a apuntar a las primeras décadas del siglo XX.

Y, de momento, esto es lo que podemos contar sobre casa Lixalte.

Casa Xoko

Cerramos esta cuarta vuelta sobre las casas de Vidángoz en casa Xoko, situada en el barrio de Egullorre, en la calle que en su día se llamaba San Pedro, si bien hoy el nombre de la vía ha cambiado y es San Pablo.

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

Casa Xoko tras el incendio (Diario de Navarra, 16/06/2005)

La casa está actualmente reconstruida como consecuencia del incendio que la devastó en junio de 2005, hace 10 años por estas fechas, cuando no quedaron más que las paredes exteriores.

Para entonces la casa llevaba más de 30 años deshabitada. De hecho, gracias a una anotación de Don Nicolás, sabemos la fecha exacta en la que la última familia que residió en esta casa decidió “cerrarla”: el 7 de octubre de 1974. Aquel día de otoño el matrimonio formado por Marino Juanco Pérez (Paxapan / Xoko) y Capitolina Aldunate (Ujué) y su hija Clara Isabel, de 22 años, decidieron seguir el camino que ya habían tomado muchos de sus vecinos y dejaron Vidángoz. El hijo mayor de la pareja, Jesús María, que entonces contaba 24 años, había tomado los hábitos de capuchino y ya residía en Pamplona, y teniendo Clara Isabel 22 años, debieron de pensar que era el momento de mirar hacia un futuro que no veían en el pueblo. Pero esta familia no era originaria de la casa, sino que llegaron a ella al casarse Marino y la Capi en junio de 1949. Entonces, ¿quién vivía en la casa anteriormente y qué fue de ellos?

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Ruta similar a la que habrían hecho los bidankoztarras que emigraron a Argentina

Pues la familia que habitaba la casa con anterioridad, que era la originaria de la misma, la había dejado poco tiempo antes, a mediados de la primavera de 1949, cuando tomaron en Bilbao el barco Entre Ríos con destino a Argentina, llegando a Buenos Aires el 20 de mayo de ese mismo año. Se trata de la familia Rodrigo Urzainqui, y como últimos habitantes de la casa constan Simona Urzainqui Fuertes (viuda de Florencio Rodrigo Mendigatxa [Maizena /  Xoko]), y sus sobrinas/hijastras e hija (ya que, aunque tienen los mismos apellidos, algunas eran hijas del matrimonio entre Florencio y Braulia Urzainqui Fuertes, hermana de Simona), Valeria Rodrigo Urzainqui, Dolores Rodrigo Urzainqui, Filomena Rodrigo Urzainqui, Rufina Rodrigo Urzainqui y María Ángela Rodrigo Urzainqui, que contaban entonces entre 29 y 11 años.

De 1949 hacia atrás, la historia de esta casa está durante cierto tiempo ligada a la emigración a Argentina, y es que, el que fuera cabeza de familia de las Rodrigo Urzainqui, Florencio, realizó al menos dos viajes al nuevo mundo y, al parecer, hizo las américas. Sabemos que Florencio tomó un primer barco hacia Argentina en 1905, probablemente su primer viaje, cuando tenía 25 años. Y sabemos que, tras casarse con Braulia Urzainqui Fuertes en Vidángoz en 1919, volvió junto con su esposa al otro lado del charco donde nacieron, al menos, tres de sus hijos, de nombres Valeria, Ceferino y Juana, muriendo estos dos últimos cuando la pareja ya había vuelto definitivamente a Vidángoz, hacia 1925.

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que "cruzaron el charco"

Barco en el que viajó en 1905 Florencio Rodrigo a Argentina, similar al que habrían usado los demás que “cruzaron el charco”

Estuvieron unos años en Vidángoz, donde nacieron Dolores, Filomena y Rufina y, al mismo tiempo, murieron Ceferino y Juana. El matrimonio y sus hijos cambiaron su residencia a Pamplona (donde tuvieron al menos otro hijo, José Miguel, que murió en Vidángoz en 1938, con 4 años de edad) probablemente en 1930, y allí permanecieron hasta que, la guerra civil por un lado y la muerte de Braulia por otro, hicieron que la familia volviera a Vidángoz, donde Florencio volvió a casarse con Simona, la hermana de su difunta esposa, con quien aún tuvo otra hija, Mª Ángela.

