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Nacidos, casados y muertos en Vidángoz en 1918

1918 es uno de esos años marcados en rojo por la historia por dos motivos diferentes que, aunque en Vidángoz parece que no influyeron directamente, a nadie se le escapa que los efectos de ambos en las cercanías se harían notar: el final de la I Guerra Mundial y la epidemia de gripe.

Aunque España no tomó parte en la I Guerra Mundial, ésta tuvo un impacto brutal en las localidades cercanas al otro lado de la muga, con las que había mucho más contacto que en la actualidad. No hay más que visitar, por ejemplo, el cementerio de Santa Engracia y observar la cantidad de fallecidos que dejó aquel conflicto (60 muertos en una población de en torno a 900 personas).

Por otra parte tenemos la famosa Gripe del 18 o Gripe Española, que aunque en Vidángoz concretamente no tuvo incidencia, probablemente habría golpeado con fuerza en algún pueblo de nuestro entorno de la misma manera que a nuestra villa le había tocado la embestida del cólera en 1855.

La pareja formada por Martina Ornat y Jerónimo Sanz, en la foto con su nieta Anuncia Artuch

Como decía, pues, el ambiente no era demasiado alentador y reflejo de ello sea el hecho de que solo se oficiara una boda en todo el año, más si tenemos en cuenta que el año anterior también había registrado un único enlace matrimonial y que la media era de tres casamientos anuales. La única pareja que se dio el sí en aquel 1918 fue la formada por Jerónimo Sanz Calvo [La Cabrera / Txantxolit / Ornat] y Martina Ornat Jimeno [Ornat], que pasaron a ser los cabeza de familia de casa Ornat.

Muy diferente fue la dinámica en lo que a nacimientos se refiere, ya que fue un año especialmente prolífico, con 20 nacimientos, 10 niñas y 10 niños, cuando la media era de 12,5. Seguro que a la matrona de aquella época no se le olvidaría aquella primavera en la que atendió diez partos. Los nacidos en aquel año y sus casas de origen / residencia son los siguientes:

Los quintos de 1918 Terencia Sanz (derecha) y Gerardo Gayarre (sentado), en la imagen junto a Adriana Landa [Algarra] y Andresa Asín [Pelaire / Pantxo]

Purificación Landa Urzainqui [Arriola], Margarita Sanz Ornat [Ornat / Montxonena], Lucio Urzainqui Mainz [Artutx], Josefa Sanz Jimeno [Zinpintarna], Terencia Sanz Fuertes [Txantxolit], Prudencio Iriarte Rodrigo [Maizena], Felipa Ysabel Mainz Mainz [Refelna], N. Landa Ornat [Bomba], Antonino Ezquer Pérez [Landarna], Bernardino Jimeno Mendigacha [Llabari], Jacoba Iriarte Sanz [Iriarte], Robustiano Landa Arguedas [Arotx], Basílides Elizalde Sanz [Elizalde], Eusebio Urzainqui Urzainqui [Pantxo], Felisa Pasquel Ornat [Paskel], Micaela Mainz Landa [Landa], Gerardo Gayarre Necochea [Gaiarre], Clemente Sanz Sanz [Danielna], Dátiva Sanz De Miguel [Arlla] y Santiago Ornat Sanz [La Santa]. Sin embargo, y pese a ser varios de ellos primogénitos en sus familias, muy pocos de ellos terminaron siendo cabezas de familia en Vidángoz.

En cuanto a los difuntos, alguno más que la media (once en 1918 por ocho de media), seis adultos y cinco niños. Los adultos fueron Aquilino Antero Larrambe Urzainqui [Larranbe], Justa Ornat Juanco [Algarra], Francisca Arguedas Recalde [Arotx], Mariano Mendigacha Ornat [Mendigatxa], Basilio Carrica Iriarte [Izal / Varias casas / Pexenena] y Bernardo Rodrigo Usieto [Navascués / Maizena], y los menores fallecidos fueron Secundino Urzainqui Urzainqui [Pantxo], N. Landa Ornat [Algarra], Robustiano Landa Arguedas [Arotx], Ana Ornat Landa [Bomba] y Julia Ornat Sanz [La Santa].

