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Nacimientos, bodas y defunciones en 1924

Como corresponde al número correspondiente al invierno, cuando se produce el cambio de año, vamos a hacer un repaso de lo que dio de sí el año 1924 en cuanto a nacimientos, bodas y defunciones. Un año que, atendiendo a las cifras que nos ofrece, fue bastante promedio con la salvedad del número de bodas, que duplicó los dos enlaces anuales de media.

En el capítulo de nacimientos, diez bidankoztarras vinieron al mundo: Bernardina Ornat Sanz [La Santa], Venancio Montes Fuertes [Montes/Garro], María Julia Navarro Carrica [Pexenena], José Morlans Porta [Molino], Mª Dolores Mainz Landa [Mux], Mª Jesús Elizalde Sanz [Elizalde], Cándida Sanz Sanz [Danielna], Heliodora Artuch Jimeno [Largotena/Burgui], Anastasio Sanz De Miguel [Arlla] y Crescencio Mainz Mainz [Mendigatxa].

Entre estos diez, como suele ser habitual, hubo un poco de todo. Tres de ellos, Bernardina, Cándida y Anastasio, fallecieron en sus primeros meses o años de vida. Otros tres eran hijos de padres foráneos y con oficios menos habituales: Venancio era hijo del herrero, que era natural de Roncal; José era hijo del molinero, oriundo de Arboniés; y Mª Jesús era hija del carpintero, que había nacido en Isaba. Solo uno de ellos, Venancio, se casó en Vidángoz, y otros tres, Dolores, Heliodora y Crescencio, se casaron pero a otros pueblos. Finalmente, y como no podía ser menos en nuestro Pequeño Vaticano, también hubo una religiosa: Julia.

En el apartado de bodas, como ya señalaba, hubo el doble de enlaces de lo habitual, un total de cuatro. Las dos primeras fueron lo que se denominaba boda ‘a la trueca’, un enlace en el que se casaban dos hijos de una familia con otros dos de otra: Juan Urzainqui Hualde [Lengorna] y Mª Santos Hualde Mainz [Navarro/Lengorna], Francisco Hualde Mainz [Navarro] y Gregoria Urzainqui Hualde [Lengorna/Navarro]. Además de esta doble boda, también se unieron en matrimonio en 1924 Gabino Sanz Salvoch [Mailusa] e Inocencia Gayarre Guinda [Gaiarre/Mailusa] y Marcelino Sanz Salvoch [Kurllo] y Cruz Jimeno Salvoch [Zinpintarna]. Todas las parejas pasaron a ser cabezas de familia de sus respectivas casas (Lengorna, Navarro y Mailusa) salvo esta última pareja, Marcelino y Cruz, que terminaron fijando su residencia en Tauste.

En lo que respecta a los fallecimientos, en Vidángoz murieron cuatro adultos y dos niños: El primero de ellos, Eusebio Pérez Urzainqui [Diego], de 83 años de edad, debido a una infección intestinal de carácter tífico, fue a morirse el año en que la construcción o la reforma de su casa nativa cumplía su bicentenario; Sinesio Mainz Pérez [Aristu], de 1 mes de edad, por atrepsia; José Rufino Sanz Glaría [Llabari / Danielna], de 69 años, a causa de una nefritis crónica; Eustaquio Navarro Aizagar [Matías-Aizagar], de 22 años, que había subido al árbol en busca de pasto (seguramente bizco), y le debió de dar un ataque epiléptico, se cayó, y terminó falleciendo a consecuencia del golpe; Anastasio Sanz De Miguel [Arlla], de 2 meses de edad, no constando la causa de su muerte; Felipa Recari Glaría [Burgui / Ferniando], de 78 años, a causa de una lesión orgánica del corazón. Además de éstos, hubo al menos un bidankoztar más muerto, solo que como falleció en la Bardena, no constaba en los registros parroquiales de Vidángoz, pero la prensa dio noticia de ello. Se trata de Severiano Navarro Pérez [Laskorna/Matías-Aizagar], de 52 años, que apareció muerto en una corraliza de Caparroso, y que habría fallecido a causa de una dolencia cardiaca.

Para terminar, señalar que las únicas dos muertes que no corresponden a gente muy mayor o de muy corta edad, las de Eustaquio y Severiano, afectaron a una misma familia, a la familia Navarro Aizagar. De hecho, es de reseñar que los difuntos eran respectivamente hermano y padre de Justino Navarro, el escultor bidankoztar del que hemos hablado en esta publicación en alguna ocasión, dos pérdidas en un espacio muy breve de tiempo que seguro que tuvieron impacto directo en la vida de nuestro artista.

Y hasta aquí ha llegado el repaso al registro civil de Vidángoz de 1924.

A río revuelto… ¡contrabando!

