Posts Tagged ‘Casa Montxonena’

Casa Montxonena

Volvemos al barrio de Iriburua para adentrarnos en una calle que parece maldita, ya que, por diversos motivos, sus casas se fueron cerrando y fue la primera de Vidángoz en quedar vacía en torno al año 1950. Su propio nombre tampoco invita a pensar nada bueno (calle Salsipuedes), aunque realmente solo hace referencia a la propia disposición que tenía antiguamente la calle, a la que se entraba desde la calle Mayor pero que no tenía salida porque en el otro extremo estaba el río Biniés.

Pero centrémonos en la casa que nos ocupa en esta ocasión: casa Montxonena. La casa se “cerró” en 1950. Bueno, para ser exactos, dejó de usarse como vivienda, pero, tras pasar por varias manos, fue adquirida por su actual propietaria, la familia Lengorna, que en un tiempo la usó como establo de vacas y como almacén de materiales y, recientemente, rehabilitó.

Aspecto actual de casa Montxonena.

Aspecto actual de casa Montxonena.

¿Y por qué quedó vacía en 1950? Pues porque la familia que en ella vivía, el matrimonio formado por Valentín Mainz (Montxonena) y Margarita Sanz (Ornat), con sus tres hijos y el abuelo Ángel, decidió emigrar a Argentina, donde tenían parientes de la propia casa Montxonena.

Realmente, la historia reciente de casa Montxonena está fuertemente marcada por la emigración a Argentina. Hemos visto que el último de la casa en emigrar había sido Valentín Mainz Fuertes, pero prácticamente todos sus hermanos mayores (Valentín era el menor) le habían precedido en el camino a Argentina: Ángela hacia 1941, Basilisa hacia 1925, Donato hacia 1924 y Mauricio hacia 1920.

No podemos asegurar si en la generación anterior había emigrado alguno, pero dos tíos de Valentín Mainz Fuertes, Domingo Venancio y Modesto Fernando Mainz Aroza, bien pudieron haber emigrado, porque dejan de aparecer en las matrículas parroquiales el primero en 1894, cuando contaba 29 años de edad, y el segundo en 1903, con 27 años. No consta que ninguno de los dos se casara ni muriera en Vidángoz, y teniendo en cuenta la época en la que abandonaron el pueblo, su edad y que varios bidangoztarras ya habían probado fortuna en Argentina, bien podría ser que ellos también emigraran y fueran el germen para la salida de Vidángoz de la siguiente generación de “Montxonenas”.

Hasta aquí lo que respecta a la historia reciente de la casa. En cuanto a su nombre, ¿qué podemos decir? Montxonena en su día sería Montzonena y anteriormente, tal vez, Monxonena y Monzonena. En resumen, Monzón + -ena, esto es, “la [casa] de Monzón”. Pero las últimas generaciones de la casa han llevado por apellido Mainz y antes de eso, a saber, por lo que, ¿cuándo hubo algún Monzón en esta casa?

Como hemos dicho el último heredero directo de la casa llevaba los apellidos Mainz Fuertes, siendo de casa Montxonena su padre, Ángel Mainz Aroza. En la anterior generación cambia la cosa, puesto que la natural de la casa era la madre de Ángel, Juana Teresa Aroza Mendigacha. El padre de ésta era el nativo de la casa, Pedro Miguel Aroza Gárate, nacido en 1808. Llevamos 200 años atrás y, de momento, ni rastro del Monzón. Volvemos a coger aliento y seguimos.

La cabeza del rey moro, en la piedra principal del arco de casa Montxonena.

La cabeza del rey moro, en la piedra principal del arco de casa Montxonena.

Entramos ahora en un periodo en el que la casa se heredó 3 veces por una hija, luego cambió el apellido principal de la casa en esas 3 ocasiones. La madre de Pedro Miguel Aroza Gárate era Juana Pascuala Gárate Baynes, hija a su vez de Clara Lorenza Baynes Monzón y nieta de María Josefa Monzón Urzainqui. Ya ha aparecido el dichoso Monzón, pero, seguramente el nombre no se debería a María Josefa sino a su padre, Miguel Monzón, que no sabemos (porque de 1701 hacia atrás ya no tenemos registros) si era el primer Monzón de Vidángoz o era alguna generación anterior la que había llegado a nuestro pueblo.

