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Nacidos, casados y fallecidos en 1916

Hace 100 años las naciones más poderosas del mundo andaban enfrascadas en la peor guerra conocida hasta aquel momento, llevaban año y medio a cacharrazo limpio y no tenían mucha pinta de arreglarse, con lo que durante todo el año 1916 siguieron a lo suyo. A los nuestros no les afectó directamente el conflicto, digamos que lo veían desde la barrera, pero teniendo en cuenta que los pueblos vecinos situados tan solo 18 kilómetros al norte padecieron la pérdida de cientos de sus habitantes en combate, y que había cierta relación con aquella comarca (los pastores, las golondrinas que iban a la alpargata…).

Un pequeño pueblo como Santa Engracia tuvo unos 60 muertos en la I Guerra Mundial.

Por nuestros lares, la situación política y económica de España no era para echar cohetes, y tampoco faltaba un conflicto bélico, el de la Guerra del Rif (o Guerra de Marruecos), con el que la caricatura del imperio que había sido trataba de retener el dominio de prácticamente la única colonia que le quedaba. La Guerra de Marruecos, destino de los quintos que eran llamados a filas, los ecos de la I Guerra Mundial en la vecina Francia y las buenas perspectivas que sobre Argentina aportaban los que ya habían hecho las américas, hicieron que varios jóvenes de Vidángoz se animaran a hacer la maleta en estos años.

En el pueblo, entre tanto, la vida seguía su curso, y 1916 dejó 15 nacimientos, 6 bodas y solo 6 fallecidos.

Los 15 nacimientos estuvieron repartidos en lo que a sexo se refiere, 8 niñas y 7 niños. Entre tanto niño, como cabría esperar, hubo un poco de todo: una pareja de gemelas (Eugenia y Mª Jesús), un muerto poco después de nacer (sin nombre), algunos que murieron con meses o pocos años de edad (Secundino, Julia y Eladio), un muerto en la guerra civil (Bernardino), uno que emigró a Argentina (Raimundo), dos religiosos (Mª Jesús y Perpetuo) y unos cuantos que se casaron en Vidángoz y fueron cabezas de familia. La representante más longeva de aquella quinta, Teodora, falleció hace dos años por estas fechas cuando casi alcanzaba el siglo de vida. Estos fueron los nacidos en 1916, la casa en la que nacieron y, en su caso, la casa a la que se casaron:

  • Teodora Rodrigo Iriarte (Maizena / Txantxolit)
  • Raimundo Sanz Fuertes (Txantxolit / Mendigatxa)
  • Bernardino Ornat Landa (Bomba)
  • Eugenia Gayarre Necochea (Gaiarre / Cosme / Pelairea)
  • Mª Jesús Gayarre Necochea (Gaiarre)
  • Daciano Ezquer Pérez (Landarna / Llabari)
  • Secundino Urzainqui Urzainqui (Pantxo)
  • Perpetuo Navarro Carrica (Pexenena)
  • Julia Ornat Sanz (La Santa)
  • Eusebia Mainz Mendigacha (Bernabé)
  • Irene Jimeno Mendigacha (Llabari / Montes)
  • Felipa Ysabel Urzainqui Hualde (Ferniando)
  • Andresa Juanco Jimeno (Antxon / Diego)
  • Urzainqui Mainz (Artutx)
  • Eladio Urzainqui Pérez (Kostiol)

 

Por lo que respecta al capítulo de bodas, se oficiaron en Vidángoz 6 enlaces en aquel año, 5 de los cuales dieron lugar a matrimonios que serían cabezas de familia en Vidángoz (en casa Pelaire, José María, Danielna, Xapatero y Zinpintarna) y solo uno de los cuales pasó a residir en otro pueblo.

Entre los matrimonios, pues también un poco de todo, unos que duraron menos por fallecer uno de los cónyuges, y otros que duraron más, unos más fructíferos y otros no tanto, y solo dos bodas en las que uno de los contrayentes era foráneo, por lo que podemos decir que aunque solo hubo 6 bodas, 9 casas de Vidángoz tuvieron boda, siendo doble boda en el caso de casa Danielna, donde los hermanos Juan y José María Sanz Jimeno se casaron el mismo día. De todo un poco, vaya:

