Archive for the ‘Cosas curiosas’ Category

Centenario de Donata Jimeno Ornat (07/08/1991)

Donata Jimeno Ornat, en una de las entrevistas que se le realizaron con motivo de su centenario. [Fuente: Diario de Navarra 07/08/1991]

El verano de hace 25 años tuvo un hecho inusual: la bidankoztar Donata Jimeno Ornat [Garro/Largotena] llegó a los 100 años, y por tal motivo el pueblo le brindó un pequeño homenaje. La jornada empezó con los cánticos de los auroros delante de casa Largotena, para seguir con una misa y un aperitivo en la puerta de la misma casa, para terminar las celebraciones con una comida familiar.

Entre tanto, Donata exhibió un excelente estado de salud y dejó muestras de su carácter tanto en el homenaje que se le brindó el día de su centenario, como en el que se le ofreció pocos días después en la celebración del Día del Jubilado del Valle de Roncal que aquel verano también tuvo lugar en Vidángoz, como en las entrevistas que se le realizaron en diversos medios con motivo de sus 100 años.
Donata fue la primera centenaria de Vidángoz, pero ya no es la única, ya que 14 años después Ciriaco Salvoch Juanco [Salbotx] también llegó a la centena.

Pleito por una pocilga

Éste es un asunto que ya se mencionó de pasada en el nº 16 de Bidankozarte, cuando hablábamos del origen del nombre de casa Xoko.
Corría junio del año 1830 y dos casas de Vidángoz andaban enfrentadas. Para más señas, los implicados en el caso eran Santiago Sanz Hualde [en el título del proceso se le denomina Sebastián por error], de casa Zoco, (la que hoy denominamos casa Xoko), y Pascual Anaut Hualde, de casa Niguecena (actual casa Peña, antiguamente denominada Inigizena).
El tema de la discordia era una pocilga del de Xoko (que, por cierto, en aquel documento se presenta como “casa de Zoco”), que suponemos que estaría en el terreno que hay entre las dos casas (tal vez en el solar correspondiente a la desaparecida casa Montes), y que habiendo diferencia de opiniones sobre la propiedad del lugar donde se encontraba la pocilga, el de  Inigizena se tomo la justicia por su mano y derribó parte de la porqueriza de su vecino.
El de Xoko, como es lógico, no se quedó conforme y, al no haber arreglo por las buenas, finalmente recurrió a los tribunales.
¿En qué quedó la cosa? La respuesta, en el proceso 141162 del Archivo General de Navarra.

¿Un guardia civil… de Vidángoz?

¡Vaya! ¡Esto si que es una sorpresa! Seguro que si nos hubieran propuesto una apuesta al respecto habríamos dicho que no, que segurísimo que no ha habido ningún guardia civil natural de Vidángoz… Bueno, o a lo sumo, diríamos que, de ser natural de Vidángoz, de haber nacido en nuestro pueblo, habría sido algo pasajero, el hijo de algún carabinero o de algún médico o secretario o algo por el estilo. Pues podría ser, pero resulta que habríamos perdido la casa, las tierras, el ganado y todo lo que hubiéramos apostado, porque realmente sí que hubo un bidankoztar de toda la vida que se caló el tricornio.
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Bodas de oro de Severo Pérez Arriola (Diego) y Dolores Goyeneche Cruchaga (Otsagabia) en 1952. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

En la parte superior de la imagen que ilustra este artículo pueden observarse dos guardia civiles, probablemente invitados como autoridades, pero cuya presencia, a resultas de lo que se expondrá en este artículo, podría haber sido algo más que la mera cortesía habitual de la época.
Acabemos pues con esta intriga de una vez. ¿Quién fue aquel guardia civil de Vidángoz? Pues estamos hablando de José María Arriola Mainz, de casa Arriola e hijo del herrero Ángel María Arriola, natural de Garaioa, y de Mª Gregoria Mainz, natural de casa Santxena. Sería, por tanto, tío de Severo Pérez Arriola, pero en el momento de la foto tendría 90 años, por lo que no puede ser.
José Mari, nacido en 1863, era el pequeño de los Arriola Mainz, 10 en total, aunque al menos 4 habían fallecido sin llegar al año de edad. Con aquel panorama, con poco futuro en casa en particular y en su entorno en general, cogió el camino que muchos otros y emigró a América, pero al contrario que la mayoría, éste partió para Puerto Rico. en 1882. En ese país, concretamente en la ciudad de Cayey, consta en 1887 como soltero, músico y guardia civil.
De momento no he conseguido averiguar nada más al respecto de este José Arriola, pero algo curioso ya es lo encontrado.
Con esto, una vez más, se cumple el famoso ‘Nunca digas de este agua no beberé’… Y en nuestro caso, ‘este guardia civil no es de mi pueblo’.

Casualides de la vida, tras la publicación de este artículo he tenido noticia de que de Vidángoz salió otro guardia civil: Timoteo Galech Salvoch [Matxin].

