Posts Tagged ‘Carretera Igal-Vidángoz-Roncal’

La gran evasión

Bueno, realmente, ni una ni grande, aunque la mayoría de participantes terminaron libres, paradójicamente. Tras el juego de palabras, parece que queda claro que hablamos del franquismo, y para hablar de evasiones, de fugas, tiene que haber una reclusión, con lo que en Vidángoz el asunto tiene que estar relacionado con los prisioneros que integraban los denominados Batallones de Trabajadores. Y es que, mucho se ha investigado y escrito sobre ellos, pero apenas nada se ha contado de intentos de fuga, mencionadas por algunos de quienes vivieron aquella época, pero sin datos precisos, y es aquí donde pondré algo de luz en esta ocasión.

Los primeros prisioneros habían llegado a Roncal el 25 de julio de 1939, y parece que a Vidángoz llegaron parte de ellos el 1 de octubre de 1939. Pues bien, es en el otoño de dicho año, hace ahora 85 años, cuando suceden estas fugas que relataré, y no queda claro si fueron en Roncal (la primera parece que sí) o en Vidángoz, ya que es en nuestro pueblo donde se realizan la mayoría de las diligencias para averiguar qué ha pasado, depurar responsabilidades y, en su caso, emitir órdenes de busca y captura.

La primera de estas fugas tuvo lugar el 9 de octubre de 1939 y se da la circunstancia de que en ella tuvo que ver el cambio de hora. Me explico. El día de la fuga, un lunes, era el primer día de labor tras el cambio al horario de invierno, que había sido el recién pasado fin de semana, y la hora oficial había cambiado, pero todavía no habían adaptado los horarios de trabajo a la misma, por lo que, al final de la jornada laboral se les hizo más oscuro que de costumbre, y fue ese momento el que aprovecharon para escapar e intentar alcanzar la cercana muga con Francia tres prisioneros: Eladio Güeña Bernal, natural de Villanueva de Alcolea (Castellón), Pascual Estévez De la Guerra, natural de Andújar (Jaén), y José Villalobos Martínez, natural de Adra (Almería). Los militares se movilizaron para buscarlos, pero, al parecer, los evadidos consiguieron su objetivo. Eladio termino casándose con una francesa y falleció en la década de 1960 en Francia, por lo que tal vez pasó allí el resto de su vida. José Villalobos, apenas dos meses después de la fuga, partió de Burdeos hacia República Dominicana y, dos años más tarde, pasó a México, donde ya se le pierde la pista. De Pascual no he encontrado más información, pero era casado, así que lo de pasar a Francia y dejar todo atrás no era igual de fácil que en el caso de sus compañeros.

La segunda fuga fue tan solo doce días después, el 21 de octubre del mismo año, y en parecidas circunstancias, esto es, al anochecer y cuando algunos de sus compañeros les suponían en las letrinas. En esta ocasión, también fueron tres los fugados: José Gómez Ortega, natural de Yecla (Murcia), José Chorat Redolat, natural de Ibiza, y José María Yuste Martínez, natural de Caravaca (Murcia). Parece que a esta tresena tampoco le pillaron y, seguramente, habrían llegado a la frontera, pero no sabemos qué fue de ellos después, solo que José María Yuste fue condenado en un juicio sumarísimo en 1944-1945 a veinte años y un día de reclusión.

Casi un mes más tarde, el 18 de noviembre de 1939, hubo una tercera fuga, también al anochecer, y con un único protagonista, que aprovechó su labor de aguador para escapar mientras pensaban que había ido a la fuente. El fugado se llamaba Melchor Tayán Espuña y era natural de Hostalets d’en Bas (Girona), y, en esta ocasión, no consiguió llegar a la muga y fue herido y detenido el día 19 en el término de Arriaga, cerca de Uztárroz.

Cabe suponer que los militares estarían revueltos con los intentos de fuga y, justo el día después de éste último, se produjo el asesinato de José Martí Ramón en Vidángoz, según los guardias, por intentar fugarse al ir a las letrinas.

