Cuarenta y seis corderos muertos

Dos perros atacaron al rebaño de Antonio Hualde.

Por estas fechas pero hace un siglo comenzaba el año para muchos pastores lejos de Vidángoz. Nos podríamos aventurar a decir que estarían en la Bardena, pero hay que señalar que ni todos los rebaños ni todo el tiempo estaban todos en la Bardena.

El asunto que traigo en esta ocasión ocupó unas pocas líneas en el Diario de Navarra del 15 de enero de 1924, pero lo sucedido seguro que trajo cola, porque no fue un asunto menor.

El caso es que andaba con sus ovejas en una corraliza arrendada de Gallipienzo un joven Antonio Hualde [Navarro / Txestas] al que le faltaban apenas cinco meses para casarse.

Recorte del Diario de Navarra del 15 de enero de 1924.

Antonio habría encerrado a sus ovejas en un corral de las afueras del citado Gallipienzo como cualquier noche anterior, pero lo que no se podía esperar era la desagradable sorpresa con la que se encontraría la mañana siguiente: nada más y nada menos que cuarenta y seis corderos muertos a mordiscos.

Como culpables de tal fechoría se señaló a los perros de unos gitanos que acampaban cerca de la corraliza en aquellos momentos.

Si nos ponemos en el lugar de Antonio, habría tenido un disgusto importante, y puede que aquello le quitara las ganas de seguir teniendo ganado en la nueva vida que empezaría ese mismo mes de junio de 1924, cuando cambió las ovejas por el horno de casa Txestas, por el taxi posteriormente…

En fin, desventuras de hace cien años.

Un mapa de hace trescientos años

Detalle del mapa de Navarra realizado por José de Horta en 1724 [Fuente: Archivo Abierto]

Hace ahora trescientos años, en 1724, el tafallés José de Horta realizó un mapa de toda Navarra con un detalle que pocos mapas habían tenido hasta la fecha. Claro que vivía en Madrid y no era un cartógrafo en sí, y, si a eso le sumamos los medios de la época, pues el mapa que sale tiene que tener errores inevitablemente, pero es, aun así, un documento realmente curioso.

Si nos centramos en nuestro valle, varias imprecisiones que señalar. Para empezar, Vidángoz está dibujado al lado de Roncal, y el río Biniés está acortado sobremanera. Curioso, por otra parte, que en Urzainqui estén dibujadas dos iglesias a ambos lados del puente, porque sí que hay sendos edificios religiosos, pero en ningún otro pueblo se representan de dicha manera (tal vez se deba al hecho de que en el mapa el río parte el nombre y queda a un lado Ur y Zainqui a otro y pone una iglesia en cada uno, lo mismo que en Ocha y Gabía en Salazar). Pero si un detalle llama especialmente la atención en este mapa es la presencia allá por Belagua de un supuesto pueblo llamado Uberrazo, que probablemente se refiera a Arrako, aunque otra posibilidad es que ese Uberrazo quisiera ser un Nabarzato mal leído en alguna referencia y peor colocado en el mapa…

En cualquier caso, el mapa está bastante bien en lo que a Roncal se refiere si lo comparamos con Salazar: mirad dónde están Izal e Igal con respecto a Ripalda, Ocha y Gabía parecen dos pueblos…

Si queréis consultar el mapa completo, lo tenéis en la web de Archivo Abierto.

Coplas bidankoztarras

Aunque es algo que podríamos decir que ya está en desuso, antaño había cantidad de coplas o de jotas que se recitaban por muy diversos motivos. Algunas de ellas todavía se recuerdan y otras, aunque parecían abocadas al olvido, aparecen en alguna de las entrevistas que realicé hace algunos años y, gracias a ellas, tenemos una visión distinta sobre un tema o persona concretos, generalmente en tono jocoso.

En esta nueva sección trataré de traer esos pequeños versos, esas rimas, que tengan relación con alguno de los temas tratados.

Y para estrenarla, una copla relativa al barrio del Castillo que acabamos de tratar sobre estas líneas y al honor de quien la recita. La recogí de la propia Fermina Artuch Urzainqui [Maisterra] allá por 2009:

El castillo de Vidángoz
es de hierro y durará;
más durará la palabra
que de mi pecho saldrá.

Curiosa copla para estrenar sección.

El castillo de Vidángoz, lugar al que se refiere esta copla.

Barrios de Vidángoz

A cualquiera que haya ido leyendo Bidankozarte se le habrán ido haciendo conocidos los antiguos barrios en que se dividía Vidángoz, un reparto que tenía implicaciones de diversos tipos, como que en diversos ámbitos cada barrio tuviera un representante. Sea como fuere, parece ser que en Vidángoz el uso de los nombres de los barrios empezó a caer en desuso en la segunda mitad del siglo XIX, llegando hasta tiempos recientes la sola noción de dos barrios: Egullorre y el barrio de abajo.