50 años de televisión en Vidángoz

Recorte del Diario de Navarra de 14/06/1966

Recorte del Diario de Navarra de 14/06/1966 firmado por El pastor roncalés

Parece que lleva toda la vida con nosotros y va a ser que no. De hecho, este año se cumple medio siglo de la llegada de la caja tonta a nuestro pueblo y al valle en general.

Era la novedad más interesante con la que se había encontrado un pastor bardenero de Garde al volver al Valle en la primavera de 1966. Una buena noticia con un pero, ya que la imagen no llegaba a Garde y a Vidángoz llegaba mal la señal (vamos, lo habitual). Es lo que tiene ser una de las alforjas del Valle…
 
 
 
 

Casa Pantxo

Casa Pantxo será la quinta casa del barrio de Iribarnea que trataremos. Una casa que, como se expondrá a continuación, tiene unas cuantas curiosidades.

Pero empecemos por el principio: ¿de dónde surge el nombre de la casa? Pues, la respuesta en esta ocasión parece más sencilla que en otras ocasiones, y es que Pantxo es una de las maneras de denominar coloquialmente en euskera a alguien llamado Francisco. Hasta aquí fácil, pero exactamente ¿a qué Francisco debe su nombre casa Pantxo? Y aquí es donde viene la madre del cordero.

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Y es que en casa Pantxo hubo cuatro generaciones seguidas en las que el cabeza de familia se llamaba Francisco Urzainqui. Partiendo de la generación actual, los hermanos Urzainqui Asín, el primer Francisco Urzainqui que encontramos en su ascendencia sería su tatarabuelo, Juan Francisco Urzainqui Sanz, que era hijo de Pedro Francisco Urzainqui Mainz, nieto de Josef Francisco Urzainqui Mendigacha y biznieto de Juan Francisco Urzainqui Mainz. Así que parece que nos quedaremos con la duda de saber con cuál de los cuatro Franciscos que fueron dueños de la casa entre 1757 y 1892 se originó la denominación Pantxo.

Sea como fuere, además de casa Pantxo, antaño debía de ser conocida
como casa Andixko. Seguramente se trate de un apodo, que tampoco sabemos con quién se originó, y cuyo significado también nos plantea alguna duda. Andixko significa literalmente “grandecito”, por lo que considerando que en muchas ocasiones los apodos tienen una connotación burlesca, tal vez no se refiriera a alguien grande sino todo lo contrario. Sea como fuere, Andixko es otro nombre con el que se conoció casa Pantxo en algún momento.

Otra de las cosas curiosas que encontramos en casa Pantxo, es su transmisión familiar. Tendemos a creer que en nuestro pueblo, en nuestro valle, las casas tendían a heredarse por el mayor de los hijos varones de una familia, pero cualquiera que profundice un poco en este tema comprobará que este modo de proceder dista bastante de ser una regla. Bueno, pues casa Pantxo es una de las pocas casas de Vidángoz en la que durante al menos ocho generaciones consecutivas la transmisión se ha producido por los varones, con lo cual estamos hablando de que ha mantenido el apellido Urzainqui desde al menos 1701 (que es desde cuando podemos seguirle el rastro documental).

Tres siglos a lo largo de los cuales la transmisión pendió en muchas ocasiones de un hilo (por muerte prematura de uno de los padres, por segundas nupcias que daban como fruto otros hijos que podían competir en temas hereditarios, por ser pocos hijos de los que las mitades se morían, etc…) pero que, caprichos del destino, consiguió seguir su camino.

En fin, casa Pantxo, casa Andixko, otra casa de Vidángoz con sus historias.

 

Casa Pantxo y las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cuenta la leyenda que unos mozos que andaban de ronda retorcieron el cuello de una gallina que andaba en la puerta de casa Pantxo y que al día siguiente la abuela de la casa andaba con dolor en el cuello.

Esta historia enlaza con lo que suelen decir los mayores de Vidángoz cuando indican que a nuestro pueblo ‘las brujas subieron de Burgui’, y es que la supuesta bruja de esta historia es Teresa Jesús Pérez Artica, natural de Burgui y casada con el viudo Juan Francisco Urzainqui Sanz, cuya primera esposa había fallecido como consecuencia de la epidemia de cólera de 1855.

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Esta pareja no tuvo descendencia, pero Teresa, que era conocida por algunos como la Pantxa (por ser la mujer de Pantxo, de Francisco), vivió muchos años, dejando muestras de su carácter, que probablemente le habría acarreado algún enemigo que inventó historias para difamar a Teresa.

Casualmente (o tal vez no sea tan casual), casa Pantxo es la última casa de Vidángoz que ha mantenido la cruz de piedra que solía coronar las chimeneas roncalesas para evitar que las brujas se colaran en las casas. El ejemplo de aquella costumbre se puede observar en la reconstruida casa Montxonena.

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