  • Pedro Hualde Jiménez (Pelaire) & María Gayarre Guinda (Gaiarre / Pelaire)
  • José María Sanz Jimeno (Danielna / José María) & Jacoba Hualde Mainz (Navarro / Danielna / José María)
  • Juan Sanz Jimeno (Danielna) & Gila Sanz Calvo (Txantxolit / Danielna)
  • Eriberto De Andrés Barberena (Sarriés / Xapatero) & Ysidra Fuertes Beretens (Xapatero)
  • Miguel Mancho Mendigacha (Navascués) & Faustina Ornat Jimeno (Ornat / Navascués)
  • Félix Sanz Navarro (Laskorna / Zinpintarna) & Elena Jimeno Salvoch (Zinpintarna)

Para terminar, este año fue particularmente benévolo en el capítulo de muertes, solo 6 cuando el promedio era de 9 al año, un nonato, una niña de un año (Nicolasa) y el resto adultos que ya pasaban de los 70, dos de ellos hermanos, uno de los cuales falleció con 94 años (Juan Melchor).

  • Nicolasa Landa Arguedas (Arotx)
  • Marcelina Salvoch Ochoa (Salbotx)
  • Martín Urzainqui Gárate (Ferniando)
  • Juan Melchor Jimeno Pérez (Jimeno / Danielna)
  • José Jimeno Pérez (Jimeno / Landarna)
  • Urzainqui Mainz (Artutx)

Parece que 1916 fue buen año.

Casa Pexenena

Hoy le toca el turno a casa Pexenena. Una casa que fue de las primeras en quedar deshabitadas en nuestro pueblo, en torno al año 1950. Tal vez por eso, casa Pexenena puede presumir de ser una de las pocas casas de Vidángoz de las que se conserva una foto con la típica chimenea roncalesa. La imagen que acompaña a estas líneas es seguramente de principios de la década de 1950, ya que se puede apreciar que la travesía – la carretera que atraviesa el pueblo – estaba en construcción.

Casa Pexenena, con su chimenea roncalesa.

Casa Pexenena, con su chimenea roncalesa.

El caso es que casa Pexenena quedó vacía (la familia que la habitaba, los Navarro Carrica, pasó durante algunos años a casa Arotx, la actual casa Arbizu) y pasó a usarse como corral y pajar durante varias décadas, con un bancal en su parte sur que fue testigo de muchas charlas. Finalmente, fue reconstruida en 2001 por Casildo Sanz Sanz (Kurllo).

En cuanto al nombre de Pexenena, el tema es más complicado. Como hemos explicado en otras ocasiones, Pexenena tiene el sufijo posesivo –ena, con lo que el nombre vendría a significar “la (casa) de Pexen”. Bien, y ahora, ¿de dónde viene Pexen? Pues a saber. Probablemente se deba a algún apodo cuyo origen y significado desconocemos (no he encontrado ninguna palabra similar que dé alguna explicación). O, tal vez, aunque esto parezca menos probable, se deba a alguna mujer llamada Presentación, que la gente llamaría Presen y que, por el deje del habla popular, habría evolucionado hasta Pexen. Sin embargo, tras rastrear la genealogía de la casa hasta 1700 no aparece ninguna Presentación, y en fechas anteriores no parece probable que se usara ese nombre (parece algo más reciente).

Así pues, nos quedaremos con la duda sobre el origen de este nombre.

Casa Monxon

Toca otra vez el barrio de Iriartea. En este caso, una casa que actualmente ya no existe como tal, como casa independiente con ese nombre, si bien sí que está físicamente. Y es que si el invierno pasado hablábamos de casa Pelairea, que antes había sido casa Artutx, esta vez le toca el turno a su vecina casa Monxon, que hoy es parte de casa Pelairea, pegante a casa Pexenena.

Al hilo de casa Artutx, cuando tocó hablar de ella olvidé mencionar un pequeño detalle. Algunos llamaban a la casa Kartutxo, haciendo un juego de palabras con el apellido que le daba nombre. Y en referencia a ese nombre con el que denominaban a la casa y a sus habitantes, señalaba Evaristo Urzainqui Hualde (Lengorna) que cuando se juntaban Kurtxo (el que da nombre al cerro Kurtxo, que sube desde Zeleia a la Pulpitera) y un Kartutxo (uno de casa Artutx) se decían el uno al otro:

–         “¿A dónde va Kurtxo?”.

–         Y le contestaba Kurtxo “A por codas. ¿Y Kartutxo?”.

–         “Al cañón”.

