Archive for the ‘Toponimia’ Category

Un mapa de hace trescientos años

Detalle del mapa de Navarra realizado por José de Horta en 1724 [Fuente: Archivo Abierto]

Hace ahora trescientos años, en 1724, el tafallés José de Horta realizó un mapa de toda Navarra con un detalle que pocos mapas habían tenido hasta la fecha. Claro que vivía en Madrid y no era un cartógrafo en sí, y, si a eso le sumamos los medios de la época, pues el mapa que sale tiene que tener errores inevitablemente, pero es, aun así, un documento realmente curioso.

Si nos centramos en nuestro valle, varias imprecisiones que señalar. Para empezar, Vidángoz está dibujado al lado de Roncal, y el río Biniés está acortado sobremanera. Curioso, por otra parte, que en Urzainqui estén dibujadas dos iglesias a ambos lados del puente, porque sí que hay sendos edificios religiosos, pero en ningún otro pueblo se representan de dicha manera (tal vez se deba al hecho de que en el mapa el río parte el nombre y queda a un lado Ur y Zainqui a otro y pone una iglesia en cada uno, lo mismo que en Ocha y Gabía en Salazar). Pero si un detalle llama especialmente la atención en este mapa es la presencia allá por Belagua de un supuesto pueblo llamado Uberrazo, que probablemente se refiera a Arrako, aunque otra posibilidad es que ese Uberrazo quisiera ser un Nabarzato mal leído en alguna referencia y peor colocado en el mapa…

En cualquier caso, el mapa está bastante bien en lo que a Roncal se refiere si lo comparamos con Salazar: mirad dónde están Izal e Igal con respecto a Ripalda, Ocha y Gabía parecen dos pueblos…

Si queréis consultar el mapa completo, lo tenéis en la web de Archivo Abierto.

Un francotirador en El Txaparro

Si hay una historia conocida sobre el monte Austemendia, ésa es, sin lugar a dudas, la relacionada con la incursión de los maquis de octubre de 1944.
Ese capítulo de nuestra historia lo investigué en 2019, con motivo del 75º aniversario de los hechos, y lo analicé en el Bidankozarte 33 y en la charla de aquel año. Aquel mes resultó de lo más movido con las idas y venidas de los guerrilleros: los enfrentamientos de primeros de mes en la Sierra de Ferniando, las diversas visitas al pueblo de los maquis para aprovisionarse, repartir propaganda y demás, el sangriento enfrentamiento del día 25 que dejó al menos once muertos, cuyos entierros se realizaron en primera instancia en nuestro cementerio o la retirada de aquella partida de maquis que cogió a Juan Xapatero como guía a punta de fusil.
Uno de los capítulos más recordados hacía referencia a una de aquellas visitas de los maquis al pueblo que se produjo a mediados de mes. Según referían quienes vivieron aquellos días, tras los encontronazos con los maquis de principios de mes, habían enviado soldados a Vidángoz para vigilar posibles entradas de guerrilleros. Un día bajaba una partida de ocho maquis por Landeta y cuando estaban ya cerca del pueblo, señalan que a la par de la huerta de Diego de Landeta, un tiro certero le acertó a un guerrillero que cayó muerto en el Pozo de Diego.
Pues bien, se dice que el tirador disparó desde El Txaparro… aunque, teniendo en cuenta que hay algo más de 400 metros de distancia entre el árbol y el Pozo de Diego, y que el alcance y la precisión de las armas en aquel entonces no sería tampoco para echar cohetes, cabría poner en duda esta versión.

Toponimia: Austimendia

Teniendo en cuenta que este número es especial, el topónimo a tratar en esta ocasión tenía que ser acorde con esta circunstancia. Es por ello que vamos a hablar de Austimendia, nombre con el que consta en la toponimia oficial de Navarra, aunque veremos que el nombre ha sufrido diversas variaciones desde su origen hasta presentar la forma con la que lo conocemos en nuestros días.

