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De caracoles y otra fauna

Para terminar este boletín, nos salimos del tema monográfico de la brujería para mencionar dos proyectos que he comenzado y finalizado respectivamente este otoño pasado.

Lo primero ha sido una colaboración de Bidankozarte con el programa La Mecánica del Caracol, de Radio Euskadi, espacio dedicado a la difusión de contenidos de ciencia, tecnología e historia.

En la primera intervención, en septiembre, traté la trashumancia valle de Roncal-Bardenas. En octubre, fue el turno de las alpargateras roncalesas. En noviembre, hablamos sobre los maquis en el 80º aniversario de su paso por Vidángoz. Y en diciembre, en breve, daré cuenta del estudio que hemos realizado sobre la fauna roncalesa y su vertiente etnográfica y que dio como fruto el libro ‘Fauna del Roncal’.

Carátula de La Mecánica del Caracol, programa de Radio Euskadi

En los meses venideros trataremos otra serie de temas, entre los que se prevén la costumbre de los urruxkideak o fiesta de las caridades, las almadías, el tributo de las tres vacas y algún otro tema por determinar.

Portada del libro «Fauna del Roncal» (Lamiñarra, 2024)

El segundo proyecto al que me refería era el relativo al estudio de la fauna roncalesa, tanto desde el punto de vista biológico, aspecto del que se encargó Enrique Baquero Martín, como del etnográfico, del que nos ocupamos Pablo Orduna Portús y yo, Gotzon Pérez Artutx,  recopilando información como los diferentes nombres que se dan a los animales, creencias que hay sobre los mismos, refranes, coplas, cuentos, canciones…

El resultado se ha plasmado en un libro con preciosas y variadas ilustraciones llamado Erronkaribarko FAUNA del Roncal, publicado por Lamiñarra, con la colaboración de la Cátedra de Lengua y Cultura Vasca de la Universidad de Navarra y financiación del Gobierno de Navarra. El libro se puede adquirir en diversos establecimientos del valle, algunas librerías de Pamplona y a través de la web de la editorial Lamiñarra.

En el limbo

Tiene, o tenía, el cementerio de Vidángoz un espacio particular que se venía a denominar limbo. En dicho lugar recibían sepultura aquellos niños que nacían muertos o que fallecían poco después de nacer, sin dar tiempo a ser bautizados.

Afortunadamente, ese espacio cada vez tuvo un uso más reducido, porque fue menguando la cantidad de niños que nacían muertos o fallecían sin dar tiempo a recibir ese primer sacramento cristiano, pero, al parecer, ese espacio, o el que estaba inmediatamente al lado, pero al otro lado del muro que lo separaba del resto del cementerio (ver imagen bajo estas líneas), se empleó también para enterrar a aquellas personas de quienes se ignoraba si estaban bautizadas o, directamente, se les tenía por enemigos de la fe cristiana.

El limbo, en el extremo oriental del cementerio de Vidángoz, en la foto aérea de 1929 [Fuente: IDENA].

En dicho espacio es donde recibieron tierra los al menos tres prisioneros de los batallones de trabajadores que murieron en Vidángoz entre 1939 y 1941 (José Martí Ramón, Manuel González y Benjamín Llacera Monclús) y, al menos, seis maquis que fallecieron en el enfrentamiento que tuvieron con el ejército en Egullorre el 25 de octubre de 1944.

Justo antes de la pandemia, el Gobierno de Navarra, por medio de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, hizo un intento de exhumar dichos restos en el contexto de la Ley de Memoria Histórica, pero dificultades técnicas (están bajo los escombros de la anterior casa para autopsias y la suela de hormigón y caseta actual), hicieron inviable dicha actuación. Desafortunadamente para ellos y sus familias, sus huesos seguirán descansando en nuestro cementerio.

