Archive for the ‘Notas historicas’ Category

Sobre el ‘baile moderno’ (1944)

Este boletín otoñal suele repartirse en fiestas, que marcan el final del verano en Vidángoz, y a ellas van unidos, inevitablemente, la música y el baile, por lo que el tema planteado viene al caso.

Hace ochenta años, en 1944, plena posguerra, el Gobierno Civil de Navarra tenía una preocupación: el baile moderno y su influencia en la moral y las buenas costumbres. Para saber más sobre el asunto, remitió a los alcaldes un cuestionario que habían de devolver contestado de la manera más exhaustiva posible.

Se preguntaba si era ‘costumbre de antiguo el baile moderno (agarrado)’, si había salones de baile o se practicaba al aire libre, si habría otros elementos de diversión que pudieran sustituir al baile en los días festivos, si el pueblo era favorable a los bailes modernos, si prohibirlo generaría situaciones violentas contra las autoridades eclesiásticas y civiles o perjudicaría la moral y las buenas costumbres por buscarse otras diversiones menos honestas, etc.

En el Archivo Municipal de Vidángoz se conserva copia de la respuesta al cuestionario del alcalde, Pío Ornat [Ornat / Zinpintarna], y en la misma encontramos datos interesantes. Indica Pío que aquí se ejecuta el baile moderno desde 1920, aproximadamente (esto es, cuando llegó la carretera desde Burgui), y se baila en el frontón, lugar en el que se da la otra diversión que hay en el pueblo, el noble juego de pelota, en el que solo se juegan el valor de la propia pelota. El alcalde no ve conveniente su prohibición porque crearía tirantez entre el pueblo y las autoridades, y, además, mientras la juventud baila en la plaza, está a la vista de sus padres y se le puede llamar la atención al más mínimo desliz.

Baile en la plaza de Vidángoz, hacia 1950 [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

Las únicas diversiones de la juventud son la pelota, el baile, el paseo en la carretera y la taberna. En la carretera, en las afueras del pueblo, se juntan ambos sexos y se puede faltar a la honestidad de costumbres, y en la taberna ‘arraiga el sucio vicio de la embriaguez y un mozalbete de 17 años se juega a cara o cruz las cinco pesetas que le dan sus padres para otras diversiones que, desde luego, no existen’.

Por último, especifica que se baila con una guitarra los festivos de mayo a septiembre y, mayormente, jotas, y el baile moderno solo se baila en las fiestas patronales, 29 de junio y 28 de agosto, con un sexteto contratado por el Ayto.

Un buen retrato costumbrista del Vidángoz de mediados del siglo XX.

¿Un nuevo cementerio?

El cementerio de Vidángoz será uno de los pocos que quedan en Navarra que está en uso y se mantiene pegado a la iglesia. Pero, si en la mayoría de localidades el cementerio está fuera de su casco urbano, ¿por qué en nuestro pueblo no? Pues este artículo tratará de responder a esta cuestión.

Hasta finales del siglo XVIII, cuando en 1787 una real cédula de Carlos III de España prohibiera esta práctica, los cadáveres eran enterrados en el interior de las iglesias, una costumbre que se había popularizado desde finales de la Edad Media, pero que, por ejemplo, en épocas de epidemias, no sería lo más recomendable para evitar contagios… Con esta moda, se abandonaron muchos de los cementerios aledaños a los templos usados en el medievo.

Buscando referencias al cementerio de Vidángoz, encontré unos pocos testamentos en los que se citaba en 1687 y 1694, menciones esporádicas, y que, tal vez, también se refieran al enterramiento en el interior de la iglesia, por ser aquello lo habitual. De hecho, en los libros de difuntos no se menciona explícitamente el cementerio hasta 1812. Dejando de lado dichas menciones que pueden resultar confusas, la primera mención indudable al cementerio de Vidángoz la tenemos en 1792, en los contratos matrimoniales entre Francisco Ygnacio Mainz [Santos-Mailusa] y Ramona Hualde [Malkorna / Santos-Mailusa], donde se indica que el novio aporta al matrimonio, entre otros bienes, “una casa en la que habita sita en el barrio llamado Egullorre que afronta con calle pública, el zemeterio y huerto de la misma casa”, esto es, casa Santos-Mailusa.

