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Marcas de las ovejas de las casas de Vidángoz (I)

Hasta hace unas pocas décadas el ganado era el medio de vida fundamental de más de la mitad de las familias de Vidángoz, bien por ser dueñas de un rebaño más o menos grande, bien por trabajar algún miembro de la familia como pastor a sueldo para otros.

Una oveja de casa Diego, marcada con una ‘V’, tal y como figura sobre la entrada del corral de Diego en Ziberria.

Decimos ‘ganado’ y sobreentendemos con esto el ovino o lanar, y es este nombre el que explica el porqué de la importancia de las ovejas, y no es por su carne ni por la leche que daban y con la que se fabrica el famoso queso del Roncal, sino por la riqueza que en tiempos pasados suponía el comercio de la lana. Y es que no necesitamos irnos tan atrás en el tiempo para encontrarnos con datos sorprendentes al respecto: hace apenas cien años, cuando Mendigacha escribió a Azkue sus famosas cartas, Mariano comentaba que las ovejas se esquilaban cuatro veces al año (‘en marzo, en junio, en la San Miguelada y en San Andrés’). Recuerdo haberlo comentado con mi padre y éste decía que aquello no podía ser, pero a la vista está que así era.

Bueno, pues hecha esta introducción, y teniendo en cuenta la cantidad de rebaños diferentes que podían confluir en un espacio más o menos reducido (bien en las Bardenas, bien en los puertos del valle de Roncal), está claro que era de capital importancia el poder reconocer la propiedad de las ovejas. Para ello se empleaban dos tipos de marcaje: muescas en las orejas de las ovejas y marcas de pez en el cuerpo de los animales. En esta ocasión nos centraremos en las segundas.

Javier ‘el de Diego’ con unas ovejas cuya marca no es la de casa Diego

Y antes de meternos en harina, señalar que, al contrario de lo que podríamos pensar y de la misma manera que sucede con los nombres de las casas, ni unos ni otros se mantienen necesariamente en el tiempo y pueden cambiar. Así, a modo de ejemplo, tenemos que la marca antigua de casa Calderero era una ‘C’, que se corresponde con la inicial del apellido de José Calderero, a quien la casa debe su nombre actual. Sin embargo, una generación después el cabeza de familia pasó a ser Pedro Salvoch [Salbotx/Calderero], y la marca de las ovejas dejó de ser una ‘C’ para ser ‘PS’, iniciales de Pedro Salvoch.

Pese a la importancia que, en principio, parece que tendría este marcaje del ganado, apenas he encontrado rastro en la documentación que diga a quién pertenecía cada marca, seguramente porque era algo que todos conocían y se daba por sentado.

En ese sentido, y por lo investigado a la fecha, solo he encontrado un listado de ese tipo, y se debe a una epidemia de viruela que afectó al ganado ovino en el verano de 1940. Se decretó una cuarentena de todos los rebaños y se solicitó a los ayuntamientos información de todos los ganados que se encontraban en aquel momento en cada término municipal, en qué paraje se encontraban, quién era su dueño y qué marca identificativa tenían los animales de cada cabaña. De este modo tenemos noticia de once rebaños que había en aquel verano pastando en los montes de Vidángoz (lo cual no quiere decir que fueran todos los que había en el pueblo en aquel momento, ya que habría otros rebaños pastando en comunes del valle, en Belagua por ejemplo, o en otros términos municipales.

Los ganados mencionados en dicho listado y sus marcas son los siguientes:

Antonio Mainz [Aristu]:……………….O
Gabriel Salvoch [Salbotx]:……………
Blas Sanz [Arguedas]: …………………A
Felipa Sanz [Fuertes]: …………………M
Marta Urzainqui [Maisterra]: ……..M
Simona Urzainqui [Xoko]: …………..R
Agustín Salvoch [Jimeno]: …………..G
Pedro Salvoch [Calderero]: …………PS
Manuela Salvoch [Kurllo]: …………..
Francisco Mainz [Mendigatxa]: …..M
Juan Miguel Artuch [Largotena]: …T

Como podéis ver, no aparecen todas las que conocemos y alguna de las que aparecen ahora la asociaríamos a otra casa. Así que, este tema tendrá que tener segunda parte… o tal vez más.

