Casa Pelaire

Egullorre es el último barrio en el que entra el recorrido que tradicionalmente se hacía a la hora de documentar las casas de Vidángoz, aunque, en opinión de los entendidos, hay indicios que hacen pensar que éste habría sido el barrio “primigenio” de Vidángoz, tal vez el único que existiría en aquella época en la que convivían los dos Vidángoz.

De acuerdo con el citado recorrido, la primera casa por la que se pasaba en el barrio de Egullorre era la conocida como casa Pelaire. Pelaire, tal y como se recoge en el “Vocabulario Navarro” de José María Iribarren, es el nombre que se daba a los que hacían colchones, por lo general de lana.

Fachada de casa Pelaire

Fachada de casa Pelaire

Y en el caso de esta casa en concreto, y si uno no tuviera más datos que los del pasado reciente, se da la circunstancia de que Silvestre Asín Cemboráin, viudo de Uscarrés que se casó a esta casa en 1919, provenía de casa Pelaire de Uscarrés, con lo que podía ser que el nombre con el que se habría “rebautizado” popularmente la casa fuera el nombre con el que se conocía al nuevo hombre de la casa, que le venía dado por el nombre de su casa nativa. Y, según informaba un hijo suyo, en su juventud incluso había ejercido de pelaire, con lo que, si el nombre de la casa no le viene de ahí, sería una gran coincidencia.

El caso es que si nos remontamos a los propietarios anteriores de la casa, hasta 1919 llevaban el apellido Hualde. El último Hualde que figuró como propietario de la casa fue Pedro Miguel Hualde Jiménez, que murió en el citado año. Fueron dueños antes que él su padre, Miguel Ramón Hualde Salvoch, y su abuelo, Juan Pascual Hualde Anaut. Hasta aquí, todo normal y todos Hualde.

Pero resulta que el padre de Juan Pascual Hualde Anaut era Tomás Hualde Pelairea, y podría ser que el oriundo de esta casa fuera alguno de apellido Pelairea.

Puerta de casa Pelaire, en su día el nº 1 de la desaparecida calle San Pedro

Puerta de casa Pelaire, en su día el nº 1 de la desaparecida calle San Pedro

Rebuscando un poco más resulta que sí, que este Tomás Hualde Pelairea heredó la casa de la que era originaria su madre (su padre también era de Vidángoz, pero de otra casa). La madre se llamaba Vizenta Pelayrea Hualde, y su padre era originario de Ustés (por cierto que, el nombre de la actual casa Pelairea se debe también a un originario de Ustés, Cosme Pelairea, que se casó en 1903 con Maximina Fuertes) y con el que vino ese apellido Pelayrea a Vidángoz, aunque su presencia fuera efímera. Y, nuevamente, resulta que una generación antes de este Pelayrea, en casa Pelaire llevaban también el apellido Hualde.

Así que, tal vez el nombre de esta casa, después de todo, tenga origen en Almiradío o en Salazar, en alguna casa de nombre Pelaire, que habría venido unido al nombre de algún hijo de la casa. O tal vez ni lo uno ni lo otro y resulta que el nombre se lo debe a alguno de los Hualdes mencionados que ejerciera de pelaire. Cada cual, que saque sus conclusiones.

De casa Pelaire, precisamente, era originario el sacerdote Ciriaco Asín Gayarre, mencionado como colaborador del “Vocabulario Navarro”, del que casualmente hemos sacado la definición de pelaire.

Igariarena

Si en el número anterior tratábamos el topónimo Elizarena, esta vez cruzamos el río Biniés aunque no nos vamos muy lejos. En esta ocasión el topónimo elegido es Igariarena, que, al igual que en el caso de Elizarena, tiene una etimología bastante inequívoca.

Al igual que en el caso de Elizarena, la partícula final hace referencia al posesivo –(r)ena, quedándonos en este caso la partícula inicial Igari, nombre en Euskera del vecino pueblo de Igal. Con lo cual el nombre de este término viene a significar “el de Igal” o “lo de Igal”, que es el lugar hacia el que se va si partimos de Vidángoz cara a Igariarena.

Igariarena en un mapa topográfico antiguo (indica serrería en vez de quesería)

Igariarena en un mapa topográfico antiguo (indica serrería en vez de quesería)

Igariarena es, al igual que Elizarena, una enorme plancha de piedra formada en a saber qué plegamiento geológico y que, como comentábamos en el caso de Elizarena, algún día habría formado una única plancha de piedra que aunaría los actuales Elizarena, la Pitxorronga e Igariarena, separados posteriormente por la erosión del Biniés por un lado y del Barranco de Elizarena y la Txurrusta por otro.

Igariarena ha contemplado cómo por sus pies han pasado gran parte de las industrias de Vidángoz, habiendo albergado prácticamente una industria de cada tipo de las que ha habido en Vidángoz: una tejería, una serrería, una quesería y un corral, o, lo que es lo mismo, una industria de transformación, una del sector maderero, otra de alimentación y otra del sector ganadero.

Por último, también fue testigo obligado de las miserias que pasaron todos aquellos prisioneros que tallaron a pico y pala la “caja” de la carretera Vidángoz-Igal y que el pasado día 23 recibieron un año más un merecido homenaje.