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Casa Xoko, poco antes de quemarse (Foto: Xabier de Zerio, 2004)

Pero Florencio y Braulia no fueron los únicos de Xoko en emigrar. De casa Xoko también emigraron, al menos, tres hermanos de Braulia y Simona, llamados Narciso, Juan y Andrés. Narciso Urzainqui Fuertes sabemos que partió en 1922 y, al igual que los demás americanos de casa Xoko (y que varios bidankoztarras más), también se estableció en Bahía Blanca, aunque ahí se le pierde la pista. De Juan Urzainqui Fuertes sabemos que incluso llegó a casarse en Bahía Blanca en 1935 con Ángela Urra Urrutia, seguramente hija de emigrantes navarros. Y de Andrés, aunque no hay datos, fuentes familiares indican que también emigró y se instaló en Buenos Aires, donde se casó y tuvo descendencia.

En las generaciones anteriores a ésta, es posible que también alguno emigrara, si bien no he podido confirmarlo hasta la fecha. De ser así, tal vez aquellos primeros emigrantes habrían servido de referencia a los que posteriormente decidieron hacer la maleta y cruzar el charco.

1944 - Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

1944 – Los maquis hicieron que casa Xoko se convirtiera en un escondite improvisado

Para terminar con la historia de la casa, y relacionado con el edificio propiamente, una anécdota que nos lleva al otoño de 1944. En aquellos días los maquis, la guerrilla antifranquista, habían penetrado por diversos puntos de los Pirineos y, un día en concreto, la llegada de los maquis a Vidángoz parecía inminente. Tanto era así, que varias decenas de bidankoztarras cogieron alguna cosa de valor que pudieran tener y marcharon a casa Xoko a esconderse. ¿Y por qué a esa casa? Pues porque en ella existía la trampa, un habitáculo oculto bajo el suelo de la cuadra que no encontraría alguien que no conociera la casa. Finalmente los maquis no llegaron, pero la anécdota queda ahí.

En cuanto al nombre, es creencia común (y tal vez cierto, aunque dejaré ver alguna duda) que se llama casa Xoko debido a su ubicación original, en el txoko, en el rincón que formaban casa Montes, la propia casa Xoko y la actual casa Elizarena (casa Paxapan antigua). Podría ser, y tendría sentido… pero, por un lado, la evolución fonética del nombre, con esa pronunciación “x” al inicio, como en Monxon o en Xapatero, indicaría que más que de txoko, provendría de Zoko, tal vez por alguien que llevara ese apellido o por un mote. Y por otro lado, y ahondando en esa segunda posibilidad, hay en el Archivo General de Navarra un proceso fechado en 1830 que enfrenta a “Santiago Sanz, dueño de la casa Zoco” contra “Pascual Anaut, dueño de la casa Neguicena” (Inigizena, actual casa Peña). Y ahí tenemos el Zoko otra vez.

Sea como fuere, casa Xoko, otra casa con su historia y sus curiosidades.

El Anuario del Comercio y la Industria de 1915

Cuando nos ponemos a investigar en el pasado de Vidángoz es relativamente fácil encontrar que tal o cual persona realizaba un oficio o cargo determinado. Incluso para los últimos 100 años podríamos saber la mayoría de los oficios no habituales, entendiendo con esto los que no eran ganaderos, agricultores o almadieros.

Pero hay veces que necesitamos saber en un momento preciso de la historia quiénes ostentaban determinados cargos, quiénes se encargaban de unos trabajos concretos, etc… y eso no siempre es posible.

El caso que nos ocupa en esta ocasión es el Anuario del Comercio y la Industria de 1915, donde, además de los que desempeñaban las distintas actividades económicas de nuestro pueblo, aparecen también varios cargos públicos.