Pues hasta aquí lo que he encontrado relativo a las fugas. Seguramente habría habido más, pero, de momento, no he encontrado noticia de ellas.

Maldita dinamita

Actualmente tenemos interiorizado el ver casa Maisterra desde la carretera que viene de Igal, pero no siempre fue así. Hasta hace unas décadas, esta casa, algo apartada del casco urbano del pueblo era una localización tranquila, sobre Lapitxorronga y por donde solo pasaban a pie o con caballerías quienes se dirigían hacia Igal por el camino de la tejería.

Como es sabido, la carretera se empezó a construir en 1939 con presos republicanos y los trabajos que se llevaron a cabo afectaron de lleno a casa Maisterra. Según bajamos del Alto de Igal y nada más pasar la quesería Onkizu, podemos ver a mano derecha de la carretera una peña. Esa roca, en su momento, obstaculizaba el paso de la carretera, y hubo que adecuarla para que se pudiera transitar. ¿Cómo? Con dinamita. Y os podéis imaginar que a casa Maisterra le ‘salpicaban’ las voladuras de lleno.

Es por ello que en septiembre de 1940 Pedro Artuch presentó una queja formal por los daños que causaban en su casa la explosión de los barrenos. El Gobierno militar envió a un jefe de ingenieros que manifestó a Pedro que todos los desperfectos se le arreglarían, pero cuando terminaran los trabajos. Así que a los de Maisterra les tocó esperar y confiar…

Nacimientos, bodas y defunciones en 1923

En 1923 Vidángoz estaba recién conectado al mundo, como quien dice, ya que la primera carretera que había llegado al pueblo, la que sube desde Burgui, se había inaugurado apenas tres años antes.

La villa se abría al mundo y algunos en el vecindario, los más reaccionarios, pusieron a la maestra Basilisa García en el punto de mira, como ya relaté en el Bidankozarte nº 36. Aquel episodio de amenazas, en febrero de 1923, parece que no amilanó a la maestra, como ya indiqué en su momento, pero es que además se quedó embarazada de su primogénito apenas un mes después de aquel episodio, lo que nos da una idea de cómo de rápido se superpuso a la situación.

Poco más que reseñar en ese año, acaso el incendio de la borda de Arlla en Ariztoia y la posible salida del párroco Don Salvador Napal, que finalmente no se produciría hasta el año siguiente.

En el capítulo de nacimientos, podríamos señalar que fue un año promedio, ya que vinieron al mundo diez bidankoztarras: Natividad Ezquer Pérez [Landarna], Porfirio Mainz Mainz [Mendigatxa], Emilia Ornat Landa [Bomba], Ascensión De Andrés Fuertes [Xapatero], Ángeles Sanz Hualde [José María], Victorino Mainz Mainz [Refelna], Carlos Asín Gayarre [Pelaire], Micaela Landa Sanz [Algarra], Crispina Jimeno Urzainqui [Hualderna] y Sinesio Mainz Pérez [Aristu].

Entre los miembros de esta quinta tenemos, una vez más, un reflejo de lo que sería el siglo XX en Vidángoz: Natividad se casó con uno de los esclavos de los Batallones de Trabajadores que abrieron la caja de la carretera Igal-Vidángoz-Roncal; Emilia, Ascensión y Ángeles se quedaron al frente de sus casas nativas, las dos primeras casándose y la tercera como soltera, teniendo descendencia solo Ascensión; Ésta última, además, también vivió en sus carnes la llegada de los maquis en octubre de 1944, pues apenas siete días después de su boda, su marido fue tomado como guía por los maquis a punta de fusil y tuvo que tirarse de un barranco abajo para huir; Ángeles, por su parte, ocupó un lugar central en la vida del pueblo al regentar junto con su familia la tienda/bar principal del pueblo durante medio siglo; Porfirio fue pastor trashumante; Victorino emigró de Vidángoz para terminar casándose en Valencia; Carlos y Micaela se casaron entre ellos, siendo los únicos en emparejarse con otro bidankoztar y emigraron a Pamplona con la industrialización; Crispina no sé casó y falleció poco después de haber salido de Vidángoz tras la gran estampida que sufrió el pueblo particularmente en la década de 1960. Y por último, Sinesio fue quien tuvo menor recorrido vital, pues falleció sin llegar a los seis meses de vida a causa de una atrepsia congénita. Así, una de las pocas cosas que le faltaría a esta quinta sería un religioso… y, de hecho, lo hay, si bien nació en Güesa aunque su familia vivía en Vidángoz. Hablamos de Ángel Garralda García [Molena], hijo de la maestra que mencionábamos al inicio, que fue sacerdote y falleció el año pasado rozando el centenario (98 años), cifra que también tuvo cerca Ángeles Sanz (97 años).

