Al hilo de la colaboración que realicé a final de primavera con el grupo Hilharriak, me di cuenta de que apenas había tratado nuestro camposanto en este boletín.
Y es que, como me decía un miembro de dicho colectivo, el cementerio de Vidángoz es una maravilla: sigue al lado de la iglesia, está muy cuidado, tiene todavía un montón de estelas, que además están en uso en su función original de identificar la sepultura de tal o cual familia… y, pensándolo así, tiene mucha razón, pero como a nosotros se nos hace corriente, habitual, quizás no le damos el valor que tiene.
Es por ello que este boletín será prácticamente un monográfico sobre el cementerio, sobre sus estelas, su historia, sus propuestas de traslado…
Un tema diferente, pero con multitud de enfoques, así que espero que alguno de ellos, al menos, os guste.

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