En principio, la localización de este topónimo debería ser conocida por todo el mundo, pero, tal vez, y estoy pensando en la gente de menor edad, habrá quien no haya tenido ocasión de oír el nombre de este monte pese a tenerlo delante todo el tiempo. Y es que Austimendia no es otro que el monte que queda en frente si lo miramos desde la ladera en la que se asienta la mayor parte de casas de Vidángoz, aquel donde están casa Larranbe, el Txaparro o el repetidor de televisión y las antenas de telefonía, o aquel por cuyas faldas se sube hasta el Castillo desde el Puente de Casero. Con todas estas indicaciones, ya se habrá despejado cualquier atisbo de duda sobre el lugar al que nos referimos.

Bien, y ahora entraremos en el nombre en sí, porque ha tenido su evolución en el tiempo, su transformación, y es retrocediendo en el tiempo, acercándonos, lógicamente, a su denominación original, cuando descubriremos su sentido.

En la actualidad, según a quien preguntemos, nos dirá que se llama Ustemendia, Austemendia o el Austimendia recogido en la toponimia oficial. Puestos a interpretar la etimología del nombre, la segunda parte está clara, mendia = monte, pero, ¿qué hay de la primera? Podríamos hacer muchas cábalas, partiendo de Uste, Auste o Austi, pero no me meteré con ellas porque finalmente se demostrarían erróneas.

Si nos remontamos un siglo atrás, en el catastro de 1892 ya podemos ver otra variante del nombre, Urtemendia, cuya primera parte nos podría llevar a pensar en ‘urte’ = año o algo relacionado con ‘ur’ = agua, pero literalmente, tampoco iríamos bien encaminados (bueno, tal vez la segunda suposición tendría algo a donde agarrarse).

Pero es en un documento notarial de 1719 donde parecen aclararse todas las dudas que podríamos tener en torno a este nombre que ahora aparece denominado Urrutimendia. Desde el euskera actual lo traduciríamos como el monte lejano, pero ya vemos que eso no se ajusta mucho a la realidad, no es un monte que se encuentre (entendemos que desde el pueblo) a mucha distancia… ¿entonces?

En estos casos, lo suyo suele ser buscar analogías, nombres parecidos en otros pueblos de nuestro entorno, y es entonces cuando encontramos que en Garde, Roncal y Urzainqui hay sendos términos denominados Urrutea, y en Uztárroz, Burrutea. ¿Y a que no sabéis qué tienen en común todos esos lugares con nuestro Urrutimendia/Urrutemendia? Pues, que son el terreno o la ladera que se encuentra al otro lado del río según lo miramos desde el pueblo, con lo que el componente ur de urruti parece que sí tendría en origen algo que ver con el agua, la del río en este caso.

Pues misterio resuelto, Ustemendia, AustimendiaUrrutemendia… Simplemente eso, El monte de al otro lado del río.

Usos agrícolas y flora en la toponimia

Escribiendo el boletín anterior me volvió a venir a la cabeza lo que la toponimia nos cuenta acerca de la flora de un entorno, realidad que en algunos casos se mantiene en la actualidad y que en otras ocasiones solo es un reflejo del pasado de un determinado paraje. Algunos recordaréis que hablé sobre este tema en la charla que compartí con Pablo Orduna hace más de cinco años, a una con la presentación de la Guía etnobotánica del Valle de Roncal (Lamiñarra, 2017), pero me ha parecido interesante recuperarlo para esta sección.

El caso es que cuando hablaba en el Bidankozarte nº 45 sobre el lugar donde se asentaría el otro Vidángoz o Vidangoiz, vi otra vez el paraje que se denominaba Tipulerria, que vendría a traducirse como ‘el cebollar’, un caso curioso entre estos topónimos, pues hace referencia a una planta que se cultiva.