Un apunte interesante sobre casa Montxonena: La piedra que remata el arco de la puerta (en la imagen que acompaña al artículo) tiene grabada la cabeza del rey moro, emblema del valle de Roncal, pero que en el caso de Vidángoz pasa por ser la única (además de casa Ferniando) en la que este símbolo aparece representado.

Un último apunte: uno de los últimos nativos de esta casa, Mauricio Mainz Sanz, es actualmente Vicecónsul Honorario de España en Argentina, y una gran imagen de su Vidángoz natal preside su despacho en San Nicolás de los Arroyos.

Casa Diego

Arrancamos esta tercera vuelta sobre los nombres de las casas con casa Diego, la que, en la documentación, ha sido tradicionalmente la 3ª casa del barrio de Iriburua.

Fachada original de Casa Diego

Fachada original de Casa Diego

Y es que, si bien es bastante probable que casa Diego tenga un origen anterior a esa fecha, lo cierto es que como segura sólo podemos dar la fecha de 1724, que figura sobre una de sus ventanas y que, de no ser la fecha de construcción de la casa, indicaría al menos el año en el que se realizó en la misma una reforma importante.

En aquel entonces, la casa tendría un tamaño menor que el actual, y seguramente, su fachada original, que daba a la calle Salsipuedes (hoy en día al patio de Diego) sería simétrica. Posteriormente se habrían añadido el ala que queda por detrás de casa Montxonena y el ala que cierra el patio por la parte izquierda de la fachada original.

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Pero la fachada original de casa Diego tiene varios detalles interesantes. El primero, la piedra que corona el arco de la puerta de entrada:

En ella figuran sendos lauburus, con orientaciones opuestas, entre los cuales hay una corona sobre una cruz cuya base se apoya en el monograma IHS, presente en varias casas de Vidángoz, y cuyo significado es Iesus Hominum Salvator, esto es, “Jesús Salvador de los Hombres”. Los lauburus vienen a interpretarse como un símbolo solar, empleado para evitar que entren “las tinieblas”, en este caso a la casa.

Dintel de ventana de Casa Diego

Dintel de ventana de Casa Diego

Otro de los elementos que destacan en la fachada es la piedra en la que se indica la fecha en la que se hizo la fachada, en la parte superior de la ventana central (imagen que queda sobre estas líneas). La hexapétala (flor de seis pétalos) que queda en medio de la inscripción es un símbolo de carácter protector asociado a creencias astrológicas, empleado en multitud de culturas desde antiguo. Es un elemento ampliamente utilizado en la decoración, y es por ello que también se puede observar en las estelas funerarias de la propia casa Diego y casa Bomba o dibujada en algunas arcas, braseros (Paskel) o demás elementos del hogar del propio Vidángoz.

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

El último detalle que nos falta, se encuentra semioculto en la repisa de la misma ventana que data la casa en 1724. Se trata en este caso de una cara tallada en piedra y situada justo encima de la puerta (imagen al pie de esta página). Se dice que este tipo de elementos se disponían en aquella época en las casas como precaución para que el “mal de ojo” no entrara en las casas, como si la cara tallada en la piedra fuera una especie de vigilante.

Estos detalles podrían ser una curiosidad sin más, si no fuera por el hecho de que en aquel momento, en 1724, vivía en la casa (y por lo tanto habría sido el encargado de hacerla/reformarla) el que por entonces era párroco de Vidángoz, Don Miguel Hualde. Chocante cuanto menos el hecho de encontrar los citados elementos de origen pagano y relacionados de alguna forma con la superstición (los lauburus y la hexapétala, la cara esculpida en piedra) en la casa de un religioso.

