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Repatriados desde Cuba (1898)

Hace 125 años por estas fechas terminaba una guerra que, si bien fue breve, dejó huella en quienes vivieron aquella época, y así tenemos referencias a la misma como el desastre del 98, la Generación del 98 en literatura y cultura o dichos que aún hoy perduran en el habla popular como el más se perdió en Cuba, y volvieron cantando.

Bueno, en aquel tiempo, en concreto desde 1895, se estaba librando una de las varias guerras que enfrentaron a los mambises cubanos, independentistas, con la metrópoli española. No era la primera guerra de este tipo, pero lo que cambió en 1898 fue que Estados Unidos (que todavía estaba lejos de llegar a ser el país en que se convertiría a lo largo del siglo XX) declaró la guerra a España (un país muy venido a menos) y aquello duró apenas unos meses, ya que la superioridad de los norteamericanos no dejó lugar a mucho más.

Una guerra a la que enviaron a muchos quintos, a muchos soldados jóvenes, mal formados y equipados, muchos de los cuales causaron baja en algún momento e incluso fallecieron, pero en mucha mayor medida que los combates, fueron las enfermedades las que se cebaron con los reclutas.

Así, y como no podía ser de otra forma, hubo unos cuantos mozos bidankoztarras que tuvieron que participar en aquel conflicto, y de ellos tenemos noticias por las menciones en prensa a las atenciones que recibían por parte de la Cruz Roja cuando eran repatriados:

  • Modesto Mainz Aroza [Montxonena], en noviembre de 1897);
  • Gracián Sena Salvoch [Anxelarna], en noviembre de 1898;
  • Miguel Urzainqui Arguedas [Arguedas / Artutx], en noviembre de 1898;
  • Bernardo Salvoch Pérez [antigua Mailusa), en diciembre de 1898;
  • Ramón Salvoch Salvoch [Salbotx / Argentina], en diciembre de 1898;
  • Lino Fuertes Larrambe [Lixalte / Larranbe], en diciembre de 1898;

Cantando o contentos no sé si llegaron, pero al menos volvieron. Solo dos de ellos, Miguel y Lino, se casaron y se quedaron en Vidángoz. Modesto se casó a Roncal, Ramón emigró a Argentina, Bernardo estuvo un par de años y dejó el pueblo y Gracián volvió, pero parece que algo perjudicado y ya no vivió en Vidángoz.

Difícil papeleta, en cualquier caso, la que les tocó a estos mozos, nacidos todos ellos al final de la última Guerra Carlista o recién acabada ésta, esto es, malos tiempos, y les tocó marchar lejos a perder su juventud peleando en una guerra en la que no se les había perdido nada y de la que poco se podía esperar.

Casa Aristu

Toca nuevamente una casa del barrio de Iriartea, situada concretamente en la actual calle de la Fuente, calle que durante algún tiempo también se denominó Txuskarrika o Txoskarrika.

En esta ocasión nos ocuparemos de casa Aristu, que comparte con sus casas vecinas, tanto en la misma manzana (casas Lixalte, Pelairea, Lengorna) como en el otro lado de la calle de la Fuente (Antxon, Molena), una característica peculiar que apenas se ve en las demás calles de Vidángoz: marcos de puertas y ventanas hechos de ladrillo en lugar de con piedra. Mucha casualidad sería que todas se hubieran reformado a la vez sin un motivo aparente, y esto me lleva a pensar que todas estas casas se vieron afectadas por alguna desgracia, tal vez un incendio, en una misma ocasión o al menos en una misma época, y para la reconstrucción se emplearon materiales de la tejería de Vidángoz que ya existiría en aquella época (¿siglo XIX?) y cuyo coste sería seguramente inferior al de la piedra trabajada.

