Archive for the ‘Notas historicas’ Category

Vidángoz en el libro «Hiru gutun Iruñetik»

Acaba de comenzar el verano, que suele ser una época propicia para la lectura. Además, como cada año desde 2004 y sobre estas fechas, se ha celebrado en el alto de Igal el homenaje a los prisioneros del franquismo que abrieron la caja de la carretera Igal-Vidángoz-Roncal.

Portada del libro "Hiru gutun Iruñetik", de Patxi Zubizarreta

Portada del libro "Hiru gutun Iruñetik", de Patxi Zubizarreta

Juntando estos dos factores, es ocasión propicia para dar cuenta de un libro publicado el año pasado y, parte de cuya trama, transcurre en Vidángoz. Se trata de “Hiru gutun Iruñetik” (Pamiela, 2012), de Patxi Zubizarreta.

En él se relata una historia sobre la amistad entre dos guipuzcoanos a los que la guerra civil separa en cada uno de los dos bandos. El uno, en el servicio militar en el momento del golpe de estado, se alinea con el bando franquista y va ascendiendo de rango como militar. El otro, más identificado con el bando republicano, es apresado y su destino termina siendo Vidángoz, donde habrá de trabajar forzosamente en la construcción de la carretera Igal-Vidángoz.

Con la relación de amistad como trasfondo, una historia de intriga, que se lee rápido y que permite conocer someramente las condiciones en que vivieron aquellos pobres prisioneros, ya que, muchos de los detalles que se dan, salvo la propia historia del preso protagonista, son verídicos.

De momento, solo está disponible en Euskera pero, por lo que me dijo el propio autor Patxi Zubizarreta recientemente, el año que viene, en 2014, se publicará la traducción al castellano.

Lo dicho, “Hiru gutun Iruñetik”, un buen libro para este verano.

Casa Malkorna

Cerramos la segunda vuelta de nombres de casas en barrio de Egullorre, y es el turno de casa Malkorna, cuya historia es algo diferente a la mayoría de las casas de Vidángoz. Y es que casa Malkorna ha tenido muchas idas y venidas en, al menos, estos últimos dos siglos.

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Pero empecemos por el nombre, que también en eso la casa parece ciertamente distinto al resto de casas de Vidángoz, ya que parece que no hace referencia al nombre del propietario en alguna época. Y es que, la hipótesis más lógica, sería que el nombre viniera de “malkor” (peña) + “-na” (sufijo posesivo), con lo cual vendría a significar “la (casa) de la peña”, ya que la casa está asentada encima de una peña. Otra acepción propone para “malkor” el significado “precipicio”, que, tal vez, tampoco sería descartable.

El caso es que, de ser éste su origen, no acabaría de coincidir con la regla general a la hora de nombrar las casas de Vidángoz en Euskera. Me explico: los nombres de casa que acaban en –RNA (Landarna, Lengorna, Hualderna) tienen esa terminación porque el nombre al que se unen (Landa, Lengo, Hualde) termina en vocal. Si atendemos a esta regla, el nombre Malkorna provendría de “Malko”, que en Euskera significa “lágrima” y que, en este sentido, solo tendría sentido como apodo de uno de los antiguos habitantes de la casa.

En mi opinión, la explicación más probable es la primera, y, por algún motivo, no sigue la norma general. Tal vez inicialmente se llamaba Malkorrana o Malkorrena y la pronunciación popular se encargó de recortarlo.

Y vamos ahora con lo referente a la historia más o menos reciente de casa Malkorna. Esta casa es de las pocas que prácticamente no ha estado habitada continuamente en los últimos 100 años, y es probable que la situación venga de antiguo, como se podrá comprobar con los comentarios siguientes.

Y es que, hace pocos años, casa Malkorna fue reconstruida por los hermanos Juan Ignacio, Jesús y Joaquín María Sanz Iriarte (Txantxolit) dando lugar a tres viviendas.

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Antes, a finales de la década de 1960 y durante la de 1970, casa Malkorna fue sede de la Cooperativa Textil de Vidángoz, ya que, por aquel entonces, el edificio era propiedad del ayuntamiento.

Pocos años antes, en 1963, el ayuntamiento de Vidángoz había construido en el solar de casa Malkorna el matadero municipal, edificio que había de sustituir a su antecesor, que estaba situado en la especie de plaza que queda entre casa Pexenena, Lixalte e Iturriondo, y que desapareció con las obras de construcción de la travesía, de la carretera que atraviesa Vidángoz (hasta entonces solo llegaba hasta la “puerta Santxena”), en los años 50. Pero apenas se usó como matadero.