Una quinta de la que pude entrevistar a dos de sus miembros, a Ángeles y a Porfirio, quedando con ello recogidos vivencias y testimonios de la vida en Vidángoz durante el siglo XX.

El capítulo de bodas fue más escaso, en lugar de los 2,4 enlaces por año que se registraban de media, 1923 solo vivió una boda en Vidángoz, la que unió a Juana Fuertes Salvoch [Lixalte] y Ciriaco Landa Necochea, de Urzainqui, pueblo al que pasaron a vivir y, por ello, no dejando más huella en Vidángoz.

Pero si el año fue atípico en el número de bodas, mucho más lo fue en lo que respecta a los fallecimientos, y es que solo hay registradas dos defunciones en Vidángoz hace 100 años: Petra Salvoch Urzainqui [Zinpintarna / Aristu], a los 60 años de edad a causa de una hidronefrosis aguda y Modesto Pérez Sanz [Laskorna / Landarna], a los 73 años y debido a una nefritis crónica. En ambos casos, por dolencias relacionadas con el riñón. Pero no es esta la única coincidencia entre ambos fallecidos: los dos tuvieron a cada ocho hijos de sus respectivos matrimonios y, casualmente, un hijo y una hija de los fallecidos se casaron (ya lo habían hecho un par de años antes, en 1921) y pasaron a ser los cabeza de familia de casa Aristu, que, también casualmente, ha ocupado otro de los artículos de este boletín.

Pues hasta aquí lo que dio de sí 1923, tal vez con menos acontecimientos que otros, pero en cualquier caso, otro año interesante.

Casa Laskorna

Volvemos al barrio de Iriburua, para dedicarle unas líneas a casa Laskorna. Pero… “¿casa Laskorna? ¿Y dices que está en Vidángoz? Pues no me suena…”. Seguro que esto pensáis más de uno… Pero vamos a ver que tiene su explicación.

Y es que casa Laskorna quedó vacía hace justo un siglo, en 1922, y desde entonces ha permanecido prácticamente deshabitada… bueno, no todo el tiempo. En los años que siguieron al final de la Guerra Civil, casa Laskorna, junto a sus vecinas casa Aizagar y casa Bortiri, alojó a los Batallones de Trabajadores que fueron traídos a nuestro pueblo a realizar trabajos forzados abriendo a pico y pala la caja de la proyectada carretera Igal-Vidángoz-Roncal.

Es de suponer que, si ya no estaría especialmente bien cuando quedó desocupada, después del paso de los prisioneros habría quedado bastante maltrecha, al igual que se indicaba con la vecina casa Aizagar, y ello llevó a su demolición en la década de 1940. A finales de los años ochenta, la familia Zinpintarna construyó sobre el solar de dicha casa una bajera o garaje, y ése es el edificio que ha llegado hasta nuestros días.

Pero volvamos atrás para saber qué fue o qué sabemos de la familia que habitaba casa Laskorna. En la década previa a quedar vacía, en la de 1910, habían ido dejando la casa por diversos motivos todos los hermanos Sanz Navarro, y llegado 1920 solo quedaban en casa Ángela Sanz Navarro y su madre, y también natural de la casa, Melchora Navarro Pérez. En 1922 Ángela se casó y la casa quedó vacía.