Inauguración de la nueva Casa Consistorial-Escuela (1912)

En el primer número de Bidankozarte hablábamos en esta sección del inicio de la construcción de la nueva Casa Consistorial – Escuela y, como en aquella ocasión se señalaba y ahora recordamos, en junio de 1912 se producía la inauguración, de la que ahora se cumplen 100 años.

En la noticia relativa al final de las obras se hace referencia a la situación del edificio (“junto a la espaciosa plaza y juego de pelota”), denominando de esa curiosa forma al frontón.

La Escuela/Casa Consistorial, antes de su última reforma de 2013

La Escuela/Casa Consistorial, antes de su última reforma de 2013

Además del estreno como escuela con los exámenes finales de aquel 1912, con presencia de la maestra Mamesa Zurita y numerosos asistentes, se felicita al Ayuntamiento por la obra. No menos curiosa es la mención que se hace a las condiciones higiénicas del edificio, tal vez contraponiéndola con la anterior escuela…

También se menciona el ingeniero encargado de dirigir los trabajos Miguel Berasaluce y su delegado en lo referente a esta obra, Lorenzo Sarriés, de Roncal. Por último, se enumeran los contratistas que llevaron a cabo la obra, tres salacencos (“A Salazar vendrás…”) y un bidangoztarra, Fermín Pérez Artieda (Paxapan/Txestas).

100 años después el edificio sigue en pie y, aunque necesitado de una reforma, el edificio ha cumplido con las funciones para las que fue construido y por él ha pasado gran parte del devenir de Vidángoz a lo largo de este último siglo, ya que en él han estudiado prácticamente todos los bidangoztarras vivos (salvo los más jóvenes, que ya pasaron a Roncal) y en él también se han tomado las decisiones relativas a Vidángoz como pueblo.

Será difícil que vea 100 años como los que le ha tocado vivir, pero bueno, “cosas más raras se han visto”. En cualquier caso, feliz centenario (y que cumpla muchos más).

Vocabulario bidangoztar (presentación)

Vidángoz, como cualquier pueblo, tiene una serie de peculiaridades en el uso del idioma, de palabras cuyo origen es diverso y puede deberse a las circunstancias históricas y sociales de cada pueblo.

Así, en Vidángoz tenemos una gran fuente de léxico propio gracias al “Vocabulario Navarro” José María Iribarren, en el que colaboraron activamente Ciriaco Asín Gayarre (Pelaire) y un tal Vicente Villabriga Lozano, que, al parecer, aporta palabras de Sangüesa y Vidángoz, aunque desconozco su vínculo con nuestro pueblo. Los vocablos que aportaron aparecen unos como de Vidángoz y otros como del valle de Roncal.

Vocabulario bidangoztar

Vocabulario bidangoztar

Sin embargo, no es ésta la única fuente de vocabulario propio de Vidángoz que podemos encontrar, ya que en 1950 Severo Pérez Arriola (Diego) e Isidro Urzainqui Pérez (Santxena) prestaron su testimonio para dos estudios sobre el léxico en el nordeste de Navarra.

Además de estas fuentes, una de las últimas maestras de la escuela de Vidángoz, tal vez Isabel Taboada Sanz (Sangüesa), dadas las peculiaridades que debía de encontrar en el habla de sus alumnos, les encargó la realización de un pequeño vocabulario con palabras que se usaban en Vidángoz y cuyo uso era particular del pueblo.

Desde de la próxima entrega de Bidankozarte se recogerán en este apartado palabras como ampallauri, alguaza, gurrillón, irasco o zoketa, de uso común en otro tiempo y algunas de ellas quedándose poco a poco olvidadas en el baúl de los recuerdos. Intentaremos recordar, pues, algunas de ellas a partir de agosto.

Las fiestas patronales cambian de fecha (1970)

Vidángoz entraba en la década de los 70 sumido en un brutal proceso de despoblación. Como titulaba un reportaje de periódico de 1967, “en Vidángoz la emigración no es un problema, es un drama”. Se indicaba que en dos años 12 vecinos (entendiendo por vecino una casa) habían abandonado el pueblo y ya solo quedaban unos 40. Los años que siguieron seguramente no fueron mejores.

En este punto, el 7 de marzo de 1970, y como consecuencia de la citada emigración, siendo alcalde Enrique Hualde (Txestas / Juanko), la Junta de Quincena aprobó el cambio de fechas de las fiestas patronales, que desde tiempos inmemoriales venían celebrándose en el mes de junio, con motivo de la festividad de San Pedro, patrón de Vidángoz.

1970: Acuerdo municipal para cambiar las fiestas patronales de fecha

1970: Acuerdo municipal para cambiar las fiestas patronales de fecha

En el recuadro se pueden leer las circunstancias por las que se decidió el cambio de fechas y los condicionantes que habían de llevar a elegir unas fechas u otras, puesto que no habían de comenzar forzosamente el día de San Agustín (28 de agosto), fecha que, por otra parte, era festiva desde antiguo también, pero por celebrarse la consagración de la iglesia parroquial de Vidángoz.

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