Posts Tagged ‘Casa Santxena’

Tiempo de carnaval

Entramos en invierno y parte de él es lo tocante al carnaval, un tiempo relacionado en principio con la alegría y el disfrute en hermandad. Poco sabemos, no obstante, de la forma en la que antiguamente se celebraba en nuestro pueblo.
En las entrevistas que realicé a los mayores del pueblo hace unos años recordaban del carnaval sobre todo a los zipoteros, hombres vestidos de saco con cierto relleno de paja, un par de pequeñas esquilas en la espalda, la cara  oculta tras un trapo y un sombrero grande (‘como el de los mariachis’ a decir de algunos) y, sobre todo, una temible vara con la que sacudían a diestro y siniestro, con particular predilección por las mozas. También señalaban que se hacía una especie de llega y que, con lo recogido, los mozos hacían una merienda. Y poco más sabemos.

Zakuzarrak de Lesaka, cuya apariencia recuerda en algunos aspectos a los zipoteros de Vidángoz

Pues bien. Tenemos en nuestro valle en general y en nuestro pueblo en particular la suerte de que, por un lado, por nuestra situación aislada y por nuestro carácter, muchos de nuestros elementos culturales perduraron más que en la mayoría de lugares de nuestra geografía, y por otra parte, diversos estudiosos encontraron en nuestro valle una gran fuente de información, y sus trabajos nos sirven en día para poder evocar nuestro antiguo modo de vida.
Así, podemos reseñar el trabajo realizado por el izabar Bernardo Estornés Lasa en diversos campos (etnografía, uskara…) por su condición de investigador y roncalés, pero también hubo otros como Louis Lucien Bonaparte (que basó el estudio del uskara roncalés en la variante del mismo que se hablaba en Vidángoz apoyándose en Prudencio Hualde [Malkorna / Vicaría] y Mariano Mendigacha [Mendigatxa]), Resurrección María de Azkue (inicialmente en lo relativo al uskara pero también en temas relacionados con la etnografía, teniendo como gran colaborador al ya mencionado Mariano Mendigacha) o Juan Garmendia Larrañaga (etnógrafo que en nuestro pueblo contó con Isidro Urzainqui [Kostiol/Santxena] y Constancia Pérez [Santxena] como colaboradores principales). Por supuesto, hay otros muchos, pero son los mencionados los que seguramente tuvieron un mayor trato con Vidángoz.
Bueno, pues es gracias a lo recogido por uno de ellos, por Azkue en este caso que podemos dar cuenta de  algunas de las características de los carnavales de Vidángoz antiguamente. Así, el Diario de Navarra del 16 de febrero de 1967, en su página Nafar-izkuntzan, daba cuenta de algunos aspectos del carnaval en varias comarcas de Navarra, de acuerdo con lo publicado entre 1935 y 1947 por Resurrección María de Azkue en su Euskalerriaren Yakintza.

Diario de Navarra 16/02/1967

Así, señalaba que en Vidángoz los tres jueves anteriores a Cuaresma se celebraban diversas meriendas: aitakunde (reunión de padres), tres jueves antes de cuaresma; amakunde (reunión de madres), dos jueves antes de Cuaresma; y orokunde (reunión de todos), el jueves antes de Cuaresma.
Además de estas meriendas, se indica que en nuestro valle también se celebraba otra fiesta denominada oilokunde (reunión de la gallina), en la que los niños, con los ojos vendados y un palo en la mano, tenían tres golpes, tres intentos, para matar a una gallina, y el que lo conseguía, se la terminaba comiendo acompañado por el maestro.
Preguntado por el oilokunde, Mariano Mendigacha que no entendía a qué se refería Azkue con esa palabra, por lo puede que en Vidángoz bien se le diera otro nombre o bien no tuviera lugar esa celebración… o tal vez simplemente la cabeza empezaba a fallarle a Mariano, como parecen indicar sus últimas cartas.
Bueno, ahora ya sabemos un poco más sobre cómo eran nuestros carnavales antaño.

Sobre apodos, insultos y nombres de casa

Tal y como se ha ido mostrando a lo largo de los últimos cinco años en la sección de oiconimia de la revista Bidankozarte, los nombres de las casas de Vidángoz (y de cualquier pueblo en general) se pueden clasificar en diversos grupos atendiendo al origen que éstos tengan:

Varios antiguos nombres de casa Paskel parecen tener origen en apodos.