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Con anterioridad a su adquisición por parte del ayuntamiento, casa Malkorna se incendió en febrero de 1933 y quedó como se ve en la imagen. Trinidad Montes Fuertes (Montes/Hualderna), que en el momento del fuego contaba entonces cerca de 4 años, recordaba cómo el balcón de casa Montes, ya desaparecida y situada prácticamente en frente, se llenó de gente que veía arder, impotente, la casa vecina.

En el recorte de prensa que informa del suceso, ya se da noticia de que la casa llevaba mucho tiempo deshabitada y en el momento del incendio era utilizada como pajar. Su propietario en aquel entonces, Ramón Aizagar, residía en Jaurrieta.

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Y antes del incendio, parece que estuvo deshabitada, al menos, desde 1861, año en el que se empiezan a registrar las matrículas parroquiales (la lista de almas que habitan Vidángoz).

De lo que ocurrió con anterioridad, hay que hacer hipótesis. El último en habitar la casa que heredó fue Juan Miguel Hualde Mayo, que se casó con Francisca Escolástica Pérez Garde (Diego) y llegaron a tener dos hijos en Vidángoz. En el mismo año en que nació el segundo de ellos, 1846, murió el padre de Juan Miguel Hualde, Pedro Fermín Hualde Urzainqui (Malkorna) y es probable que en ese mismo año o en el siguiente se marchara de Vidángoz toda la familia (la viuda, el matrimonio y los dos hijos). En cualquier caso desaparecieron sin dejar rastro entre 1846 y 1861.

Señalar como curiosidad, que en esta casa nació el famoso Pedro Prudencio Hualde Mayo (Malkorna/Vicaría),  y no en casa Racax como se dice en la placa de aquella fachada. El error se debe a que un hermano de Pedro Prudencio y Juan Miguel, de nombre José Ramón, se casó a casa Racax, y como era el único Hualde Mayo que dejó descendencia en Vidángoz, esto pudo llevar a pensar que ésta era la casa originaria del euskalzale Prudencio Hualde que, junto con Mariano Mendigacha (Mendigatxa), contribuyó a dejar un importante legado sobre el Uskara que se hablaba en Vidángoz.

Represalias franquistas en casa Landa

Al hilo de las represalias a la familia de casa Landa, la hemeroteca nos deja varias muestras. Una de las noticias es del verano de hace 75 años y las otras dos, de cerca.

La primera muestra, un mes escaso después del golpe de estado:

Diario de Navarra de fecha 30/08/1936

Diario de Navarra de fecha 30/08/1936

Un año después, incautación de bienes de los hermanos Mainz Landa:

Diario de Navarra del 28/09/1937

Diario de Navarra del 28/09/1937

Posteriormente, el capítulo ya mencionado del asesinato de Vicente Mainz Landa, en la fuga de San Cristóbal.

Y apenas tres meses después, le tocó el turno a la hermana, Marina Mainz Landa:

Diario de Navarra del día 31/08/1938

Diario de Navarra del día 31/08/1938

Pues eso, que a los de Landa les tocó sufrir la represión en sus carnes, el abuso del que, a la postre, sería el bando vencedor de la guerra.

La fuga de San Cristóbal (22/05/1938)

El fuerte de San Cristóbal, en la cima del monte Ezkaba

El fuerte de San Cristóbal, en la cima del monte Ezkaba

Hace 75 años nos encontrábamos inmersos en la guerra a la que había dado lugar el golpe de estado del 18 de julio de 1936, enfrentamiento que llevaba camino de cumplir dos años. En aquel contexto, el “fuerte de San Cristóbal”, en la cima del monte Ezkaba o San Cristóbal de Pamplona, se venía usando como recinto penal, como cárcel, siendo los allí presos militantes o simpatizantes republicanos, sindicalistas o políticos.

En aquel momento había casi 2.500 presos en unas condiciones infrahumanas en las que, además de lo que podríamos entender por una cárcel en tiempos de guerra, había que sumarle el hacinamiento, el frío y la corrupción (una vez más la corrupción) de los encargados de la prisión, que hacía que éstos se quedaran con el dinero destinado a la comida de los internos, añadiendo de esta forma el hambre a las penurias que tenían que pasar los allí recluidos.

