Las cartas de Mariano Mendigacha (II)

En el número 1 de Bidankozarte hablaba de los datos relativos a la vida en Vidángoz que aportaba Mariano Mendigacha en sus primeras 3 cartas, repaso que se interrumpió en el número 2 por haber encontrado algunos datos relevantes en la vida de Mariano Mendigacha que me pareció oportuno reseñar.

En este tercer número, seguimos con los comentarios que Mariano realiza en sus cartas. La carta de mayo de 1903 no tiene mucha sustancia, si bien Mariano aclara que ha estado con una diarrea muy fuerte y ardor de estómago 15 días y que pensaba que se iba al otro barrio, pero unas hierbas de la botica le sanaron. Apenas comenta nada más en la carta, salvo que el día que la escribe, domingo 31 de mayo, tienen fiesta grande. Consultado el calendario de 1903 y teniendo en cuenta las festividades cristianas, dicha fecha tocaba con domingo y en esta ocasión concretamente con la festividad de Pentecostés, que al parecer, se celebraba.

La siguiente carta, de junio de 1903 no contiene más que referencias gramaticales y poco más, por lo que no hay mucho jugo para sacarle en este apartado.

Amenazando con una navaja en la iglesia

Amenazando con una navaja en la iglesia

La carta de agosto de 1903, hace referencia a que están metidos de lleno en las labores del campo, y que les ocupa la mayor parte del tiempo. Para terminar esta carta, Mariano relata un hecho curioso sucedido en la iglesia de Vidángoz al tiempo de escribir la anterior carta, en torno pues al 22 de junio de 1903. Cuenta cómo dos mujeres riñeron por el sitio a ocupar en la iglesia, una de 68 años, en palabras de Mariano “la más rica del pueblo” y la otra, de 25 años, “muy avanzada en su embarazo”. El relato de lo acontecido es el siguiente: “De tal forma fue la riña, que gritaban, como si estuvieran en la calle; cuando estaban agarradas, cada una con su presa, la vieja le sacó la navaja a la joven; gracias a las mujeres de alrededor; ellas, le agarraron la mano, y quitaron la navaja; de todos modos, no sé qué hubiera sido allí; iba diciendo la sacadora de la navaja, que no digeriría el dolor de tripas; así y todo no se la metió por la tripa; la joven estaba muy adelantada en el embarazo.”

Si Mariano anda fino apuntando las edades de ambas, la joven probablemente sería Dionisia Mainz Monzón (Artutx, actual casa Pelairea), que dio a luz el día 2 de julio de 1903 y era de la mencionada edad de 25 años; y en lo que respecta a la mayor, si fuera nacida en Vidángoz las posibilidades se reducen a Juana Teresa Aroza Mendigacha (Montxonena) y Ramona Bibiana Salvoch Regino (nacida en Salbotx / casada a Lengorna). El caso es que, siendo la mujer mayor de una de esas dos casas, no cuadra con el hecho de ser la más rica del pueblo, al menos si hacemos caso de los datos que tenemos de unos pocos años antes. Una explicación sería que la mujer mayor no fuese nacida en Vidángoz, que es el campo que tengo controlado y en el que he buscado, y la casa a la que se había casado fuese de las “casas ricas” del pueblo,.

Mariano le pide a Azkue que intente que publiquen algo relativo a esto en “El Eco de Navarra”, para que la mujer mayor, que se comportó muy mal, pase vergüenza, aunque por lo que parece no llegó a publicarse nada al respecto.

Y otra vez más, al igual que en una de las cartas anteriores, menciona que el día que escribe la carta es día de fiesta, el último día de fiesta del verano quitando Santiago y la Virgen. Se trata del viernes 7 de Agosto (San Donaciano, San Sixto), y desconozco a qué fiesta se puede referir. Se aceptan sugerencias.

Elizarena

El topónimo que explicaré hoy es Elizarena, o, según el habla popular actual Lizarena. Es un paraje que, más que un monte en sí, viene a designar a las laderas que hay a ambos lados del barranco de Elizarena, en una de las cuales está apoyada parte del casco urbano del pueblo.

La etimología del nombre es clara como pocas: “Eliza” (iglesia) + “rena” (sufijo relativo), que traducido vendríamos a denominar “lo de la iglesia” o “el de la iglesia”.