  • Las que se nombran de acuerdo con el nombre o apellido del  dueño/a de la casa en un momento determinado. Éste es el tipo de nombre más común que encontramos en nuestro pueblo. Así, tenemos entre los nombres de menor antiguedad casa Salbotx, casa Fuertes, casa Paskel o casa Arriola como ejemplos de nombres referidos a apellidos. De mayor antiguedad (y, por tanto, con la terminación euskérica -ena o -rna), pero del mismo tipo tendríamos otros nombres como Santxena, Hualderna o Montxonena. De manera análoga, hay oicónimos que hacen referencia a nombres propios de antiguos dueños de la casa, grupo en el cual encajan casa Pantxo, casa Matías, casa Diego o casa Bernabé como nombres de menor antigüedad y también casa Anarna, casa Angelena (antigua denominación de casa José María), casa Danielna o casa Refelna.
  • Nombres que hacen referencia al oficio del dueño/a de la casa en un momento del pasado. Es un caso bastante menos frecuente que el anterior, pero del que hay algunos ejemplos: Así, tenemos casa Arotx (antigua denominación de la actual casa Arbizu), casa Xapatero, casa del Secretario, casa Pelaire, casa de la Herrera (hoy solar), casa del Caminero (denominación que durante un tiempo se le dio a casa Matxin), etc…
  • Aquellas que deben su nombre a su localización dentro del pueblo. Este no es un caso muy habitual en Vidángoz, pero algún ejemplo sí que hay, aunque la mayoría de ellos sean recientes. Así, tenemos casa Malkorna como único ejemplo de nombre antiguo de este tipo, al que se unen los nombres de muchas de las casas construidas o reformadas en las últimas décadas: Peñeta, Landeta, Iturriondo, Bilizar
  • Otras reciben su nombre de alguna característica de la casa. En Vidángoz apenas hay nombres de este tipo, pero podemos poner como ejemplo casa Txikia (o Txikiborda) y también casa Harretxe.
  • Las que se nombran con el apodo por el que se conocía alguno de la casa. Desde el punto de vista actual, muchas casas pertenecientes a este grupo se nos hacen difíciles de identificar, y en muchas ocasiones pensamos que tal o cual nombre de una casa tiene su origen en una palabra que consideramos que sería en el pasado algún tipo de apodo aunque desconozcamos su significado. En este grupo podríamos encajar seguramente nombres como Bomba, Kurllo o Mux, cuyo origen en el mejor de los casos solo podemos imaginar

Pues bien. Relativo a este último grupo de nombres, al de los que tienen su origen en apodos, he encontrado recientemente un artículo que arroja algo de luz sobre varios nombres de casas de Vidángoz, en su mayor parte sobre denominaciones antiguas de las casas. El artículo en cuestión, redactado en euskera por Joseba Aurkenerena y publicado en naiz.eus, lleva por título «Erronkarierazko irainak», esto es, insultos en uskara roncalés, y el autor señala que los ha recogido del Diccionario español – uskara roncalés de Bernardo Estornés Lasa. Como quiera que los apodos en muchas ocasiones tienen una carga burlesca, es lógico pensar que muchos de esos insultos seguramente se corresponden con antiguos apodos.

Relacionados con estos apodos ‘faltones’ podrían estar los siguientes:

