Posts Tagged ‘Casa Jimeno’

Los Mainz y el fútbol

No estaba fácil buscar alguien de apellido Mainz que hubiera destacado, pero dándole unas vueltas al tema, encontré varios Mainz que habían despuntado en un mismo campo: el fútbol.

Empezaré por el más antiguo, Diego Mainz Mendigacha [Mendigatxa], nieto del famoso Mariano Mendigacha y que emigró a Argentina hacia 1920, donde se estableció, junto con dos de sus hermanos, en la localidad de General Pico. Pues bien, en 1932 Diego Mainz fue uno de los fundadores del Club Atlético Costa Brava y presidente del mismo durante 14 de los primeros 20 años del club, y durante su mandato se lograron los primeros títulos. El estadio del Costa Brava se llama Diego Mainz en su honor.

El siguiente Mainz que analizaremos se llama también, casualmente, Diego, Diego Mainz García, y en este caso es hijo de un bidankoztar, Jesús Mª Mainz Salvoch [Jimeno]. Diego fue futbolista profesional, jugando entre 2001 y 2016 siete temporadas en 1ª división, cuatro en 2ª y cuatro más en 2ªB, en los clubes Rayo Vallecano, Albacete y Granada, equipo en el que se retiró y de cuyo organigrama forma parte actualmente.

Por último, llegamos a Izaskun Kakun Mainz Mendívil, nieta en este caso del bidankoztar Anastasio Mainz Landa [Mux], que entrenó durante siete temporadas al Berriozar femenino, la Selección Navarra femenina sub-18, y desde 2020 se encarga del Osasuna femenino, con el que está realizando una temporada para enmarcar en la que van a andar rozando el ascenso a 1ª división.

Directivo, futbolista, entrenadores… L@s Mainz de Vidángoz y el fútbol.

Apellidos bidankoztarras: Mainz

Se ha hecho de rogar, pero al final le ha llegado el turno al apellido Mainz, que cierra el podio de apellidos más habituales en Vidángoz en los últimos tres siglos, solo superado en frecuencia por Sanz y Urzainqui.

Mainz es un apellido que consta en nuestro pueblo desde hace seis siglos: en el apeo de población de 1426 vemos por primera vez a Blasco Maynz y a Lope Maynz entre los 64 dueños de casas de Vidángoz. El apellido parecía desaparecer en el siguiente listado histórico del que disponemos, en 1501, pero poco después, en 1515, reaparece con Ysavel Maynz. No hay más listados nominales hasta 1612, pero en un documento de 1553 en la que símplemente se da referencia numérica de la cantidad de vecinos de Vidángoz, firma el alcalde Domingo Mainz.

Ya en el siglo XVII, en 1612 constan Pasqual y Pedro Maynz como dueños de casas; en 1634, Domingo, Pascoal, Miguel y Pascoala Maynz; en 1645, Domingo y Pascoala Maynz; en 1646, además, Pascoal Maynz es alcalde; 1677, Phelipe, Crisóstomo y Rafael Mainz; y en 1726, Daniel, Baleriano, Domingo y Ana Mainz.

A partir del siglo XIX, desde 1810, ya podemos afinar hasta en las casas por las que ha pasado Mainz como primer apellido: Montxonena, Danielna, Paskel, Artutx [actual Pelairea], Aristu vieja [actual Iturriondo], Aristu, Molena, Jimeno, Matías [actual Remendía], Makurra, Navarro, Anarna, Pantxo, Maizena, Santxena, Xoko, Mailusa, Vicaría, Mendigatxa, Bernabé [actual Harretxe], Mux, Bomba, Refelna, Landa y Arriola. Así, en los dos últimos siglos ha habido Mainzes en un tercio de las casas de Vidángoz, lo cual nos da una idea de lo abundante que ha sido el apellido en nuestro pueblo.