En aquel mismo año, y no sabemos si conviviendo con madre e hija antes de que ésta se casara o justo después de que la casa quedara deshabitada, pasó un breve periodo de tiempo, unos meses seguramente, Leonarda Urzainqui Urzainqui [Arguedas], de quien hablamos en su día en por su fallido intento de establecerse junto con su tía Jesusa en San Francisco (E.E.U.U.) tras haber enviudado en Iciz [ver Bidankozarte 27]. Pues bien, aquel intento fallido fue en julio de 1922, y, tal vez, al tener que regresar, se alojó brevemente en casa Laskorna hasta que partió de nuevo para dejar Vidángoz ya definitivamente.

Pero sigamos desde los hermanos Sanz Navarro hacia atrás. Bueno, hay que señalar que la casa quedó deshabitada en 1922, pero dos de aquellos hermanos se habían casado a otras casas de Vidángoz: Onesífora a casa Elizalde y Félix a casa Zinpintarna.

Los padres de los hermanos Sanz Navarro eran Fermín Modesto Sanz Urzainqui, de casa Calderero, y Melchora Navarro Pérez, de la casa. Ésta, a su vez, también había recibido la casa por línea materna, pues su madre Vicenta Pérez Sanz era de Laskorna y su padre, Fidel Navarro Mainz, de casa Danielna. Y Vicenta también heredó la casa de su madre, luego vemos, una vez más, que esa creencia de que heredaban solo los primogénitos y varones no era una regla ni mucho menos. Los padres de Vicenta eran Francisca Sanz Urzainqui, de la casa, y Ángel Pérez Clemente, de casa Belttorna (actual casa Antxon).

Los cabezas de familia de la generación anterior eran Juan Gregorio Sanz Onco, de casa Laskorna, y Juana Paula Urzainqui Mainz, de casa Pantxo. Y ya de Juan Gregorio, que nació en 1786, hacia atrás, es difícil saber quién era de la casa,  entraríamos en el terreno de la conjetura, por lo que dejaremos aquí el seguimiento genealógico de esta familia.

Para ir terminando, hablaremos delposible origen de su nombre. Vista la formación de los nombres que mantienen la terminación que denota posesión en uskara, –ena o –rna, está claro que Laskorna es “la de Lasko”, pero ¿qué clase de nombre es Lasko? En mi opinión originalmente sería Blaskorna, y con el tiempo y la pronunciación habría perdido la B inicial. Así, en Vidángoz tenemos los topónimos de Bilasko y Bilaskoarena, y en el valle existieron los apellidos Braskotx y Blásquiz. Bueno, y en el propio Vidángoz, entre los 15 dueños de fuegos (casas) que quedaron en 1350 tras el brote de peste negra, había un Blasco de nombre y un Blásquiz de apellido. Y también en 1309, y dando nombre a uno de los primeros bidankoztarras mencionados en la documentación con nombre propio, tenemos a “Blasco de Vidángoz, llamado Mordos”, un malhechor roncalés al que persiguió el merino de Pamplona Juan Lópiz de Urroz (saliéndose de su jurisdicción), quien lo atrapó y ahorcó.

Hasta aquí, pues, unas pinceladas sobre la historia, genealogía y posible origen del nombre de casa Laskorna.

Bidankoze eta Euskadi Literatura Sariak

[En castellano más abajo]

Bidankoze eta Euskadi Literatura Sarien arteko lotura

Aspalditik pentsatu dut Eusko Jaurlaritzako Kultur Sailak emandako Euskadi Literatura Sariak eta Bidankoze (Erronkaribar) herriaren artean nolabaiteko lotura badagoela, eta aurten, joan den astean sarituak iragarri zirenean, berriro horrelako zerbait somatu da. Jakin nahi duzu non dagoen koxka? Ba segi irakurtzen.

Irabazleen artean, jarraian aipatuko direnek noizbait idatzi dute zerbait Bidankozeren inguruan eta pixkat lehenago edo hortik gutxira Euskadi Literatura Saria irabazi dute. Kasualidadea? Kausalidadea? Sorginen kontuak? (bidankoztarrok “sorginak” ezizenarekin gara ezagunak).