Bueno, hecha esta reflexión, nos sumergiremos de lleno en la historia de casa Aristu (o casa Aistu, según quién lo pronuncie). Habitada en la actualidad por la familia Hualde Larumbe, llega a esta generación por la rama materna de Potele, que engloba a los hermanos Mainz Pérez, una generación con pastores, maestras y una religiosa, entre otros.De los padres de éstos, Pedro Mainz Salvoch [Aristu] y Felixa Pérez Jimeno [Landarna / Aristu], él era natural de la casa.

En la anterior generación, tras la muerte de la primogénita con apenas un año de edad, vinieron siete chicos, de los cuales parece que cuatro emigraron a Argentina (Epifanio, Eleuterio, Eusebio y Urbano) y los otros tres se casaron en Vidángoz (Pedro en casa Aristu, Juan a casa Jimeno y Ambrosio a casa Arriola). Todos ellos eran hijos de Antonio María Mainz Glaría [Aristu] y Petra Ramona Salvoch Urzainqui [Zinpintarna / Aristu], siendo el padre el que era nacido en la casa.

En la siguiente escalón de la historia familiar es donde empiezan las curvas. Los cabezas de familia son dos hermanas Glaría Villanueva y Pantaleón Mainz Pérez (de Burgui, aunque hijo del bidankoztar Pedro Antonio Mainz Hualde, de casa Anarna). Pantaleón subió a Vidángoz y se casó con Mª Lucía Fernanda (Fernanda para los amigos), con quien tuvo tres hijos: Antonio María, primogénito y heredero; Francisca Rufina, que vivió 37 años y murió soltera; y Manuel Valero, que apenas vivió un año. Fernanda falleció poco después que su tercer hijo con solo 30 años. Como solía ocurrir en esos casos, al quedar el viudo con dos hijos pequeños, se volvió a casar con una hermana de su difunta esposa, en este caso con Manuela Mamerta, Manuela para el común de los mortales, con quien tuvo otros tres hijos: Crisanto, que se casaría a casa Landa, un segundo hijo que nació muerto y Domingo, que se casó a casa Mux.

De la generación anterior no hay mucho más que añadir, pues aunque Ygnacio Antonio Glaría Aldave [Maisterra] y Celedonia Francisca Villanueva Salboch [Aristu] tuvieron cuatro hijos, solo las dos que mencionábamos en el párrafo anterior, Fernanda y Manuela, llegaron a adultas.

De los padres de Celedonia poco más podemos decir: Pedro Antonio Villanueva Mainz [Aristu] y María Eulalia Salboch Glaría [Salbotx / Aristu] casados en 1802 y de cuya descendencia solo quedó en Vidángoz la mencionada Celedonia. Los padres de Pedro Antonio eran Thomás Antonio Villanueva Labiano [Aristu] y María Joaquina Mainz Urzainqui [¿Anarna? / Aristu].

Y un paso más atrás en este linaje, y último que trataremos, llegamos al por qué esta casa se llama Aristu. La madre de Thomás Antonio, Eulalia Antonia Labiano Urzainqui [Aristu], era la natural de la casa, y su padre, Juan Joseph Villanueva Hualde, era natural del pueblo de Aristu (Urraúl Alto). Diría yo que es la única casa que ha tomado el nombre del pueblo del que venía uno de sus propietarios, aunque yo me inclino más por pensar que a Juan Joseph en Vidángoz se le denominaba Aristu o Aistu, como mote, en referencia a su lugar de origen y se le quedó a la casa.

Pues hasta aquí hemos llegado con casa Aristu, y seguro que, como en otras ocasiones, habréis descubierto de dónde salen algunos parentescos.

Los Mainz y el fútbol

No estaba fácil buscar alguien de apellido Mainz que hubiera destacado, pero dándole unas vueltas al tema, encontré varios Mainz que habían despuntado en un mismo campo: el fútbol.

Empezaré por el más antiguo, Diego Mainz Mendigacha [Mendigatxa], nieto del famoso Mariano Mendigacha y que emigró a Argentina hacia 1920, donde se estableció, junto con dos de sus hermanos, en la localidad de General Pico. Pues bien, en 1932 Diego Mainz fue uno de los fundadores del Club Atlético Costa Brava y presidente del mismo durante 14 de los primeros 20 años del club, y durante su mandato se lograron los primeros títulos. El estadio del Costa Brava se llama Diego Mainz en su honor.

