Delincuencia en diversas épocas

Parece casualidad, pero mirando las noticias históricas, en años redondos (cada 25) hacia atrás desde el que vivimos, encontramos varios capítulos poco ejemplarizantes que nos dejan ver que en Vidángoz, como en todas partes, se cocían habas (y en nuestras casas peroladas).

Hurto

Hurto

Así, retrocedemos en el tiempo 450 años, para empezar con un tema de hurtos. A finales de 1563 y principios de 1564, el Fiscal y la villa de Vidángoz llevaban a juicio a Juan de Jauregiberri, vecino de Larrau (hoy en día Francia), por hurto reincidente.

Para saber más, Archivo General de Navarra, Proceso nº 010565 (163 folios).

Justo un siglo después de este proceso, a principios de 1664, encontramos un caso de distinta naturaleza, en esta ocasión intrusismo profesional. Este proceso enfrenta al Fiscal y al Patrimonial contra el bachiller Domingo Gárate, natural de Vidángoz, sobre ejercer de boticario y médico sin estar examinado.

Para profundizar, Archivo General de Navarra, Proceso nº 124959 (11 folios).

Apenas 25 años después de este segundo proceso, a finales de 1688, otro que enfrenta a Domingo Esparza contra Alejandro Bertol, ambos vecinos de Vidángoz, por injurias e intento de agresión del segundo hacia el primero.

Para saber más, Archivo General de Navarra, Proceso nº 125010 (3 folios).

Injurias

Injurias

Otro cuarto de siglo más tarde, a finales de 1713 y principios de 1714, otro caso de injurias, en este caso de los vecinos de Garde Juan y Catalina Galindo contra la bidangoztarra María Sanz, que les debía de llamar brujos (la de Vidángoz a los de Garde, ¡Habrase visto!).

Su referencia, Archivo General de Navarra, Proceso nº 205347 (33 folios).

Esto ha sido solo una pequeña muestra, pero hay de estos para dar y tomar. En otra ocasión profundizaré más sobre algunos de estos “asuntos turbios”.

Los últimos euskaldunes de Vidángoz

Ancianas de Vidángoz, últimas testigo del Uskara

Ancianas de Vidángoz, últimas testigo del Uskara

Recientemente ha visto la luz un pequeño estudio que ha realizado Gorka Lekaroz sobre los últimos vascoparlantes de Vidángoz, que puede leerse (en euskara) en el blog linguanavarrorum.blogariak.net, hablando con los bidangoztarras que fueron últimos testigos de aquella lengua. Además de un artículo anterior que hablaba sobre Mariano Mendigacha, se han publicado otros tres pequeños artículos titulados como sigue:

Si teneis interés en el tema, estos artículos son muy recomendables.

Las cartas de Mariano Mendigacha (VIII)

Dejábamos el repaso a las cartas de Mariano Mendigacha en la de diciembre de 1903. En ella, además de hablar de árboles y arbustos y de las grandes nevadas que tenían a los hombres “dando guerra” en casa, ambos temas ya mencionados en números anteriores, da cuenta de unos cuantos detalles que nos permiten hacernos una idea de cómo se vivía entonces por una parte, y de la mentalidad de la sociedad en general y de Mariano en particular por otra.

Al hilo de las nevadas que han caído algo antes de lo normal, dice que “Nos ha cogido con los trabajos del monte a medio hacer. No tardarán mucho la gente en empezar a contar necesidades”. Parece que él no se incluye entre los que tendrán necesidad, pero sí que queda constancia de lo a merced que estaba la gente de entonces del tiempo.

Besugo como el que se habrían comido los de Mendigatxa

Besugo como el que se habrían comido los de Mendigatxa

A continuación menciona que a un amigo suyo le habían mandado un besugo, y éste había compartido con él parte del mismo, y en casa de Mariano, a su vez, habían repartido a cada trocico “para poder decir que todos hemos probado besugo”.

Después del asunto de la comida, un percance doméstico: “Por la mañana se nos ha olvidado en la cuadra la manta de la era. Han entrado los cerdos y nos la han roto de tal forma que la han roto en pedazos, hecho trizas, migas, casi hecha polvo”. De aquí también podemos concluir varias cosas, una que los cerdos andarían algo hambrientos, y otra que en casa Mendigatxa había más de un cerdo, lo que indica que era una casa “bien”.