En ese contexto bélico y habida cuenta de que en las décadas anteriores habían tenido lugar otras dos guerras,  la Guerra de la Convención (1793-1795) y la Guerra de Independencia (1808-1813), que el valle habría sufrido particularmente en sus carnes, está claro que nuestros antepasados lo estarían pasando mal, digamos que la propia subsistencia sería la preocupación principal. Tratándose de eso, de sobrevivir, pues no quedaba otra que buscarse la vida como se pudiera, y es aquí donde la cercanía de la muga con Francia podía ser una aliada, pues al otro lado de la misma se podían conseguir bienes que en el momento convulso que se vivía a este lado de la frontera eran aquí más difíciles de conseguirse o, de poderse, a un precio mucho mayor.

Así, conocemos dos casos claros de contrabando en el contexto de esta guerra de los que tenemos noticia debido a las muertes que los rodearon.

El primero de ellos tal vez lo conozcáis pues lo traté en la charla de 2013 denominada Vidángoz negro: muerte y delincuencia en nuestras calles, y hace referencia a un grupo de ocho bidankoztarras que trataban de cruzar la muga con Francia por el puerto de Krutxeta, en Uztárroz, una noche de abril de 1822 y cargados de lana. El grupo estaba integrado por Manuel Mendigacha [Mendigatxa], José Ramón Ustés [Lixalte], Pascual Anaut [Inigizena], Pedro Juan Mainz [Refelna], Pedro Antonio Orduna [Landa], Sevastián Artuch [Garro], Pascual Garcés [Pattako] y Mariano Larrambe [Larranbe].

Sabemos de esta aventura porque unos milicianos que estaban encargados de vigilar la frontera les echaron el alto y los de Vidángoz respondieron con algún tiro, matando a uno de los guardias y siendo reconocidos por algún otro, porque aquellos también eran del valle (el fallecido era Leandro Gorria, natural de Urzainqui).

Algunos de los implicados fueron encarcelados en Vidángoz a la espera de sentencia y entre tanto pasaron los facciosos por nuestro y liberaron a aquellos que podían unirse a sus filas, entre ellos Manuel Mendigacha, del que hablaremos más adelante y que empezó aquí a hacer carrera.

En el segundo caso no queda tan claro el tema del contrabando, puesto que la información no proviene de un proceso judicial como en el caso anterior sino por dos escuetas partidas de defunción que contienen algunos datos poco habituales y que nos sierven como pista.

En esta ocasión son dos bidankoztarras, Pedro Antonio Villanueva Mainz [Aristu] y Ángel Recalde Urzainqui [Arotx], que encontraron la muerte cuando regresaban de Francia por el puerto de Altobizkar [Astobizkar, Valcarlos] “habiéndose desgraciado por el mal temporal” el 19 de diciembre de 1822. Venían del otro lado de la muga por un camino complicado, por lo que seguramente lo que traían no sería demasiado legal.

Como se suele decir, las situaciones desesperadas requieren de medidas desesperadas.

Casa Ornat

Llegamos nuevamente al barrio de Iribarnea en este recorrido por las casas de Vidángoz, en esta ocasión a casa Ornat. Partiendo de la generación actual, nos encontramos que sus padres eran Flora Sanz Ornat y Cándido Artuch Jimeno, siendo ella la natural de la casa, de casa Ornat, y él nacido en casa Largotena. Lo mismo había ocurrido en la generación anterior, donde también había heredado la casa una mujer, en esa ocasión Martina Ornat Jimeno, casada con Jerónimo Sanz Calvo, natural de la actual casa Kurllo y que posteriormente también había vivido durante unos años en casa Txantxolit. Martina y Jerónimo tenían también sendos oficios singulares, por lo que eran más conocidos en el pueblo: ella por ser la comadrona, la última que ejerció en Vidángoz, y él por ser el alguacil durante muchos años. En esta generación se da la circunstancia de que fue la última en la que uno de los dos cabezas de familia llevó el apellido Ornat, que da a la casa su nombre actual, si bien hay que señalar que tres hermanos de Martina también se casaron a otras casas de Vidángoz y llevaron con ellos el apellido Ornat: Marcelino se casó a casa La Santa, Pío a casa Zinpintarna y Anastasia a casa Makurra.

Casa Ornat

Los padres de Martina eran Alejo Ornat Pérez y Vicenta Jimeno Navarro, él de casa Ornat y ella de casa Danielna, casados en un doble enlace de dos parejas de hermanos donde esta pareja quedó en casa Ornat y la otra, formada por José María Jimeno Navarro y Paula Ornat Pérez, pasó a casa Garro, puesto que en casa Danielna ya se había quedado otra hermana de Vicenta y José María, casada en otra doble boda entre dos parejas de hermanos donde una pareja quedó en casa Danielna y la otra en casa Llabari. Alejo era hijo, a su vez, de Francisco Pasqual Ornat Pérez, natural de la casa, y María Ygnacia Pérez Artica, natural de Burgui y hermana de Teresa Jesús Pérez Artica, que se casó a casa Pantxo un año antes de que María Ygnacia llegara a Vidángoz.