Año movido, sobre todo en lo referente a los nacimientos, y cantidad de nombres de los que, particularmente los mayores, conoceréis a muchos aunque solo sea de oidas, pero también habrá más de uno del que no tendríais noticias. De todo tiene que haber…

Apellidos bidankoztarras: Jimeno

En esta ocasión toca conocer más en profundidad otro apellido muy extendido en Vidángoz pese a no llevar tanto tiempo entre nosotros, pero que diversas circunstancias hicieron que se extendiera de tal manera que ha pasado por un total de 16 casas de Vidángoz en algún momento de los últimos 200 años. Y es que este mismo verano se cumplieron 200 años de la llegada del apellido a Vidángoz, con la boda de la bidankoztar Melchora Pérez Onco [Aldaberna, actual casa Jimeno] con Pedro Ximeno Urrizelqui, de Irurozqui (Urraúl alto) (27/07/1817).

Partida de matrimonio de Pedro Ximeno y Melchora Pérez en 1817 [Archivo Parroquial de Vidángoz]

Ya vemos, y sin demasiada sorpresa, que la primera casa en que hubo un Jimeno fue la que hoy denominamos casa Jimeno, y aquel primer Jimeno era el tatarabuelo de los hermanos Mainz Salvoch de casa Jimeno, esto es, hace cuatro generaciones.

Aquella primera familia Jimeno Pérez tuvo siete hijos de los cuales cuatro llegaron a casarse en Vidángoz:

1.- Matheo Vizente quedó en casa Jimeno. Esta rama se extinguió en la siguiente generación, al heredar una hija (Juliana Melchora) y fallecer ésta muy joven. Y para rellenar ese vacío volvió a la casa José Isidoro (que se había casado a casa Landarna) con su segunda esposa, quedando una hija de su primer matrimonio (Nicolasa) en casa Landarna y una hija de su segundo matrimonio (Manuela) en casa Jimeno. Al heredar sendas mujeres, el apellido no tuvo continuidad en estas dos casas. Otros dos hijos de José Isidoro se casaron también con bidankoztarras, Pedro José a casa Zinpintarna y Juan Francisco con una de casa Fuertes, si bien éstos marcharon a Argentina. En casa Zinpintarna heredó Elena y con ella la transmisión del apellido se diluyó. Pero un hermano de Elena, Ángel, también se casó en Vidángoz y pasó a casa Llabari (donde ya había habido Jimenos), teniendo solo hijas y perdiéndose de esa manera también el Jimeno como primer apellido.

Algunos de los hermanos Jimeno Ornat [Garro] en la década de 1910: Donata, Felipe y Juana.

2.- Juan Melchor se casó a casa Danielna, y aunque la casa la heredó su hija (Josefa) y con ella el Jimeno no tuvo continuidad en la casa, dos hijos llevaron el apellido a casa Llabari (Pablo) y a casa Garro (José María), y también otra hija se casó a casa Ornat (Vicenta). En casa Llabari heredó el único hijo varón, Doroteo, quien acabó emigrando a Argentina como muchas de sus hermanas, aunque quedaron sus hijos (Irene y Bernardino) que acabaron viviendo en casa Bernabel. En casa Garro el apellido también se extendió mucho, ya que cinco hijos de José María se casaron en Vidángoz: Luisa a casa Antxon, Donata a casa Largotena, Felipe a casa Hualderna, Fulgencia a casa Calderero y Juana se quedó en casa Garro. Como el único varón fue Felipe, el apellido siguió su transmisión en casa Hualderna, donde se mantiene hasta hoy en día, y de donde también pasó por medio de dos de sus hijas a casa Larranbe (Atanasia) y a casa Arbizu (Mª Victoria). Y de la rama que quedó en casa Hualderna, aún pasó el apellido también a casa Gaiarre (Jesús).