Un francotirador en El Txaparro

Si hay una historia conocida sobre el monte Austemendia, ésa es, sin lugar a dudas, la relacionada con la incursión de los maquis de octubre de 1944.
Ese capítulo de nuestra historia lo investigué en 2019, con motivo del 75º aniversario de los hechos, y lo analicé en el Bidankozarte 33 y en la charla de aquel año. Aquel mes resultó de lo más movido con las idas y venidas de los guerrilleros: los enfrentamientos de primeros de mes en la Sierra de Ferniando, las diversas visitas al pueblo de los maquis para aprovisionarse, repartir propaganda y demás, el sangriento enfrentamiento del día 25 que dejó al menos once muertos, cuyos entierros se realizaron en primera instancia en nuestro cementerio o la retirada de aquella partida de maquis que cogió a Juan Xapatero como guía a punta de fusil.
Uno de los capítulos más recordados hacía referencia a una de aquellas visitas de los maquis al pueblo que se produjo a mediados de mes. Según referían quienes vivieron aquellos días, tras los encontronazos con los maquis de principios de mes, habían enviado soldados a Vidángoz para vigilar posibles entradas de guerrilleros. Un día bajaba una partida de ocho maquis por Landeta y cuando estaban ya cerca del pueblo, señalan que a la par de la huerta de Diego de Landeta, un tiro certero le acertó a un guerrillero que cayó muerto en el Pozo de Diego.
Pues bien, se dice que el tirador disparó desde El Txaparro… aunque, teniendo en cuenta que hay algo más de 400 metros de distancia entre el árbol y el Pozo de Diego, y que el alcance y la precisión de las armas en aquel entonces no sería tampoco para echar cohetes, cabría poner en duda esta versión.

Nacimientos, bodas y defunciones en 1923

En 1923 Vidángoz estaba recién conectado al mundo, como quien dice, ya que la primera carretera que había llegado al pueblo, la que sube desde Burgui, se había inaugurado apenas tres años antes.

La villa se abría al mundo y algunos en el vecindario, los más reaccionarios, pusieron a la maestra Basilisa García en el punto de mira, como ya relaté en el Bidankozarte nº 36. Aquel episodio de amenazas, en febrero de 1923, parece que no amilanó a la maestra, como ya indiqué en su momento, pero es que además se quedó embarazada de su primogénito apenas un mes después de aquel episodio, lo que nos da una idea de cómo de rápido se superpuso a la situación.

Poco más que reseñar en ese año, acaso el incendio de la borda de Arlla en Ariztoia y la posible salida del párroco Don Salvador Napal, que finalmente no se produciría hasta el año siguiente.

En el capítulo de nacimientos, podríamos señalar que fue un año promedio, ya que vinieron al mundo diez bidankoztarras: Natividad Ezquer Pérez [Landarna], Porfirio Mainz Mainz [Mendigatxa], Emilia Ornat Landa [Bomba], Ascensión De Andrés Fuertes [Xapatero], Ángeles Sanz Hualde [José María], Victorino Mainz Mainz [Refelna], Carlos Asín Gayarre [Pelaire], Micaela Landa Sanz [Algarra], Crispina Jimeno Urzainqui [Hualderna] y Sinesio Mainz Pérez [Aristu].

Entre los miembros de esta quinta tenemos, una vez más, un reflejo de lo que sería el siglo XX en Vidángoz: Natividad se casó con uno de los esclavos de los Batallones de Trabajadores que abrieron la caja de la carretera Igal-Vidángoz-Roncal; Emilia, Ascensión y Ángeles se quedaron al frente de sus casas nativas, las dos primeras casándose y la tercera como soltera, teniendo descendencia solo Ascensión; Ésta última, además, también vivió en sus carnes la llegada de los maquis en octubre de 1944, pues apenas siete días después de su boda, su marido fue tomado como guía por los maquis a punta de fusil y tuvo que tirarse de un barranco abajo para huir; Ángeles, por su parte, ocupó un lugar central en la vida del pueblo al regentar junto con su familia la tienda/bar principal del pueblo durante medio siglo; Porfirio fue pastor trashumante; Victorino emigró de Vidángoz para terminar casándose en Valencia; Carlos y Micaela se casaron entre ellos, siendo los únicos en emparejarse con otro bidankoztar y emigraron a Pamplona con la industrialización; Crispina no sé casó y falleció poco después de haber salido de Vidángoz tras la gran estampida que sufrió el pueblo particularmente en la década de 1960. Y por último, Sinesio fue quien tuvo menor recorrido vital, pues falleció sin llegar a los seis meses de vida a causa de una atrepsia congénita. Así, una de las pocas cosas que le faltaría a esta quinta sería un religioso… y, de hecho, lo hay, si bien nació en Güesa aunque su familia vivía en Vidángoz. Hablamos de Ángel Garralda García [Molena], hijo de la maestra que mencionábamos al inicio, que fue sacerdote y falleció el año pasado rozando el centenario (98 años), cifra que también tuvo cerca Ángeles Sanz (97 años).