Apellidos bidankoztarras: Pérez

El apellido elegido en esta ocasión no podía ser otro que Pérez. Es éste un caso curioso, pues habrá quien diga que este apellido u otros patronímicos (apellidos que hacen referencia al nombre del padre) como Sanz, Martínez, López… son castellanos y, por tanto, no pueden ser originarios de nuestro valle, pero el caso es que varios de ellos constan en nuestro valle desde hace seis siglos, esto es, desde antes incluso de que los apellidos empezaran a heredarse de padres a hijos. Y es que el apellido Pérez no significa otra cosa que ‘hijo de Pedro’ (en la época en la que el apellido se originó, en lugar de Pedro decían Pero o Pere – de ahí Pérez o Périz- o Petri -de ahí Petrotx).

Hecha esta reseña, vamos a conocer la historia del apellido en Vidángoz que, dicho sea de paso, tiene su miga.

John Periz, uno de los 6 vecinos apellidados Periz que aparecen en Vidángoz en el Libro de Fuegos de 1428

El primer Pérez que encontramos en Vidángoz es en 1428, donde entre los 64 vecinos (dueños de casas) del pueblo seis llevaban el apellido Periz (Sancho, Pero, John, Pero, John y John). Desde entonces, y tanto en los libros de fuegos como en los apeos de población donde se han ido anotando los nombres de todos los vecinos del pueblo, siempre ha habido algún Periz o Pérez como vecino/a (dueño/a de casa) en Vidángoz: en 1501, García, Sancho, Domingo, Sancho y Domingo Périz; En 1514, Johan, Johan, Johan y Sancho Périz; En 1612, Juan y Juanco Pérez; En 1613, Joan y Luca Pérez (ésta última consta como mujer de Joan de Ayesa); En 1634, Joan Périz; En 1645, Bartolomé y Joan Pérez; En 1677, Bartolomé, Juan, Blas y María Pérez; Y en 1726, Cathalina Pérez (que consta como viuda de Pedro Sanz y probablemente residente en casa Makurra o en casa Navarro).

Sin embargo, y como ya he señalado en anteriores ocasiones, solo podemos seguir fidedignamente el rastro familiar de los apellidos en nuestro pueblo desde aproximadamente 1700, así que, partiendo de ahí y hasta el presente, iremos viendo las diferentes ramas que ha tenido el apellido en Vidángoz y por qué casas ha pasado.

Señalaba que en ninguno de los documentos históricos hasta 1726 faltaba el apellido, pero en el último, en 1726, solo constaba Cathalina Pérez, viuda de Pedro Sanz, como vecina con el apellido, con lo que podríamos suponer que las líneas del apellido Pérez originarias del pueblo estaban a punto de desaparecer de Vidángoz. Es por ello que el apellido Pérez que ha habido en Vidángoz en prácticamente los tres últimos siglos ha llegado en algún momento de otro pueblo del valle (aunque quién sabe si no había llegado hasta allí procedente de Vidángoz…).