3.- Manuela Tomasa a casa Hualderna, pero al ir su apellido en segundo lugar el Jimeno no tuvo continuidad.

4.- José Isidoro pasó a casa Landarna. Una hija de su 1º matrimonio (Nicolasa) heredó la casa y una hija de su 2º matrimonio (Manuela) heredó casa Jimeno, si bien el apellido ya no tuvo continuidad ni en una casa ni en otra.

Y por si la extensión del apellido que provocó aquel primer Jimeno nos pareciera poco, aún hay una casa de Vidángoz más donde un cabeza de familia llevó el apellido Jimeno, y es que una sobrina de Pedro Ximeno Urrizelqui se casó a casa Arguedas.

Así que, en resumen y ordenadas por orden cronológico, estas son las 15 casas (aunque en dos casas ha estado en dos inter) por las que ha pasado el apellido Jimeno, el intervalo de tiempo en el que uno de los cabeza de familia lo ha llevado como primer apellido y los nombre completos de aquellos cabeza de familia:

  • JIMENO (1817-1916) – Pedro Ximeno Urrizelqui, Matheo Vizente Jimeno Pérez, Juliana Melchora Jimeno Urzainqui, José Ysidoro Jimeno Pérez (Hermano de Matheo Vizente y tío de Juliana Melchora, que había pasado a casa Landarna pero que volvió a su casa nativa al morir primero su sobrina y después su hermano), Manuela Estefanía Jimeno Mendigacha.
  • ARGUEDAS (1847-1858) – Bibiana Bernarda Jimeno Martín (natural de Roncal y sobrina de Pedro Ximeno Urrizelqui).
  • HUALDERNA (1) (1849-1908) – Manuela Tomasa Jimeno Pérez.
  • DANIELNA (1851-1919) – Juan Melchor Jimeno Pérez,  Pablo Jimeno Navarro, Josefa Justa Jimeno Navarro (hermana del anterior. En principio parece que el que heredaba era el hermano, Pablo, pero por algún motivo, la que se quedó en casa finalmente fue ella).
  • LANDARNA (1859-1939) – José Ysidoro Jimeno Pérez, Petra Nicolasa Jimeno Sanz.
  • LLABARI (1) (1882-1920) – Josefa Justa Jimeno Navarro, Pablo Jimeno Navarro (en principio parecía que quien iba a vivir en esta casa iba a ser su hermana Josefa Justa, pero al final cambiaron de opinión en cuanto a qué pareja había de quedarse en casa Llabari y qué pareja en casa Danielna), Doroteo Jimeno Sanz.
  • ZINPINTARNA (1886-1975) – Pedro José Jimeno Sanz, Elena Jimeno Salvoch.
  • GARRO (1887-1985) – Pablo Jimeno Navarro, José María Jimeno Navarro (hermano del anterior que llegó a esta casa al pasar aquel a casa Llabari), Juana Jimeno Ornat.
  • ORNAT (1887-1930) – Vicenta Margarita Jimeno Navarro.
  • ANTXON (1913-1975) – Luisa Jimeno Ornat.
  • LARGOTENA (1914-1994) – Manuela Donata Jimeno Ornat.
  • HUALDERNA (2) (1921-HOY) – Felipe Jimeno Ornat, José Jimeno Urzainqui, José María Jimeno Montes.
  • CALDERERO (1926-1988) – Fulgencia Jimeno Ornat.
  • LLABARI (2) (1930-1965) – Ángel Jimeno Salvoch, María Lourdes Jimeno Salvoch.
  • LARRANBE (1960-HOY) – Atanasia Jimeno Urzainqui.
  • ARBIZU (1962-HOY) – María Victoria Jimeno Urzainqui.
  • GAIARRE (1994-HOY) – Jesús Jimeno Montes.

En resumen y como podéis ver, cinco generaciones de Jimenos (bueno, en casa Hualderna y Gaiarre van por la 7ª) que han dado para mucho.

