Archive for the ‘Curiosidades’ Category

Coplas bidankoztarras

Tratándose del tema de la brujería, la copla escogida en esta ocasión no se cantaba en Vidángoz, pero hace referencia a nuestro pueblo y a dicho tema, por lo que no se me ocurre mejor tonadilla para ilustrar este espacio en este boletín. Una copla que, según la fuente consultada, varía en su segunda mitad, así que recogeré aquí ambas versiones:

En Vidángoz brujería

de noche suele andar;

que te pillo, que te cojo,

que te voy a conjurar.

[Etnografía histórica al airico de la tierra – (José María Jimeno Jurío)]

La otra versión dice así:

En Vidángoz brujería

de noche suelen andar.

Si te pillo, no te pillo,

no te dejaré escapar.

[Retablo de curiosidades (José María Iribarren, 1965)]

Vidángoz y sus brujos…

Un monigote culto

Hace unos años, en una entrevista que realicé en casa Antxón, se mencionó un librico antiguo que conservaban en la casa, cuyo origen desconocían.

Se trataba de un manuscrito en latín sobre lógica, retórica, etc., que, seguramente, habría pertenecido a algún bidankoztar que se había inclinado por la carrera eclesiástica, aunque no he encontrado ningún Antxón con ese perfil.

El caso es que, en el margen de una de las páginas, se ve el curioso dibujo que veis abajo, un monigote con sus atributos al aire, y que habría sido fruto del aburrimiento de su creador.

La simpática imagen va acompañada de otros dibujos y una inscripción cuya gracia (si es que tiene esa intención) no encuentro: ‘Animal, homo, petrus’ (animal, hombre, piedra).

Como veis, también hay espacio para el humor en esos libros viejos, libros que todavía se conservan en algunas casas y que tienen su interés, por lo que, si tenéis alguno, estaría encantado de echarle una ojeada o unas fotos.

Curioso dibujo encontrado en un libro antiguo de casa Antxón.

Cullicadera

Si en el boletín anterior dábamos cuenta de una parte del cerdo que se entregaba como presente a allegados y amigos tras el matatxerri, en esta ocasión, trataremos otra palabra que también implica comer, pero no un alimento concreto.

Nos referimos a la cullicadera, un término que se usaba en Vidángoz para designar a la comida que se hacía para celebrar el final de la construcción o reforma de cierto calado de una casa.

Una rama en el tejado, símbolo del fin de la obra.

José María Iribarren dio noticia de esta costumbre de Vidángoz en su Vocabulario Navarro, dato aportado seguramente por Don Ciriaco Asín [Pelaire], donde define cullicadera como ‘fiesta o banquete con que se celebra la terminación de una obra o edificio’, y medio siglo antes, Azkue incluyó en su Diccionario vasco-español-francés la acepción kulikadera para definir la ‘merienda o cena que se da a los operarios al terminar el tejado de un edificio’ (palabra recogida en Uztárroz).

Por lo que yo tenía entendido, este vocablo hacía referencia a una comida que hacían conjuntamente los de la casa que se había hecho/reformado y quienes habían trabajado en la obra, pero según Pablo Orduna indica en su Estudio etnológico del hogar en el Valle de Roncal, además de los mencionados, también se sumarían a la celebración los familiares de quienes habitarían la casa y también el cura, que sería el encargado de bendecir la vivienda una vez terminada, colocando para ello una rama de un árbol en el tejado.

La cullicadera, en fin, una costumbre que se repetía en otros muchos lugares de nuestra geografía, pero con otros nombres como kulebrona (Salazar), astoena (Aezkoa), urriamau (Burguete), bizkar-festa (más general)…

Nacimientos, bodas y defunciones en 1924

Como corresponde al número correspondiente al invierno, cuando se produce el cambio de año, vamos a hacer un repaso de lo que dio de sí el año 1924 en cuanto a nacimientos, bodas y defunciones. Un año que, atendiendo a las cifras que nos ofrece, fue bastante promedio con la salvedad del número de bodas, que duplicó los dos enlaces anuales de media.

En el capítulo de nacimientos, diez bidankoztarras vinieron al mundo: Bernardina Ornat Sanz [La Santa], Venancio Montes Fuertes [Montes/Garro], María Julia Navarro Carrica [Pexenena], José Morlans Porta [Molino], Mª Dolores Mainz Landa [Mux], Mª Jesús Elizalde Sanz [Elizalde], Cándida Sanz Sanz [Danielna], Heliodora Artuch Jimeno [Largotena/Burgui], Anastasio Sanz De Miguel [Arlla] y Crescencio Mainz Mainz [Mendigatxa].