Así, la primera rama de Pérez que podemos rastrear se originó en 1734 con la llegada del burgiar Bernabé Pérez Martín a casa Lengorna, al casarse con la heredera de la casa, Pascuala Feliciana Hualde Urzainqui. En esa casa duró solo una generación, ya que volvió a heredar una hija (María Polonia), pero dos hijos de la casa se casaron a otras dos casas de Vidángoz, llevándose el apellido con ellos: Feliciano Valentín pasó en 1775 a casa Belttorna (actual casa Antxon) y Joseph Gabriel pasó en 1779 a casa Paxapán. De la primera saltó el apellido en posteriores generaciones a casa Marilusa (la casa que había donde hoy en día se encuentra el Ayuntamiento y que entonces tendría otro nombre) en 1832 por medio de Antonio Bernardo Pérez Clemente, a casa Laskorna en 1838 por medio de Ángel Custodio Pérez Clemente, a casa Makurra en 1869 por medio de Romualdo Domingo Pérez Sanz (que procedía de casa Laskorna), a casa Landarna en 1881 por medio de Modesto Crescencio Pérez Sanz (que procedía de casa Laskorna) y a casa Aristu en 1921 por medio de Felixa Pérez Jimeno (que procedía de casa Landarna). De casa Paxapán también pasó el apellido a casa Anarna en 1814 por medio de María Fermina Pérez Urzainqui, a casa Txestas en 1896 por medio de Fermín Anacleto Pérez Artieda y también a casa Matxín en la década de 1940 por medio de Teresa Pérez Urzainqui (que procedía de casa Txestas).

La segunda rama fue bastante más efímera y apenas duró una generación. Se originó con la llegada en 1791 del roncalés Vicente Pérez Arsuri, que se casó con la heredera de casa Aldaberna (actual casa Jimeno) Ana Joachina Onco Martín. Solo la hija que heredó la casa (y que se casó con el Jimeno que le da su nombre actual), Melchora Pascuala Pérez Onco, llegó a adulta, con lo que esa rama de Pérez se extinguió.

Casa Diego, sede de una de las ramas del apellido Pérez en Vidángoz desde 1797.

La tercera rama de Pérez llegó poco después, en 1797, de la mano del izabar José Joaquín Pérez Necochea, que se casó con la uztarroztar María Francisca Garde Hualde y vinieron de herederos a casa Don Mikelna (actual casa Diego), de donde era originaria la madre de María Francisca. De esta casa se extendió (aunque perduró poco en la mayoría de ellas) a casa Ornat en 1829 por medio de María Josefa Nicolasa Pérez Garde, Malkorna en 1842 por medio de Francisca Escolástica Pérez Garde, De la Villa vieja en 1875 por medio de Bernarda Romana Pérez Urzainqui, a casa Kurllo en 1877 por medio de Luisa Remona Pérez Urzainqui, a casa Kostiol en 1898 por medio de María Cruz Pérez Arriola, a casa Santxena en 1902 por medio de Dámaso Pérez Arriola, a casa del Secretario en 1936 por medio de Visitación Pérez Sanz (que procedía de casa Santxena), y a casa Peñeta en 1993 por medio de Francisco Javier Pérez Juanco.

Además de estas ramas que han tenido mayor recorrido por transmitirse el apellido del padre, también hubo varias mujeres Pérez del valle de Roncal (y una de Ezcároz) que se casaron a varias casas de Vidángoz: Pantxo (Teresa de Jesús Pérez Artica, de Burgui, entre 1856 y 1893), Inigizena (actual Peña) (Teresa de Jesús Pérez Artica, entre 1902 y 1905), Garro (Teresa de Jesús Pérez Artica, en 1910), Ornat (María Ignacia Pérez Artica, de Burgui, entre 1857 y 1903), Mendigatxa (Josefa Pérez Marco, de Uztárroz, entre 1852 y 1886), Fuertes (Francisca Xaviera Pérez Bere, de Ezcároz, entre 1851 y 1856 y también Cathalina Pérez Glaría, de Burgui, entre 1733 y 1753), Paxapán (Lucía Pérez Echeverri, de Garde, entre 1718 y 1753), Arguedas (Antonia Pérez Martín, de Burgui, entre 1734 y 1761), Mailusa (Estefanía Pérez Mayo, de Isaba, entre 1858 y 1864) y Malkorna (Juana Bautista Pérez Necochea, de Uztárroz, entre 1810 y 1811).