Posteriormente, hace referencia a que, por entonces les llega el que, a su juicio, es el mejor tiempo del año (el crudo invierno), porque lo pasan entre parientes y amigos, en las funciones de matar al cerdo. Al hilo de esto, deja una curiosa reflexión que, traducida (como todo, porque recordemos que las cartas son en Uskara de Vidángoz), viene a decir: “Nos engordaremos de los cerdos, lo mismo que ellos se han engordado de nosotros o de lo dado por nosotros”.

Para terminar, por medio de una historia, no sabemos si verídica, nos deja el testimonio de lo que fue la política familiar en Vidángoz (y en los valles pirenaicos en general) hasta hace un par de generaciones. Cuenta cómo un padre observaba a sus hijos mientras los criaba y, por cómo se comportaban, terminó eligiendo al mayor para heredar la casa. Y llegado el día, le dijo: “Tú has de ser para la casa, y te casarás con fulana”. El hijo contestó: “No quiero casarme con ella”. Y el padre, decepcionado, sentenció: “Pues si no te casas con ella, no tienes nada con esta casa y ni siquiera trabajo, así que fuera de mi vista para siempre”.

Crudo relato, pero visto lo habitual de las bodas “concertadas” en aquel tiempo, esto ocurriría con cierta frecuencia.

Curiosas, pues, todas estas pinceladas de la sociedad de hace un siglo que nos va dejando Mariano Mendigacha.

El katixol

El Katixol era un juego infantil al que se jugaba en Vidángoz hasta cerca de mediados del siglo XX, juego que todavía recordaban muchos de los mayores a los que entrevisté en su día.

Juego del "Katixol"

Juego del "Katixol"

Según me explicaban, y tal como se define en el “Vocabulario Navarro” de Iribarren, el Katixol (el escribió “Catirol” seguramente por error de transcripción) es “el nombre que dan al juego infantil del irulario. En él toman parte dos jugadores. Uno de ellos marca un círculo en tierra y con una tablilla en forma de pala [o con un palo] golpea [al golpe en Vidángoz lo denominan “Clasco”] y arroja lo más lejos posible un palito corto y aguzado en sus cabos [llamado katixol, y que da nombre, por ello, al juego]. Desde el mismo lugar donde cayó el palito, el jugador contrario lo lanza (a pedrada) procurando meterlo en el círculo (lo que trata de impedir el primero con su paleta o palo). Si logra que el palito penetre en el redondel, los jugadores cambian de puesto. Y si no lo consigue, el de la paleta golpea con ésta el palito en una de sus puntas y en el aire le da un golpe, lanzándolo de nuevo lo más lejos posible. Esta operación puede realizarla tres veces solamente (iru en vascuence significa tres) y desde donde caiga el palito, el jugador segundo vuelve a lanzarlo hacia el círculo. Si durante cualquiera de los lanzamientos del primer jugador (del que blande la paleta) consigue su adversario coger el palito en el aire, gana la partida y cambia de puesto”.

Según Evaristo Urzainqui (Lengorna), en Vidángoz se dejó de jugar porque una vez el katixol dio en el ojo de alguien y el maestro prohibió el juego.

Y eso era el Katixol, hoy en día juego olvidado, pero cuya práctica era extendida en Navarra, en general con el nombre de Irulario, en Vidángoz como Katixol y en Burgui Katuzil, y con el que los niños de antaño habrían pasado buenos ratos.

Casa Diego

Arrancamos esta tercera vuelta sobre los nombres de las casas con casa Diego, la que, en la documentación, ha sido tradicionalmente la 3ª casa del barrio de Iriburua.

Fachada original de Casa Diego

Fachada original de Casa Diego

Y es que, si bien es bastante probable que casa Diego tenga un origen anterior a esa fecha, lo cierto es que como segura sólo podemos dar la fecha de 1724, que figura sobre una de sus ventanas y que, de no ser la fecha de construcción de la casa, indicaría al menos el año en el que se realizó en la misma una reforma importante.

En aquel entonces, la casa tendría un tamaño menor que el actual, y seguramente, su fachada original, que daba a la calle Salsipuedes (hoy en día al patio de Diego) sería simétrica. Posteriormente se habrían añadido el ala que queda por detrás de casa Montxonena y el ala que cierra el patio por la parte izquierda de la fachada original.