  • Andisko (estirado, chulico) seguramente tendría relación con el nombre antiguo de casa Pantxo, esto es, Andixko.
  • Argilla (enclenque) tal vez esté vinculado con el origen del nombre de casa Arlla (probad a pronunciar Argilla rápidamente).
  • Axari (medio borracho en una de sus acepciones, aunque literalmente significa zorro y también es el apodo por el que los salacencos denominaban a los roncaleses) posiblemente tenga relación con uno de los nombres antiguos de casa Paskel, con casa Axairna (seguramente evolución oral de Axarirna >> Axairna, del mismo modo que de Aristu >> Aistu).
  • Baldragas (desgarbado), aunque parece que era un apodo heredado de Ustés, éste era uno de los nombres que se le daban a la desaparecida casa Cosme, la casa antigua de Pelairea. Cosme Pelairea Villagoiz, por lo que se dice, era natural de casa Baldragas de Ustés, y algunos llamaban a su casa en Vidángoz de la misma manera.
  • Gaizo (pobre, ingenuo, bobo, simple, buenazo, cándido) puede que esté enlazado con otro de los antiguos nombres de casa Paskel, que antiguamente también debió de tener el nombre de casa Gaixo (y haber evolucionado oralmente de Gaizo >> Gaixo, del mismo modo que Zoko >> Xoko, Zapatero >> Xapatero o Monzón >> Monxón);
  • Makur (lelo), que aunque señalan en la propia casa Makurra que debe su nombre a un cheposo que vivía en la casa y que, por ello, andaba torcido o encorvado (makurra en euskera), encontramos en esta lista de insultos roncaleses con otro significado más malicioso;
  • Casa Txantxolit, claro ejemplo del uso de apodos para denominar a una casa.

  • Murri (endiablado, maldito, perverso, gruñón, persona de pocos amigos, insociable, modorro) era uno de los nombres antiguos de la hoy desaparecida casa Montes o casa Garín;
  • Muzka (milindris, delicado) puede que esté enlazado con el origen del nombre da casa Mux;
  • Txantxulit (ligero de cascos, de poco juicio, sin fundamento) es un apodo del que ya hablamos al tratar la historia de casa Txantxolit;

Como ya hemos ido viendo al analizar los nombres de las diferentes casas de Vidángoz, hay más nombres debidos a apodos que estos, pero me ha resultado curioso el encontrar el posible origen de algunos de ellos en insultos o palabras despectivas, y dado que el significado de algunas de ellas es desconocido para la mayoría hoy en día, me ha parecido interesante dedicarle este pequeño artículo. Señalar, para terminar, que seguramente nos han llegado pocos de estos nombres referidos a apodos, pero probablemente en su día se haría mención a muchas casas por medio de alguno de ellos.

Apellidos bidankoztarras: Sanz

Iniciamos en el número anterior con el apellido Pasquel gracias a la aportación de Miquel Martí, que había trabajado en profundidad (mucho más de lo que se pudo exponer en este espacio) la historia y genealogía de aquel apellido.
En esta ocasión trataremos el apellido Sanz, que pasa por ser el apellido más habitual en los bidankoztarras nacidos entre 1702 y el presente, en dura pugna, eso sí, con el apellido Urzainqui, que es casi igual de frecuente. El 10,92 %  de los bidankoztarras nacidos desde hace más de 300 años lo ha tenido por primer apellido, y si sumamos los que lo han tenido como segundo apellido, tenemos que casi el 18,5 % (casi uno de cada 5) de los nacidos en Vidángoz ha sido Sanz. Se dice pronto…

Partida de bautismo de un Sanz más antigua que se conserva en Vidángoz (1702). [Fuente: Archivo Parroquial de Vidángoz]

El patronímico Sanz se ha mantenido ininterrumpidamente en Vidángoz al menos durante los tres últimos siglos, que es el periodo en el que nuestro pueblo conserva los registros de bautismos. De ahí hacia atrás en el tiempo, parece que la tónica era similar.
Así, en el Apeo de población de 1677 llevaban el apellido Sanz 6 de los 70 dueños de casas de Vidángoz.
En un documento de la misma índole pero de 1645 encontramos 5 Sanzes, con la particularidad de que 4 de ellos son mujeres, 3 viudas y una moza [soltera] en cerca de 80 casas. Es curioso el caso de este apeo porque en Vidángoz hay 24 dueñas de casas entre viudas (17) y solteras (7), prácticamente una de cada tres casas, algo que no es para nada lo habitual [en el documento de 1677, por ejemplo, el grupo de viudas y mozas dueñas de casas es de solo 5]. Está claro que algo sucedió poco antes de 1645 que mermó sustancialmente la población de Vidángoz, cebándose particularmente con los varones, pero todavía no sabemos el porqué…
Y de ahí hacia atrás, en los pocos documentos de que disponemos, se mantiene más o menos constante la cifra de 3 familias Sanz entre las aproximadamente 70 que habría en Vidángoz, al menos hasta 1501.
Para el siguiente documento relativo a la población de nuestro pueblo hemos de remontarnos hasta 1368, y entre medio queda el proceso de fijación de los apellidos. A mediados del siglo XIV, pues, no encontramos rastro de Sanzes en Vidángoz, pero sí que hay algún Sánchez.

