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Casa Malkorna

Cerramos la segunda vuelta de nombres de casas en barrio de Egullorre, y es el turno de casa Malkorna, cuya historia es algo diferente a la mayoría de las casas de Vidángoz. Y es que casa Malkorna ha tenido muchas idas y venidas en, al menos, estos últimos dos siglos.

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Pero empecemos por el nombre, que también en eso la casa parece ciertamente distinto al resto de casas de Vidángoz, ya que parece que no hace referencia al nombre del propietario en alguna época. Y es que, la hipótesis más lógica, sería que el nombre viniera de “malkor” (peña) + “-na” (sufijo posesivo), con lo cual vendría a significar “la (casa) de la peña”, ya que la casa está asentada encima de una peña. Otra acepción propone para “malkor” el significado “precipicio”, que, tal vez, tampoco sería descartable.

El caso es que, de ser éste su origen, no acabaría de coincidir con la regla general a la hora de nombrar las casas de Vidángoz en Euskera. Me explico: los nombres de casa que acaban en –RNA (Landarna, Lengorna, Hualderna) tienen esa terminación porque el nombre al que se unen (Landa, Lengo, Hualde) termina en vocal. Si atendemos a esta regla, el nombre Malkorna provendría de “Malko”, que en Euskera significa “lágrima” y que, en este sentido, solo tendría sentido como apodo de uno de los antiguos habitantes de la casa.

En mi opinión, la explicación más probable es la primera, y, por algún motivo, no sigue la norma general. Tal vez inicialmente se llamaba Malkorrana o Malkorrena y la pronunciación popular se encargó de recortarlo.

Y vamos ahora con lo referente a la historia más o menos reciente de casa Malkorna. Esta casa es de las pocas que prácticamente no ha estado habitada continuamente en los últimos 100 años, y es probable que la situación venga de antiguo, como se podrá comprobar con los comentarios siguientes.

Y es que, hace pocos años, casa Malkorna fue reconstruida por los hermanos Juan Ignacio, Jesús y Joaquín María Sanz Iriarte (Txantxolit) dando lugar a tres viviendas.

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Antes, a finales de la década de 1960 y durante la de 1970, casa Malkorna fue sede de la Cooperativa Textil de Vidángoz, ya que, por aquel entonces, el edificio era propiedad del ayuntamiento.

Pocos años antes, en 1963, el ayuntamiento de Vidángoz había construido en el solar de casa Malkorna el matadero municipal, edificio que había de sustituir a su antecesor, que estaba situado en la especie de plaza que queda entre casa Pexenena, Lixalte e Iturriondo, y que desapareció con las obras de construcción de la travesía, de la carretera que atraviesa Vidángoz (hasta entonces solo llegaba hasta la “puerta Santxena”), en los años 50. Pero apenas se usó como matadero.

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Con anterioridad a su adquisición por parte del ayuntamiento, casa Malkorna se incendió en febrero de 1933 y quedó como se ve en la imagen. Trinidad Montes Fuertes (Montes/Hualderna), que en el momento del fuego contaba entonces cerca de 4 años, recordaba cómo el balcón de casa Montes, ya desaparecida y situada prácticamente en frente, se llenó de gente que veía arder, impotente, la casa vecina.

En el recorte de prensa que informa del suceso, ya se da noticia de que la casa llevaba mucho tiempo deshabitada y en el momento del incendio era utilizada como pajar. Su propietario en aquel entonces, Ramón Aizagar, residía en Jaurrieta.

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Y antes del incendio, parece que estuvo deshabitada, al menos, desde 1861, año en el que se empiezan a registrar las matrículas parroquiales (la lista de almas que habitan Vidángoz).

De lo que ocurrió con anterioridad, hay que hacer hipótesis. El último en habitar la casa que heredó fue Juan Miguel Hualde Mayo, que se casó con Francisca Escolástica Pérez Garde (Diego) y llegaron a tener dos hijos en Vidángoz. En el mismo año en que nació el segundo de ellos, 1846, murió el padre de Juan Miguel Hualde, Pedro Fermín Hualde Urzainqui (Malkorna) y es probable que en ese mismo año o en el siguiente se marchara de Vidángoz toda la familia (la viuda, el matrimonio y los dos hijos). En cualquier caso desaparecieron sin dejar rastro entre 1846 y 1861.