Dejando de lado los detalles, pasamos ahora al nombre de la casa, o mejor dicho a los nombres que ha ido teniendo la casa. Y es que antes que casa Diego, tal y como me decía mi padre, originario de la misma, se llamaba casa Don Miguelna o Don Mikelna, en referencia al anteriormente mencionado Don Miguel Hualde. Yo le decía “¿Cómo va a ser Don Miguelna? ¡Será Miguelna!”, a lo que él me respondía “Pero es que era un cura, y por eso llevaba el Don delante”. Y queda claro que estaba en lo cierto.

Posteriormente pasó a llamarse casa Diego, tomando el nombre de Diego Ramón Pérez Garde, nieto de una hermana de Don Miguel Hualde, de nombre Fermina, línea por la cual parece que se heredó la casa, ya que el padre de Diego era natural de Isaba y la madre de Uztárroz (hija de la sobredicha Fermina), pero se ve que en el mismo Vidángoz no quedaba familia que pudiera heredar la casa (o no los consideraban tan idóneos, a saber).

Por último, señalar que algunos también denominaban en su día a esta casa Sotana ter-ter, en referencia a que era una casa en la que siempre había curas. De hecho, en casa Diego hay una habitación que se conoce como “el cuarto de los curas”.

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Curas o religiosos/as, al menos hasta hace bien poco, ya ha habido unos cuantos. Cuatro de los cinco hermanos Pérez Goyeneche que llegaron a adultos fueron religiosos: tres monjas, Irene, Natividad y Guadalupe, y un sacerdote, Santiago. Y a la primera de ellas hace referencia la placa que hay en la fachada actual de la casa, que da a la calle Mayor:

El año que viene se cumplirán 50 años de su muerte, con lo que trataré el tema con mayor profundidad.

Dejamos aquí lo referente a casa Diego, que, como ha podido verse, tiene su historia.

Casa Pelairea / Artutx

Vuelve a tocar en esta ocasión el barrio de Iriartea, que recordamos que estaba delimitado por las actuales calles Mayor, Molino, Tejería y el río Biniés. Y aunque, teóricamente, sería el turno de casa Lengorna, nos saltaremos este orden en esta ocasión por la razón que se expone a continuación: tradicionalmente, en los listados históricos de las casas de Vidángoz, casa Lengorna quedaba enclavada en el barrio de Iriburua, ya que la actual casa se utilizaba de pajar y la vivienda era la que hoy conocemos como casa Lengorna vieja. Y aunque podría atenerme a la situación actual, al ser el barrio de Iriburua el que menos casas tiene, no era plan de quitarle otra más…

Aspecto actual de casa Pelairea

Aspecto actual de casa Pelairea

Así pues el turno le llega en este caso a la que actualmente conocemos como casa Pelairea, que anteriormente era conocida como casa Artutx. El nombre actual, casa Pelairea, se lo debe al apellido del cabeza de familia Pelairea Gayarre, José Pelairea Fuertes (Cosme / Pelairea), comprador de la casa allá por los años 50.

La casa originaria de esta familia, casa Cosme, quedaba en medio del trazado de la carretera que atraviesa Vidángoz y que se construyó en aquellos años. Casa Cosme estaba situada en la calle Salsipuedes, justo debajo de casa Montxonena y, como la casa iba a ser expropiada para el bien común y, estando la actual casa Pelairea en venta por aquel entonces, pues la compraron. En la actualidad, los hijos de José Pelairea Fuertes (Cosme / Pelairea) y Eugenia Gayarre Necochea (Gaiarre / Pelairea) siguen siendo los dueños.

En cuanto al significado del nombre, que en este caso ya hemos indicado que procede del apellido del dueño, tal y como vimos en el nº 4 de Bidankozarte, al hablar de casa Pelaire, Pelairea no significaría otra cosa que “el colchonero”.

