Archive for the ‘Historia’ Category

Un héroe de la Guerra de Cuba

En el último Bidankozarte mencionaba los soldados bidankoztarras repatriados en la última Guerra de Cuba, y comentábamos que poco pudieron hacer aquellos reclutas con los medios que tenían.

Pues bien, intentando profundizar un poco en el tema para ver si encontraba más paisanos nuestros en aquel conflicto, tuve la suerte de recibir respuesta de Javier Navarro, un experto en este tema. En la extensa base de datos que maneja, no aparecieron más combatientes de Vidángoz, pero sí que hubo uno de quien se pudo sacar algo más de información, y no fue poca cosa.

Resulta que uno de aquellos mozos bidankoztarras, concretamente Bernardo Salvoch Pérez (de la antigua casa Mailusa, que ocupaba el solar sobre el que actualmente se asienta la casa consistorial), fue condecorado con la ‘cruz de plata al mérito militar con distintivo rojo’, insignia que se concede a militares de baja graduación que, ‘con valor, hayan realizado acciones, hechos o servicios eficaces en el transcurso de un conflicto armado o de operaciones militares que impliquen o puedan implicar el uso de fuerza armada, y que conlleven unas dotes militares o de mando significativas’.

Con esto podríamos pensar que Bernardo se empleó a fondo en algún enfrentamiento y se lo reconocieron de esta manera… pero es que no consiguió una condecoración de este tipo, sino ¡cinco! Las acciones que le supusieron estas insignias, todas en la demarcación de Santiago de Cuba, fueron las siguientes:
• 25/07/1896 – Combate en Guajacabo (Manzanillo).
• 19/08/1896 – Combate en Cantillo.
• 16, 17 y 28/12/1896 – Comportamiento en los combates sostenidos en la conducción de un convoy de Manzanillo a Bayamo.
• 30/01/1897 – Levantamiento del sitio de Guamo, pensionada con 2,5 pesetas (no vitalicias). Herido en el combate.
• 02/03/1897 – Operaciones sobre Baire.

Bernardo el de Mailusa, uno de los muchos héroes anónimos que dejan las guerras.

Mapa de Cuba en cuya parte sur se encuentran marcados los lugares de las acciones que dieron lugar a las condecoraciones de Bernardo Salvoch.

¿El diccionario perdido de Mendigacha?

Las cartas de Mendigacha también han ocupado un espacio relevante en esta publicación y merecen un artículo en este nº 50. Pese a que ya las hemos trabajado bastante, con el centenario de la muerte de Mariano también hablamos sobre las cartas con más profundidad y en 2020 publicamos la recopilación completa de la correspondencia entre Mendigacha y Azkue, aún queda algún tema que podemos tratar.

Uno de los temas en los que Azkue quería profundizar por medio de Mendigacha era el vocabulario del uskara roncalés. Léxico que fue obteniendo de los pocos textos que ya existían en nuestro dialecto (fundamentalmente los escritos de Prudencio Hualde y el propio Mendigacha para Bonaparte) y, sobre todo, de los encuentros que tuvo y de las cartas que intercambió con Mariano.

Con lo recopilado de Mendigacha y del resto de colaboradores que tuvo por todo Euskal Herria Azkue publicó una de sus grandes obras, el Diccionario Vasco-Español-Francés, de 1905, en el que, además de palabras señaladas con la R que indica que se usaba en el dialecto Roncalés del euskera, se pueden encontrar cantidad de vocablos con la marca R-bid que indica que concretamente esa palabra la tomó de Vidángoz.

El caso es que, en algún momento, Azkue sugirió a Mendigacha la realización de un vocabulario roncalés, tarea que Mariano pensó que le superaba y que rechazó en primera instancia. Algo después, no obstante, Mendigacha retomó la idea y se puso con ella y, así, en una carta fechada en enero de 1909 indicaba a Azkue que ya llevaba avanzado el diccionario e iba por la letra S, y que pensaba acabarlo ese mismo invierno. No se ha encontrado en los fondos documentales Azkue nada similar a este trabajo de Mendigacha, pero seguramente lo habría recibido Don Resurrección y usado posteriormente para su Particularidades del Dialecto Roncalés, publicado en 1932, año escogido nada casualmente por ser el centenario del nacimiento de Mariano.

¿Estará oculto entre otros papeles este diccionario? ¿Aparecerá algún día? ¡Quién sabe…!