Santxena, ‘la [casa] de Sanz’ [Foto: Ángel Mari Pérez Artuch]

¿Y a qué viene esto? A que el significado de Sanz y Sánchez es el mismo, ‘hijo de Sancho‘, con lo que tal vez se mantuviera la línea familiar aunque cambiara la forma del apellido, quién sabe…
Así pues, rara habrá sido la casa en la que no haya habido Sanz-es en una u otra forma durante los últimos 5 siglos. Seguramente por ello no podía falta ese apellido en el nombre de alguna casa, y ahí tenemos casa Santxena, cuya pronunciación habría evolucionado desde Sanz-ena o Santz-ena (‘la [casa] de Sanz‘). Aunque, visto por otro lado, si en los últimos siglos siempre ha habido varios Sanz en nuestro pueblo, ¿por qué solo hay una casa denominada ‘la de Sanz’? Seguramente nunca lo sepamos.
Pues hasta aquí llega Sanz, uno de nuestros apellidos por excelencia.

¿Un guardia civil… de Vidángoz?

¡Vaya! ¡Esto si que es una sorpresa! Seguro que si nos hubieran propuesto una apuesta al respecto habríamos dicho que no, que segurísimo que no ha habido ningún guardia civil natural de Vidángoz… Bueno, o a lo sumo, diríamos que, de ser natural de Vidángoz, de haber nacido en nuestro pueblo, habría sido algo pasajero, el hijo de algún carabinero o de algún médico o secretario o algo por el estilo. Pues podría ser, pero resulta que habríamos perdido la casa, las tierras, el ganado y todo lo que hubiéramos apostado, porque realmente sí que hubo un bidankoztar de toda la vida que se caló el tricornio.
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Bodas de oro de Severo Pérez Arriola (Diego) y Dolores Goyeneche Cruchaga (Otsagabia) en 1952. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

En la parte superior de la imagen que ilustra este artículo pueden observarse dos guardia civiles, probablemente invitados como autoridades, pero cuya presencia, a resultas de lo que se expondrá en este artículo, podría haber sido algo más que la mera cortesía habitual de la época.
Acabemos pues con esta intriga de una vez. ¿Quién fue aquel guardia civil de Vidángoz? Pues estamos hablando de José María Arriola Mainz, de casa Arriola e hijo del herrero Ángel María Arriola, natural de Garaioa, y de Mª Gregoria Mainz, natural de casa Santxena. Sería, por tanto, tío de Severo Pérez Arriola, pero en el momento de la foto tendría 90 años, por lo que no puede ser.
José Mari, nacido en 1863, era el pequeño de los Arriola Mainz, 10 en total, aunque al menos 4 habían fallecido sin llegar al año de edad. Con aquel panorama, con poco futuro en casa en particular y en su entorno en general, cogió el camino que muchos otros y emigró a América, pero al contrario que la mayoría, éste partió para Puerto Rico. en 1882. En ese país, concretamente en la ciudad de Cayey, consta en 1887 como soltero, músico y guardia civil.
De momento no he conseguido averiguar nada más al respecto de este José Arriola, pero algo curioso ya es lo encontrado.
Con esto, una vez más, se cumple el famoso ‘Nunca digas de este agua no beberé’… Y en nuestro caso, ‘este guardia civil no es de mi pueblo’.

Casualides de la vida, tras la publicación de este artículo he tenido noticia de que de Vidángoz salió otro guardia civil: Timoteo Galech Salvoch [Matxin].

El Anuario del Comercio y la Industria de 1915

Cuando nos ponemos a investigar en el pasado de Vidángoz es relativamente fácil encontrar que tal o cual persona realizaba un oficio o cargo determinado. Incluso para los últimos 100 años podríamos saber la mayoría de los oficios no habituales, entendiendo con esto los que no eran ganaderos, agricultores o almadieros.

Pero hay veces que necesitamos saber en un momento preciso de la historia quiénes ostentaban determinados cargos, quiénes se encargaban de unos trabajos concretos, etc… y eso no siempre es posible.