De aquí hacia atrás la sucesión en casa Ornat se empieza a complicar un poco ya que hubo varios enviudamientos y segundas nupcias en los cabezas de familia de la casa, aunque lo resumiré para no extenderme demasiado. Francisco Pasqual quedó huérfano de padre (Mariano Miguel Ornat Hualde, hermano de la madre de Mariano Mendigacha y padrino de éste) con 4 años y de madre (Nicolasa Pérez Garde, de casa Diego y hermana del Diego que da nombre a dicha casa) con 9. Su madre, al fallecer su padre, se había vuelto a casar y, de hecho, falleció como consecuencia de un parto. Así que Francisco Pasqual fue criado en gran parte por sus padrastros y otros parientes.

En la generación anterior el natural de la casa era Mariano Ornat, que murió joven (36 años). De esta generación ya he mencionado que era también Melchora, la madre de Mariano Mendigacha, y además un hermanastro suyo, Fermín Francisco Ornat Onco, cuyo hijo, Matías Ornat Urzainqui acabaría yendo de heredero a casa Algarra, extendiendo con él el apellido Ornat a otra casa.

Y una generación más atrás, nos encontramos con una pareja en la que ninguno eran de la casa: Pasqual Ygnacio Ornat Mendi, natural de Roncal, y Mª Francisca Hualde Urzainqui, de casa Malkorna. ¿Cómo puede ser? Pues la explicación es la siguiente: en casa Ornat había quedado una pareja mayor, formada por Cathalina Mendi Esparz, de la casa, e Ygnacio Aierra Pérez, de Burgui. La pareja no tuvo descendencia y, como se solía hacer en esos casos, habían recurrido a alguien con relación familiar para que fuera a la casa de heredero, en este caso a un hijo de una hermana de Cathalina que se había casado a Roncal. Y así, desde Roncal, llegó el primer Ornat a Vidángoz, y la casa tomó su nombre. ¿Cómo se llamaría antes? A saber. ¿Casa Mendirna? ¿Mendi? ¿Otro nombre que nada tiene que ver? ¡Adivina!

Pues hasta aquí esta pequeña historia de casa Ornat.

Nacimientos, bodas y defunciones en 1921

Para terminar con este número y como suele ser costumbre en la última revistica de cada año, vamos a hacer repaso de quienes nacieron, se casaron y murieron en Vidángoz en el año que estaba a punto de empezar hace ahora un siglo.

En el capítulo de nacimientos, digamos que 1921 fue un año flojico, ya que solo nacieron nueve niñ@s, cuando la media en aquellos años estaba en doce. Por orden cronológico, son los siguientes: Fermina Artuch Urzainqui [Maisterra], Teodoro Sanz Fuertes [Txantxolit / Antxon], Ángel Sanz Jimeno [Zinpintarna], Jorge Asín Gayarre [Pelaire], N. De Andrés Fuertes [Xapatero], Bernardino Mainz Mainz [Refelna], Benigna Mainz Mainz [Mendigatxa], Bernardina Iriarte Sanz [Iriarte / Txikiborda] y Pedro Ornat Sanz [La Santa].

A grandes trazos, la vida de estos nueve fue así: uno nació muerto, el de Xapatero, pero el resto llegaron a la edad adulta. De ellos, tres, Teodoro, Jorge y Pedro fueron cabezas de familia en Vidángoz, casándose los dos primeros con sendas bidankoztarras y el tercero con una de Garde. Otros tres, Ángel, Bernardino y Benigna, emigraron a América en la que sería la última gran oleada que cruzó el charco, aunque uno de ellos, Bernardino, terminó regresando. De ellos solo se casó Benigna, como la mayoría de sus quintos, con un bidankoztar. Fermina no se casó y se quedó en la casa nativa junto a sus padres y hermanos. En cuanto a Bernardina, toda su familia dejó Vidángoz en torno al final de la Guerra Civil para marchar a Pamplona, donde hizo su vida ya lejos de Vidángoz.

Ángela Urzainqui y Felipe Jimeno, casados en 1921 a casa Hualderna.

En el capítulo de bodas también fue 1921 un año regular, celebrándose tan solo dos enlaces cuando la media era casi de 2,5. Las parejas que se unieron en aquel año fueron Felipe Jimeno Ornat [Garro / Hualderna] con Ángela Urzainqui Hualde [Hualderna] y Pedro Mainz Salvoch [Aristu] con Felisa Pérez Jimeno [Landarna / Aristu]. Unas parejas bastante prototípicas para la época, en las que ambos contrayentes eran de Vidángoz, donde ambos novios tenían 26 años (algo más jóvenes de la media de edad al casarse en la época en nuestro pueblo, que era de casi 29 años para los varones) y ambas novias 23 años (también algo más jóvenes que la media de la época, que era de 24,5 años para las mujeres).