Señalar como curiosidad, que en esta casa nació el famoso Pedro Prudencio Hualde Mayo (Malkorna/Vicaría),  y no en casa Racax como se dice en la placa de aquella fachada. El error se debe a que un hermano de Pedro Prudencio y Juan Miguel, de nombre José Ramón, se casó a casa Racax, y como era el único Hualde Mayo que dejó descendencia en Vidángoz, esto pudo llevar a pensar que ésta era la casa originaria del euskalzale Prudencio Hualde que, junto con Mariano Mendigacha (Mendigatxa), contribuyó a dejar un importante legado sobre el Uskara que se hablaba en Vidángoz.

Las cartas de Mariano Mendigacha (VI) – La madera (I)

Siguiendo con las cartas de Mariano Mendigacha (Mendigatxa), en la del 29 de noviembre de 1903 hace prácticamente un monográfico sobre la madera, qué árboles y arbustos crecen en Vidángoz, qué uso se le da a cada tipo de madera, qué frutos dan, etcétera…

Maderistas

Maderistas

Y es que, pese a que tendemos a pensar en casa Mendigatxa como una casa de tradición ganadera, se ve que tan “de toda la vida” no debe de ser. Así, es probable que las ovejas llegaran a casa Mendigatxa con Francisco Mainz (Urzainqui), que se casó con Teófila Mainz, nieta de Mariano. La hija de Mariano que se quedó en casa Ramona Inés Mendigacha, se casó con Juan Gregorio Mainz (Santxena), y podría haber sido que éste hubiera llevado ganado como dote, ya que en casa Santxena ya entonces (cuando se casaron, en 1883) había mucho ganado.

Pero hay algunas menciones en las cartas que parecen descartar esta opción. Por un lado, en la carta en la que se da cuenta de la riada que comentamos en el apartado de la hemeroteca del anterior número de Bidankozarte, Mariano dice que en su casa se libraron de perder la madera que habían preparado porque la habían vendido el día anterior, y, para entonces, la hija ya llevaba 20 años casada con el de Santxena. Por otro lado, hay una carta en la que se habla de ovejas, de esquileo, de cómo se hace el queso… y en ella Mariano habla de los pastores en tercera persona, lo que nos hace descartar que alguna vez hubiera sido ganadero.

Hablando ya de árboles, menciona Mariano que las especies principales son pino, abeto, haya, roble y encino, abundando particularmente el primero.

Pinar, paisaje frecuente en el monte de Vidángoz

Pinar, paisaje frecuente en el monte de Vidángoz

Del pino menciona que tiene dos materiales: Coral (en el interior del pino, que se usaba para hacer pez y, si tiene mucha resina, para alumbrar, igual para casa que para la calle, ya que dura mucho) y albar (donde la corteza). Añade que hay mucho tráfico de pinos, que cuando han crecido, se hacen maderos y se llevan río abajo hasta los sitios de venta. La madera de pino vale tanto para construir casas como otro tipo de construcciones, tiene fuego suave y, cuando crece, produce piñones, que es de buen valor para alimento del ganado.

Sigue con el abeto, del que dice que es más grande que el pino, aunque menos abundante. El material es más basto, pero guardándolo mojado, dura igual que el coral de pino y añade que, en su opinión, si al poco de cortarlo se pone enseguida en agua, no se pudre jamás. Señala, además, que para hacer una casa o borda, en Vidángoz prefieren el abeto que el pino. También da piñones y, además, los abetos jóvenes tienen unos bultos que están llenos de una sustancia llamada permentina (trementina), que se usa como medicamento. La madera de abeto es peor para el fuego que la de pino.

Hayedo, otro paisaje habitual en la sierra de Vidángoz

Hayedo, otro paisaje habitual en la sierra de Vidángoz

En cuanto a las hayas, señala que hay menos haya que abeto, y que, aunque hay muchos hayedos, hay pocas hayas para hacer maderos. Con madera de haya se fabrican remos para el mar, palas, aros y muchas otras cosas. En cuanto a su uso como leña, indica Mariano que es mucho mejor para el fuego que la madera de pino.

Como se puede ver por lo expuesto hasta ahora, esta carta es sustanciosa en cuanto a contenido, y como aún queda otro tanto, nos detendremos en este punto para retomarlo en el próximo número en lo relativo a otros árboles y arbustos y demás.

Seguro que, aunque a los más jóvenes mucho de lo que se menciona en esta carta se nos hace nuevo, a los más mayores les habrán venido unos cuantos recuerdos a la cabeza, recuerdos de cuando el bosque era un modo de vida.