Pero cabe pensar que, en su día, tal vez no lo sería, o si no, ¿por qué se habría de denominar a una casa “la de Mainz”? Pues, seguramente, porque en aquel entonces sería el único Mainz que habría en el pueblo, y de ahí que a la casa de Mainz la denominaran Mainz+ena, y con el tiempo evolucionara hasta el actual Maizena. Se repite lo que comentábamos en su día con el archicomún apellido Sanz, que se ve que en su día no lo sería tanto, y de ahí que tengamos casa Santz+ena, casa Santxena.

El apellido Mainz en Vidángoz tiene otra particularidad, otra curiosidad: en un pueblo en el que prácticamente no hay alusiones a quién hizo una casa en las piedras de su fachada, encontramos en el dintel de casa Azkue la inscripción “PEDRO D MAIZ […] 623”. Bueno, hay que señalar que esa piedra no estaba originalmente en ese lugar, en esa casa, sino que llegó a ella en su última reforma… pero casualmente, como podéis ver en el tercer párrafo de este artículo, apenas once años antes de ese 1623 había un Pedro Maynz dueño de una casa en Vidángoz, ¿coincidencia?

Para terminar, trataremos su incierto significado. Hay quienes señalan que procede de la ciudad alemana de Mainz, pero en nuestro caso parece poco probable. Yo supongo que podría ser un patronímico de Martín, un Martíniz abreviado como pasa con otros apellidos como Sáez, Díez, etc… O, tal vez, por analogía con el apellido Sainz, que es patronímico de Sancho, ¿podría Mainz serlo de Mancho? A saber…

Bidankoztarras en la Guerra del Rif

Hace un siglo andaba España enfrascada en una guerra en una de las pocas colonias que le quedaban: El Rif (Norte del actual Marruecos). Realmente, esta zona ni siquiera era una colonia española en sí, sino que era una zona de Marruecos que Francia había cedido a España para su administración.

A finales del siglo XIX las principales potencias europeas se habían repartido África como territorio colonial. La mayor parte del pastel se la comieron entre Francia y Reino Unido, pero Alemania, Bélgica, Portugal e Italia también consiguieron algunos territorios en esa división. España, por su parte, ya era una nación de segunda categoría que había ido perdiendo gran parte de sus colonias a lo largo de ese siglo y en sus últimos años terminaría de dilapidar su imperio colonial con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Además, dicha centuria había sido un continuo de enfrentamientos militares, algunos con carácter de guerras civiles, y en lo económico, también, un completo desastre, con diversas bancarrotas.

Así, podemos entender que España pintaba más bien poco en la Conferencia de Berlín (1885) en la que se repartió África, y tuvo que conformarse con las migajas que quedaron: la zona Norte del actual Marruecos (El Rif), el Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial.

Localización de varios bidankoztarras en la Guerra del Rif.

Además, El Rif, que ya hemos indicado que se lo cedió Francia, era una zona de Marruecos donde predominan las montañas y donde había diversas tribus que se resistían a la dominación colonial, con lo cual, tampoco era ninguna perica en dulce. Es por ello que, ante los levantamientos que se producían en aquel protectorado, España respondía militarmente, y para ello necesitaba tropas, reclutas, y aquí es donde entramos en nuestra pequeña historia.

Como hacía falta soldados constantemente, se recurría a los quintos, a aquellos a quienes les tocaba realizar el servicio militar. Estos soldados no eran profesionales y eso llevó a que, en algunas ocasiones, se produjeran derrotas sonadas. Y es que aunque la denominada Guerra del Rif (o Guerra de Marruecos) se alargó desde 1911 hasta 1927, hubo periodos de mayor o menor intensidad en los enfrentamientos, y también victorias y derrotas. Y el hecho de haber elegido esta fecha para este artículo es porque en julio del presente año se conmemora el centenario del Desastre de Annual, una derrota estrepitosa de las tropas españolas. No sabemos si algún bidankoztar falleció en este episodio, pero sabemos que pocos meses después, unos cuantos andaban por aquellas tierras.