El siguiente Mainz que analizaremos se llama también, casualmente, Diego, Diego Mainz García, y en este caso es hijo de un bidankoztar, Jesús Mª Mainz Salvoch [Jimeno]. Diego fue futbolista profesional, jugando entre 2001 y 2016 siete temporadas en 1ª división, cuatro en 2ª y cuatro más en 2ªB, en los clubes Rayo Vallecano, Albacete y Granada, equipo en el que se retiró y de cuyo organigrama forma parte actualmente.

Por último, llegamos a Izaskun Kakun Mainz Mendívil, nieta en este caso del bidankoztar Anastasio Mainz Landa [Mux], que entrenó durante siete temporadas al Berriozar femenino, la Selección Navarra femenina sub-18, y desde 2020 se encarga del Osasuna femenino, con el que está realizando una temporada para enmarcar en la que van a andar rozando el ascenso a 1ª división.

Directivo, futbolista, entrenadores… L@s Mainz de Vidángoz y el fútbol.

Intervenciones relativas a temas relacionados con Vidángoz

Si bien el objetivo de Bidankozarte como proyecto es divulgar la historia, cultura y etnografía de Vidángoz entre sus habitantes, cuando ha habido ocasión de poner a Vidángoz en el mapa en relación a un tema concreto, no he rechazado la invitación.

Así, he hablado o escrito en diversos medios sobre diferentes temas. En 2016 intervine en una serie documental de Navarra TV llamada Goian eta behean en el capítulo sobre brujería en Navarra, donde hablé de lo relativo al tema en el valle de Roncal.

Ese mismo año, en la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra publiqué un artículo sobre la epidemia de cólera de Vidángoz de 1855.

En 2018 tocó hablar sobre Mariano Mendigacha en muchos medios: Diario de Noticias, Diario de Navarra, Berria, Irati Irratia, Euskalerria Irratia, Arrate Irratia, las revistas Mendixut, Antzina, Euskera, Leihotik

En 2019 llegó el Tiramillas de Navarra TV a Vidángoz y hablé en calidad de historiador local.

Ese mismo año, también colaboré en el documental sobre los maquis que hizo Hamaika Telebista en su serie de memoria histórica Hezurren Memoria.

En 2020, presentamos un libro sobre la correspondencia entre Mendigatxa y Azkue gracias al programa Landarte del Gobierno de Navarra y también hablé en Irati Irratia sobre las alpargateras, proyecto de investigación en el que anduve colaborando, y en prensa sobre la emigración de Vidángoz a Argentina.

Y en 2021, en la nueva revista Etnolan, hablé sobre la celebración de los Urrutxkidiak en Vidángoz.

Ya veis que han sido unas cuantas, y seguro que se me olvidan algunas…

…y Doroteo Ornat regresó a Vidángoz…

Uno de los grandes temas que tengo pendiente tratar, entre otras cosas porque cuesta muchísimo poder avanzar en las historias que lo componen, es el de la emigración desde Vidángoz. Es un fenómeno en el que los destinos principales de los bidankoztarras fueron Argentina y Francia, aunque no fueron los únicos.

En la mayoría de ocasiones suele ser difícil seguir el rastro de estos emigrados, pero hay veces que la suerte se pone de nuestro lado.

Y es así como a mediados de julio de hace tres años recibí un mensaje de María Castillo, de Argentina, que andaba tras la pista de un antepasado suyo llamado Doroteo Ornat Pérez y sus pesquisas le habían terminado llevando a Vidángoz. Quiso la fortuna, además, que Doroteo también apareciera en mi genealogía (era hermano de mi tatarabuelo Alejo Ornat, de casa Ornat), y constara como un cabo suelto. Sabía un poco de su vida hasta los 20 años pero después desaparecía de Vidángoz y ya no sabía más de él. A continuación os pondré en contexto.