Casas almadieras de Vidángoz en 1917

Mañana se celebra el Día de la Almadía en nuestro vecino pueblo de Burgui. Las almadías son parte de la historia no ya de Burgui y del valle de Roncal, sino que también lo es de otros valles pirenáicos, tanto navarros como aragoneses y catalanes. Así, y aunque para el que visite Vidángoz le pueda resultar sorprendente, por el Biniés, por el río de Vidángoz, también bajaban almadías, y no de manera esporádica o casual…

Una almadía en la Pechera, el punto por donde el río Biniés abandona Vidángoz

Hace 100 años concretamente, los bidankoztarras bajaron por los ríos 191 almadías, que se dice pronto. A este respecto, por un lado, hay que tener en cuenta que no todos los troncos se sacaban al río Biniés, por no ser el que más cerca quedaba de la explotación, y, por otro, también hay que considerar que a veces los bidankoztarras hacían “aprovechamientos forestales” fuera del término municipal de Vidángoz y bajaban almadías por el río que más cerca les tocara.

Tal era la actividad almadiera de Vidángoz que durante el 1º tercio del siglo XX funcionó en nuestro pueblo una Sociedad de Almadieros que agrupaba a los maderistas de la villa. Gracias a un documento de 1917 podemos saber con detalle qué casas integraban la Sociedad en aquel momento y cuántas almadías bajaron durante aquel año. La relación de las mismas, en orden de mayor a menor producción almadiera, es la que sigue: Garro 14, Arguedas 12, Pantxo 12, Txantxolit 11, Hualderna 10, Jimeno 8, Lixalte 8, Aristu vieja 7 (es Doroteo Jimeno, natural de Llabari), Juanko 7, Llabari 7, Mendigatxa 7, Xereno 7, Gaiarre 6, Ornat 6, Paskel 6, Txestas 6, Zinpintarna 6, Artutx 5, Danielna 5, Makurra 5, Matías 5, Paxapan 5, Antxon 4, Arotx 4, Larranbe 4, Montxonena 4, Santxena 3, Diego 3, Algarra 2, Lengorna 2.
Un total de treinta casas de Vidángoz que, en mayor o menor medida, participaban de la actividad almadiera. Sorprende ver en el listado algunas casas que  seguramente contaríamos por ganaderas, pero hay que tener en cuenta que, entonces como ahora, tampoco era mala idea diversificar el negocio.

Vidángoz en 1917

1917 no fue un buen año en lo demográfico para Vidángoz: nació menos gente (diez) que la que murió (trece), y si a esto le añadimos los que habrían emigrado, ya que en aquellos años muchos pusieron rumbo a Argentina, podemos concluir fácilmente que la población disminuyó aquel año. Al escaso número de nacimientos (la media en la década de 1910 fue de casi catorce nacidos/año) y a la emigración habría contribuido, probablemente, la I Guerra Mundial que estaba en curso. En el número de defunciones, tal vez también, ya que habría escasez de recursos. Sea como fuere, fallecieron en aquel año trece personas, cuando la media anual de aquella década fue ligeramente superior a ocho. En el capítulo de bodas, mal año también, con solo un enlace celebrado por los 3,5 matrimonios de media de la década de 1910. Pasemos a conocer los nacidos, casados y fallecidos en aquel año, en orden cronológico, así como sus casas de origen y destino.

Abundio Sanz Sanz [Danielna]