Sirva esto para traer a colación el uso frecuente que antes se hacía de los apodos. La explicación a este diálogo viene a que Kurtxo (o Kurto o Kurtto o, ¿tal vez incluso Kurllo?), como define “curto” el “Vocabulario Navarro” de José María Iribarren, y como señalaban algunos de los mayores que entrevisté, hace mención al que no tiene rabo / cola. De ahí lo de “¿A dónde va Kurtxo? A por codas (colas)”.

Casa Monxon

Casa Monxon

Y hecho este apunte, vamos a los que nos toca en este número. Casa Monxón como tal, como casa independiente y habitada, fue usada hasta finales del siglo XIX, pero su origen no está muy claro, como veremos más adelante.

Y es que, por lo que dicen los libros de matrícula de la parroquia, la casa no se usa como vivienda de una familia desde 1893, año en que murió su último morador, Fermín Pasqual Monzón Pelayrea. Por lo que me decían los más mayores de Vidángoz, y en mi caso también por lo que había oído en casa, en casa Monxon habrían nacido mi bisabuelo Juan Miguel Artuch Monzón, que posteriormente viviría en casa Largotena, y también su hermano Pedro, que se casó a casa Maisterra. Y rebuscando, resultó que sí y que no, que había algo de razón, pero no toda: Juan Miguel no nació en casa Monxon sino en casa Anarna, y Pedro sí que nació en esta casa.

Y es que cuando sus padres, Manuel Narciso Artuch Urzainqui (Anarna) y Francisca Balbina Monzón Barrena (Monxon), se casaron en 1883 vivieron inicialmente en casa Anarna. Luego, por algún motivo que desconocemos, pasaron a casa Monxon en 1886, donde todavía residía el padre de Balbina, el antes mencionado Fermín Pasqual Monzón Pelayrea. Y en 1891 pasaron el matrimonio y los 3 hijos del mismo a casa Largotena, a donde fueron “de herederos”, esto es, a hacerse cargo del anciano que vivía en ella, Santiago Gárate Yrigaray, que acababa de enviudar de María Antonia Sanz Calvo, a cambio de quedarse con la casa cuando éste falleciera, que fue en 1903.

Después de que salió de casa Monxon esta familia, se quedó en ella solo “el abuelo”, Fermín Pasqual Monzón Pelayrea, que falleció tan solo un par de años después, en 1893, y así se acabó casa Monxon como tal. Después se habría usado como pajar o como lo que fuera, pero ya no como vivienda.

Ya hemos visto cómo terminó casa Monxon pero, ¿cómo y cuándo apareció? Pues esta vez la respuesta no está tan clara. Desde 1861/1862, año en que se empezaron a realizar las matrículas parroquiales, una especie de “censo de almas” que habitaban una parroquia, en este caso la de Vidángoz, en casa Monxon ya vivía Fermín Pasqual Monzón Pelayrea, viudo y con 2 hijas, una de cada uno de sus matrimonios. La mayor de las hijas se casó con uno de casa Artutx, actual casa Pelairea, y tal vez por eso, a la postre, casa Monxon pasó a ser propiedad de casa Artutx. La pequeña de las hijas es Balbina, la que, junto con su pareja vivió durante un poco de tiempo en esta casa, pero finalmente pasó a casa Largotena.

Y antes de estas fechas, pues hay una laguna de casi 45 años, hasta 1816, en la que no hay forma de saber qué pasó, cómo o quién llegó a casa Monxon.

Y como no podemos saberlo seguro, pues toca hacer hipótesis, y la que se me ocurre es la siguiente: Fermín Pasqual Monzón Pelayrea se casó con Juaquina Juanco Sanz (Juanko) y como no tenían casa donde vivir, se hicieron una en un casalico o en un trozo de huerta que sería de Juanko.

En cuanto al nombre, no hay que romperse mucho la cabeza: Al tal Fermín Pasqual le llamarían “Monxon” porque era su apellido pero lo pronunciaba con esa “x” característica de la pronunciación bidangoztarra, como en Mux o Paxapan o Xapatero.

Casica pequeña, pero la historia que ha dado para contar, algo más grande.

Casa Malkorna

Cerramos la segunda vuelta de nombres de casas en barrio de Egullorre, y es el turno de casa Malkorna, cuya historia es algo diferente a la mayoría de las casas de Vidángoz. Y es que casa Malkorna ha tenido muchas idas y venidas en, al menos, estos últimos dos siglos.

