Posts Tagged ‘Casa Arlla’

Casa Molena

Volvemos con la sección de oiconimia a analizar otra casa del antiguo barrio de Iriartea: casa Molena. En la actualidad es un edificio de titularidad municipal, que alberga, entre otros, el consultorio médico de Vidángoz. Pero no siempre ha sido así. ¿Queréis saber cuándo la compró el Ayuntamiento, los usos que ha tenido desde entonces y lo que sabemos de quienes vivieron en esa casa con anterioridad? Pues seguid leyendo este artículo.

Empecemos por la historia reciente, aquella que pueden recordar los de mayor edad. Casa Molena, nombre que al contrario de lo que suele ocurrir en Vidángoz, consta como tal en la escritura, fue comprada por el Ayuntamiento el 28 de junio, víspera del patrón San Pedro, del año 1927. La compra se realizó por medio de apoderados: el Municipio estuvo representado por el entonces secretario Babil Ayestarán, y la familia vendedora, por su parte, había delegado funciones en el bidankoztar Francisco Hualde [Arlla], aquel malogrado comerciante que unos pocos años después terminaría su existencia al despeñarse su taxi cerca del puente de la foz, entre Burgui y Salvatierra. La transacción se acordó en 4.500 pesetas, y el destino que proyectaba dar el Ayuntamiento al edificio era “habitaciones de empleados municipales o de la Sra. maestra”.

Casa Molena

Así, los primeros en ocupar la casa tras la compra fueron la maestra Doña Basilisa y su familia, los Garralda García, que la ocuparon entre 1927 y 1935. Tras dejarla esta familia, y por lo que se deduce de los libros de matrícula parroquiales, permaneció vacía durante algunos años hasta que en 1946-1947 volvió a ocuparla otro maestro parte de cuya progenie todavía sigue ligada a nuestro pueblo: Don Tirso y su familia, los Díaz de Zerio Galdeano. Ese curso convivieron la familia de Don Tirso y la maestra Antonia Igal Alfaro, quién siguió en el pueblo los dos cursos siguientes. Y a esta le siguieron en los cursos posteriores los maestros José María Arraiza Pérez, José García Remón y Javier García.

Después de estas dos décadas y media de ocupación por parte de maestros, la casa fue habitada por Enrique Hualde [Txestas / Juanko] y Carmen Mainz [Aristu / Juanko] desde que se casaron en 1953 hasta que pasaron a su morada definitiva, casa Juanko, en torno a 1965. Después de esa fecha, casa Molena ya no fue empleada como vivienda.

Pero ¿quién era la familia originaria de casa Molena? Pues la pareja formada por Josefa Arguedas Gayarre [Molena] y Miguel Salvoch [Pexenena/Juanko/Molena].  La pareja se había casado en 1902 y en torno a 1915 parece ser que Miguel Salvoch emigró a Argentina, donde permaneció unos años, y parece que le fue bien, puesto que a su vuelta, en torno a 1924, la familia marchó a vivir a Pamplona, concretamente a la calle Arrieta nº 2.

En la generación anterior, los cabezas de familia eran Petra Gayarre Mainz [Molena] y Javier Arguedas Mainz [Arguedas/Molena], antes que éstos lo fueron los padres de Petra, Ángela Estefanía Mainz Sanz [Molena] y Manuel Gayarre Necoch, natural de Urzainqui, y otra generación más atrás, los padres de Ángela, Martina Ygnacia Sanz Mainz [Molena] y Pedro Antonio Mainz Garat [Paskel/Molena], quienes habían heredado la casa al fallecer el matrimonio que había sido designado en inicio a tal fin: Juana Juachina Sanz Mainz [Molena] (hermana mayor de Martina Ygnacia) y Juachín Mariano Sanz Glaría [Navarro/Molena]. Se da la circunstancia de que las herederas de las dos últimas generaciones que hemos citado, Ángela Estefanía y Martina Ygnacia, y una hermana soltera de esta última que también vivía en casa, fallecieron en apenas 10 días en la epidemia de cólera de 1855, con lo que suponemos que el impacto del brote en casa Molena fue tremendo, ya que el viudo de Ángela, Manuel Gayarre, quedó con cuatro hijos de corta edad (entre 3 y 12 años) que sacar adelante, y fue uno de los que, tras el cólera, volvió a casarse, haciéndolo además con otra viuda, Felicia Azanza Jacue, natural de Garaioa que había perdido a su marido (Juan Ygnacio Monzón Jaúregui [Txestas]) meses antes de la epidemia.