En resumen, en los últimos tres siglos ha habido Pérezes en más de un tercio de las casas de Vidángoz (28 de las 70-75 casas), así que todos seremos un poco Pérez. Y como mi padre solía decir, ‘¿Eres Pérez? Pues perecerás’.

Apellidos bidankoztarras: Jimeno

En esta ocasión toca conocer más en profundidad otro apellido muy extendido en Vidángoz pese a no llevar tanto tiempo entre nosotros, pero que diversas circunstancias hicieron que se extendiera de tal manera que ha pasado por un total de 16 casas de Vidángoz en algún momento de los últimos 200 años. Y es que este mismo verano se cumplieron 200 años de la llegada del apellido a Vidángoz, con la boda de la bidankoztar Melchora Pérez Onco [Aldaberna, actual casa Jimeno] con Pedro Ximeno Urrizelqui, de Irurozqui (Urraúl alto) (27/07/1817).

Partida de matrimonio de Pedro Ximeno y Melchora Pérez en 1817 [Archivo Parroquial de Vidángoz]

Ya vemos, y sin demasiada sorpresa, que la primera casa en que hubo un Jimeno fue la que hoy denominamos casa Jimeno, y aquel primer Jimeno era el tatarabuelo de los hermanos Mainz Salvoch de casa Jimeno, esto es, hace cuatro generaciones.

Aquella primera familia Jimeno Pérez tuvo siete hijos de los cuales cuatro llegaron a casarse en Vidángoz:

1.- Matheo Vizente quedó en casa Jimeno. Esta rama se extinguió en la siguiente generación, al heredar una hija (Juliana Melchora) y fallecer ésta muy joven. Y para rellenar ese vacío volvió a la casa José Isidoro (que se había casado a casa Landarna) con su segunda esposa, quedando una hija de su primer matrimonio (Nicolasa) en casa Landarna y una hija de su segundo matrimonio (Manuela) en casa Jimeno. Al heredar sendas mujeres, el apellido no tuvo continuidad en estas dos casas. Otros dos hijos de José Isidoro se casaron también con bidankoztarras, Pedro José a casa Zinpintarna y Juan Francisco con una de casa Fuertes, si bien éstos marcharon a Argentina. En casa Zinpintarna heredó Elena y con ella la transmisión del apellido se diluyó. Pero un hermano de Elena, Ángel, también se casó en Vidángoz y pasó a casa Llabari (donde ya había habido Jimenos), teniendo solo hijas y perdiéndose de esa manera también el Jimeno como primer apellido.

Algunos de los hermanos Jimeno Ornat [Garro] en la década de 1910: Donata, Felipe y Juana.

2.- Juan Melchor se casó a casa Danielna, y aunque la casa la heredó su hija (Josefa) y con ella el Jimeno no tuvo continuidad en la casa, dos hijos llevaron el apellido a casa Llabari (Pablo) y a casa Garro (José María), y también otra hija se casó a casa Ornat (Vicenta). En casa Llabari heredó el único hijo varón, Doroteo, quien acabó emigrando a Argentina como muchas de sus hermanas, aunque quedaron sus hijos (Irene y Bernardino) que acabaron viviendo en casa Bernabel. En casa Garro el apellido también se extendió mucho, ya que cinco hijos de José María se casaron en Vidángoz: Luisa a casa Antxon, Donata a casa Largotena, Felipe a casa Hualderna, Fulgencia a casa Calderero y Juana se quedó en casa Garro. Como el único varón fue Felipe, el apellido siguió su transmisión en casa Hualderna, donde se mantiene hasta hoy en día, y de donde también pasó por medio de dos de sus hijas a casa Larranbe (Atanasia) y a casa Arbizu (Mª Victoria). Y de la rama que quedó en casa Hualderna, aún pasó el apellido también a casa Gaiarre (Jesús).

3.- Manuela Tomasa a casa Hualderna, pero al ir su apellido en segundo lugar el Jimeno no tuvo continuidad.