A la derecha, la fachada antigua de casa Artutx al paso de la procesión del Corpus

A la derecha, la fachada antigua de casa Artutx al paso de la procesión del Corpus

Pero volvamos a 1950. Entonces esta casa era conocida como casa Artutx, pero la casa ya estaba vacía ya que sus dueños, los hermanos Urzainqui Mainz habían emigrado a Pamplona, donde instalaron una serrería.

Pero, si eran los hermanos Urzainqui Mainz, ¿de dónde le viene a la casa el nombre Artutx? Pues vamos a seguir el hilo y a ver a dónde llegamos. De esta casa era originaria la madre de los hermanos Urzainqui Mainz, Dionisia Mainz Monzón (Artutx), que se había casado en 1902 con Miguel Guillermo Urzainqui Arguedas  (Arguedas).

Dionisia Mainz era hija del segundo matrimonio (del primero no quedó descendencia) de Isidoro Mainz Artuch (Artutx) y Juana Monzón Juanco (Monxón), siendo de casa el padre. Al parecer, las relaciones en este vecindario eran buenas, ya que, tanto en una generación como en otra se casaron con vecinos.

Isidoro Mainz Artuch (Artutx) era hijo de Ángel Francisco Mainz Urzainqui (¿Anarna?) y Ángela Ignacia Artuch Pérez (Artutx), y, llegados a este punto, parecería claro que el nombre le vendría a la casa del padre de Ángela Ignacia (Sevastián Artuch), que es la natural de la casa… si no fuera porque Sevastián Artuch era de casa Bomba y su esposa, Mª Fermina Pérez, de casa Paxapan vieja (actual casa Elizarena).

Y es que, en 1810, vivía en esta casa un matrimonio, formado por Ygnacio Artuch y Bonifacia Urzainqui, que, para aquel entonces ya llevaban 20 años de matrimonio infructuoso, por lo que, probablemente, Ángela Ignacia Artuch y Ángel Francisco Mainz habrían ido de herederos a esta casa, por ser Ángela Ignacia ahijada del citado Ignacio (de ahí su nombre).

Pues eso, casa Artutx o casa Pelairea, que, tras no pocas vueltas, ya hemos visto de donde le viene.

Casa Landarna

Comenzamos la segunda ronda de casas volviendo al barrio de Iriburua y a la que, tradicionalmente, era la segunda casa del mismo en los listados: casa Landarna.

La terminación –RNA (o –ENA en otros casos) implica en Euskera posesión. Tradicionalmente, se añadía una de estas dos partículas al nombre, apellido o apodo del propietario de la casa y así quedaba configurado el nombre de la casa. Si dicho nombre terminaba en vocal, como es el caso que nos ocupa, “Landa”, se añadía –RNA, resultando en este caso Landarna. En caso de acabar en consonante, como por ejemplo “Montzon”, se añadía –ENA, quedando en este otro caso Montzonena (actualmente pronunciado Montxonena).

Casa Landarna

Casa Landarna

De esta forma, si elegimos cualquier nombre de casa de Vidángoz que termine en –RNA o –ENA, podríamos saber en unos casos de qué apellido o nombre proviene (Landa, Montzon, Hualde…) y, en otros casos, nos tendremos que conformar con hacer conjeturas acerca de a qué hace referencia el nombre que va delante de la partícula posesiva (Pexen, Zinpinta…).

El origen de este nombre, pues, parece claro, unido al apellido Landa. Y, en efecto, ya en el apeo de población de 1646 vivía en la segunda casa de Vidángoz Juan Landa y la misma persona (o alguien con el mismo nombre) sigue figurando como propietario en el apeo de población de 1677, con lo cual parece claro que, al menos desde aquella época, se denominaría a esta casa Landarna.

En el siguiente apeo de población realizado, en 1726, el propietario de esta casa es un tal Ignacio Yrigaray, si bien no he podido contrastar si éste está emparentado con los Landa anteriormente citados. En cualquier caso, desde el citado Ignacio Yrigaray hasta Daciano Ezquer, la sucesión fue por vía familiar. Curiosamente, Daciano Ezquer se casó, casualmente, con Valentina Landa, si bien el apellido de ésta nada tendría que ver, en principio, con el de los que daban nombre a la casa.

