Posts Tagged ‘Casa Santxena’

Balance de la Guerra de Independencia

En 1817, cuatro años después del final de la Guerra de Independencia (1808-1813), en Navarra todavía andábamos haciendo balance de la guerra. En aquel año, el valle redactó un documento titulado ‘Relación dada por el Valle de Roncal de los individuos que se alistaron en la División de Navarra durante la Guerra de la Independencia y de los acontecimientos de la misma‘, donde encontramos varios datos concretos sobre la participación de bidankoztarras en aquella contienda.

Título del documento original [Archivo General de Navarra, Reino > Guerra > Leg. 21 > Doc. 11

En líneas generales, al analizar los documentos llama la atención la escasa participación que tuvo Vidángoz en el conflicto, muchos más baja que la de cualquier otro pueblo del valle. Así, de los 124 soldados roncaleses que tomaron parte oficialmente en la guerra, solo siete eran de nuestro pueblo: Lorenzo Vidart Urzainqui [actual La Santa], Luis Ximénez Urzainqui [Zinpintarna], Calixto Navarro Urzainqui [Danielna], Juan Antonio Malli Urzainqui [Malli, casa que sería el denominado ‘garage de Arlla’ o incluso el trozo de casa entre éste y casa Rakax], Francisco Calvo Carrica [actual Escuela], Aniceto Ximénez Urzainqui [Zinpintarna] y Salvador Villanueva Hualde [Santxena]. Además ninguno de ellos tenía la categoría de oficial (en el resto de pueblos del valle había más de uno en todos ellos) y la guerra terminó con los tres primeros fallecidos, el cuarto continuando su carrera militar (era sargento en 1817) y los tres últimos estaban retirados. Lógicamente, nuestro pueblo también fue el que menos bajas humanas padeció entre las villas del valle, a mucha distancia del siguiente, Garde, con siete fallecidos y nada que ver con los 14 muertos que hubo tanto en Burgui como en Uztárroz.

Grabado que muestra la emboscada de los roncaleses sobre el ejército imperial francés en el término de La Botxuela, en Burgui [Fuerte: estella.info]

En una parte del documento se relatan diversas acciones de la guerra desde el punto de vista de los roncaleses, y aunque hay muchos detalles curiosos, a mí me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que, al hilo de la acción que tuvo lugar en el término de La Botxuela, en Burgui, se mencione que junto con los roncaleses había luchando treinta soldados rusos.

En el capítulo de saqueos parece que Vidángoz también salió bastante airoso, siendo la segunda villa del valle menos afectada, solo por detrás de Garde y muy lejos de las incendiadas Burgui e Isaba.

Otro hecho curioso es que consta que en Vidángoz los franceses quemaron una casa, solo una (y no sabemos cuál), cuando quemaron Burgui e Isaba por completo, 17 casas en Urzainqui y 14 en Roncal.

Lo que sí que parece que afectó  a Vidángoz de manera importante fueron las requisas de ganado, donde los franceses aprehendieron 2.500 ovejas (cantidad solo superada en Isaba y Urzainqui) y ocho vacunos/caballerías (solo superado en Burgui y Roncal).

Y además de esto, hay que añadir lo que se pagó en la capitulación (rendición) del valle… Consecuencias de una guerra desastrosa para todos, y de la que nuestro valle en concreto tardó mucho en recuperarse, no solo de reconstruir los pueblos incendiados en su totalidad (Burgui e Isaba) o parcialmente (Urzainqui y Roncal), sino que tras seis años de enfrentamientos y de miseria tocaba su consiguiente posguerra, y ocho años después de este conflicto, el valle vivió y fue lugar de creación de una de las facciones (la División Real de Navarra se formó en Uztárroz) y también sede de contiendas (el primer combate de esta guerra fue en Vidángoz) en la Guerra Realista (1821-1823). Este conflicto bélico, además, se diferenció de la Guerra de Independencia y de la anterior contienda, la Guerra de la Convención (1793-1795) en que en este caso no se combatía “contra el invasor” francés, sino que ya se trataba de dos facciones en un mismo país, por lo que podría considerarse guerra civil. Y por si todavía no habían tenido suficiente, una década después vendría otra guerra civil, la I Guerra Carlista (1833-1839), todavía más cruenta.