4.- José Isidoro pasó a casa Landarna. Una hija de su 1º matrimonio (Nicolasa) heredó la casa y una hija de su 2º matrimonio (Manuela) heredó casa Jimeno, si bien el apellido ya no tuvo continuidad ni en una casa ni en otra.

Y por si la extensión del apellido que provocó aquel primer Jimeno nos pareciera poco, aún hay una casa de Vidángoz más donde un cabeza de familia llevó el apellido Jimeno, y es que una sobrina de Pedro Ximeno Urrizelqui se casó a casa Arguedas.

Así que, en resumen y ordenadas por orden cronológico, estas son las 15 casas (aunque en dos casas ha estado en dos inter) por las que ha pasado el apellido Jimeno, el intervalo de tiempo en el que uno de los cabeza de familia lo ha llevado como primer apellido y los nombre completos de aquellos cabeza de familia:

  • JIMENO (1817-1916) – Pedro Ximeno Urrizelqui, Matheo Vizente Jimeno Pérez, Juliana Melchora Jimeno Urzainqui, José Ysidoro Jimeno Pérez (Hermano de Matheo Vizente y tío de Juliana Melchora, que había pasado a casa Landarna pero que volvió a su casa nativa al morir primero su sobrina y después su hermano), Manuela Estefanía Jimeno Mendigacha.
  • ARGUEDAS (1847-1858) – Bibiana Bernarda Jimeno Martín (natural de Roncal y sobrina de Pedro Ximeno Urrizelqui).
  • HUALDERNA (1) (1849-1908) – Manuela Tomasa Jimeno Pérez.
  • DANIELNA (1851-1919) – Juan Melchor Jimeno Pérez,  Pablo Jimeno Navarro, Josefa Justa Jimeno Navarro (hermana del anterior. En principio parece que el que heredaba era el hermano, Pablo, pero por algún motivo, la que se quedó en casa finalmente fue ella).
  • LANDARNA (1859-1939) – José Ysidoro Jimeno Pérez, Petra Nicolasa Jimeno Sanz.
  • LLABARI (1) (1882-1920) – Josefa Justa Jimeno Navarro, Pablo Jimeno Navarro (en principio parecía que quien iba a vivir en esta casa iba a ser su hermana Josefa Justa, pero al final cambiaron de opinión en cuanto a qué pareja había de quedarse en casa Llabari y qué pareja en casa Danielna), Doroteo Jimeno Sanz.
  • ZINPINTARNA (1886-1975) – Pedro José Jimeno Sanz, Elena Jimeno Salvoch.
  • GARRO (1887-1985) – Pablo Jimeno Navarro, José María Jimeno Navarro (hermano del anterior que llegó a esta casa al pasar aquel a casa Llabari), Juana Jimeno Ornat.
  • ORNAT (1887-1930) – Vicenta Margarita Jimeno Navarro.
  • ANTXON (1913-1975) – Luisa Jimeno Ornat.
  • LARGOTENA (1914-1994) – Manuela Donata Jimeno Ornat.
  • HUALDERNA (2) (1921-HOY) – Felipe Jimeno Ornat, José Jimeno Urzainqui, José María Jimeno Montes.
  • CALDERERO (1926-1988) – Fulgencia Jimeno Ornat.
  • LLABARI (2) (1930-1965) – Ángel Jimeno Salvoch, María Lourdes Jimeno Salvoch.
  • LARRANBE (1960-HOY) – Atanasia Jimeno Urzainqui.
  • ARBIZU (1962-HOY) – María Victoria Jimeno Urzainqui.
  • GAIARRE (1994-HOY) – Jesús Jimeno Montes.

En resumen y como podéis ver, cinco generaciones de Jimenos (bueno, en casa Hualderna y Gaiarre van por la 7ª) que han dado para mucho.