Bidankozerekiko lotura hau bi gaien inguruan aurki dezakegu: Haietako lehena, Mariano Mendigatxa (1832-1918) euskaltzale bidankoztarra. Bere itzala, ikusiko duzuenez, luze xamarra baita. Beraz, nortzuk idatzi dute Mendigatxaren inguruan eta Euskadi Literatura Saria irabazi?

Haietako lehena Íñigo Aranbarri izan zen. “Dordokak eta elurrak”ekin 1988ko Euskadi Sariaren Olerki ataleko irabazleak, 1999an “Gure mendea” liburua idatzi zuen, eta bertako kapitulu batean (“Labraria eta apeza”) Mendigatxa eta Azkueren arteko harremanaz idatzi zuen.

Hamarkada bat beranduago, 1997an, Aingeru Epaltza izan zen irabazle Literatura Euskaraz atalean “Tigre ehizan” liburuarekin. Epaltzak 2015ean Diario de Noticiasen idatzitako zutabe batek “Mendigatxaren sindromea” Nafarroa osoan ezagutzera eman zuen.

Sarrionandiako liburu honetako istorio baten protagonista Mendigatxa da

2011an “Saiakera Euskaraz” atalean Joseba Sarrionandia izan zen saritua “Moroak gara behelaino artean?” lanarekin. Berak ere Mendigatxa erabilia zuen 2008ko “Munduko zazpi herrialdetako ipuinak” liburuaren istorietako batean (“Muga eta haize hegoa”).

2015ean “Su Zelaiak” eleberriak “Literatura Euskaraz” irabazle egin zuen Mikel Peruarenari (saria ukatu bazuen ere). Jende gutxik dakiena da Mendigatxaren inguruko eleberri bat idazten saiatu zela 2011n, ataskatu, baztertu… eta idatzi zuen hurrengoarekin saria irabazi!

Eta aurten, 2019an, Asisko Urmenetaren “Aztihitza: Xahoren biografikoa” saritu dute “Literatura Lanaren Ilustrazioa” atalean. Asiskok aspaldiko harremana du Mendigatxarekin, eta hainbat argitalpenetan marraztu egin du Bidankozeko euskaltzalea. Azkena, 2018ko “Eusklabo alaiak” albumean.

Frankismoko esklabuak, Bidankozerekin lotutako beste inspirazio iturria

Baina badago beste gai bat Euskadi Literatura Sariak eta Bidankoze lotzen duena: gure herrian gerraostean Igari-Bidankoze-Erronkari errepidea eraikitzen ibili ziren frankismoko esklabuak. Eta horren inguruan ere idatzi dute gutxienez hiru idazlek.

Lehenengoa, dagoeneko aipatua eta, beraz, Bidankozekiko lotura bikoitza egin duena: Joseba Sarrionandia. Honek 2007an Nabarra aldizkarian “Igal-Vidángoz-Roncal” izeneko istorioa idatzi zuen herrian egon ziren frankismoko esklabuen inguruan.

Urte batzuk geroago, 2012an, behin baino gehiagotan (1998, 2006, 2010 eta 2019) Euskadi Literatura Saria irabazi duen Patxi Zubizarretak “Hiru gutun Iruñetik” eleberria idatzi zuen, gerraosteko Bidankozen egondako “Langileen batailoietan” girotutako istorioa.

Eta zerrenda amaitzeko, 2017ko “Saiakera Gaztelaniaz” ataleko irabazlea Ander Izagirre izan zen “Potosí” bere liburuarekin. Bada, 2016an Izagirrek “El siglo de Luis Ortiz Alfau” argitaratu zuen, gerraostean Bidankozen “behartutako langile” egondako gizon honen biografia.

Ikusten duzuenez, badago Euskadi Literatura Sariak eta Bidankozeren arteko lotura. Beraz, munduko idazleak, badakizue: Bidankozeren inguruan idazteak saria dauka!

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VIDÁNGOZ Y LOS PREMIOS EUSKADI DE LITERATURA

La relación entre Vidángoz y el Premio Euskadi de Literatura, ¿»cosa de brujos»?