Planta del nuevo cementerio, según el proyecto de 1930 [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]

En nuestro pueblo, pues, suponemos que, poco a poco, pero parece que comenzaron a acatar la ley prácticamente desde su promulgación, aunque cumplieron a medias, ya que la real cédula decía que los cementerios habían de estar fuera de los cascos urbanos…

Ya a mediados del siglo XIX, en 1855, llegó una epidemia de cólera, ya tratada en Bidankozarte, que dejó más de sesenta muertos en apenas quince días. Si el tiempo para poder reutilizar una sepultura oscilaba entre cinco y diez años dependiendo del lugar, ¿qué hacer cuando en quince días podrías llenar todas las sepulturas del camposanto? No sabemos cómo lo gestionaron, probablemente habrá en algún lugar una fosa común de la que no tenemos noticia, pero casi podemos asegurar que no usaron el cementerio del pueblo para tal fin.

Para 1884, la necrópolis estaba deteriorada y no cumplía las condiciones higiénico-sanitarias y el Ayuntamiento intentó construir uno nuevo, de hecho, se propusieron incluso dos ubicaciones en Elizarena y Bidankozarte. Incluso se nombró una comisión para estudiar las localizaciones, que fueron desechadas, y se propuso una tercera, en Esarena.
Entre tanto, se declaró en España una nueva epidemia de cólera en 1885, lo que habría despertado viejos fantasmas en Vidángoz por lo ocurrido treinta años antes, y se aprobó habilitar un cementerio provisional a tal efecto, aunque no sabemos ni si se hizo, ni dónde, y, afortunadamente, no hubo que enterrar a nadie allí, porque esta vez la epidemia no llegó a afectar a nuestro pueblo. Parece ser que el trámite del nuevo cementerio se quedó atascado en alguna instancia superior y, pese a insistir el Ayuntamiento de Vidángoz varias veces hasta 1887, no hubo respuesta y el camposanto se quedó como estaba…

…hasta cuarenta años después. Allá por 1925, hace un siglo, parece que retomaron la idea y, además, seriamente. En esta ocasión, el nuevo cementerio se planteaba en Seseta, concretamente en el campo que quedaba detrás del abrevadero de Turrubeltxa si lo miramos desde la carretera. Estaría a 500 metros del casco urbano, a 21 metros del río y lo único que tenía en contra era el propio abrevadero, cuyas aguas habrían de ser reconducidas.

De este intento se conserva incluso el proyecto, de 1930, que muestra un exterior como el cementerio de cualquier otro pueblo, y un interior con una sepultura para cada familia/casa, espacios para enterrar a transeúntes y cementerio civil, depósito de cadáveres, osario… El coste total iba a ser de 18.170,65 pesetas… Pero, por motivos que desconozco, tampoco se materializó.

Así iba a ser la fachada del nuevo cementerio de Vidángoz en Seseta [Fuente: Archivo Municipal de
Vidángoz]

El nuevo cementerio para Vidángoz, un proyecto que parece gafado.

Un mapa de hace trescientos años

Detalle del mapa de Navarra realizado por José de Horta en 1724 [Fuente: Archivo Abierto]

Hace ahora trescientos años, en 1724, el tafallés José de Horta realizó un mapa de toda Navarra con un detalle que pocos mapas habían tenido hasta la fecha. Claro que vivía en Madrid y no era un cartógrafo en sí, y, si a eso le sumamos los medios de la época, pues el mapa que sale tiene que tener errores inevitablemente, pero es, aun así, un documento realmente curioso.