Seguir para atrás en la genealogía de casa Molena nos supondría un salto de tres o cuatro generaciones en el que, al no estar claro quién era el/la propietaria de la casa en 1726 (que es el siguiente punto de control que tenemos desde 1810), puede que fallemos, por lo que lo dejaré para cuando analice dicho tema de forma más global.

Por lo que respecta al significado del nombre de la casa, mi teoría es que tiene relación con la palabra “molina” en su acepción de “aserradero cuyas máquinas se mueven con energía producida por la fuerza del agua”, como el que había en la parte baja del propio molino de Vidángoz. De hecho, creo en algún documento antiguo del Valle de Roncal que ahora no acierto a encontrar leí en su día referencias a “molenas de aserrar”, con lo que, tal vez esta casa tendría alguna relación con dicha instalación.

Bueno, pues ya hemos sabido un poco más de casa Molena, una de las casas que, quizás, menos conocemos.

Alpargateras de Vidángoz

Por lo que he podido indagar hasta ahora, ya tengo noción de unas cuarenta mozas de Vidángoz que estuvieron trabajando en las fábricas de Mauleón, pero es probable que haya otras tantas de entre muchas que tengo sin confirmar y con posibilidades de haber hecho esta misma labor. A continuación, una lista de las que tengo confirmadas y ordenadas por el nombre de su casa de origen:

Alpargateras de Vidángoz en Mauleón en 1911-1912: De pie: Josefa Sanz Fuertes [Fuertes], María Santos Hualde Mainz [Navarro], Eusebia Pérez Jimeno [Landarna], Gila Sanz Calvo [Kurllo / Txantxolit]; Sentadas: Restituta Sanz Salvoch [Escuela / Mailusa], Tomasa Ornat Arguedas [Algarra], Jacoba Hualde Mainz [Navarro].

  • Aizagar / Garín-Montes: Crescencia Garín Pascualena;
  • Algarra: Tomasa Ornat Arguedas;
  • Anarna: Petra Artuch Urzainqui;
  • Arlla: Juana Alejandra Hualde Salvoch y María Cruz Hualde Salvoch;
  • Arotx: Leonor Landa Arguedas;
  • Arriola: Veneranda Landa Urzainqui;
  • Calderero: Alejandra Calderero Sanz;
  • Cosme: Juliana Pelairea Fuertes;
  • Escuela / Mailusa: Andresa Sanz Salvoch y Restituta Sanz Salvoch;
  • Fuertes: Josefa Sanz Fuertes;
  • Garro: Donata Jimeno Ornat y Fulgencia Jimeno Ornat;
  • Jimeno: Asunción Salvoch Jimeno, Ceferina Salvoch Jimeno, Juliana Salvoch Jimeno y Rafaela Salvoch Jimeno;
  • Kurllo / Txantxolit: Gila Sanz Calvo;
  • La Santa: Secundina Sanz Fuertes;
  • Lengorna: Gregoria Urzainqui Hualde;
  • Llabari: Daniela Jimeno Sanz y María Jimeno Sanz;
  • Matxin: Eulogia Galech Salvoch;
  • Montxonena: Ángela Mainz Fuertes;
  • Mux: Felipe Nicolao Sanz;
  • Navarro: Jacoba Hualde Mainz y María Santos Hualde Mainz;
  • Ornat: Anastasia Ornat Jimeno y Leoncia Ornat Jimeno;
  • Paskel: Exaltación Pasquel Salvoch, Juana Pasquel Salvoch y Sebastiana Conrada Pasquel Salvoch;
  • Pexenena: Saturnina Salvoch Zazu;
  • Txantxolit: Benita Sanz Fuertes;
  • Xereno: Fermina Zazu Fuertes e Inocencia Zazu Fuertes.

Como veis, son un montón, pero hay otras muchas, algunas hermanas de las mencionadas  que habrían ido pero que todavía no he podido confirmar, y otras que constan en la documentación como ‘ausentes’ de Vidángoz durante algún periodo de tiempo y esto suele estar asociado a mozas que bien iban a la alpargata bien a algún otro lugar a servir.