Entre estos diez, como suele ser habitual, hubo un poco de todo. Tres de ellos, Bernardina, Cándida y Anastasio, fallecieron en sus primeros meses o años de vida. Otros tres eran hijos de padres foráneos y con oficios menos habituales: Venancio era hijo del herrero, que era natural de Roncal; José era hijo del molinero, oriundo de Arboniés; y Mª Jesús era hija del carpintero, que había nacido en Isaba. Solo uno de ellos, Venancio, se casó en Vidángoz, y otros tres, Dolores, Heliodora y Crescencio, se casaron pero a otros pueblos. Finalmente, y como no podía ser menos en nuestro Pequeño Vaticano, también hubo una religiosa: Julia.

En el apartado de bodas, como ya señalaba, hubo el doble de enlaces de lo habitual, un total de cuatro. Las dos primeras fueron lo que se denominaba boda ‘a la trueca’, un enlace en el que se casaban dos hijos de una familia con otros dos de otra: Juan Urzainqui Hualde [Lengorna] y Mª Santos Hualde Mainz [Navarro/Lengorna], Francisco Hualde Mainz [Navarro] y Gregoria Urzainqui Hualde [Lengorna/Navarro]. Además de esta doble boda, también se unieron en matrimonio en 1924 Gabino Sanz Salvoch [Mailusa] e Inocencia Gayarre Guinda [Gaiarre/Mailusa] y Marcelino Sanz Salvoch [Kurllo] y Cruz Jimeno Salvoch [Zinpintarna]. Todas las parejas pasaron a ser cabezas de familia de sus respectivas casas (Lengorna, Navarro y Mailusa) salvo esta última pareja, Marcelino y Cruz, que terminaron fijando su residencia en Tauste.

En lo que respecta a los fallecimientos, en Vidángoz murieron cuatro adultos y dos niños: El primero de ellos, Eusebio Pérez Urzainqui [Diego], de 83 años de edad, debido a una infección intestinal de carácter tífico, fue a morirse el año en que la construcción o la reforma de su casa nativa cumplía su bicentenario; Sinesio Mainz Pérez [Aristu], de 1 mes de edad, por atrepsia; José Rufino Sanz Glaría [Llabari / Danielna], de 69 años, a causa de una nefritis crónica; Eustaquio Navarro Aizagar [Matías-Aizagar], de 22 años, que había subido al árbol en busca de pasto (seguramente bizco), y le debió de dar un ataque epiléptico, se cayó, y terminó falleciendo a consecuencia del golpe; Anastasio Sanz De Miguel [Arlla], de 2 meses de edad, no constando la causa de su muerte; Felipa Recari Glaría [Burgui / Ferniando], de 78 años, a causa de una lesión orgánica del corazón. Además de éstos, hubo al menos un bidankoztar más muerto, solo que como falleció en la Bardena, no constaba en los registros parroquiales de Vidángoz, pero la prensa dio noticia de ello. Se trata de Severiano Navarro Pérez [Laskorna/Matías-Aizagar], de 52 años, que apareció muerto en una corraliza de Caparroso, y que habría fallecido a causa de una dolencia cardiaca.

Para terminar, señalar que las únicas dos muertes que no corresponden a gente muy mayor o de muy corta edad, las de Eustaquio y Severiano, afectaron a una misma familia, a la familia Navarro Aizagar. De hecho, es de reseñar que los difuntos eran respectivamente hermano y padre de Justino Navarro, el escultor bidankoztar del que hemos hablado en esta publicación en alguna ocasión, dos pérdidas en un espacio muy breve de tiempo que seguro que tuvieron impacto directo en la vida de nuestro artista.

Y hasta aquí ha llegado el repaso al registro civil de Vidángoz de 1924.

Una mariposa muy nuestra

Este verano me dieron noticia de un animal que, al parecer, es autóctono de nuestro valle, pero del que realmente yo no tenía conocimiento. El comentario fue algo así como ‘oye, tengo un conocido que es aficionado a las mariposas y, al saber que soy de Vidángoz, me dijo que aquí, de un lugar llamado Ziberria hacia arriba, le habían dicho que se podía encontrar dicho animal, y que, de hecho, únicamente puede verse por aquí‘.

La verdad es que era la primera vez que yo oía tal historia, pero, preguntando aquí y allí y rebuscando un poco llegué a dar con el animalico, cuyo nombre científico no deja lugar a dudas de su relación con nuestro valle: Graellsia isabelae roncalensis.

Tal vez no la hayáis visto porque no es fácil de encontrarla, ya que es un animal que solo tiene una generación cada año, y en su fase de mariposa es de hábitos nocturnos y vuela entre abril y julio dependiendo de su localización y que tiene de particular las colas de sus alas. En cualquier caso, una mariposa realmente vistosa.

Por último, señalar que este año se cumplen 50 años de la descripción de la subespecie roncalensis por parte de Gómez Bustillo y Fernández Rubio.

Pues hasta aquí esta curiosidad roncalesa, en este caso desde la biología.

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