Raimundo García García, alias Garcilaso, director del Diario de Navarra, realizó un periplo por diversos acuartelamientos de Marruecos en 1922 y dio cuenta de los navarros que había en ellos, y estos son los bidankoztarras que encontró (su ubicación se señala en el mapa), aunque seguro que hubo muchos más: Benito Urzainqui Pérez [Kostiol] en el blocao de El Paso; Juan Mainz Salvoch [Aristu / Jimeno] en Kudia Rabta; Sor Paz Fernández (hija de un carabinero y nacida en Vidángoz) en Alcazarquivir; Antonio Hualde Mainz [Navarro / Txestas] en Bu Harrat; Y Ambrosio Mainz Salvoch [Aristu / Arriola] y Robustiano Urzainqui Pérez [Kostiol], ambos en Arcila (y en 1925).

Al menos todos estos soldados regresaron a casa, que no es lo de menos.

Alpargateras de Vidángoz

Por lo que he podido indagar hasta ahora, ya tengo noción de unas cuarenta mozas de Vidángoz que estuvieron trabajando en las fábricas de Mauleón, pero es probable que haya otras tantas de entre muchas que tengo sin confirmar y con posibilidades de haber hecho esta misma labor. A continuación, una lista de las que tengo confirmadas y ordenadas por el nombre de su casa de origen:

Alpargateras de Vidángoz en Mauleón en 1911-1912: De pie: Josefa Sanz Fuertes [Fuertes], María Santos Hualde Mainz [Navarro], Eusebia Pérez Jimeno [Landarna], Gila Sanz Calvo [Kurllo / Txantxolit]; Sentadas: Restituta Sanz Salvoch [Escuela / Mailusa], Tomasa Ornat Arguedas [Algarra], Jacoba Hualde Mainz [Navarro].

  • Aizagar / Garín-Montes: Crescencia Garín Pascualena;
  • Algarra: Tomasa Ornat Arguedas;
  • Anarna: Petra Artuch Urzainqui;
  • Arlla: Juana Alejandra Hualde Salvoch y María Cruz Hualde Salvoch;
  • Arotx: Leonor Landa Arguedas;
  • Arriola: Veneranda Landa Urzainqui;
  • Calderero: Alejandra Calderero Sanz;
  • Cosme: Juliana Pelairea Fuertes;
  • Escuela / Mailusa: Andresa Sanz Salvoch y Restituta Sanz Salvoch;
  • Fuertes: Josefa Sanz Fuertes;
  • Garro: Donata Jimeno Ornat y Fulgencia Jimeno Ornat;
  • Jimeno: Asunción Salvoch Jimeno, Ceferina Salvoch Jimeno, Juliana Salvoch Jimeno y Rafaela Salvoch Jimeno;
  • Kurllo / Txantxolit: Gila Sanz Calvo;
  • La Santa: Secundina Sanz Fuertes;
  • Lengorna: Gregoria Urzainqui Hualde;
  • Llabari: Daniela Jimeno Sanz y María Jimeno Sanz;
  • Matxin: Eulogia Galech Salvoch;
  • Montxonena: Ángela Mainz Fuertes;
  • Mux: Felipe Nicolao Sanz;
  • Navarro: Jacoba Hualde Mainz y María Santos Hualde Mainz;
  • Ornat: Anastasia Ornat Jimeno y Leoncia Ornat Jimeno;
  • Paskel: Exaltación Pasquel Salvoch, Juana Pasquel Salvoch y Sebastiana Conrada Pasquel Salvoch;
  • Pexenena: Saturnina Salvoch Zazu;
  • Txantxolit: Benita Sanz Fuertes;
  • Xereno: Fermina Zazu Fuertes e Inocencia Zazu Fuertes.

Como veis, son un montón, pero hay otras muchas, algunas hermanas de las mencionadas  que habrían ido pero que todavía no he podido confirmar, y otras que constan en la documentación como ‘ausentes’ de Vidángoz durante algún periodo de tiempo y esto suele estar asociado a mozas que bien iban a la alpargata bien a algún otro lugar a servir.