Casas almadieras de Vidángoz en 1917

Mañana se celebra el Día de la Almadía en nuestro vecino pueblo de Burgui. Las almadías son parte de la historia no ya de Burgui y del valle de Roncal, sino que también lo es de otros valles pirenáicos, tanto navarros como aragoneses y catalanes. Así, y aunque para el que visite Vidángoz le pueda resultar sorprendente, por el Biniés, por el río de Vidángoz, también bajaban almadías, y no de manera esporádica o casual…

Una almadía en la Pechera, el punto por donde el río Biniés abandona Vidángoz

Hace 100 años concretamente, los bidankoztarras bajaron por los ríos 191 almadías, que se dice pronto. A este respecto, por un lado, hay que tener en cuenta que no todos los troncos se sacaban al río Biniés, por no ser el que más cerca quedaba de la explotación, y, por otro, también hay que considerar que a veces los bidankoztarras hacían “aprovechamientos forestales” fuera del término municipal de Vidángoz y bajaban almadías por el río que más cerca les tocara.

Tal era la actividad almadiera de Vidángoz que durante el 1º tercio del siglo XX funcionó en nuestro pueblo una Sociedad de Almadieros que agrupaba a los maderistas de la villa. Gracias a un documento de 1917 podemos saber con detalle qué casas integraban la Sociedad en aquel momento y cuántas almadías bajaron durante aquel año. La relación de las mismas, en orden de mayor a menor producción almadiera, es la que sigue: Garro 14, Arguedas 12, Pantxo 12, Txantxolit 11, Hualderna 10, Jimeno 8, Lixalte 8, Aristu vieja 7 (es Doroteo Jimeno, natural de Llabari), Juanko 7, Llabari 7, Mendigatxa 7, Xereno 7, Gaiarre 6, Ornat 6, Paskel 6, Txestas 6, Zinpintarna 6, Artutx 5, Danielna 5, Makurra 5, Matías 5, Paxapan 5, Antxon 4, Arotx 4, Larranbe 4, Montxonena 4, Santxena 3, Diego 3, Algarra 2, Lengorna 2.
Un total de treinta casas de Vidángoz que, en mayor o menor medida, participaban de la actividad almadiera. Sorprende ver en el listado algunas casas que  seguramente contaríamos por ganaderas, pero hay que tener en cuenta que, entonces como ahora, tampoco era mala idea diversificar el negocio.

Casa Lixalte

Nos toca en esta ocasión indagar por 5ª vez una casa del barrio de Iriartea: casa Lixalte, situada en la actualmente denominada calle de La Fuente.

Luis Fuertes, regentando el bar de Lixalte.

Al pensar en casa Lixalte a todos nos viene a la mente su pasado reciente, esto es, el bar de Lixalte y el difunto Luis tras la barra, y si echamos la vista un poco más atrás, también podemos recordar a la también difunta Rafaela regentando la tienda. Pero, como diría aquel, eso es anteayer, historia reciente.

Remontándonos un poco más en el tiempo, encontramos casa Lixalte deshabitada durante casi veinte años, entre 1952 y aproximadamente 1970, consecuencia de la desgracia familiar: Los dos cabezas de la familia Fuertes Juanco, Concepción y Venancio, murieron prematuramente en apenas cinco años, entre 1947 y 1952, dejando tres huérfanos de los que se hizo cargo la familia materna, de casa Paxapan, hogar en el que pasaron a residir los hermanos Fuertes Juanco.

Casa Lixalte hacia 1950.

Con anterioridad a este periodo en el que estuvo vacía, la casa había seguido durante unas cuantas generaciones una dinámica hereditaria normal, que podemos seguir al menos hasta 1810. Por el camino, si incluimos a los hermanos Fuertes Juanco, cinco generaciones con el apellido Fuertes, que llegó a la casa en el año 1831, con el enlace entre Pedro Miguel Fuertes Eseverri (Fuertes) con María Antonia Ustés Barricat (Lixalte). ¿O sea que antes en casa Lixalte eran de apellido Ustés? Bueno, en realidad solo lo fue una generación, habiendo subido el apellido (su portador, se entiende) de Burgui en 1806. Y se entiende que la generación anterior llevó el apellido Barricat (o Barricart, ya que la grafía varía con facilidad), apellido que habría venido de Roncal dos generaciones antes. De ahí hacia atrás, de momento, solo podemos hacer conjeturas.