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Piedra angular de la puerta de Casa Diego

Pero la fachada original de casa Diego tiene varios detalles interesantes. El primero, la piedra que corona el arco de la puerta de entrada:

En ella figuran sendos lauburus, con orientaciones opuestas, entre los cuales hay una corona sobre una cruz cuya base se apoya en el monograma IHS, presente en varias casas de Vidángoz, y cuyo significado es Iesus Hominum Salvator, esto es, “Jesús Salvador de los Hombres”. Los lauburus vienen a interpretarse como un símbolo solar, empleado para evitar que entren “las tinieblas”, en este caso a la casa.

Dintel de ventana de Casa Diego

Dintel de ventana de Casa Diego

Otro de los elementos que destacan en la fachada es la piedra en la que se indica la fecha en la que se hizo la fachada, en la parte superior de la ventana central (imagen que queda sobre estas líneas). La hexapétala (flor de seis pétalos) que queda en medio de la inscripción es un símbolo de carácter protector asociado a creencias astrológicas, empleado en multitud de culturas desde antiguo. Es un elemento ampliamente utilizado en la decoración, y es por ello que también se puede observar en las estelas funerarias de la propia casa Diego y casa Bomba o dibujada en algunas arcas, braseros (Paskel) o demás elementos del hogar del propio Vidángoz.

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

Elemento contra el mal de ojo en la repisa de una ventana de Casa Diego

El último detalle que nos falta, se encuentra semioculto en la repisa de la misma ventana que data la casa en 1724. Se trata en este caso de una cara tallada en piedra y situada justo encima de la puerta (imagen al pie de esta página). Se dice que este tipo de elementos se disponían en aquella época en las casas como precaución para que el “mal de ojo” no entrara en las casas, como si la cara tallada en la piedra fuera una especie de vigilante.

Estos detalles podrían ser una curiosidad sin más, si no fuera por el hecho de que en aquel momento, en 1724, vivía en la casa (y por lo tanto habría sido el encargado de hacerla/reformarla) el que por entonces era párroco de Vidángoz, Don Miguel Hualde. Chocante cuanto menos el hecho de encontrar los citados elementos de origen pagano y relacionados de alguna forma con la superstición (los lauburus y la hexapétala, la cara esculpida en piedra) en la casa de un religioso.

Dejando de lado los detalles, pasamos ahora al nombre de la casa, o mejor dicho a los nombres que ha ido teniendo la casa. Y es que antes que casa Diego, tal y como me decía mi padre, originario de la misma, se llamaba casa Don Miguelna o Don Mikelna, en referencia al anteriormente mencionado Don Miguel Hualde. Yo le decía “¿Cómo va a ser Don Miguelna? ¡Será Miguelna!”, a lo que él me respondía “Pero es que era un cura, y por eso llevaba el Don delante”. Y queda claro que estaba en lo cierto.

Posteriormente pasó a llamarse casa Diego, tomando el nombre de Diego Ramón Pérez Garde, nieto de una hermana de Don Miguel Hualde, de nombre Fermina, línea por la cual parece que se heredó la casa, ya que el padre de Diego era natural de Isaba y la madre de Uztárroz (hija de la sobredicha Fermina), pero se ve que en el mismo Vidángoz no quedaba familia que pudiera heredar la casa (o no los consideraban tan idóneos, a saber).

Por último, señalar que algunos también denominaban en su día a esta casa Sotana ter-ter, en referencia a que era una casa en la que siempre había curas. De hecho, en casa Diego hay una habitación que se conoce como “el cuarto de los curas”.

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Placa en homenaje a Irene Pérez Goyeneche, natural de casa Diego

Curas o religiosos/as, al menos hasta hace bien poco, ya ha habido unos cuantos. Cuatro de los cinco hermanos Pérez Goyeneche que llegaron a adultos fueron religiosos: tres monjas, Irene, Natividad y Guadalupe, y un sacerdote, Santiago. Y a la primera de ellas hace referencia la placa que hay en la fachada actual de la casa, que da a la calle Mayor:

El año que viene se cumplirán 50 años de su muerte, con lo que trataré el tema con mayor profundidad.

Dejamos aquí lo referente a casa Diego, que, como ha podido verse, tiene su historia.

Powered by WordPress | Buy best wordpress themes and Save. | Thanks to Free WordPress Themes, Top WordPress Themes and Free WordPress Themes