Pues bien, como he ido explicando en esta publicación, ese barrio de abajo antiguamente no era uno sino tres, Iriburua, Iriartea e Iribarnea, cuyos nombres significa, literal y respectivamente, “la parte alta de la villa”, “el medio de la villa” y “la parte baja de la villa”. La etimología de Egullorre no es tan clara, pero señalábamos en su día que podría estar relacionada con el término homónimo que se encuentra a no mucha distancia al norte del actual casco urbano de Vidángoz y cerca del cual se habría ubicado antiguamente el otro Vidángoz que existió y cuya iglesia era la actual ermita de San Sebastián.

Los antiguos barrios de Vidángoz.

Los barrios estaban delimitados por las actuales calles o elementos que se exponen a continuación:
Iriburua, entre el río Biniés, la calle mayor y la calle el molino;
Iriartea, entre el río Biniés, la calle mayor, la calle el molino y la calle tejería;
Iribarnea, entre el río Biniés, la calle mayor y la calle tejería;
Egullorre, desde la calle mayor hacia arriba, hasta la iglesia;

Aparte de estos cuatro barrios oficiales, citaba en el Bidankozarte nº 50 en plan anecdótico que casa Maisterra pertenecía al barrio del Castillo, si bien éste no lo había visto citado nunca como tal… Pues bien, como suele pasar, basta que se mencione algo que parece que siempre ha sido así, para tener que desmentirlo poco después, y es que, investigando documentos notariales de Vidángoz de los siglos XVII y XVIII, encontré primero una mención al “camino que va para el barrio del Castillo” (1800), posteriormente a “un güerto para ortalizas en el Castillo” (1796), y también otra a “una casa sita en el barrio del Castillo” (1777), quedando confirmada, pues, la denominación “oficial” de ese barrio… pero todavía me esperaba una sorpresa aún mayor, y es que, en un censo (préstamo) firmado en 1689, entre los bienes hipotecados se mencionaba “una casa sita en el barrio de Garatea o Castillo”, con lo cual, también tenemos la denominación antigua a dicho barrio, Garatea, que literalmente significa “el portillo”.

Por último, otra mención inédita a un barrio que he encontrado cuando casi ya había cerrado este número. Realmente son dos menciones en el mismo año, 1836, pero en dos documentos notariales completamente independientes. Estas nuevas citas hacen referencia al barrio de Itxuskarrika (Ychuscarrica), nombre que ya había escuchado alguna vez, pero en referencia a una calle, no a un barrio, que sería la actual calle de la fuente, lo que viene a coincidir con lo que indican las escrituras encontradas, pues hacen referencia la una a casa Jimeno y la otra a casa Molena. En cualquier caso, no incluyo este barrio en la imagen por venir a ser una subdivisión del barrio de Iriartea que no tendría mayor significación administrativa.

Bueno, pues ahora que ya sabemos cuáles eran y cómo se distribuían los barrios en Vidángoz, lo mismo tenemos que empezar a hacer comidas de barrios…

BidankozARTE: cucharas de boj

Comienza con este artículo una nueva sección que tendrá como objetivo dar a conocer diversas formas de arte relacionadas con nuestro pueblo, que, aunque nos parezca raro, las hay.

Cumpliéndose este año la efeméride de una de nuestras curiosas piezas artísticas, me ha parecido ocasión inmejorable para traerla a colación, pero el caso es que a dicha pieza ya se le dedicó un artículo en el Bidankozarte 23.

Me refiero a la cuchara de boj que talló en 1924 Justino Navarro Aizagar [Aizagar / Matías] por encargo de Dámaso Pérez Arriola [Diego / Santxena]. Sobre dicha pieza, que representaba el caballo de oros de una baraja española antigua, ya hablé bastante en aquella ocasión, por lo que esta vez no ahondaré en todo lo que comenté sobre dicha cuchara.

Recordar que el autor, cuyas iniciales plasmó debajo del dibujo del caballo (todavía no usaba como firma de sus obras el símbolo que adoptaría en su vida como artista y que aunaba sus iniciales JNA), tal vez fuera todavía pastor en 1924, pero se ya apuntaría maneras, una habilidad para la escultura que le llevaría a realizar estudios en Madrid, donde viviría la mayor parte del resto de su azarosa vida, de la que en parte ya hemos hablado en esta publicación.

Una pieza de artesanía pastoril que, a la vez, es una pequeña obra de arte de esas que se podían ver en el día a día de antaño.
El caso es que, buscando contenidos relacionados con Vidángoz en internet hace ya algún tiempo, me encontré con un contenido que, aunque no es realmente de Vidángoz, sí que tiene relación con nuestro pueblo y también con la pieza que ha motivado este artículo.

Y es que, entre los fondos que tiene catalogados en su Museo Vasco de Bilbao, encontré la pieza que podéis ver bajo estas líneas y en cuya descripción se indicaba que procedía del valle de Roncal. Más concretamente, se indicaba que la pieza era una cuchara que boj que había fabricado el izabar José Manuel Marco.

Bueno, pues bien, pero ¿qué tiene esto que ver con nuestro pueblo? Pues que se indica expresamente que la cuchara está realizada “imitando las que se hacían en Vidángoz”.

Se ve que nuestras cucharas de boj tenían solera…

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