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Pero empecemos por el nombre, que también en eso la casa parece ciertamente distinto al resto de casas de Vidángoz, ya que parece que no hace referencia al nombre del propietario en alguna época. Y es que, la hipótesis más lógica, sería que el nombre viniera de “malkor” (peña) + “-na” (sufijo posesivo), con lo cual vendría a significar “la (casa) de la peña”, ya que la casa está asentada encima de una peña. Otra acepción propone para “malkor” el significado “precipicio”, que, tal vez, tampoco sería descartable.

El caso es que, de ser éste su origen, no acabaría de coincidir con la regla general a la hora de nombrar las casas de Vidángoz en Euskera. Me explico: los nombres de casa que acaban en –RNA (Landarna, Lengorna, Hualderna) tienen esa terminación porque el nombre al que se unen (Landa, Lengo, Hualde) termina en vocal. Si atendemos a esta regla, el nombre Malkorna provendría de “Malko”, que en Euskera significa “lágrima” y que, en este sentido, solo tendría sentido como apodo de uno de los antiguos habitantes de la casa.

En mi opinión, la explicación más probable es la primera, y, por algún motivo, no sigue la norma general. Tal vez inicialmente se llamaba Malkorrana o Malkorrena y la pronunciación popular se encargó de recortarlo.

Y vamos ahora con lo referente a la historia más o menos reciente de casa Malkorna. Esta casa es de las pocas que prácticamente no ha estado habitada continuamente en los últimos 100 años, y es probable que la situación venga de antiguo, como se podrá comprobar con los comentarios siguientes.

Y es que, hace pocos años, casa Malkorna fue reconstruida por los hermanos Juan Ignacio, Jesús y Joaquín María Sanz Iriarte (Txantxolit) dando lugar a tres viviendas.

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Antes, a finales de la década de 1960 y durante la de 1970, casa Malkorna fue sede de la Cooperativa Textil de Vidángoz, ya que, por aquel entonces, el edificio era propiedad del ayuntamiento.

Pocos años antes, en 1963, el ayuntamiento de Vidángoz había construido en el solar de casa Malkorna el matadero municipal, edificio que había de sustituir a su antecesor, que estaba situado en la especie de plaza que queda entre casa Pexenena, Lixalte e Iturriondo, y que desapareció con las obras de construcción de la travesía, de la carretera que atraviesa Vidángoz (hasta entonces solo llegaba hasta la “puerta Santxena”), en los años 50. Pero apenas se usó como matadero.

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Con anterioridad a su adquisición por parte del ayuntamiento, casa Malkorna se incendió en febrero de 1933 y quedó como se ve en la imagen. Trinidad Montes Fuertes (Montes/Hualderna), que en el momento del fuego contaba entonces cerca de 4 años, recordaba cómo el balcón de casa Montes, ya desaparecida y situada prácticamente en frente, se llenó de gente que veía arder, impotente, la casa vecina.

En el recorte de prensa que informa del suceso, ya se da noticia de que la casa llevaba mucho tiempo deshabitada y en el momento del incendio era utilizada como pajar. Su propietario en aquel entonces, Ramón Aizagar, residía en Jaurrieta.

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Y antes del incendio, parece que estuvo deshabitada, al menos, desde 1861, año en el que se empiezan a registrar las matrículas parroquiales (la lista de almas que habitan Vidángoz).

De lo que ocurrió con anterioridad, hay que hacer hipótesis. El último en habitar la casa que heredó fue Juan Miguel Hualde Mayo, que se casó con Francisca Escolástica Pérez Garde (Diego) y llegaron a tener dos hijos en Vidángoz. En el mismo año en que nació el segundo de ellos, 1846, murió el padre de Juan Miguel Hualde, Pedro Fermín Hualde Urzainqui (Malkorna) y es probable que en ese mismo año o en el siguiente se marchara de Vidángoz toda la familia (la viuda, el matrimonio y los dos hijos). En cualquier caso desaparecieron sin dejar rastro entre 1846 y 1861.

Señalar como curiosidad, que en esta casa nació el famoso Pedro Prudencio Hualde Mayo (Malkorna/Vicaría),  y no en casa Racax como se dice en la placa de aquella fachada. El error se debe a que un hermano de Pedro Prudencio y Juan Miguel, de nombre José Ramón, se casó a casa Racax, y como era el único Hualde Mayo que dejó descendencia en Vidángoz, esto pudo llevar a pensar que ésta era la casa originaria del euskalzale Prudencio Hualde que, junto con Mariano Mendigacha (Mendigatxa), contribuyó a dejar un importante legado sobre el Uskara que se hablaba en Vidángoz.