Las 17 personas que se mencionan en el documento son las siguientes:

  • Fernando Aizagar Arnalda (Longás [Aragón] / Aizagar) tenía el oficio de carpintero, pero en aquel momento, además, desempeñaba el cargo de juez municipal;
  • Víctor Elizalde Ederra (Isaba / Elizalde) compaginaba los trabajos de carpintero con el trabajo de molinero;
  • Sebastián Fuertes Sanz (Xapatero) figura como maestro albañil y cantero;
  • Bernardo Goyena Aznárez (Oronz / La Herrera) era el herrero;
  • Ausencio Jiménez (¿¿¿??? / Vicaría), el párroco;
  • Luis Mainz Villanueva (Navarro) consta como uno de los propietarios principales;
  • Pedro Antonio Mayo Landa (Uztárroz / Rakax) es otro de los propietarios principales;
  • Marcelino Ornat Jimeno (Ornat / La Santa) figura como maestro de albañil;
  • Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) era otro de los propietarios principales;
  • Fermín Pérez Artieda (Paxapan / Txestas) aparece como cantero [albañil];
  • Modesto Pérez Sanz (Laskorna / Landarna) ejercía de cartero (de correo);
  • Cecilio Sanz Hualde (Landarna / Santxena), además de propietario principal, figura como dueño de una posada y de una abacería (tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc…);
  • Evaristo Urzainqui Salvoch (Lengorna) ejercía de fiscal municipal;
  • Martín Urzainqui Gárate (Ferniando) completaba el grupo de los propietarios principales;
  • Miguel Urzainqui Arguedas (Arguedas / Artutx) portaba la vara de alcalde en aquel año 1915;
  • Francisco Zubiri Izal (Ezcároz / tal vez La Herrera, o parte de casa Iriarte) ejercía de secretario del ayuntamiento y también del juzgado municipal;
  • Mamesa Zurita Carrión (Estepiñán [Huesca] / Secretario) era la maestra para ambos sexos de la escuela nacional;
Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

De todo lo que acabamos de leer se pueden realizar varias apreciaciones: Salvo en el caso de los albañiles/canteros, parece todos los “profesionales liberales” venían de fuera: los carpinteros no eran naturales de Vidángoz, el herrero tampoco, ni el molinero, ni el secretario, ni la maestra… es algo que, hasta hace 100 años era relativamente habitual, y que en ese momento estaba empezando a cambiar (posteriormente hubo carpinteros, molineros, maestras, etc… de Vidángoz).

Por otro lado, resulta cuanto menos curiosa la mención que se hace a los propietarios principales, señalando, al parecer, a los que más tierras y ganado tenían. No obstante, las 4 de las 5 casas mencionadas (Navarro, Rakax, Santxena y Ferniando) ya eran 4 de las 5 casas más pudientes en Vidángoz 32 años antes, en 1883, y parece que mantenían poderío, que les venía principalmente de la posesión de grandes ganados. El caso de casa Diego no está claro que fuera así, ya que aunque en 1883 estaba bien colocada en la clasificación económica de casas de Vidángoz (8ª), era la primera de las casas que no tenían ganado en aquel momento. En 1915 parece que la casa no vivía del ganado (Severo Pérez Arriola, hijo del mencionado Eusebio que heredó la casa, ejerció principalmente de almadiero durante su vida), si bien en otros momentos de la historia también se había quitado el ganado en la casa y luego se había vuelto a poner.

En casa Santxena ya en aquel entonces se podía hacer la compra y dormir y, aunque no se menciona, seguramente también sería el estanco y funcionaría como taberna, siendo un centro social importante.

Por último, y como curiosidad, señalar que en la actualmente conocida como casa del Secretario no vivía el que ejercía ese cargo, sino la maestra con su familia. El secretario municipal residía, seguramente compartiendo casa, en casa Iriarte, casa Elizalde o casa de La Herrera.

Bueno, pues aquí queda esta curiosa radiografía del Vidángoz de hace un siglo.

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