Las cartas de Mariano Mendigatxa (IV)

En la carta del 28 de septiembre de 1903 Mariano Mendigacha (Mendigatxa) expone los cultivos que se daban en Vidángoz: trigo (gari), avena (olo), hordio/cebada (garagar), gerón/yero (xeuri) y veza (zalge). A decir verdad, el cuarto de ellos yo no sabía ni que existía, y no sé si los más mayores recordarán si se sembraba mucho o poco gerón/yero.

Por otra parte, y en lo que respecta al tiempo, menciona que el 14 de septiembre nevó casi hasta el pueblo. Parece que algo ha cambiado el clima desde entonces…

Trigo, el cereal más cultivado en Vidángoz

Trigo, el cereal más cultivado en Vidángoz

A continuación, algo más sobre su vida personal: dice que pocos días antes se murió “el amigo más grande que he tenido en vida”, que aunque estaba sano, estuvo tres días en cama y al cuarto murió. Consultando el archivo parroquial no encontramos el nombre del amigo de Mariano, ya que no hay una anotación en los difuntos desde el 12 de agosto hasta el final del año, y el difunto de esa fecha no encaja en la descripción que Mariano Mendigacha hace de él.

Para terminar con esta carta, Mariano menciona otras fiestas que ya no sé celebran. Señala que la mencionada fiesta se costea mediante un estipendio que se cobra los días 28 y 29 de septiembre, en los que se celebran en la iglesia grandes funciones por los difuntos, y los dos días siguientes, el 30 de septiembre y 1 de octubre, “los vivos hacemos gran gasto y viene mucha gente de fuera a esta fiesta”. Vamos, que parece que en aquel tiempo cualquier excusa era buena para unos días de fiesta.

El solfeo se le resistía al sobrino de Mariano Mendigacha

El solfeo se le resistía al sobrino de Mariano Mendigacha

Con respecto a la siguiente carta, poca sustancia hay en lo relativo a la vida de Vidángoz en general y de Mariano en particular. Mariano vuelve a hacer referencia a la educación, que debía de ser tema que le preocupaba. Por un lado, se ve que Azkue debió mediar para que el organista volviera a enseñar solfeo al nieto de Mendigacha (recordemos que en el nº 1 de Bidankozarte se señalaba que podía tratarse de Eleuterio o de Norberto Mainz Mendigacha (Mendigatxa)).

Siguiendo con lo educativo, señala que ha venido maestro nuevo y que parece que éste (se refiere a Timoteo Maté Palacios) tiene más empeño en enseñar, si bien muestra sus reservas… Y, nuevamente, el maestro no durará más de un curso en Vidángoz.

Posteriormente responde a Azkue sobre su intención de pasar un mes en Vidángoz durante el verano de 1904, para hablar todo el día en vascuence con Mariano y tres o cuatro amigos.

Mariano, hombre previsor, le avisa que podría llegar por carretera hasta Güesa o Roncal, pero que ya se encargaría él de enviarle allí un mulo con un cuidador. Le pide además que, en caso de optar por hospedarse en casa Mendigatxa, le avise con antelación para preparar el “gobierno de la casa”.

Preparando leña para el invierno

Preparando leña para el invierno

En cuanto a escuchar el Uskara, le indica que, de hospedarse en su casa, en casa Mendigatxa, su hija – Ramona Inés Mendigacha Pérez (Mendigatxa) – y él mismo lo hablarán mutuamente. Y añade que se lo comentará a la gente de edad que le pide Azkue, aunque opina que, lo que no saque de él o de su hija, difícilmente lo sacará de otros. Recuerda que él mismo tiene muchas veces que hacer el esfuerzo de echar el pensamiento atrás para recordar cómo se decían algunas palabras, y que por eso le cuesta escribir cada carta.

Para terminar, y volviendo al día a día, indica que, a 29 de octubre, los hombres andan metiendo leña y teas en las casas para el invierno y que, después todos (él se incluye) se meterán con los trabajos de la madera para todo el invierno.

Termina esta carta de octubre que, junto con la de septiembre, nos ha dejado unas cuantas pinceladas de aquel Vidángoz de 1903.

Subasta del horno y la herrería municipales (1862)

Hace 150 años, en 1862, también debían de correr malos tiempos en lo económico. Cómo de mal, cómo de arruinado estaría el estado, cuando decidió desamortizar los bienes municipales y clericales, como forma de “hacer caja”.