Una quinta de la que pude entrevistar a dos de sus miembros, a Ángeles y a Porfirio, quedando con ello recogidos vivencias y testimonios de la vida en Vidángoz durante el siglo XX.

El capítulo de bodas fue más escaso, en lugar de los 2,4 enlaces por año que se registraban de media, 1923 solo vivió una boda en Vidángoz, la que unió a Juana Fuertes Salvoch [Lixalte] y Ciriaco Landa Necochea, de Urzainqui, pueblo al que pasaron a vivir y, por ello, no dejando más huella en Vidángoz.

Pero si el año fue atípico en el número de bodas, mucho más lo fue en lo que respecta a los fallecimientos, y es que solo hay registradas dos defunciones en Vidángoz hace 100 años: Petra Salvoch Urzainqui [Zinpintarna / Aristu], a los 60 años de edad a causa de una hidronefrosis aguda y Modesto Pérez Sanz [Laskorna / Landarna], a los 73 años y debido a una nefritis crónica. En ambos casos, por dolencias relacionadas con el riñón. Pero no es esta la única coincidencia entre ambos fallecidos: los dos tuvieron a cada ocho hijos de sus respectivos matrimonios y, casualmente, un hijo y una hija de los fallecidos se casaron (ya lo habían hecho un par de años antes, en 1921) y pasaron a ser los cabeza de familia de casa Aristu, que, también casualmente, ha ocupado otro de los artículos de este boletín.

Pues hasta aquí lo que dio de sí 1923, tal vez con menos acontecimientos que otros, pero en cualquier caso, otro año interesante.

Colaboraciones con otras investigaciones

Como comentaba en el apartado anterior, uno de los objetivos era dar visibilidad a Vidángoz, y es por ello que cuando se me ha solicitado colaborar en alguna investigación más general, lo he hecho encantado aportando lo que conocía sobre el tema en nuestro pueblo.

Este tema ha sido muy diverso, y será fácil que se me olvide más de una de las colaboraciones que he hecho, sobre todo las más antiguas.

Las casas del valle de Roncal (2018), donde colaboré en lo relativo a Vidángoz

Que yo recuerde, lo más antiguo sería el estudio de la oiconimia (nombres de las casas) de los valles del Pirineo navarro. Aquello comenzó en 2009, pero se aparcó con la crisis y se retomó a nivel de valle de Roncal en 2017, publicándose finalmente en 2018 Las casas del valle de Roncal.

En 2011 el escritor Mikel Peruarena contactó conmigo en busca de información porque estaba tratando de escribir un libro inspirado en Mariano Mendigacha, libro que en aquel momento no terminó de materializarse.

Dos años más tarde colaboré con el lingüista Gorka Lekaroz en su investigación sobre los últimos vascoparlantes de Vidángoz, estudio que bajo el título Bidankozeko gerraosteko euskaldunak finalmente se publicó en 2014 en la revista Uztaro.

En 2013, también, se puso en marcha el proyecto Amabitxi, que pretendía documentar el patrimonio material del valle de Roncal, y en el que participé como representante de Vidángoz.

En 2017 realicé para el Gobierno de Navarra un pequeño inventario de patrimonio inmaterial relativo a Vidángoz.

2017 fue también el año del reencuentro con las colonias que veraneaban en Vidángoz en casa Fuertes, y también colaboré en el grupo que anduvo organizando aquel evento.

Con el historiador e investigador roncalés Pablo Orduna también he colaborado en diversos ámbitos: la etnobotánica, festividades, mitos y creencias, marcas de ganado…

A finales de 2019 y principios de 2020 el Gobierno de Navarra planteó exhumar los restos de algunos de los trabajadores y de los maquis que hay enterrados en el limbo del cementerio de Vidángoz, y colaboré con quien realizó en informe previo, pero por el momento no se han podido realizar exhumaciones.

En 2019-2020 fue el turno de investigar las alpargateras, ocasión en la que aporté lo que conocía de las oriundas de Vidángoz.

Y el presente año 2021 ha sido el turno de estudiar el fenómeno de la brujería en el Pirineo y sus circunstancias históricas, políticas y sociales.

Como veis, el capítulo de colaboraciones también ha sido intenso.

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