En 1917 nacieron Veremundo Artuch Urzainqui [Maisterra], Abundio Sanz Sanz [Danielna], Anastasia Artuch Jimeno [Largotena], Prudencio Landa Arguedas [Arotx], Domingo Hualde Gayarre [Pelaire], Dionisio Mainz Landa [Mux], Norberto Juanco Pérez [Paxapan], Casta Sanz Hualde [José María], Esteban Sanz Urzainqui [Arguedas] y N. Pérez Sanz [Santxena].
De estos diez nacidos, como en cualquier año, hubo de todo un poco: El de Santxena no llegó ni a tener nombre, murió al poco de nacer, y tampoco vivieron mucho Prudencio (falleció con poco más de cuatro meses de edad) y Casta (primogénita de casa José María y que vivió poco más de dos años). Cuatro de ellos fueron primogénitos en su casa (Veremundo, Abundio, Domingo y Casta), pero ninguno de ellos fue el que la heredó o siguió en la misma (Veremundo falleció en la Guerra Civil, Abundio se hizo religioso, Domingo se marchó a América y Casta falleció con solo dos años). Por último, señalar que la única mujer de la quinta que llegó a adulta lleva camino de llegar a ser centenaria (cumplirá un siglo el próximo 21 de abril), siguiendo los pasos de su madre, Donata Jimeno Ornat [Garro / Largotena], que ya alcanzó ese hito el 7 de agosto de 1991, tal y como recordábamos en el número 20 de Bidankozarte.

Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra/Paskel], único matrimonio que se formó en 1917.

En el capítulo de bodas, solo tenemos el enlace entre Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra / Paskel], que dio como fruto seis hijos.
En cuanto a los fallecidos, en 1917 perdieron la vida Francisca Pérez Mendigacha con 83 años [Antigua Mailusa, actual Casa Consistorial], Juana Monzón Juanco con 74 años [Monxon / Artutx], Felipa Mayo Urzainqui con 16 años [Rakax], Ciriaco Landa Urzainqui con 2 años [Arriola], Juana Miguela Mendigacha Aroza con 73 años [Maizena], Eladio Urzainqui Pérez con 7 meses [Kostiol], Gregoria Glaría Mayo con 88 años [Llabari], Prudencio Landa Arguedas con 4 meses [Arotx], Marcos Urzainqui Aroza con 69 años [Pantxo], Pedro Hualde Jiménez con 28 años [Pelaire], N. Pérez Sanz con 0 días [Santxena], Domingo Mainz Artuch con 67 años [Artutx / Molena] y Francisca Guinda Gárate con 62 años [Kurllo / Gaiarre]. Cabe reseñar que, quitando los cuatro niños fallecidos (cifra habitual en aquellos tiempos), solo dos de los otros nueve (Felipa y Pedro) fallecieron a una edad temprana para aquellos tiempos, los otros siete podríamos decir que llegaron a viejos, Gregoria incluso llegó a rozar los 90 años, que para aquellos tiempos era como ser centenaria en nuestros días.
Pues todo esto sucedió en el Vidángoz de 1917.

20 años de la muerte de Don Nicolás (19/02/1996)

El 19 de febrero de 1996, hace 20 inviernos, falleció Don Nicolás, último párroco residente en nuestro pueblo. Nicolás Iribarren Tainta era natural de Güesa, valle del Salazar, a 10 kilómetros de Vidángoz, y, aunque falleció relativamente joven, con 63 años, pasó casi cuatro décadas al frente de nuestra parroquia de San Pedro Apóstol, los últimos de los cuales, además, también se hizo cargo de la parroquia de Igal.

Un joven Don Nicolás llegó a Vidángoz.

Durante esos largos 40 años Don Nicolás desarrollo principalmente su labor cura-párroco, desempeño por el que es comúnmente conocido y único ámbito en el que algunos le recordarán. Así, se encargaba de todo lo relativo a la administración parroquial, la celebración de los oficios y administración de sacramentos. De hecho, prácticamente las últimas bodas religiosas en Vidángoz fueron oficiadas por él.

Pero Don Nicolás realizó otra labor de investigación que, seguramente, será desconocida para muchos y que, precisamente por eso, no le ha sido reconocida como es debido. Sirva este artículo y el espacio que a su difusión habilitaré en el blog de Bidankozarte para poner en valor todo ese trabajo cuyos ámbitos principales trataré de explicar en los próximos párrafos.