Foro del día de la boda entre Doroteo Ornat y Etelvina García, en 1906.

Como en tantas familias de la época, Doroteo, que nació en 1870, era el sexto de los siete hijos de Francisco Pasqual Ornat Pérez [Ornat] y Mª Ygnacia Pérez Artica (de Burgui). Como en la casa nativa se iba a quedar el primogénito, Alejo, los demás había que colocarlos, buscarles una salida cuando llegaran a adultos.

Pues bien, parece que a Doroteo no le dio tiempo a estar a esa tesitura. En 1890 le tocaba entrar en el sorteo para el servicio militar, y en aquel año solo a uno de los quintos de Vidángoz le tocaba ingresar en la caja de recluta. Doroteo no salió elegido, pero quedó digamos que de suplente. Y el agraciado en el sorteo presentó una alegación que fue aceptada, por lo que le tocaba a Doroteo.

Incorporarse a filas en aquel tiempo no era hacer la mili en Belagua o en Aizoáin, su duración era de varios años y los destinos podían ser mucho más lejanos, pudiendo llegar a ser Cuba, Puerto Rico e incluso Filipinas, y tampoco era raro que un soldado no volviera por fallecer tras ser herido o enfermar durante su periodo de servicio.

El caso es que para entonces, para 1890, algunos bidankoztarras ya habían comenzado a emigrar a Argentina, y aquellos cantos de sirena empezaban a seducir a otros, particularmente a los jóvenes que no veían demasiado futuro en su casa por no ser quienes habían de heredar.

Y es así como lo debió de ver Doroteo: si me voy a la mili, pierdo unos buenos años para nada e igual no vuelvo… Así que debió de coger un macuto y desapareció. En casa, por lo que señalaba su hermano Alejo cuando le fueron a buscar, tampoco sabían de su paradero.

Y ahora viene cuando completamos la historia con lo averiguado por su biznieta María Castillo, quien consiguió hablar con uno de los nietos de Doroteo: Tras darse a la fuga para evitar ser reclutado, debió de cruzar la muga con Francia junto con su hermano Juan Toribio con la idea de llegar a algún puerto desde el que embarcar hacia Argentina. Pero como su salida de Vidángoz fue precipitada, seguramente no pudo reunir el dinero necesario para un pasaje, y eso era un problema.

Sea como fuere, parece que consiguió meterse como polizón en un barco carguero, y allí se separó su camino del de su hermano.

Después de eso, la primera noticia que sobre Doroteo en Argentina es el censo de 1895, donde consta como soltero de 25 años y de oficio carrero (persona que distribuía en carro las mercancías que llegaban al puerto de Buenos Aires).

Portada del anuario 2020 de Los vascos en la Argentina

Posteriormente, imaginamos que habría ido cambiando de residencia en función del trabajo que tendría y, en 1906 terminó casándose en la localidad de San José de la Esquina con Mª Etelvina García, hija de unos emigrantes asturianos, unión de la que nacieron siete hijos cuya descendencia ha prolongado la estirpe de Doroteo y Etelvina hasta nuestros días.

Doroteo, tras haber residido en diversas localidades donde nacieron sus  vástagos, terminó instalándose en el pueblo de Elena, donde fallecería en 1938, lamentando las noticias que le llegaban de la guerra civil y sin haber podido volver a pisar su Vidángoz natal, como les ocurrió a tantos otros que marcharon al otro lado del charco en busca de una vida mejor… y tal vez no encontraron la vida que esperaban.

Casi un siglo después de su muerte, y gracias al impulso de su biznieta María Castillo, la historia de Doroteo ha quedado recogida en la actualización de 2020 de la obra Los vascos en la Argentina, publicada por la fundación Juan de Garay, y me ha enviado un ejemplar, de manera que, tarde e inesperadamente, pero Doroteo, por fin, ha vuelto a Vidángoz con la colaboración de dos descendientes de casa Ornat. Onki xin, berriz, Doroteo!

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