Ambas parejas se quedaron en Vidángoz y fueron cabezas de familia en sendas casas: La primera, en casa Hualderna, donde nacieron sus nueve hij@s; y la segunda en casa Aristu, donde vinieron al mundo otras ocho criaturas.

Como podéis ver, parejas muy al estilo de su tiempo.

Por último, llegamos al capítulo de defunciones. Para empezar, diremos que fueron diez, con lo que aquel año Vidángoz tuvo saldo vegetativo negativo (más fallecimientos que nacimientos). Fallecieron varios cabeza de familia: Miguela Salvoch Pérez [Escuela / Mailusa] con 59 años, Pedro Antonio Mayo Landa [Uztárroz / Rakax] con 78 años, Manuela Mayo Garde [Uztárroz / Bomba] con 73 años, Amalia Mendigacha Mainz [Bernabel / Llabari / Garín] con 32 años, Cecilio Sanz Hualde [Landarna / Santxena] con 79 años y Balbina Monzón Barrena [Monxon / Largotena] con 67 años.  Como podéis ver, la mayoría llegaron a una edad considerable para su época, excepción hecha de la desdichada Amalia, sobre cuyas circunstancias podéis leer el artículo dedicado a casa Montes/Garín en el Bidankozarte nº 12, pero que probablemente se habría visto afectada por las consecuencias que trajo su condena en un caso de estafa de 1.000 pesetas a Jacinto Garín.

También fallecieron aquel año cuatro menores. Dos de ellos algo más crecidos y debido a unas fiebres tifoideas: Quintín Urzainqui Urzainqui [Pantxo], de 13 años, y Elena Pérez Goyeneche [Diego], de 5 años. Los otros dos, el que nació muerto en casa Xapatero, N. De Andrés Fuertes, ya mencionado en los nacimientos, y otro de apenas cinco meses, Juan Dandiararena Ros, también en casa Xapatero, sacado de la inclusa y que se hallaba lactando con Isidra Fuertes, práctica ésta habitual en la época.

Pues hasta aquí 1921, un año que ya veis que tuvo sus particularidades.

Investigando la oiconimia

Hace once años y medio que empecé a entrevistar a la gente mayor de Vidángoz con objeto de estudiar la oiconimia (los nombres de las casas) de  nuestro pueblo.

La segunda de aquellas entrevistas fue con Crisanto Pasquel, a quien tenía por alguien cercano, accesible, en parte por ser el abuelo de mi amigo Mikel. Desafortunadamente, para entonces su salud ya no era buena y cuando lo entrevisté tenía un día regular, pero con la ayuda de Luci el encuentro fue bastante fructífero. Casualmente, y como me ocurriría con algun@s otr@s de los mayores de Vidángoz que entrevisté, poco tiempo después de estar con él, falleció, como si tras aquella conversación ya hubiera cumplido con su cometido.

Crisanto en una grabación realizada en su casa en torno al año 2000

Como decía, Crisanto murió menos de dos meses después, justo la víspera de la primera reunión sobre el estudio de la oiconimia en el Pirineo navarro, estudio que coordinaba Juankar López-Mugartza, quien tuvo en Crisanto un estrecho colaborador en la realización de su tesis doctoral sobre la toponimia roncalesa  y cuyo recuerdo sobre el abuelo de Paskel podéis leer en la página 3 de este boletín.

Crisanto fue una de las fuentes más importantes que tuve en el estudio de la oiconimia, aportándome algunos nombres que prácticamente ningún otro mayor de Vidángoz recordaba o pudo decirme. Algunos de ellos, como casa Kanttero (casa hoy desaparecida que quienes conocieron denominaban casa Meltxor o casa vieja de Pelairea y que hoy es un huerto pegante a casa Montxonena), casa Orduna (nombre antiguo de casa Landa) o casa Murri (nombre que anteriormente recibía la también desaparecida casa Garín o casa Montes, junto a casa Xoko), solo los oí de él y de alguna otra persona mayor como Valentina Landa [Arriola / Landarna / Llabari] que contribuyeron a confirmar dichas denominaciones.

En otros casos, como casa Loperna (lo citaba Crisanto como uno de los nombres antiguos de casa Diego), casa Rotxena (según él, nombre antiguo de casa Garro) o casa Garatea (nombre que tendría antiguamente casa Remendia, antes llamada casa Matías), no hubo quien confirmara dichos nombres.

Sea como fuere, queda claro Crisanto fue de gran ayuda en este estudio sobre los nombres de las casas de Vidángoz.

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