Echad, pues, un ojo a la lista y, si echáis en falta a alguna que sepáis que marchó a Mauleón, pues me decís. A ver si conseguimos que la relación de ‘golondrinas’ sea lo más completa posible.

El duro camino hasta Mauleón

Como podréis imaginar, en la época de la alpargata no había medios de locomoción que llegaran a Vidángoz (la carretera de Burgui se terminó hacia 1920) y mucho menos que atravesaran la muga en nuestras latitudes (aunque el tren no estuvo lejos de hacerlo en la década de 1880). Y así, las mozas tenían que hacer el trayecto hasta Mauleón a pie por los caminos que conectaban los pueblos en aquel tiempo.

Se suele decir que todas las roncalesas se iban juntando y, a partir de Isaba, hacían juntas el camino… pero en el caso de las bidankoztarras no era así. No hay más que mirar un mapa en relieve para ver que, si las de Vidángoz iban hasta Belagua para llegar a Mauleón, estarían dando un rodeo considerable.

El camino de Vidángoz-Larrau-Licq (y de ahí a Mauleón), directamente o pasando por Uztárroz, era el utilizado habitualmente por las alpargateras bidankoztarras

Así, nuestras golondrinas tomaban el camino ‘natural’ a Francia, atravesando la muga por ‘el puerto’ (como si solo hubiera uno), denominación que en este caso hace referencia al Puerto de Krutxeta (en término de Uztárroz). ese por el que transitaban personas y mercancías, de manera legal o ilegal según la época y las circunstancias. Las mozas de Uztárroz parece que también utilizaban este paso y, probablemente, se juntaran con las de  Vidángoz.

Hasta allí, hasta la frontera, les acompañaba alguien de la familia con alguna caballería, para ayudar con el transporte del equipaje al menos en una parte del camino. Y al otro lado de la muga, por lo que se ve, también contactaban con gente de Larrau para que les ayudaran en esa otra parte del trayecto. Y ya en los últimos tiempos de alpargateras roncalesas, el último tramo del viaje, Larrau-Mauleón, se realizaba en camión o camioneta, pero hay que pensar que hasta bien entrado el siglo XX todo el camino se realizaría a pie.

Y también hay que tener en cuenta que el viaje de ida se realizaba en otoño y el de retorno, en primavera, pero estas dos estaciones en nuestro entorno pirenaico todavía son bastante traicioneras.

El libro ‘Memoire d’hirondelles», de Véronique Inchauspé, es el libro más completo que hay hasta la fecha sobre las alpargateras de Mauleón

Así se observa en el relato de dos mujeres naturales de Salvatierra sobre el camino de regreso desde Mauleón con otras mozas de Vidángoz y Uztárroz en el año 1929, que está recogido en el libro ‘Memoire d’hirondelles’ de Véronique Inchauspé (Broché, 2001). Allí cuentan que, tras llegar a Larrau en furgoneta, seguían a pie ayudadas por algunos mozos con mulas y, al ir subiendo hacia el puerto, se puso el cielo muy gris. El camino era estrecho, la hierba resbalaba y no había dónde agarrarse en un primer tramo. Se puso a llover y a soplar un fuerte viento y se calaron hasta los huesos. Más adelante había un tramo donde, al menos, se podían agarrar a los ginebros (enebros). Como podemos imaginar, además de ellas, se empaparon también sus mercancías.

Tras cruzar la muga, primero pasaron por Uztárroz, donde se quedaron las de aquel pueblo, posteriormente por Vidángoz, donde se quedaron Asunción y Rafaela (las hermanas Salvoch Jimeno, de casa Jimeno).

Añadía una de las de Salvatierra que, de lo que se mojó, estuvo afónica hasta Navidad (más de medio año) y que, de ahí en adelante, cambiaron la ruta de Larrau por la de Belagua y Santa Engracia, por ser mejor camino.

Como veis, no solo tenía que ser duro el pasar el invierno trabajando y lejos de sus pueblos y familias, sino que el propio camino muy frecuentemente se convertía también en una odisea.

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