El verano de 1561 en Vidángoz

Hace 450 años el verano andaba movido, con varios procesos fuera de lo común. Por un lado, se iniciaba un proceso en el que se enfrentaban la Colegiata de Roncesvalles y Carlos Bornas, vecino de Ochagavía, sobre  ejecución de 3 bueyes por 29 ducados del arriendo de los frutos decimales de la iglesia parroquial de Vidángoz con el molino de Burgui, y 7 reales, una tarja y 12 cornados de costas.

Por lo visto, el arrendatario de el diezmo de la iglesia no había satisfecho el arriendo y tenía que responder con 3 bueyes que habrían sido puestos como fianza.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Pero aquel verano, todavía coleaba otro proceso contra dos vecinas acusadas de varios hurtos, Graciana Belza y María Lópiz, en el que, además, se acusaba también a la primera de “hechicera e ponzoñera”.

El proceso se inició en abril de 1560, se alargó durante varios meses de la primavera y el verano de 1560 y, se cerró en primera instancia con la condena a azotes y destierro de las condenadas, si bien las condiciones fueron diferentes para cada una de ellas. Después, se reabrió para cerrarse definitivamente en el verano de 1561.

Es un proceso ciertamente extenso pero en el que podemos encontrar diversas referencias al Vidángoz de entonces y a la mentalidad de la época y, hasta donde sé, el único en el que se acusa a una bidangoztarra de brujería.

Por ello, y para un desarrollo adecuado del tema, se tratará el proceso con mayor profundidad en una charla-proyección que, a bien ser, tendrá lugar en las fiestas de 2012.

Presentación revista Bidankozarte

Nace con estas líneas Bidankozarte, una publicación dedicada a la difusión y recuperación de la historia, cultura y costumbres de Vidángoz, con la intención de dar a conocer en unos casos y de recuperar en otros, aspectos de nuestro pasado, elementos que hicieron que Vidángoz atravesara el tiempo y llegara a nuestros días como lo conocemos actualmente, habiendo desarrollado un carácter y una personalidad propios.

¿Por qué el nombre Bidankozarte? Porque, como luego se explicará, el topónimo hace referencia al espacio físico entre dos “Vidángoz”. De igual manera, esta revistica pretende ser un espacio entre dos “Vidángoz”, pero en este caso entre el Vidángoz del pasado y el del presente. El hecho de ser Bidankozarte y no Bidangozarte es una manera de recordar el cómo se denominaba al término en ese pasado al que se hace referencia, si bien los escribanos y los secretarios lo escribían como buenamente podían, generalmente “vidancozarte”.

Desde estas líneas se podrán descubrir acontecimientos históricos olvidados, personajes de renombre, antiguas costumbres, noticias de la prensa de antaño, nombres de lugares (algunos ya olvidados), nombres e historia de las casas, vocabulario, canciones, jotas, y coplas, bidangoztarras en el mundo… y un largo etcétera en el que podríamos incluir todo lo que nos venga a la cabeza.

Bidankozarte tratará de difundir, pues, información relativa a Vidángoz que se encuentra dispersa (y, a los ojos de la mayoría, prácticamente oculta) como modo de conservar ese mismo conocimiento. Información procedente de libros, revistas, archivos … etc, pero también de los testimonios de los mayores de Vidángoz, que, en cierto modo, vienen a ser otra especie de “libros”.

Logo de la revista Bidankozarte

Logo de la revista Bidankozarte

En ese sentido, en el de los testimonios, otro de los objetivos de Bidankozarte es hacer que se rememoren costumbres, sucesos o historias del pasado, haciendo así que entre unos y otros se vaya completando la memoria colectiva de Vidángoz.

Vidángoz, además, ha sido un pueblo de grandes colaboradores, y su legado merece ser dado a conocer: Mariano Mendigacha (Mendigatxa) y Prudencio Hualde (Rakax) en estudios sobre el Uskara, Ciriaco Asín (Pelaire) en el “Vocabulario Navarro” de José Mª Iribarren, Isidro Urzainqui (Kostiol / Santxena) y Constancia Pérez  (Santxena) en temas de etnografía, (Crisanto Pasquel (Paskel) en Toponimia… Y aparte de ellos, todos los que han ido colaborando en el estudio que realicé recientemente sobre la oiconimia (nombres de las casas) de Vidángoz. Pero además de ellos, Vidángoz también ha dado grandes “creadores”, que, por iniciativa propia recopilaron o estudiaron otra parte del patrimonio de Vidángoz, como fueron Nicolás Iribarren (párroco), que hizo un estudio inimaginable de los libros parroquiales de Vidángoz, y Santiago Salvoch (Calderero), que creó un magnífico fondo fotográfico. Y seguramente me estaré olvidando de alguno.

En Bidankozarte trataremos de hacer que el legado de estos bidangoztarras se conozca y se reconozca como merece.

Esperando que guste, que tenga continuidad, y animando a todo el mundo a colaborar, enviar sugerencias, comentarios y correcciones cuando corresponda (que seguro que habrá ocasión) para ir mejorando esta revistica, empezamos con los contenidos de este primer número.

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