En cuanto a lo que nos dice el aspecto exterior de la casa, completamente cubierto de cemento en dos de sus cuatro caras, poca información se puede obtener, pero alguna idea se puede aventurar. Es más que probable que la puerta original de la casa fuera la que está en el rekarte entre casa Landarna y casa Diego, por un lado por estar orientada al sur (cuando todavía no existía el término «ahorro energético«; la cara Sur de una casa siempre es menos fría que la cara Norte), porque la piedra de los laterales de esa entrada sur está trabajada y porque prácticamente la puerta principal de ninguna casa daba a la calle Mayor, seguramente por ser en un tiempo el paso habitual del ganado, con todo lo que ello conlleva.

Detalle de casa Landarna

Detalle de casa Landarna

Por otro lado, la esquina de la casa que hay en la calle mayor en el lado más próximo a casa Diego nos da más pistas. Pistas como que la casa anteriormente habría tenido un piso menos que en la actualidad, o bien que en algún momento la casa sufrió algún incendio o algún derrumbe que obligo a reconstruir la casa. De hecho, como se puede observar desde la calle Mayor, las piedras de la fachada no se ensamblan con las de la esquina, lo que podría corroborar una reconstrucción, hecho que también apoyaría el hecho de las numerosas ventanas de madera que hay en la casa, en contraposición con los marcos de ventana de piedra convencionales.

Por último, señalar que, oculta entre las piedras de la fachada sur, hay lo que en tiempos habría sido una bonita ventana en forma de hornacina (sobre estas líneas), pero que, en su día, alguien debió preferir tapiar.

El antiguo sello del Ayuntamiento

Sello del ayuntamiento de Vidángoz en 1876

Sello del ayuntamiento de Vidángoz en 1876

En muchos aspectos, la imagen del valle de Roncal en general así como de cualquiera de sus pueblos en particular va asociada a la leyenda sobre la muerte del rey de Córdoba Abderramán a manos de los roncaleses en el puente de Yesa. Así lo atestiguan el escudo del valle de Roncal, las numerosas piedras en las fachadas alusivas al hecho (en Vidángoz tenemos ejemplos en casa Montxonena y en casa Ferniando) o los sellos de los ayuntamientos. De hecho, el sello que usa en la actualidad el ayuntamiento de Vidángoz en los documentos oficiales ofrece esa imagen de la cabeza del rey moro sobre el puente.

Pero, por lo que parece, no fue siempre así. En el año 1876, el Gobierno Civil requería a cada ayuntamiento el envío de una copia del sello oficial de cada ayuntamiento.

Sello del ayuntamiento de 1882, más similar al actual

Sello del ayuntamiento de 1882, más similar al actual

El de Vidángoz, por medio de su presidente Braulio Mª Urzainqui Sanz (Txestas), respondía a la petición con el sello que se puede ver junto a estas líneas. En él, además de los omnipresentes puente y cabeza del rey moro (de hecho, el rey antes y después de pasar por la espada), se ven peces por debajo del puente, una balanza (alusiva a la justicia) y otro elemento poco claro a la izquierda de la citada cabeza. En el exterior del gráfico se puede leer Ayuntamiento Constitucional de la Villa de Vidángoz, resultando curiosa la inclusión del apelativo “constitucional”, aunque puede hacer referencia a diversas constituciones.

En cuanto al origen del mismo, una nota que acompaña al sello indica “no hay noticias históricas sobre el mismo”, solo se indica que lleva en uso unos 35 años (más o menos desde 1841, año de profundos cambios para Navarra) y que no se tiene noticia de que anteriormente se hubiera usado otro sello en el municipio.

De cualquier manera, y como puede verse en esta otra imagen, poco después ya se empezó a usar un sello más parecido al actual, aunque menos «artístico» que el anterior.

Powered by WordPress | Buy best wordpress themes and Save. | Thanks to Free WordPress Themes, Top WordPress Themes and Free WordPress Themes