Tal y como se relata a la derecha de estas líneas, el que llevaba de Vidángoz a Mauleón distaba de ser un camino de rosas. Principalmente por lo escarpado del terreno, pero también porque en aquella época no había forma de prever el tiempo que iba a hacer al día siguiente o incluso en unas horas.

‘Golondrinas’ en marcha, en la recreación realizada en Isaba en 2019 [Imagen: Diario de Noticias].
Así, en la casa nativa de mi madre, en casa Ornat, tengo referencia de un episodio trágico relacionado con estos viajes de alpargateras: una hermana de mi bisabuela Martina, llamada Leoncia Ornat Jimeno [Ornat], falleció con 23 años como consecuencia de una pulmonía que contrajo debido a un fuerte temporal que le debió de tocar sufrir a la vuelta de Mauleón, donde había estado trabajando el invierno de 1930-1931. Otra de sus hermanas, Anastasia, debía de recordar cómo Leoncia llegó ya al pueblo en muy mal estado, aunque aún vivió hasta medidados de julio.
El trayecto entre Vidángoz y Mauleón era toda una aventura y, por ello, no será raro que todavía encontremos noticias de más casos de accidentes in itinere como el relatado, o como algún otro que recuerdo vagamente pero que no sé asociar a una persona concreta.

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