Bueno, esto ha sido lo tocante al balance que hizo el valle de su participación en la Guerra de Independencia, de donde he resaltado lo tocante a nuestro pueblo. En otra ocasión, daré cuenta de otro documento estadístico de aquel mismo año (1817) en el que tendremos noticia del Vidángoz del día a día de hace 200 años: Cuántos vecinos, cuántas tierras de labor, producciones del pueblo, servicios, etc…

Una pareja de diamante

Isidro Urzainqui y Constancia Pérez

En la hemeroteca encontramos  dos noticias curiosas relativas a una de las parejas más longevas que habrá conocido Vidángoz: Constancia Pérez Sanz [Santxena] e Isidro Urzainqui Pérez [Kostiol / Santxena].

La primera reseña es del Diario de Navarra de 20 de mayo de 1932, y en ella se da noticia de la petición de la mano de Constancia para Isidro, resmarcando la categoría de las dos familias, Kostiol y Santxena.

La segunda aparición tuvo lugar 60 años después, el 1 de julio de 1992, hace ahora 25 años, también en el Diario de Navarra (la foto que acompaña estas líneas es de aquel artículo). La noticia, en este caso, era el 60º aniversario del enlace entre Constancia e Isidro, sus bodas de diamante, en un artículo escrito por Don Nicolás bajo su habitual pseudónimo de Botín.

Ambos artículos pueden leerse al completo pulsando en los siguientes enlaces:

Casas almadieras de Vidángoz en 1917

Mañana se celebra el Día de la Almadía en nuestro vecino pueblo de Burgui. Las almadías son parte de la historia no ya de Burgui y del valle de Roncal, sino que también lo es de otros valles pirenáicos, tanto navarros como aragoneses y catalanes. Así, y aunque para el que visite Vidángoz le pueda resultar sorprendente, por el Biniés, por el río de Vidángoz, también bajaban almadías, y no de manera esporádica o casual…

Una almadía en la Pechera, el punto por donde el río Biniés abandona Vidángoz

Hace 100 años concretamente, los bidankoztarras bajaron por los ríos 191 almadías, que se dice pronto. A este respecto, por un lado, hay que tener en cuenta que no todos los troncos se sacaban al río Biniés, por no ser el que más cerca quedaba de la explotación, y, por otro, también hay que considerar que a veces los bidankoztarras hacían “aprovechamientos forestales” fuera del término municipal de Vidángoz y bajaban almadías por el río que más cerca les tocara.

Tal era la actividad almadiera de Vidángoz que durante el 1º tercio del siglo XX funcionó en nuestro pueblo una Sociedad de Almadieros que agrupaba a los maderistas de la villa. Gracias a un documento de 1917 podemos saber con detalle qué casas integraban la Sociedad en aquel momento y cuántas almadías bajaron durante aquel año. La relación de las mismas, en orden de mayor a menor producción almadiera, es la que sigue: Garro 14, Arguedas 12, Pantxo 12, Txantxolit 11, Hualderna 10, Jimeno 8, Lixalte 8, Aristu vieja 7 (es Doroteo Jimeno, natural de Llabari), Juanko 7, Llabari 7, Mendigatxa 7, Xereno 7, Gaiarre 6, Ornat 6, Paskel 6, Txestas 6, Zinpintarna 6, Artutx 5, Danielna 5, Makurra 5, Matías 5, Paxapan 5, Antxon 4, Arotx 4, Larranbe 4, Montxonena 4, Santxena 3, Diego 3, Algarra 2, Lengorna 2.
Un total de treinta casas de Vidángoz que, en mayor o menor medida, participaban de la actividad almadiera. Sorprende ver en el listado algunas casas que  seguramente contaríamos por ganaderas, pero hay que tener en cuenta que, entonces como ahora, tampoco era mala idea diversificar el negocio.

Una cuchara de boj

Cuchara de boj realizada por Justino Navarro para Dámaso Pérez en 1924.

Cuchara de boj realizada por Justino Navarro para Dámaso Pérez en 1924.