Supongo que Don Nicolás habría empezado esto sin saber hasta dónde iba a llegar. Así, lo primero que habría hecho sería confeccionar índices de las partidas anotadas en los libros sacramentales de la parroquia de Vidángoz. Estos libros, en los que se anotan los bautizos, confirmaciones, bodas y defunciones, conservan en Vidángoz registros desde 1701-1702, no tenían índices, con lo que buscar cualquier registro en ellos era trabajo de chinos. Don Nicolás realizó y mecanografió dichos índices, pero se ve que al hacerlo se dio cuenta de que las partidas contenían multitud de detalles “reseñables” (cónyuges forasteros en las bodas, cónyuges casados en más de una ocasión, motivos de muerte atípicos…), que empezó a recoger en diversos documentos.

Cantando misa el la iglesia de San Pedro Apóstol de Vidángoz.

Desconozco si ya tendría interés por la genealogía con anterioridad pero, si no, está claro que esa labor de extracción de información de los libros sacramentales despertó su curiosidad. Ahondando en ese trabajo, procedió a realizar el denominado Libro de genealogías, donde quedaba constancia de los matrimonios oficiados en Vidángoz y la descendencia de los mismos, así como los años del enlace y de los nacimientos, y una serie de 1771 fichas personales en las que daba cuenta de los datos disponibles de cada bidankoztar (bautismo, confirmación, matrimonio y defunción).

Sin restar valor a su trabajo, a la hora de usar esos documentos hay que tener en cuenta que tienen lagunas: por un lado, en el Libro de genealogías no constan las parejas que, aunque se casaron en otro pueblo, vivieron y tuvieron hijos en Vidángoz, con lo que faltaría un número considerable de familias. Por otro lado, en lo que respecta a las fichas (algunas de las cuales, además, corresponden a cónyuges forasteros, esto es, no nacidos en Vidángoz) no se corresponden con los poco más de 3000 bautizados en Vidángoz desde 1702, y es que faltan prácticamente la mitad de ellos por diversas circunstancias (se casaron a otro pueblo, emigraron…).

Fue el último morador de la Vicaría o Casa Vicarial.

Profundizando en el devenir de cada casa de Vidángoz, también realizó un inmenso trabajo al reagrupar por casas los datos recogidos en los libros de matrículas parroquiales desde 1861-1862, que venían a ser una especie de censo de almas que se hacía anual o bianualmente y que separaba a las personas enumeradas por familias, lo que en la mayoría de casos se correspondía con casas, si bien no se indicaba qué casa era. 91 listados de unas 350-400 personas en la mayoría de los casos y en descenso pronunciado en las últimas, que Don Nicolás plasmó en una especie de índice que nos permite seguir el rastro de las familias que habitaron la mayoría de casas hasta hace siglo y medio. En este caso también hay algunas lagunas, particularmente en las casas que no se han transmitido familiarmente en ese periodo (casas a las que una pareja fueron de herederos, por ejemplo) o casas que han pasado algunos años vacías.

Gran investigador de Vidángoz.

Como colofón a este trabajo, empezó a realizar los árboles genealógicos de los cabeza de familia que iban quedando en el pueblo en la década de 1970, si bien, siguiendo el recorrido de la llega, sólo llegó desde casa Gaiarre hasta casa Juanko.

Pero su quehacer no terminó con eso. Aparte de esta inmensa labor en lo que a la genealogía se refiere, Don Nicolás trató de realizar una serie de fichas e imágenes relativas a varias profesiones o colectivos: secretarios, maestros, médicos, cirujanos-practicantes, matronas, párrocos, sacristanes, alguaciles, molineros, herreros-veterinarios, carabineros… Listas más o menos completas, más o menos detalladas, que obedecen a anotaciones de los libros sacramentales que hacen mención a las profesiones mencionadas.

Mención aparte merecen las fichas realizadas sobre los religiosos y religiosas originarios de Vidángoz, de quienes recoge los datos que sobre los mismos constan en los libros sacramentales de la parroquia hasta que dejan de aparecer en las matrículas parroquiales, lo que indicaría que ya habían partido hacia el convento, seminario o el destino que les correspondiera. En algunos casos, se indican también algunas notas relativas a sus vidas.