Casa Xereno

En esta ocasión trataremos casa Xereno, que tradicionalmente y en el sentido en que se realizaban los listados referentes a Vidángoz, era la primera casa del barrio Iribarnea por la que se pasaba.

El barrio de Iribarnea (que como indicaba en el número anterior viene a significar “lo de abajo de la villa” o “la parte baja de la villa”) agrupaba algo más de 20 casas entre las que se incluían las casas situadas en el paraje del castillo.

Cabe reseñar que en este barrio se encontraba la herrería (para herrar a las caballerías), la muela (para afilar), la casa del Secretario y la ermita de San Miguel. Además, casa Santxena ejerció durante bastante tiempo de posada y estanco.

En cuanto a la casa que nos ocupa, el hecho de que no haya llegado una sucesión familiar de los habitantes primigenios de esa casa hasta nuestros días dificulta el poder conocer la historia de la casa. Recientemente encontré un mensaje de una nieta de uno de los últimos nacidos en casa Xereno de la familia que era originaria de la casa, pero de momento no he conseguido contactar.

Casa Xereno

Casa Xereno

Así, lo que conocemos de la historia de la casa es que los últimos descendientes de la familia originaria de esta casa emigraron a Argentina, donde alguno de la casa ya había probado fortuna a principios del siglo XX, con buenos resultados, al parecer.

En el periodo de tiempo entre que la dejó la familia nativa y la compraron los actuales propietarios (familia Sanz-Artuch) fueron inquilinos en esta casa la familia Arbizu-Salvoch, entre 1943 y 1951, antes de comprar casa Arotx (actual casa Arbizu) y posteriormente, cuando se realizaron las obras de traída de aguas, algunos de los trabajadores venidos de Ávila también se alojaron en esta casa.

El 4 de diciembre de 1973 un incendio declarado en la vecina casa Landa (actual casa Martín) arrasó la casa en apenas 2 horas, cuando en el interior se encontraban el matrimonio formado por Salvador Sanz (Arguedas/Xereno) y Paula Artuch (Largotena/Xereno) y tres de sus hijas, que apenas pudieron salvar unos pocos enseres.

Posteriormente, se construyó la casa Xereno que conocemos actualmente.

Por lo que respecta al nombre, Xereno, desconozco su origen, que probablemente fuera el apodo dado a alguno de la casa, y tampoco he encontrado testimonios sobre a quién podía hacer referencia. Cabe reseñar la “X” inicial tan característica en la pronunciación de los nombres de algunas casas de Vidángoz (Xapatero, Xoko, Paxapan, Pexenena, Mux…).

Además del nombre Xereno, algunos de los mayores entrevistados indicaron que, durante algún tiempo, también se hacía referencia a la casa con los nombres de casa Bertol y casa Zazu.

El primer caso, Bertol, fue un nombre que algunos le dieron durante un breve periodo de tiempo, y que es debido al nombre de la casa de origen de Eugenio Glaría Aznárez, de casa Bertol de Burgui, que se casó en 1927 con Fermina Zazu Fuertes (Xereno). Este nombre se habría usado desde 1927, cuando se produjo el matrimonio, hasta 1939-1940, cuando al parecer emigró la familia Glaría Zazu a Bahía Blanca (Argentina).

El segundo nombre, anterior en el tiempo, casa Zazu, también hace referencia al apellido de Francisco Zazu (Anxelarna), que se casó con Mª Josefa Fuertes Urzainqui (Xereno) en 1895. Casa Anxelarna, como explicaremos en su momento, era una pequeña casa que se encontraba en la parte de arriba de lo que hoy es casa Calderero.

Antes que éstos fueron dueños de la casa Ángel Fuertes Salvoch (Fuertes), casado con Fca. Manuela Urzainqui Mendigacha (Xereno) en 1859. Y en la generación anterior, el matrimonio dueño de la casa era el formado por Juan Antonio Urzainqui Labiano y Mª Isidora Mendigacha Martín (en este caso todavía no sé identificar quién era de la casa y de dónde venía el cónyuge). El apodo “Xereno” se lo darían a alguno de estos hombres o, menos probablemente, a sus hijos, pero no tenemos forma de asegurarlo.

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