Imagen del interior del Fuerte de San Cristóbal o de Alfonso XII

Imagen del interior del Fuerte de San Cristóbal o de Alfonso XII

El caso es que, en la primavera de 1938, se encontraba preso en San Cristóbal un bidangoztarra: Vicente Mainz Landa (Landa). Su caso, como el de tantos otros, no era el de un dirigente político o sindical, ni mucho menos. Simplemente, era un electricista (por ello había trabajado en el molino de Vidángoz) que tenía cierta afinidad con el movimiento obrero y había acudido a algún mitin socialista celebrado en el valle de Roncal. En 1934 ya había tenido que cruzar la muga con Francia por algún incidente de índole sindical, pero volvió con la amnistía decretada en febrero de 1936. Y en julio de ese mismo año, no pudo evitar ser detenido.

Vidángoz, por entonces, era un pueblo de derechas en su práctica totalidad: en las elecciones de abril de 1936 el bloque de derechas obtuvo 111 votos, mientras que la izquierda obtuvo solo 15. Prácticamente la única familia de izquierdas era la de Vicente Mainz Landa, lo que les puso en el punto de mira de la represión franquista tras el alzamiento, y Vicente fue detenido.

Muros del Penal de San Cristóbal, que fueron derribados recientemente para borrar rastros de su uso como cárcel franquista

Muros del Penal de San Cristóbal, que fueron derribados recientemente para borrar rastros de su uso como cárcel franquista

Así, tras pasar casi dos años en el penal de San Cristóbal llegó el día de la fuga, y Vicente trató de escapar, junto con otros 794 presos, en la que se dice ha sido la mayor fuga de una cárcel en la historia de Europa y, probablemente, del mundo. Desgraciadamente para él, la libertad le duró poco y a Vicente, lo mismo que a otros 220 fugados, lo “cazaron”. Nuestro paisano consiguió mantenerse oculto en los montes de Esteríbar, ya que por este valle, como él sabía (sólo 8 de los fugados eran navarros, y no conocían el entorno), era el camino más corto para alcanzar la muga francesa. Una fuga que en su caso se alargó durante casi 20 días y finalmente Vicente fue abatido «por la Fuerza Pública» el 10 de junio de 1938, en un lugar no especificado del valle de Esteríbar, por lo que desconocemos si estuvo cerca de ganar la muga o no tanto.

Para quien desee profundizar en este capítulo de nuestra historia, cuatro recomendaciones: los libros “Fuerte de San Cristóbal, 1938: La gran fuga de las cárceles franquistas” (Pamiela, 2008), de Félix Sierra e Iñaki Alforja y “Los fugados del fuerte de Ezkaba” (Pamiela, 2013), de Fermín Ezkieta; El video “Ezkaba, la gran fuga de las cárceles franquistas” (Eguzki bideoak, 2006), de Iñaki Alforja; y por último, la novela “La fuga” (Ediciones B, 2011), de Carmen Domingo.

Vidángoz en el libro «Cuando éramos navarros»

Relacionado con el libro que se citaba al hablar del topónimo Gazteluzarra, en 2012 Iñaki Sagredo publicó “Cuando éramos navarros” (Pamiela, 2012), otro libro de su serie sobre los castillos, en el que hace un repaso por la historia de Navarra como reino centrándose en la defensa de sus fronteras y en las sucesivas pérdidas de territorio.

Portada de "Cuando éramos navarros"

Portada de "Cuando éramos navarros"

El caso es que, en el primer capítulo, donde se describe el camino seguido por los vascones hasta formar un reino (primero de Pamplona y posteriormente de Navarra), hace algunas menciones a nuestro pueblo: Primero menciona tanto Gazteluzarra como El Castillo como ejemplos de defensa vascona en el Pirineo, resaltando particularmente el área que se podía vigilar desde el primero.

Posteriormente indica como posible origen de Vidángoz, la caída del imperio romano, donde los habitantes de las villas romanas, ante lo inseguridad creada por las invasiones bárbaras, habrían optado por refugiarse en el Pirineo, en altiplanos o valles encajonados y apartados de las principales vías de comunicación.

Por último, otra cita referente a una crónica de una campaña militar árabe de Abd Al Rahman III en el año 924, que viene a decir que, tras Pasar por Carcastillo hacia Gallipienzo, cogieron el camino hacia una aldea del Pirineo que denomina Baskhunsa, de donde era el cristiano originario. Por aquel entonces Vidángoz ya existía, y, por analogía fonética, opina el autor que la aldea Baskhunsa podría hacer referencia bien a Bidankoze (Vidángoz), bien a Nabaskoze (Navascués) o bien a una aldea que no habría llegado a nuestros días.

Un libro interesante y cuya lectura recomiendo.

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