Elizarena, visto desde Igariarena

Elizarena, visto desde Igariarena

Hay algunos mapas en los que este paraje aparece denominado como Lezerena, que vendría a significar “el de la cueva”, y que, probablemente, es el origen del nombre que imaginó quien cartografió este paraje y pregunto el nombre a los vecinos y, al oír Lizarena dedujo que el nombre le vendría por la cueva (“leze”) que hay a la par de la Pitxorronga. Esta explicación podría corresponderse con la realidad del terreno, pero los documentos antiguos no dejan dudas al respecto del origen del nombre, que como indicaba anteriormente, hace referencia a la situación de la iglesia parroquial de San Pedro sobre este paraje.

Sobre una de sus laderas, en la que se encuentra parte del casco urbano (y donde, por cierto, actualmente una casa lleva su nombre, esto es, Elizarena), antaño había además multitud de eras y huertas. La ladera que está al otro lado del barranco de Elizarena, es una enorme plancha de roca que, siglos atrás, sería todo uno con la Pitxorronga e Igariarena, pero que el paso del agua y del tiempo ha terminado por separar.

Si las laderas de Elizarena hablaran, seguramente nos contarían muchas historias sobre Vidángoz, algunas secretas y otras no tanto, como por ejemplo cómo dieron muerte a Manuel Mendigacha (Mendigatxa), padre de Mariano Mendigacha, en plena 1ª guerra carlista.

El «primer» Uskararen Eguna de Vidángoz, en 1975

Recorte del Diario de Navarra del 14/06/1975

Recorte del Diario de Navarra del 14/06/1975

El 8 de junio de 1975 se celebró en Vidángoz un homenaje a Mariano Mendigacha (Mendigatxa) y Prudencio Hualde (Rakax), ambos uskaldunes e hijos del pueblo. En la noticia, del Diario de Navarra, se relata cómo transcurrió esta jornada festiva, organizada por el párroco Don Nicolás Iribarren.

La parte principal de la celebración, en la que tomó parte todo el pueblo, comenzó, como no podía ser de otra forma, con una misa, en la que se encontraban el alcalde Enrique Hualde (Txestas/Juanko), los concejales Evaristo Urzainqui (Lengorna) y Tomás Arbizu (Arbizu), el secretario Don Miguel Salvoch (de Urzainqui) y Doroteo De Miguel Bernat (de Uztárroz), uno de los últimos uskaldunes, que contaba entonces 82 años. Las lecturas de la misa fueron traducidas a Uskara roncalés por Koldo Artola y además hubo una acordeonista y cinco txistularis.

Tras la misa, Ambrosio Mainz (Aristu/Arriola) y Daciano Ezker (Landarna) cocinaron unas migas y unas costillas de cordero en el huerto de la Vicaría para los corresponsales.

Justo 4 años después, y coincidiendo con el centenario de la muerte de Prudencio Hualde, el párroco Don Nicolás Iribarren sugería la colocación de una placa conmemorativa, sugerencia que fue recogida y materializada apenas 2 meses después, con la celebración en Vidángoz del “Erronkariko Ibaxa Eguna” (Día del Valle de Roncal) en agosto de 1979 y donde se homenajeó a ambos uskalzales bidangoztarras y se colocó la placa que puede verse en la fachada de casa Rakax.

Disputa por la vicaría de Vidángoz en 1723

Corría el año 1722 cuando murió el vicario Gregorio de Uztárroz y quedó vacante la vicaría de la iglesia parroquial de San Pedro de Vidángoz, por lo que había que nombrar nuevo vicario. En aquellos tiempos, la elección del vicario correspondía, alternativamente, a la Colegiata de Roncesvalles y a los vecinos de Vidángoz.

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

En 1722, el turno era de los vecinos de Vidángoz y había dos candidatos: Miguel de Hualde (que construiría 2 años después la actual casa Diego, antiguamente llamada casa Don Miguelna, esto es, la de Don Miguel) y Pedro Esparz, probablemente de la actual casa Gaiarre (antigua casa Esparzena, esto es, de Esparz). Los vecinos votaron y ganó la votación Miguel de Hualde.

Pero Pedro Esparz, que no debía tener muy buen perder, alegó que su rival no dominaba bien el Uskara por haber estudiado y pasado varios años fuera, y que el Uskara era fundamental para la plaza de vicario, especialmente para poder confesar a mujeres y niños.

Miguel de Hualde, indignado, se defiende diciendo que, siendo hijo de la villa, ¿cómo no iba él a saber Uskara? Y pide, por ello, que evalúen su dominio del Uskara, pero advierte al Arzobispado (ya que era un tema de jurisdicción eclesiástica) de que el Uskara hablado en Vidángoz difiere bastante del que se habla en Pamplona y alrededores.