Si nos centramos en nuestro valle, varias imprecisiones que señalar. Para empezar, Vidángoz está dibujado al lado de Roncal, y el río Biniés está acortado sobremanera. Curioso, por otra parte, que en Urzainqui estén dibujadas dos iglesias a ambos lados del puente, porque sí que hay sendos edificios religiosos, pero en ningún otro pueblo se representan de dicha manera (tal vez se deba al hecho de que en el mapa el río parte el nombre y queda a un lado Ur y Zainqui a otro y pone una iglesia en cada uno, lo mismo que en Ocha y Gabía en Salazar). Pero si un detalle llama especialmente la atención en este mapa es la presencia allá por Belagua de un supuesto pueblo llamado Uberrazo, que probablemente se refiera a Arrako, aunque otra posibilidad es que ese Uberrazo quisiera ser un Nabarzato mal leído en alguna referencia y peor colocado en el mapa…

En cualquier caso, el mapa está bastante bien en lo que a Roncal se refiere si lo comparamos con Salazar: mirad dónde están Izal e Igal con respecto a Ripalda, Ocha y Gabía parecen dos pueblos…

Si queréis consultar el mapa completo, lo tenéis en la web de Archivo Abierto.

Un francotirador en El Txaparro

Si hay una historia conocida sobre el monte Austemendia, ésa es, sin lugar a dudas, la relacionada con la incursión de los maquis de octubre de 1944.
Ese capítulo de nuestra historia lo investigué en 2019, con motivo del 75º aniversario de los hechos, y lo analicé en el Bidankozarte 33 y en la charla de aquel año. Aquel mes resultó de lo más movido con las idas y venidas de los guerrilleros: los enfrentamientos de primeros de mes en la Sierra de Ferniando, las diversas visitas al pueblo de los maquis para aprovisionarse, repartir propaganda y demás, el sangriento enfrentamiento del día 25 que dejó al menos once muertos, cuyos entierros se realizaron en primera instancia en nuestro cementerio o la retirada de aquella partida de maquis que cogió a Juan Xapatero como guía a punta de fusil.
Uno de los capítulos más recordados hacía referencia a una de aquellas visitas de los maquis al pueblo que se produjo a mediados de mes. Según referían quienes vivieron aquellos días, tras los encontronazos con los maquis de principios de mes, habían enviado soldados a Vidángoz para vigilar posibles entradas de guerrilleros. Un día bajaba una partida de ocho maquis por Landeta y cuando estaban ya cerca del pueblo, señalan que a la par de la huerta de Diego de Landeta, un tiro certero le acertó a un guerrillero que cayó muerto en el Pozo de Diego.
Pues bien, se dice que el tirador disparó desde El Txaparro… aunque, teniendo en cuenta que hay algo más de 400 metros de distancia entre el árbol y el Pozo de Diego, y que el alcance y la precisión de las armas en aquel entonces no sería tampoco para echar cohetes, cabría poner en duda esta versión.

50 años del incendio de casa Landa

A principios de diciembre, concretamente la madrugada del día 4, se cumplió medio siglo de uno de los pocos incendios de casas que se conocen en Vidángoz. El fuego se originó en casa Landa, que ya no pertenecía a la familia oriunda de la misma y en la que el día anterior habían estado pasando la jornada varias personas relacionadas con los nuevos dueños, que la usaban de manera ocasional.

El fuego comenzó o se detectó a las 5:30 h de la mañana y enseguida pasó a la vecina casa Xereno, donde vivía la familia Sanz Artuch, y de la que Salvador, Paula y tres de sus hijas tuvieron que salir prácticamente con lo puesto, no pudiendo salvar apenas nada. El vecindario, junto con los bomberos, se volcó en las tareas de extinción y se consiguió que el fuego no pasara a casa Anarna.

Para las 10:00 h el fuego ya estaba completamente dominado, pero para entonces ya había acabado con las casas mencionadas.

Después de este incendio solo ha habido otro fuego que haya acabado con una casa, el que tuvo lugar en 2005 y terminó con casa Xoko, y con anterioridad al mismo, no tengo noción de ningún otro fuego que haya causado la ruina total de ninguna casa, solo daños parciales, aunque es seguro que en algún momento habría sucedido.

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