Realmente este proceso, conocido como desamortización de Madoz (el ministro de Hacienda de aquel momento), se inició en 1855, pero la venta de los bienes expropiados se alargó hasta finales de siglo.

Descripción del horno en el expediente para la subasta

Descripción del horno en el expediente para la subasta

El caso es que en el otoño de 1862, el Boletín Oficial de Ventas de Bienes del Estado en Navarra subastaba el horno y la herrería de Vidángoz. Tanto estos bienes como el molino se mantuvieron en manos de bidangoztarras, y se trató de preservar su uso común para todos los vecinos.

El molino no figura en la mencionada subasta de 1862 porque se había vendido anteriormente, en 1859. En este caso no fue una subasta del estado sino una venta particular del ayuntamiento, según parece, haciendo una triquiñuela para asegurarse de que el molino quedara en manos de los bidangoztarras. Decía el ayuntamiento que el molino amenazaba ruina y no se contaba con los recursos para arreglarlo y, además, había que hacer frente a una deuda relativa al mismo. Se tasó y licitó en subasta, siendo el comprador fue Diego Pérez (Diego), que en otro documento inmediatamente posterior al de la compra del “molino arinero, los montes o pacos de Maricalda, Seseta, Vilasco, Ygariarena y paco de Ansegurnea o Abetal”, deja constancia ante notario de que fue ayudado por una serie de personas (menciona a los que son, seguramente, todos los cabeza de familia de Vidángoz) y por ello quedan con derecho a usarlo.

Expediente relativo a la herrería

Expediente relativo a la herrería

Algo similar sucedió con la herrería, comprada en la subasta de 1862 por Mariano Mendigacha (Mendigatxa), y que dispuso en escritura pública en 1877 que lo cedía para uso del vecindario de Vidángoz a condición de que se mantuviera con uso de herrería.

Y por último, los hornos fueron adquiridos en 1877 por Braulio Urzainqui (Txestas), que al igual que los bienes anteriormente mencionados, se disfrutaban en régimen común.

Así, podría decirse que la desamortización de Madoz vino a ser el punto de partida de la Sociedad del Molino y Fincas Anejas, cuyas tres propiedades principales vinieron siendo las descritas en este artículo… si no fuera porque la mencionada Sociedad se constituyó formalmente en 1906, casi medio siglo después de los hechos descritos.

De lo ocurrido en ese periodo y de otros acontecimientos relativos a la Sociedad del Molino hablaremos más largo y tendido en otra ocasión.

Elizarena

El topónimo que explicaré hoy es Elizarena, o, según el habla popular actual Lizarena. Es un paraje que, más que un monte en sí, viene a designar a las laderas que hay a ambos lados del barranco de Elizarena, en una de las cuales está apoyada parte del casco urbano del pueblo.

La etimología del nombre es clara como pocas: “Eliza” (iglesia) + “rena” (sufijo relativo), que traducido vendríamos a denominar “lo de la iglesia” o “el de la iglesia”.

Elizarena, visto desde Igariarena

Elizarena, visto desde Igariarena

Hay algunos mapas en los que este paraje aparece denominado como Lezerena, que vendría a significar “el de la cueva”, y que, probablemente, es el origen del nombre que imaginó quien cartografió este paraje y pregunto el nombre a los vecinos y, al oír Lizarena dedujo que el nombre le vendría por la cueva (“leze”) que hay a la par de la Pitxorronga. Esta explicación podría corresponderse con la realidad del terreno, pero los documentos antiguos no dejan dudas al respecto del origen del nombre, que como indicaba anteriormente, hace referencia a la situación de la iglesia parroquial de San Pedro sobre este paraje.

Sobre una de sus laderas, en la que se encuentra parte del casco urbano (y donde, por cierto, actualmente una casa lleva su nombre, esto es, Elizarena), antaño había además multitud de eras y huertas. La ladera que está al otro lado del barranco de Elizarena, es una enorme plancha de roca que, siglos atrás, sería todo uno con la Pitxorronga e Igariarena, pero que el paso del agua y del tiempo ha terminado por separar.

Si las laderas de Elizarena hablaran, seguramente nos contarían muchas historias sobre Vidángoz, algunas secretas y otras no tanto, como por ejemplo cómo dieron muerte a Manuel Mendigacha (Mendigatxa), padre de Mariano Mendigacha, en plena 1ª guerra carlista.

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