Echad, pues, un ojo a la lista y, si echáis en falta a alguna que sepáis que marchó a Mauleón, pues me decís. A ver si conseguimos que la relación de ‘golondrinas’ sea lo más completa posible.

Bodas y nacimientos en Mauleón

La mayoría de las jóvenes vivía estas idas y venidas como algo temporal, no pensaban en quedarse a vivir en Mauleón, pero hubo quienes terminaron casándose allí. En los primeros tiempos, como hemos comentado, no había una relación demasiado fluida con los autóctonos, y las roncalesas que se casaron allí lo hicieron en su mayoría con mozos aragoneses, pero conforme fue pasando el tiempo se fueron formando también parejas mixtas con originarios de ambos lados de la muga, si bien apenas he encontrado casos de este tipo entre las de Vidángoz.

Consentimiento paterno obtenido por Crescencia Garín [Garín/Montes] para poder casarse en Mauleón en 1911.

De entre las muchas mozas que marcharon de Vidángoz, aquí van algunas de las que se casaron en Mauleón, aunque, casualmente, el primero de Vidángoz en casarse allí fue un ‘golondrino’: Felipe Nicolao Sanz [Mux] en 1880 con Florencia Clemente Solano (de Huértalo, Huesca); María Cruz Hualde Salvoch [Arlla] en 1892 con José Aznárez Orus (de Fago, Huesca);  Crescencia Garín Pascualena [Aizagar / Garín-Montes] en 1911 (no consta el nombre del marido en el registro donde lo consulté); Andresa Sanz Salvoch [Escuela / Mailusa] en 1912 con Félix Larraz (de Aragüés del Puerto, Huesca); Restituta Sanz Salvoch [Escuela / Mailusa] en 1918 con Antonio Larraz (de Aragüés del Puerto, Huesca); Sebastiana Conrada Pasquel Salvoch [Paskel] en 1918 con Eustaquio Elío Ansó (de Huértalo, Huesca); Constancia Navarro Mainz [Makurra] en 1922 con Juan Aznárez Hualde (de Mauleón, pero hijo de la bidankoztar María Cruz Hualde Salvoch [Arlla], mencionada más arriba); Inocencia Zazu Fuertes [Xereno] en 1925 con Pedro Landa Arriola [Mux]; Ecequiela Sanz Salvoch [Kurllo] en 1930 con Felipe Gómez Castro (de Santa María del Berrocal, Ávila); Secundina Sanz Fuertes [La Santa] en 1931 con José Jimeno (de ¿Birrau?, Zaragoza); Remigia Sanz Salvoch [Kurllo] en 1931 (no consta el nombre del marido en el registro donde lo consulté).

Por otra parte, también hubo quienes tuvieron algún hijo allí, y como veremos, las circunstancias eran bien distintas. Por un lado, tenemos a Miguel Salvoch [Pexenena / Juanko / Molena], que nació en Mauleón en 1875 siendo su madre, Saturnina Salvoch Zazu [Pexenena / Juanko] todavía moza soltera. Por otro lado, tenemos a Julio Salvoch Artuch [Anarna], nacido en Mauleón en 1912 e hijo de Petra Artuch Urzainqui [Anarna] y Tomás Salvoch Hualde [Maisterra / Anarna]. Es este segundo caso más atípico porque relacionamos a las alpargateras con mozas jóvenes y solteras, pero en este caso Petra no solo estaba casada, sino que ya había tenido otros ocho hijos antes, con lo que el hecho de que marchara a Francia (tal vez junto con toda la familia) solo puede entenderse en un contexto de necesidad en la familia Anarna.

Además de los nacimientos (que habrá más, probablemente), faltaría por consultar los fallecimientos de bidankoztarras en Mauleón, que seguro que los hubo, pero esto, de momento, tendrá que esperar.

Como veis, Vidángoz dejó más huella en Mauleón de lo que parecía…

Apellidos bidankoztarras: Hualde

Como señalaba al inicio de este número, esta vez trataremos el apellido Hualde y su recorrido histórico en Vidángoz.