Ya hace tiempo que pienso que entre los Premios Euskadi de Literatura que entrega el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco y Vidángoz (Valle de Roncal) había algún tipo de conexión, y este año, cuando la semana pasada se anunciaron los premiados, ha vuelto a pasar. ¿Quieres saber dónde está el quid de la cuestión?

Entre los ganadores, los que mencionaré a continuación han escrito en algún momento sobre Vidángoz y, poco antes o algo después, han ganado el Premio Euskadi de Literatura. ¿Casualidad? ¿Causalidad? ¿Cosa de brujas? (a los bidankoztarras se nos conoce como “brujos”).

Esta relación con Vidángoz la podemos encontrar en torno a dos temas: el primero, el euskaltzale bidankoztar Mariano Mendigacha (1832-1918). Su sombra, como veréis, es alargada. Entonces, ¿quiénes han escrito sobre Mendigacha y ganado el Premio Euskadi de Literatura?

Iñigo Aranbarri

El primero de ellos fue Íñigo Aranbarri. Ganador del Premio Euskadi 1988 en la sección de Poesía con “Dordokak eta elurrak”, en 1999 escribió el libro “Gure mendea”, y en un capítulo del mismo (“Labraria eta apeza”) escribió sobre la relación entre Mendigacha y Azkue.

Aingeru Epaltza

Una década más tarde, en 1997, Aingeru Epaltza fue el ganador en el apartado “Literatura en Euskera” con el libro “Tigre ehizan”. Epaltza, en una columna que escribió en 2015 en Diario de Noticias, dio a conocer a toda Navarra el denominado “Síndrome de Mendigatxa”.

Joseba Sarrionandia

En la sección de “Ensayo en Euskera” de 2011 el premiado fue Joseba Sarrionandia con “Moroak gara behelaino artean?”. Él también había empleado a Mendigacha en una de las historias (“Muga eta haize hegoa”) del libro “Munduko zazpi herrialdetako ipuinak”.

Mikel Peruarena

En 2015 la novela “Su zelaiak” hizo ganador de “Literatura en Euskera” a Mikel Peruarena (aunque no aceptó el premio). Lo que poca gente sabe es que en 2011 andaba intentando escribir una novela sobre Mendigacha, se atascó, la aparcó… y con la siguiente que escribió, ¡ganó el premio!

Asisko Urmeneta

Y este año 2019, han premiado en el apartado “Ilustración de Trabajo Literario” a Asisko Urmeneta por “Aztihitza: Xahoren biografikoa”. Asisko tiene una vieja relación con Mendigacha, y lo ha dibujado en diversas publicaciones. La última, el álbum “Eusklabo alaiak” de 2018.

Pero hay otro tema que une el Premio Euskadi de Literatura y Vidángoz: los esclavos del franquismo que estuvieron en nuestro pueblo en la posguerra construyendo la carretera Igal-Vidángoz-Roncal. Y sobre esto han escrito, por lo menos, tres escritores.

El primero, ya mencionado y, por lo tanto, con doble vinculación con Vidángoz: Joseba Sarrionandia. Éste escribió en 2007 en la revista Nabarra un relato titulado “Igal-Vidángoz-Roncal” sobre los esclavos del franquismo que hubo en el pueblo.

Patxi Zubizarreta

Unos años después, en 2012, el ganador de varias ediciones del Premio Euskadi de Literatura (1998, 2006, 2010 y 2019) Patxi Zubizarreta escribió la novela “Tres cartas desde Pamplona”, una historia ambientada en los “Batallones de trabajadores” que hubo en Vidángoz en la posguerra”.

Ander Izagirre

Y para cerrar la lista, el ganador del apartado “Ensayo en castellano” en 2017 fue Ander Izagirre con su libro “Potosí”. Pues en 2016 Izagirre publicó “El siglo de Luis Ortiz Alfau”, la biografía de este “trabajador forzoso” que estuvo en Vidángoz.

Como veis, hay una conexión entre el Premio Euskadi de Literatura y Vidángoz. Así que, escritores/as del mundo, ya sabéis: ¡Escribir sobre Vidángoz tiene premio!

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