Un francotirador en El Txaparro

Si hay una historia conocida sobre el monte Austemendia, ésa es, sin lugar a dudas, la relacionada con la incursión de los maquis de octubre de 1944.
Ese capítulo de nuestra historia lo investigué en 2019, con motivo del 75º aniversario de los hechos, y lo analicé en el Bidankozarte 33 y en la charla de aquel año. Aquel mes resultó de lo más movido con las idas y venidas de los guerrilleros: los enfrentamientos de primeros de mes en la Sierra de Ferniando, las diversas visitas al pueblo de los maquis para aprovisionarse, repartir propaganda y demás, el sangriento enfrentamiento del día 25 que dejó al menos once muertos, cuyos entierros se realizaron en primera instancia en nuestro cementerio o la retirada de aquella partida de maquis que cogió a Juan Xapatero como guía a punta de fusil.
Uno de los capítulos más recordados hacía referencia a una de aquellas visitas de los maquis al pueblo que se produjo a mediados de mes. Según referían quienes vivieron aquellos días, tras los encontronazos con los maquis de principios de mes, habían enviado soldados a Vidángoz para vigilar posibles entradas de guerrilleros. Un día bajaba una partida de ocho maquis por Landeta y cuando estaban ya cerca del pueblo, señalan que a la par de la huerta de Diego de Landeta, un tiro certero le acertó a un guerrillero que cayó muerto en el Pozo de Diego.
Pues bien, se dice que el tirador disparó desde El Txaparro… aunque, teniendo en cuenta que hay algo más de 400 metros de distancia entre el árbol y el Pozo de Diego, y que el alcance y la precisión de las armas en aquel entonces no sería tampoco para echar cohetes, cabría poner en duda esta versión.

50 años del incendio de casa Landa

A principios de diciembre, concretamente la madrugada del día 4, se cumplió medio siglo de uno de los pocos incendios de casas que se conocen en Vidángoz. El fuego se originó en casa Landa, que ya no pertenecía a la familia oriunda de la misma y en la que el día anterior habían estado pasando la jornada varias personas relacionadas con los nuevos dueños, que la usaban de manera ocasional.

El fuego comenzó o se detectó a las 5:30 h de la mañana y enseguida pasó a la vecina casa Xereno, donde vivía la familia Sanz Artuch, y de la que Salvador, Paula y tres de sus hijas tuvieron que salir prácticamente con lo puesto, no pudiendo salvar apenas nada. El vecindario, junto con los bomberos, se volcó en las tareas de extinción y se consiguió que el fuego no pasara a casa Anarna.

Para las 10:00 h el fuego ya estaba completamente dominado, pero para entonces ya había acabado con las casas mencionadas.

Después de este incendio solo ha habido otro fuego que haya acabado con una casa, el que tuvo lugar en 2005 y terminó con casa Xoko, y con anterioridad al mismo, no tengo noción de ningún otro fuego que haya causado la ruina total de ninguna casa, solo daños parciales, aunque es seguro que en algún momento habría sucedido.

Maldita dinamita

Actualmente tenemos interiorizado el ver casa Maisterra desde la carretera que viene de Igal, pero no siempre fue así. Hasta hace unas décadas, esta casa, algo apartada del casco urbano del pueblo era una localización tranquila, sobre Lapitxorronga y por donde solo pasaban a pie o con caballerías quienes se dirigían hacia Igal por el camino de la tejería.

Como es sabido, la carretera se empezó a construir en 1939 con presos republicanos y los trabajos que se llevaron a cabo afectaron de lleno a casa Maisterra. Según bajamos del Alto de Igal y nada más pasar la quesería Onkizu, podemos ver a mano derecha de la carretera una peña. Esa roca, en su momento, obstaculizaba el paso de la carretera, y hubo que adecuarla para que se pudiera transitar. ¿Cómo? Con dinamita. Y os podéis imaginar que a casa Maisterra le ‘salpicaban’ las voladuras de lleno.

Es por ello que en septiembre de 1940 Pedro Artuch presentó una queja formal por los daños que causaban en su casa la explosión de los barrenos. El Gobierno militar envió a un jefe de ingenieros que manifestó a Pedro que todos los desperfectos se le arreglarían, pero cuando terminaran los trabajos. Así que a los de Maisterra les tocó esperar y confiar…

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