Relacionados con la agricultura, con el tipo de tierras destinadas a ella, hay unos cuantos topónimos en Vidángoz, algunos de los cuales ya hemos tratado y otros todavía esperan su turno, pero en este grupo podríamos mencionar Baraku (probablemente relacionado con baratze, huerta de secano en Vidángoz), Kartxiria (en referencia a la zona con huertas de regadío), Landeta (que hace referencia al mismo lugar denominado con el nombre Kartxiria, pero cuyo significado viene de landa, que en nuestro entorno designa a zonas de cultivo a la orilla del río y cercanos al pueblo), Atablanda (que hace referencia a otras landas, en este caso las de la Atabea, así, Atabe + landa = Atablanda), Berreinze (de berro + einze, berro entendido como ‘tierra que se vuelve a labrar’ y einze que es la palabra roncalesa para designar un ‘prado’ o ‘pastizal’), Ezkeberroa (compuesto por Ezke o Ezker + berroa, teniendo la segunda parte el mismo significado que en Berreinze, pero no estando claro el significado de la primera, similar a la que encontramos en otros topónimos como Ezkaze en Vidángoz, Ezka en el resto del valle o Ezkaurre en Isaba, o que, a juzgar por como aparece escrito en los documentos más antiguos, Ezkerberroa, tal vez indica que era ‘el terreno del zurdo vuelto a roturar’), Zeleia (literalmente ‘el campo’, como si no hubiera otro), Ibarrandia (donde debemos entender ibar como ‘vega’ más que como ‘valle’ y andia como ‘grande’, dando un ‘la vega grande’ que haría referencia a esa parte cercana al río y cuya productividad es alta)…

Como veis, hay unos cuantos ejemplos de topónimos que reflejan el uso agrícola de determinados lugares, pero no son éstos los únicos nombres que hacen referencia a la flora propiamente y, de hecho, es común que la toponimia describa tanto la abundancia de una especie como la singularidad de algún ejemplar: Ariztoia (‘el robledal’), Barrenzaltua (‘la arboleda o el soto de abajo’), Zaltungorri (‘la arboleda pelada’), El Pinar Grande, El Abetar… Esto en lo que queda todavía en nuestra toponimia actual, pero en documentos antiguos es aún más frecuente: Arizbakotxa (‘el roble solitario’), Bagordoki (‘el llano de las hayas’), Ezpelarena (‘el bojeral’), Iraztoiburua (‘el alto del helechal’), Izeibakotxa (‘el abeto solitario’), Izeiburua (‘el alto del abeto’)…

Como veis, la toponimia dice mucho de cómo era nuestro entorno y el uso que se le daba hasta tiempos no muy lejanos… Es otra fuente de la que aprender sobre nuestro pasado.

El puente sobre el río Biniés

Una cosa que desde siempre me ha llamado la atención han sido los puentes de Vidángoz. Tradicionalmente diríamos que ha habido tres: el puente Juanko, el puente Casero y el puente Rakax.

Desconozco el momento desde el que esto es así, y lo que me extraña es que ninguno de ellos sea de piedra o que no mantengan su aspecto antiguo.  Supongo que, vista su estructura, con vigas metálicas en su parte inferior, se habrían construído con su configuración actual en el momento en que se construyó la travesía, la carretera que va cruza el pueblo siguiendo el curso del río Biniés, en la década de 1950. El puente Juanko, indispensable por llevar al molino, existiría desde antiguo, lo mismo que el puente Casero, por llevar al Castillo, a la tejería y ser camino a Igal  y Salazar en general. Con el que tengo mis dudas es con el puente Rakax, si ya existiría desde antiguo o fue una nueva construcción asociada a la carretera que unió Vidángoz con Burgui en torno a 1920. Ahora explico mis dudas.

Leyendo un proceso judicial de 1675 se relataba cómo las avenidas del río de junio de 1674 ‘llevaron todas las puentes y pontarrones del pueblo’. Se habla en dicho documento de tres puentes de piedra que podríamos pensar que eran los tres mencionados anteriormente… Pero tenemos un puente que aparece en la toponimia, Zibiberria (actualmente Ziberria), y que significa ‘el puente nuevo’. Nuevo cuando lo hicieron, claro, pero ya existía en 1652 y sería uno de los tres que se llevó esta riada.

Al hablar de reconstruir aquellos tres puentes, proponen construir uno nuevo en otro punto. Si no fuera porque sabíamos que ya existía en ese momento, podríamos haber pensado en Zibiberria… Pero no, el cuarto puente en discordia resulta que pensaban construirlo en el término de ‘Baraco’, por lo que estaríamos hablando de que el origen del puente Baraku se sitúa hace 350 años.

Puente Baraku que, obviamente, no es el que conocemos actualmente, y que tal vez sería como ese puente de piedra que se conserva yendo a Belagua… pero será difícil que lleguemos a saberlo.

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