El caso que nos ocupa en esta ocasión es el Anuario del Comercio y la Industria de 1915, donde, además de los que desempeñaban las distintas actividades económicas de nuestro pueblo, aparecen también varios cargos públicos.

Las 17 personas que se mencionan en el documento son las siguientes:

  • Fernando Aizagar Arnalda (Longás [Aragón] / Aizagar) tenía el oficio de carpintero, pero en aquel momento, además, desempeñaba el cargo de juez municipal;
  • Víctor Elizalde Ederra (Isaba / Elizalde) compaginaba los trabajos de carpintero con el trabajo de molinero;
  • Sebastián Fuertes Sanz (Xapatero) figura como maestro albañil y cantero;
  • Bernardo Goyena Aznárez (Oronz / La Herrera) era el herrero;
  • Ausencio Jiménez (¿¿¿??? / Vicaría), el párroco;
  • Luis Mainz Villanueva (Navarro) consta como uno de los propietarios principales;
  • Pedro Antonio Mayo Landa (Uztárroz / Rakax) es otro de los propietarios principales;
  • Marcelino Ornat Jimeno (Ornat / La Santa) figura como maestro de albañil;
  • Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) era otro de los propietarios principales;
  • Fermín Pérez Artieda (Paxapan / Txestas) aparece como cantero [albañil];
  • Modesto Pérez Sanz (Laskorna / Landarna) ejercía de cartero (de correo);
  • Cecilio Sanz Hualde (Landarna / Santxena), además de propietario principal, figura como dueño de una posada y de una abacería (tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc…);
  • Evaristo Urzainqui Salvoch (Lengorna) ejercía de fiscal municipal;
  • Martín Urzainqui Gárate (Ferniando) completaba el grupo de los propietarios principales;
  • Miguel Urzainqui Arguedas (Arguedas / Artutx) portaba la vara de alcalde en aquel año 1915;
  • Francisco Zubiri Izal (Ezcároz / tal vez La Herrera, o parte de casa Iriarte) ejercía de secretario del ayuntamiento y también del juzgado municipal;
  • Mamesa Zurita Carrión (Estepiñán [Huesca] / Secretario) era la maestra para ambos sexos de la escuela nacional;
Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

De todo lo que acabamos de leer se pueden realizar varias apreciaciones: Salvo en el caso de los albañiles/canteros, parece todos los “profesionales liberales” venían de fuera: los carpinteros no eran naturales de Vidángoz, el herrero tampoco, ni el molinero, ni el secretario, ni la maestra… es algo que, hasta hace 100 años era relativamente habitual, y que en ese momento estaba empezando a cambiar (posteriormente hubo carpinteros, molineros, maestras, etc… de Vidángoz).

Por otro lado, resulta cuanto menos curiosa la mención que se hace a los propietarios principales, señalando, al parecer, a los que más tierras y ganado tenían. No obstante, las 4 de las 5 casas mencionadas (Navarro, Rakax, Santxena y Ferniando) ya eran 4 de las 5 casas más pudientes en Vidángoz 32 años antes, en 1883, y parece que mantenían poderío, que les venía principalmente de la posesión de grandes ganados. El caso de casa Diego no está claro que fuera así, ya que aunque en 1883 estaba bien colocada en la clasificación económica de casas de Vidángoz (8ª), era la primera de las casas que no tenían ganado en aquel momento. En 1915 parece que la casa no vivía del ganado (Severo Pérez Arriola, hijo del mencionado Eusebio que heredó la casa, ejerció principalmente de almadiero durante su vida), si bien en otros momentos de la historia también se había quitado el ganado en la casa y luego se había vuelto a poner.

En casa Santxena ya en aquel entonces se podía hacer la compra y dormir y, aunque no se menciona, seguramente también sería el estanco y funcionaría como taberna, siendo un centro social importante.

Por último, y como curiosidad, señalar que en la actualmente conocida como casa del Secretario no vivía el que ejercía ese cargo, sino la maestra con su familia. El secretario municipal residía, seguramente compartiendo casa, en casa Iriarte, casa Elizalde o casa de La Herrera.

Bueno, pues aquí queda esta curiosa radiografía del Vidángoz de hace un siglo.

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