Sea como fuere, el nombre de la casa indica sin duda que en algún momento los habitantes de la casa llevaron el apellido Elizalde, que, teniendo en cuenta que la pronunciación bidankoztar convierte el sonido “z” en “x” y que la “e” inicial se habría perdido con el uso, nos queda Lixalte. Paradojas del destino, hoy en día hay otra casa en Vidángoz que se llama Elizalde.

Aspecto de casa Lixalte en torno a 1980, similar al actual.

Y más paradójico aún es que ninguna de las dos tenga relación con el significado de Elizalde: Eliza (iglesia) + alde (al lado), esto es, al lado de la iglesia. Pero bueno, esto se explica por el mero hecho de que las casas en Vidángoz suelen tomar su nombre del apellido de sus dueños.

El caso es que Elizaldes ha habido en Vidángoz en los dos últimos siglos, en casa Elizalde (a la que dieron nombre), y en casa Paskel, a donde llegó un Elizalde, Cleto, originario de Salvatierra, y de donde descendía el fundador de casa Elizalde, pero ni rastro del apellido en casa Lixalte.

Podemos aventurar que algún Elizalde habría vivido en la casa, si bien sería en tiempos anteriores a los que podemos rastrear siguiendo líneas familiares. Así, en un documento que recoge la riqueza agraria y ganadera de Vidángoz en 1613 (documento que revisamos en el nº 9 de Bidankozarte), aparece “Catalina Burdaspar, muger de Joanes de Eliçalt”, mención que podría apoyar nuestra teoría.

Y rebuscando un poco más, podemos ver que en el Recuento de casas de comienzos del siglo XVI el apellido Eliçalte era mucho más frecuente, y encontramos que 4 de los 73 propietarios de casas de Vidángoz en aquel momento tenían dicho apellido.

Concurrida reunión delante de casa Lixalte.

Es por ello que, probablemente, el origen del nombre Lixalte sea así de antiguo. Y también es probable que, al igual que ha sucedido con el nombre de alguna otra casa (que veremos en su debido momento), originalmente se llamara Lixalterna o Lixaltena y con el tiempo perdiera la partícula final del nombre.

Pero además de Lixalte, según señalaba Miguel Mainz Salvoch (Jimeno), parece que en algún tiempo algunos la denominaban casa Leocadi, no sabemos si en referencia a un Leocadio o a una Leocadia. En Vidángoz desde 1701 solo ha habido 5 Leocadios o Leocadias pero, curiosamente, remontándonos en la ascendencia familiar de casa Lixalte encontramos una Leocadia Gorria Drunda, que habría sido la que heredó la casa en su momento y que es quien se casó con el que trajo el apellido Barricat.

En cuanto exterior de la casa, hay varios aspectos que nos hacen pensar que la construcción que conocemos actualmente es relativamente reciente: el hecho de que tenga 3 alturas + sabaiao (cuando lo habitual era 2 alturas + sabaiao), el hecho de que tenga ventanales y balcones grandes, que la piedra de las esquinas y de los marcos de las ventanas no esté trabajada por cantero… Todo ello parece corroborar lo que señalaba en ese sentido Trinidad Montes Fuertes (Montes / Hualderna), que indicaba que casa Lixalte, de donde era originaria su madre, habría sido reformada o reconstruida siendo su madre moza, lo que vendría a apuntar a las primeras décadas del siglo XX.

Y, de momento, esto es lo que podemos contar sobre casa Lixalte.

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