Finalmente, Don Miguel de Hualde pasó la prueba de conocimiento del Uskara (no sabemos si con ayuda de su “padrino”, tema que explicaré en otra ocasión) y se ve que, para celebrarlo, construyó la actual casa Diego, que se terminó, como indica la fachada, al año siguiente de terminar el proceso, en 1724.

Casa Xereno

En esta ocasión trataremos casa Xereno, que tradicionalmente y en el sentido en que se realizaban los listados referentes a Vidángoz, era la primera casa del barrio Iribarnea por la que se pasaba.

El barrio de Iribarnea (que como indicaba en el número anterior viene a significar “lo de abajo de la villa” o “la parte baja de la villa”) agrupaba algo más de 20 casas entre las que se incluían las casas situadas en el paraje del castillo.

Cabe reseñar que en este barrio se encontraba la herrería (para herrar a las caballerías), la muela (para afilar), la casa del Secretario y la ermita de San Miguel. Además, casa Santxena ejerció durante bastante tiempo de posada y estanco.

En cuanto a la casa que nos ocupa, el hecho de que no haya llegado una sucesión familiar de los habitantes primigenios de esa casa hasta nuestros días dificulta el poder conocer la historia de la casa. Recientemente encontré un mensaje de una nieta de uno de los últimos nacidos en casa Xereno de la familia que era originaria de la casa, pero de momento no he conseguido contactar.

Casa Xereno

Casa Xereno

Así, lo que conocemos de la historia de la casa es que los últimos descendientes de la familia originaria de esta casa emigraron a Argentina, donde alguno de la casa ya había probado fortuna a principios del siglo XX, con buenos resultados, al parecer.

En el periodo de tiempo entre que la dejó la familia nativa y la compraron los actuales propietarios (familia Sanz-Artuch) fueron inquilinos en esta casa la familia Arbizu-Salvoch, entre 1943 y 1951, antes de comprar casa Arotx (actual casa Arbizu) y posteriormente, cuando se realizaron las obras de traída de aguas, algunos de los trabajadores venidos de Ávila también se alojaron en esta casa.

El 4 de diciembre de 1973 un incendio declarado en la vecina casa Landa (actual casa Martín) arrasó la casa en apenas 2 horas, cuando en el interior se encontraban el matrimonio formado por Salvador Sanz (Arguedas/Xereno) y Paula Artuch (Largotena/Xereno) y tres de sus hijas, que apenas pudieron salvar unos pocos enseres.

Posteriormente, se construyó la casa Xereno que conocemos actualmente.

Por lo que respecta al nombre, Xereno, desconozco su origen, que probablemente fuera el apodo dado a alguno de la casa, y tampoco he encontrado testimonios sobre a quién podía hacer referencia. Cabe reseñar la “X” inicial tan característica en la pronunciación de los nombres de algunas casas de Vidángoz (Xapatero, Xoko, Paxapan, Pexenena, Mux…).

Además del nombre Xereno, algunos de los mayores entrevistados indicaron que, durante algún tiempo, también se hacía referencia a la casa con los nombres de casa Bertol y casa Zazu.

El primer caso, Bertol, fue un nombre que algunos le dieron durante un breve periodo de tiempo, y que es debido al nombre de la casa de origen de Eugenio Glaría Aznárez, de casa Bertol de Burgui, que se casó en 1927 con Fermina Zazu Fuertes (Xereno). Este nombre se habría usado desde 1927, cuando se produjo el matrimonio, hasta 1939-1940, cuando al parecer emigró la familia Glaría Zazu a Bahía Blanca (Argentina).

El segundo nombre, anterior en el tiempo, casa Zazu, también hace referencia al apellido de Francisco Zazu (Anxelarna), que se casó con Mª Josefa Fuertes Urzainqui (Xereno) en 1895. Casa Anxelarna, como explicaremos en su momento, era una pequeña casa que se encontraba en la parte de arriba de lo que hoy es casa Calderero.

Antes que éstos fueron dueños de la casa Ángel Fuertes Salvoch (Fuertes), casado con Fca. Manuela Urzainqui Mendigacha (Xereno) en 1859. Y en la generación anterior, el matrimonio dueño de la casa era el formado por Juan Antonio Urzainqui Labiano y Mª Isidora Mendigacha Martín (en este caso todavía no sé identificar quién era de la casa y de dónde venía el cónyuge). El apodo “Xereno” se lo darían a alguno de estos hombres o, menos probablemente, a sus hijos, pero no tenemos forma de asegurarlo.

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