La verdad es que Hualde es un apellido relativamente frecuente en Euskal Herria, ya que podría traducirse como ‘al lado del agua’ y, así, de manera análoga a otros como Elizalde (‘al lado de la iglesia’), es un apellido que perfectamente podría existir en cualquier pueblo con río (o sea, en casi cualquier pueblo).

Dicho esto, vamos con la historia del apellido Hualde que, al igual que todos los apellidos frecuentes de Vidángoz (Hualde es el 5º apellido mas frecuente en nuestro pueblo en los últimos tres siglos y pico, solo superado por Sanz, Urzainqui, Mainz y Salvoch), tiene miga.

Casa Hualderna, literalmente «la de Hualde», aunque la denominación es anterior a los datos que podemos rastrear…

La mención más antigua al apellido Hualde es de hace seis siglos y medio, de 1366/1368, cuando uno de los treinta vecinos de Vidángoz se llamaba Sancho Hualde. Entonces no se heredaban los apellidos de padres a hijos, por lo que los actuales Hualde probablemente no tengan parentesco con éste, pero como dato, ahí queda.

En los siguientes libros de fuegos y apeos de población hasta 1613 no vuelve a aparecer, y en esa ocasión lo hace solamente en una mujer viuda llamada Cathalina Hualde. Desde al menos ese momento hasta la actualidad, la presencia de Hualde sera ya constante: en 1634 solo aparece un Domingo Hualde, en 1646 Pedro Hualde, en 1677 dos Juan Hualdes… y a partir de 1700 ya podemos seguir la pista completa a todas las ramas de Hualdes, si bien no sabemos cuánto de común tienen de ahí hacia atrás en el tiempo.

Antes de empezar con las líneas, y al contrario de lo que pasaba con Pérez, cuyas ramas en los últimos tres siglos habían llegado de otros pueblos del valle, señalar que en el caso del apellido Hualde todas las ramas son autóctonas de Vidángoz y las cinco que he localizado tienen inicio antes de 1700 (y, probablemente, partirían de un tronco común o, tal vez, dos).

Empezaré por las ramas más efímeras, aquellas que tuvieron poco recorrido a partir de 1700. La primera se localiza en casa Maisterra, donde vivían Pedro Hualde y Magdalena Urzainqui. La casa nativa la heredó una hija (y el Hualde no continuó), Juana Feliciana, y un hijo, Feliciano, se casó a casa Inigizena (actual casa Peña) y el apellido desapareció de aquella en la siguiente generación.

Firma de Prudencio Hualde, uno de los Hualde más ilustres que ha dado Vidángoz.

Un camino similar llevó la línea que partía de casa Lengorna, con Domingo Hualde y Cathalina Urzainqui, donde también heredó una hija, Pascuala Feliciana, y de donde pasó un hijo a casa Pelaire o a casa Garro y dos hijas de éste, María Josepha y María Joachina Hualde Glaria, ocuparon las dos casas mencionadas, pero, al ser mujeres, el apellido dejó de transmitirse.

La tercera rama, en casa Calderero e iniciada con Pasqual Hualde y Elena García, fue aún más efímera, ya que en la siguiente generacion heredó su hija mayor, Susana, y ya no se transmitió a la descendencia el apellido Hualde.

La cuarta línea que analizaré es la de los Hualdes de casa Arlla/Xapatero, iniciada con Fermín Hualde con sus dos matrimonios. Esta rama, aparte de mantenerse en casa Arlla hasta 1893, cuando falleció la última Hualde que heredó la casa (Petra Tomasa Hualde Salboch), llevó el apellido Hualde a las casas de Xoko (María Ysabel Hualde Sanz, en 1779), Anarna (María Sebastiana Hualde Sanz, en 1788), Txikiborda (María Tomasa Hualde Salboch, en 1884), Hualderna (María Tomasa Hualde Salboch, en 1915), Landarna (Casimira Antonia Hualde Barrena, en 1825), Txantxolit (María Sebastiana Hualde Barrena, en 1836), y Makurra (Petra Antonia Hualde Barrena, en 1838). La última Hualde de este linaje, María Tomasa Hualde Salboch, falleció en casa Hualderna en 1929.

La familia Hualde Pérez, seguramente la más extensa en número de miembros.