Colaborador periodístico bajo el sobrenombre de Botín.

Hasta aquí podría decirse que la labor realizada por Don Nicolás se reduciría al estudio detallado de los libros parroquiales, poco menos que una tesis doctoral sobre los mismos, pero no se quedó en eso. También intentó recopilar fotos de las diferentes personalidades habidas en Vidángoz, tanto de las profesiones anteriormente mencionadas como de los religiosos. En este sentido, en el de los religiosos, amplió su labor a los valles de Roncal y Salazar, en lo que debió de ser una colección fotográfica bastante completa que, por desgracia, actualmente está bastante mutilada.

Para terminar, también realizó una labor digamos periodística, colaborando con el Diario de Navarra entre los años 1979 y 1993, donde bajo el sobrenombre Botín lo mismo ejercía de corresponsal en Vidángoz que hablaba sobre las ermitas o personajes históricos de Vidángoz o redactaba necrológicas sobre religiosos conocidos suyos y que acababan de fallecer. Con anterioridad a esto, entre 1968 y 1970, también publicó varios artículos en la revista religiosa La Verdad.

Además de todo lo anterior, y para ir terminando, también fue el organizador de aquel primer “Uskararen Eguna” que se celebró en Vidángoz en 1975, una fiesta en la que se rindió por primera vez homenaje a Mariano Mendigacha y a Prudencio Hualde, y que sirvió de germen para la colocación de la placa en homenaje a éste último que se colocó en casa Rakax con motivo del Día del Valle de Roncal de 1979 celebrado en Vidángoz y que coincidía con el centenario de la muerte de Prudencio.

Promovió homenajes a los euskaltzales bidankoztarras Mariano Mendigacha y Prudencio Hualde.

En definitiva, que Don Nicolás realizó una labor notable para nuestro pueblo y que, aunque sea 20 años después de su muerte, merece la pena que se le reconozca y agradezca.

Por mi parte, en lo que respecta a su labor genealógica, ya hace unos años que me planteé la labor de rellenar las lagunas que dejó Don Nicolás, pero después de plantearme el cómo realizar la labor, decidí empezar prácticamente de cero ese trabajo y hacerlo de manera exhaustiva y sistematizada, de modo que quedara el menor número posible de lagunas de información. El proyecto, que después de seis años a mayor o menor velocidad, ya está en su fase final, permitirá relacionar a más de 5000 personas que han vivido en Vidángoz (y que han dejado “rastro” documental) en algún momento entre 1700 y 1960 o 1970 (de aquí en adelante es más difícil seguir la pista porque tanto los nacimientos como los matrimonios y muchas de las defunciones tenían lugar fuera de Vidángoz).

Una vez esté montado este árbol genealógico gigante en el que muchos podréis encontraros, el objetivo es intentar seguir la línea de transmisión de cada una de las casas apoyándome tanto en las matrículas parroquiales como en los apeos de población, e ir rellenando de información complementaria de que disponga (recortes de prensa, documentación notarial, referencias a su profesión u otras encontradas en la documentación, etc…). De este modo, podremos seguir el rastro de muchas de las familias durante 10 generaciones en muchos casos. Un trabajo que podría alargarse todo lo que uno quiera, pero que llegue hasta el punto que llegue estará bien.

Pero bueno, esto será la siguiente fase, una que llevará todavía más tiempo. De momento hay 2000 personas relacionadas, y todavía solo constan los matrimonios registrados hasta 1775 y sus descendientes, nacidos hasta principios del siglo XIX.

Para terminar, y como indicaba al principio de este artículo, a partir del 19 de febrero de 2016 (cuando se cumplan 20 años de la muerte de Don Nicolás) estará disponible en el blog de Bidankozarte un apartado destinado a dar difusión a ese legado que nos dejó este último párroco residente en Vidángoz.

Gracias, Don Nicolás.

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