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¿Un nuevo cementerio?

El cementerio de Vidángoz será uno de los pocos que quedan en Navarra que está en uso y se mantiene pegado a la iglesia. Pero, si en la mayoría de localidades el cementerio está fuera de su casco urbano, ¿por qué en nuestro pueblo no? Pues este artículo tratará de responder a esta cuestión.

Hasta finales del siglo XVIII, cuando en 1787 una real cédula de Carlos III de España prohibiera esta práctica, los cadáveres eran enterrados en el interior de las iglesias, una costumbre que se había popularizado desde finales de la Edad Media, pero que, por ejemplo, en épocas de epidemias, no sería lo más recomendable para evitar contagios… Con esta moda, se abandonaron muchos de los cementerios aledaños a los templos usados en el medievo.

Buscando referencias al cementerio de Vidángoz, encontré unos pocos testamentos en los que se citaba en 1687 y 1694, menciones esporádicas, y que, tal vez, también se refieran al enterramiento en el interior de la iglesia, por ser aquello lo habitual. De hecho, en los libros de difuntos no se menciona explícitamente el cementerio hasta 1812. Dejando de lado dichas menciones que pueden resultar confusas, la primera mención indudable al cementerio de Vidángoz la tenemos en 1792, en los contratos matrimoniales entre Francisco Ygnacio Mainz [Santos-Mailusa] y Ramona Hualde [Malkorna / Santos-Mailusa], donde se indica que el novio aporta al matrimonio, entre otros bienes, “una casa en la que habita sita en el barrio llamado Egullorre que afronta con calle pública, el zemeterio y huerto de la misma casa”, esto es, casa Santos-Mailusa.

Planta del nuevo cementerio, según el proyecto de 1930 [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]

En nuestro pueblo, pues, suponemos que, poco a poco, pero parece que comenzaron a acatar la ley prácticamente desde su promulgación, aunque cumplieron a medias, ya que la real cédula decía que los cementerios habían de estar fuera de los cascos urbanos…

Ya a mediados del siglo XIX, en 1855, llegó una epidemia de cólera, ya tratada en Bidankozarte, que dejó más de sesenta muertos en apenas quince días. Si el tiempo para poder reutilizar una sepultura oscilaba entre cinco y diez años dependiendo del lugar, ¿qué hacer cuando en quince días podrías llenar todas las sepulturas del camposanto? No sabemos cómo lo gestionaron, probablemente habrá en algún lugar una fosa común de la que no tenemos noticia, pero casi podemos asegurar que no usaron el cementerio del pueblo para tal fin.

Para 1884, la necrópolis estaba deteriorada y no cumplía las condiciones higiénico-sanitarias y el Ayuntamiento intentó construir uno nuevo, de hecho, se propusieron incluso dos ubicaciones en Elizarena y Bidankozarte. Incluso se nombró una comisión para estudiar las localizaciones, que fueron desechadas, y se propuso una tercera, en Esarena.
Entre tanto, se declaró en España una nueva epidemia de cólera en 1885, lo que habría despertado viejos fantasmas en Vidángoz por lo ocurrido treinta años antes, y se aprobó habilitar un cementerio provisional a tal efecto, aunque no sabemos ni si se hizo, ni dónde, y, afortunadamente, no hubo que enterrar a nadie allí, porque esta vez la epidemia no llegó a afectar a nuestro pueblo. Parece ser que el trámite del nuevo cementerio se quedó atascado en alguna instancia superior y, pese a insistir el Ayuntamiento de Vidángoz varias veces hasta 1887, no hubo respuesta y el camposanto se quedó como estaba…

…hasta cuarenta años después. Allá por 1925, hace un siglo, parece que retomaron la idea y, además, seriamente. En esta ocasión, el nuevo cementerio se planteaba en Seseta, concretamente en el campo que quedaba detrás del abrevadero de Turrubeltxa si lo miramos desde la carretera. Estaría a 500 metros del casco urbano, a 21 metros del río y lo único que tenía en contra era el propio abrevadero, cuyas aguas habrían de ser reconducidas.

De este intento se conserva incluso el proyecto, de 1930, que muestra un exterior como el cementerio de cualquier otro pueblo, y un interior con una sepultura para cada familia/casa, espacios para enterrar a transeúntes y cementerio civil, depósito de cadáveres, osario… El coste total iba a ser de 18.170,65 pesetas… Pero, por motivos que desconozco, tampoco se materializó.

Así iba a ser la fachada del nuevo cementerio de Vidángoz en Seseta [Fuente: Archivo Municipal de
Vidángoz]

El nuevo cementerio para Vidángoz, un proyecto que parece gafado.

En el limbo

Tiene, o tenía, el cementerio de Vidángoz un espacio particular que se venía a denominar limbo. En dicho lugar recibían sepultura aquellos niños que nacían muertos o que fallecían poco después de nacer, sin dar tiempo a ser bautizados.

Afortunadamente, ese espacio cada vez tuvo un uso más reducido, porque fue menguando la cantidad de niños que nacían muertos o fallecían sin dar tiempo a recibir ese primer sacramento cristiano, pero, al parecer, ese espacio, o el que estaba inmediatamente al lado, pero al otro lado del muro que lo separaba del resto del cementerio (ver imagen bajo estas líneas), se empleó también para enterrar a aquellas personas de quienes se ignoraba si estaban bautizadas o, directamente, se les tenía por enemigos de la fe cristiana.