La última rama, la más extensa y que llega hasta nuestros días se inició en casa Diego o casa Casero/Txantxolit (eran dueños de ambas casas y casa Casero la tenían alquilada, tal vez le venga desde entonces el nombre de casa Casero, donde ‘casero‘ equivale a ‘inquilino‘) y el primer matrimonio que conocemos es  el de Agustín Hualde y María Urzainqui. En casa Diego duró solo dos generaciones más, pero desde allí pasó a las casas de Malkorna (Juan Hualde Urzainqui, en 1722), Laskorna (Juana María Hualde Sanz, en 1766), Hualderna (Fermina Agustina Hualde Armendáriz, en 1782), Mailusa (María Ramona Hualde Urzainqui, en 1792), Ornat (María Francisca Hualde Urzainqui, en 1795), Rakax (Josef Ramón Hualde Mayo, en 1849), Vicaría (Pedro Prudencio Hualde Mayo, en 1853), Santxena (Juana Ygnacia Hualde Yriart, en 1791), Pelaire (Pedro Pasqual Huarte Yriart, en 1796), Maisterra (María Cruz Hualde Anaut, en 1854), Arriola/Mux (Román Hualde Salvoch, en 1901), Navarro (Pedro María Hualde Salboch, en 1884), Ferniando (Javiera Hualde Mainz, en 1915), Danielna (Jacoba Hualde Mainz, en 1916), Angelena/José María (Jacoba Hualde Mainz, hacia 1920/1921), Lengorna (María Santos Hualde Mainz, en 1924), Txestas (Antonio Hualde Mainz, en 1925), Molena (Enrique Hualde Pérez, en 1953), Juanko (Enrique Hualde Pérez, en 1957), Mendigatxa, Aristu, Landeta y Remendía (antigua Matías), éstas últimas en tiempos más recientes. En resumen, que esta línea esparció Hualdes por más de un tercio de las casas de Vidángoz.

El triste final del primer taxi de Vidángoz

Puente de la foz de Burgui, donde el primer taxi de Vidángoz sufrió un fatal accidente

El puente de la foz de Burgui, entre Salvatierra de Esca (Zaragoza) y Burgui (Navarra) fue hace casi 90 años escenario de un accidente mortal en el que se vio implicado el primer taxi de Vidángoz. Pero, ¿fue realmente un accidente? ¿Qué circunstancias rodearon al suceso?

 
El pasado lunes Óscar Yoldi, oriundo de Salvatierra y Roncal, publicaba en esta página unos recortes de periódico de “La Voz de Aragón” y “La Libertad” de 19 y 20 de agosto de 1932 (https://goo.gl/d6G41E), preguntándome si conocía el suceso, ya que no aparecía en la web ni redes sociales de Bidankozarte.
 

Portada del cuaderno «Vidángoz negro» (2014), donde di cuenta de diversas historias truculentas de nuestro pueblo.

Conocía el suceso y, de hecho, había indagado en él, pero Óscar llevaba razón y, realmente, solo había una pequeña mención al tema y tampoco era explícita. Y es que este y otros asuntos truculentos los traté en “Vidángoz negro: muerte y delincuencia en nuestras calles” (2014).

 
Así que, parece un momento propicio para recuperar el tema y darlo a conocer al público en general. Este suceso tenía por protagonista al primer taxi de Vidángoz, cuyo chófer era Francisco Sanz Hualde, de casa Arlla. Francisco debía de ser una persona con iniciativa por lo que decía la gente mayor de Vidángoz, y pronto se aventuró en el negocio del transporte.
 
Así, parece que ya se dedicaba a transportar mercancías en 1925, si bien entonces empleaba un carro con el que se vio implicado en un accidente con un autocamión de “La Nueva Roncalesa” cerca de Tiermas. Balance: autocamión destrozado al caer por un terraplén y dos heridos graves.
 

En el inventario de vehículos de Vidángoz de 1928 Francisco Sanz Hualde [Arlla] disponía de un automóvil para transporte de mercancías y otro para transporte de viajeros. [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]


Y poco después, 1927, parece que ya había empezado a adentrarse también en el transporte de viajeros… aunque no estaba autorizado para ello, y parece ser que eso le valió una multa (diciembre de 1927).
 