Hoy presentamos una pequeña reliquia, si se le puede llamar así, una muestra de arte popular. Se trata de una cuchara de boj tallada por un pastor (por aquel entonces) para otro pastor. El autor, el que grabó la cuchara era un joven Justino Navarro Aizagar (casa Matías, actual casa Remendia), como lo atestiguan sus iniciales J. N. en la parte delantera de la pieza, que por entonces ejercería de pastor, si bien posteriormente haría valer sus dotes para el arte y se dedicaría a la escultura y a la enseñanza en Madrid, pasando diversas vicisitudes como consecuencia de la última guerra civil.
De Justino Navarro ya tuve ocasión de mostrar otra talla con ocasión del día de Santa Bárbara, de quien también realizó una pequeña figura en una de sus posteriores visitas a Vidángoz.
La historia de la cuchara nos la podemos imaginar en una noche de 1924 en torno al fuego en el que se habrían reunido unos cuantos pastores bidankoztarras a cenar, charlar y jugar un rato a las cartas. Vista la habilidad de Justino con la navaja, Dámaso Pérez Arriola (de casa Diego pero casado a casa Santxena) le habría encargado una cuchara de boj (recordemos que en aquel entonces esta herramienta y la navaja eran prácticamente los únicos cubiertos que se empleaban para comer) con un diseño de su gusto, en este caso el caballo de oros de alguna baraja de la época que tiene el aspecto de un caballero mongol (lo más similar que he encontrado ha sido el naipe que pongo en la imagen, si bien no es exactamente igual).
En definitiva, una cuchara con historia.

 

Una teja con historia

En los últimos días he leído dos noticias curiosas que tenían por protagonistas sendas tejas.
La primera era particularmente curiosa por tener una inscripción en euskera y haberse encontrado nada menos que en Villartoso (Soria).
La segunda, no tan curiosa, pero mucho más cercana en el espacio, ya que la recogía el colectivo ‘hermano’ La Kukula de Burgui en su facebook.
Pues bien, en Vidángoz no íbamos a ser menos y también tenemos una teja con una inscripción que, si bien no está en euskera, si que tiene una historia cuanto menos curiosa por detrás.
En nuestro pueblo, quien más quien menos sabe que hubo una tejería. De hecho, todavía hay una calle que hace referencia a dicha factoría: aunque recientemente ha habido algún cambio en la denominación por temas de catastro, antiguamente la calle Tejería partía de la calle Mayor entre casa Landa y casa Fuertes (actual casa Azkue) hacia abajo, cruzaba el puente de Casero y subía al Castillo. Y es que, siguiendo del Castillo hacia el alto de Igal, allí se encontraba la tejería de Vidángoz.
Teja encontrada en casa Santxena

Teja encontrada en casa Santxena

Todavía no he conseguido profundizar demasiado en la historia de la tejería, así que dejaré este punto para otra ocasión, pero lo que sí trataré serán las circunstancias que rodean a la historia de la teja que acompaña estas líneas, que encontraron al retejar el tejado de casa Santxena hace algunos años. La inscripción de dicha teja reza así: ‘José Mina, carabinero en Vid[án]goz, se casa en el mes de agosto y no conbida a sus compañeros. Me cago [en] quien lea esto‘. La mala leche plasmada en una teja.

Bueno, para empezar no tenemos ni idea de quien la escribió, posiblemente un carabinero (por lo de compañero, o tal vez solo era compañero en la tejería…), pero el nombre del casadero que nos da nos pone sobre la pista de en qué año se hizo la teja: en 1883. Efectivamente, el 25 agosto de aquel año se casó en Vidángoz un carabinero que se ajusta con los datos que nos da la teja, si bien la inscripción no era del todo correcta, ya que el novio se llamaba José Flores Mena, de 25 años, natural de Medina Sidonia (Cádiz) y carabinero del punto de Vidángoz. Por lo que se ve, el sueldo de carabinero no sería nada del otro mundo (o siempre les vendría bien un complemento) y se sacaban unos duros trabajando en la tejería. El caso es que el tal José Flores no se querría meter en muchos invitados, por el gasto que conllevaban o a saber por qué razón, y alguno de éstos se sintió ofendido.
Tejería de Arbizu, similar a la que habría en Vidángoz

Tejería de Arbizu, similar a la que habría en Vidángoz

La novia de José Flores, que suponemos que también tendría algo que decir en este asunto, era una burguiar con cierta relación con Vidángoz: Francisca Aizagar Larrambe, de 22 años. Aunque no es seguro del todo, los datos que manejo parecen apuntar a que era hermanastra de Fernando Aizagar Arnalda, que había sido molinero y ejercía de carpintero y carnicero en Vidángoz y cuya mujer, también natural de Burgui y de nombre Antonia Andreu Aisa, consta como testigo/madrina en el citado matrimonio.

La pareja aún residió en Vidángoz al menos un año más, ya que el 28 de junio de 1884 el matrimonio vio nacer a su primogénita, Cristobalina Flores Aizagar, en nuestro pueblo. Después, probablemente, José Flores habría sido trasladado a algún otro punto y ya se pierde la historia de esta familia.
¡La de juego que nos ha dado la inscripción de una teja!
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