El limbo, en el extremo oriental del cementerio de Vidángoz, en la foto aérea de 1929 [Fuente: IDENA].

En dicho espacio es donde recibieron tierra los al menos tres prisioneros de los batallones de trabajadores que murieron en Vidángoz entre 1939 y 1941 (José Martí Ramón, Manuel González y Benjamín Llacera Monclús) y, al menos, seis maquis que fallecieron en el enfrentamiento que tuvieron con el ejército en Egullorre el 25 de octubre de 1944.

Justo antes de la pandemia, el Gobierno de Navarra, por medio de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, hizo un intento de exhumar dichos restos en el contexto de la Ley de Memoria Histórica, pero dificultades técnicas (están bajo los escombros de la anterior casa para autopsias y la suela de hormigón y caseta actual), hicieron inviable dicha actuación. Desafortunadamente para ellos y sus familias, sus huesos seguirán descansando en nuestro cementerio.

La Cofradía de las Ánimas

En nuestro pueblo ha habido diversos colectivos creados cada uno de ellos con una finalidad diferente. Son muchos más de los que os podéis pensar, y trataré de irlos dando a conocer cuando la ocasión se presente, pero, como seguramente os estaréis imaginando, la mayoría estaban relacionados con la práctica religiosa.

Algunas de esas agrupaciones eran cofradías, y en Vidángoz he encontrado referencias a cofradías del Vía Crucis (tal vez relacionada con la posterior Hermandad de la Vera Cruz), del Santísimo Sacramento, de Minerva y del Santísimo Rosario, pero tratando este boletín sobre el cementerio, está claro que había que mencionar la Cofradía de las Ánimas o, siendo rigurosos, Cofradía de la Hermandad de las Ánimas, que, hasta donde yo sé, es la única de estas cofradías que sigue en funcionamiento.

Mención a la Cofradía de Ánimas, en uno de los libros de cuentas de la hermandad [Fuente: Archivo Parroquial de Vidángoz]

Aunque esta cofradía tiene una larga historia (he encontrado referencias a la misma desde 1703, pero seguramente será bastante anterior) y todavía no la he analizado en profundidad, quien más quien menos la conoce en la actualidad y sabe de su cometido en relación a los enterramientos de sus cofrades.

Los hermanos o cofrades se distribuían en grupos de varias familias, de modo que, cuando fallecía un miembro de alguna de ellas, el resto de familias de su grupo se encargaban de cavar el agujero, depositar el ataúd en el mismo y, finalmente, de cubrirlo de tierra.

La cofradía es, en resumen, la forma en la que la comunidad trataba de dar respuesta a una necesidad, a un trance por el que, tarde o temprano, todos tendremos que pasar.

Un cementerio especial

Al hilo de la colaboración que realicé a final de primavera con el grupo Hilharriak, me di cuenta de que apenas había tratado nuestro camposanto en este boletín.

Y es que, como me decía un miembro de dicho colectivo, el cementerio de Vidángoz es una maravilla: sigue al lado de la iglesia, está muy cuidado, tiene todavía un montón de estelas, que además están en uso en su función original de identificar la sepultura de tal o cual familia… y, pensándolo así, tiene mucha razón, pero como a nosotros se nos hace corriente, habitual, quizás no le damos el valor que tiene.

Es por ello que este boletín será prácticamente un monográfico sobre el cementerio, sobre sus estelas, su historia, sus propuestas de traslado…

Un tema diferente, pero con multitud de enfoques, así que espero que alguno de ellos, al menos, os guste.

Un mapa de hace trescientos años

Detalle del mapa de Navarra realizado por José de Horta en 1724 [Fuente: Archivo Abierto]

Hace ahora trescientos años, en 1724, el tafallés José de Horta realizó un mapa de toda Navarra con un detalle que pocos mapas habían tenido hasta la fecha. Claro que vivía en Madrid y no era un cartógrafo en sí, y, si a eso le sumamos los medios de la época, pues el mapa que sale tiene que tener errores inevitablemente, pero es, aun así, un documento realmente curioso.

Si nos centramos en nuestro valle, varias imprecisiones que señalar. Para empezar, Vidángoz está dibujado al lado de Roncal, y el río Biniés está acortado sobremanera. Curioso, por otra parte, que en Urzainqui estén dibujadas dos iglesias a ambos lados del puente, porque sí que hay sendos edificios religiosos, pero en ningún otro pueblo se representan de dicha manera (tal vez se deba al hecho de que en el mapa el río parte el nombre y queda a un lado Ur y Zainqui a otro y pone una iglesia en cada uno, lo mismo que en Ocha y Gabía en Salazar). Pero si un detalle llama especialmente la atención en este mapa es la presencia allá por Belagua de un supuesto pueblo llamado Uberrazo, que probablemente se refiera a Arrako, aunque otra posibilidad es que ese Uberrazo quisiera ser un Nabarzato mal leído en alguna referencia y peor colocado en el mapa…

En cualquier caso, el mapa está bastante bien en lo que a Roncal se refiere si lo comparamos con Salazar: mirad dónde están Izal e Igal con respecto a Ripalda, Ocha y Gabía parecen dos pueblos…

Si queréis consultar el mapa completo, lo tenéis en la web de Archivo Abierto.

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