No tardó demasiado en legalizar la situación y en el censo de vehículos de Vidángoz de 1928 es Francisco Sanz el único propietario que consta, teniendo para entonces sendos automóviles marca Ford, uno para transporte de mercancías y otro para el de viajeros.
 
Pero parece que el negocio de Francisco Sanz también tenía sus detractores, y así, en diciembre de 1930, uno de sus vehículos fue atacado por el burguiar Ignacio López Sanz.
 
Y así llegamos al verano de 1932. Ángel Garralda, natural de Güesa y que había llegado a Vidángoz como herrero, se había casado en nuestro pueblo con la maestra y reconvertido a Secretario Municipal, ejerciendo en el cercano pueblo de Castillonuevo.
 

Este modelo de coche Ford o uno similar sería aquel primer taxi de Vidángoz.

El 17 de agosto de 1932 se encontraba Garralda muy enfermo y, de hecho, fallecería un mes más tarde. Probablemente para una mejor atención de su enfermedad, no se encontraba ni en Vidángoz ni en Castillonuevo, sino en Salvatierra de Esca, localidad cercana a este último pueblo.

 
Y para visitarle, varios de sus familiares de Güesa solicitaron los servicios del taxi de Vidángoz, que conducía Francisco Sanz. Estos parientes eran León Garralda, Vicenta Garralda y Manuel López, respectivamente hermano, prima y cuñado del enfermo Ángel Garralda.
 

En este punto debió de caer el taxi al río.

Tras la visita, regresaba ya de noche el taxi en dirección a Vidángoz cuando sobre las 22:30-23:00 horas cayó al río a la altura del puente de la foz de Burgui, falleciendo los cuatro ocupantes. Encontró el coche un pastor o unos leñadores (según la versión) la mañana siguiente

 
Como causa del accidente, la prensa apuntó al exceso de velocidad o la rotura de los frenos, y como causa de las muertes, la caída de 20 metros (exagerada, como se puede ver en las fotos), durante la que el vehículo habría dado multitud de vueltas de campana.
 
Como suele suceder en estos casos, se instruyeron diligencias judiciales para tratar de esclarecer la causa del accidente y parece que se determinó que había sido eso mismo, un accidente. No hay forma de comprobarlo porque esa documentación ya no existe.
 
Pero en la memoria colectiva de Vidángoz, y como atestiguan los mayores del pueblo, ha quedado un resquicio de duda sobre el accidente. El servicio de taxi de Vidángoz era competencia del de Burgui, que gestionaba el denominado “herrero de Sádaba”.
 
Habida cuenta de que en aquel tiempo apenas había vehículos, se dice que el de Burgui se habría enterado del servicio que el de Vidángoz estaba realizando en Salvatierra y preparó una trampa para su regreso, una cuerda tensa que habría empujado el coche al barranco o algo similar.
 

Hito en recuerdo de algunos de los fallecidos en el accidente que se puede observar en uno de los extremos del puente de la foz de Burgui.

Sea como fuere, nada de esto consiguió probarse. Tiempo después, el «herrero de Sádaba» falleció al atraparle una sierra en el aserradero en que trabajaba, a lo que los ancianos de Vidángoz venían a añadir aquello de que “el tiempo pone a cada uno en su sitio”.
 

Para terminar, habremos pasado con el coche por aquel lugar muchas veces, pero tal vez habrá quien todavía no se haya fijado en este detalle: una estela, una lápida junto al puente de la foz recuerda aquel accidente, aunque con un detalle sorprendente: solo menciona a dos de los fallecidos: Manuel López y León Garralda. Podría pensarse que, excavando un poco, aparecerían el resto de nombres, pero, haciendo zoom en la imagen puede verse que, en lo poco que excavé, ya empieza a aparecer la fecha del siniestro (se lee agosto de 1932), por lo que sería raro que debajo de la fecha estuvieran los otros dos nombres, ¿no?

 
Para terminar con esta historia sobre el triste final del primer taxi de Vidángoz, aquí tenéis los recortes de prensa relativos a todo lo relatado en este artículo, diversas noticias sobre Francisco Sanz y sus vehículos y una serie de artículos sobre el fatídico accidente.
Powered by WordPress | Buy best wordpress themes and Save. | Thanks to Free WordPress Themes, Top WordPress Themes and Free WordPress Themes