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Apellidos bidankoztarras: Pasquel

Como se indicaba en el número anterior, comienza una nueva sección dedicada a apellidos de Vidángoz. El primer apellido que se presenta, gracias a la información proporcionada por Miquel Martí (Bilizar), es Pasquel.

Extracto de la partida de matrimonio de Simon Pasquel Casau y Petra Salvoch Elizalde (1888) [Fuente: Archivo Parroquial de Vidángoz]

Si partimos de la última generación nacida que lleve Pasquel como primer o segundo apellido, se puede afirmar que el apellido lleva en Vidángoz cinco generaciones. El apellido Pasquel llegó a Vidángoz en 1888 por medio de Joaquín Simón Pasquel Casado (aunque en los registros de Vidángoz consta su segundo apellido como “Casau”), natural de Roncal y que en aquel año contrajo matrimonio con Petra Salvoch Elizalde, de la que actualmente denominamos casa Paskel. Bueno, realmente nació en Roncal circunstancialmente, ya que su padre, Salvador Pasquel Ariño, ejercía de médico en aquella localidad pero era natural de Salvatierra de Esca, donde parece tener su origen el apellido, como puede leerse en la columna de la izquierda. Como curiosidad, puede señalarse que Salvador Pasquel atendió el parto del ilustre tenor Julián Gayarre e incluso fue su padrino en el bautizo.

Félix Pasquel, el 2º de la saga en nacer en Vidángoz. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

El apellido Pasquel da nombre en Vidángoz a una casa, a aquella a la que llegó aquel primer Pasquel, Simón, pero con los años el apellido fue pasando a otras casas por medio de matrimonios y adquisiciones. Así, varios hijos de Simón Pasquel siguieron en Vidángoz, en las casas Paskel (Félix), Malkorna (Exaltación) y Matxin (Sabino). Los Pasqueles de  la siguiente generación siguieron extendiéndose por Vidángoz, manteniéndose en la casa originaria (Crisanto) y en la de Matxin (Simeón), y pasando también a las casas de Refelna (Marcelino), Landa (Martín) y Bilizar (Mari). Y la siguiente generación todavía sigue extendiendo el patronímico Pasquel, llegando además de las casas mencionadas a las de Bomba (Rosa Mari), Ferniando (Santos) y Mux (Montse).
Queda claro que la familia Pasquel ha sido productiva y el apellido se ha mantiene fuerte hasta nuestros días.
Por lo que respecta a su significado, lo más probable es que Pasquel fuera inicialmente Pascual, que antiguamente se escribía Pasqual. Su significado no sería otro que “[hijo de] Pasqual”. En el Valle de Roncal tenemos otros apellidos de este tipo, como De Miguel, y en Salazar también son comunes los De Andrés y los De Carlos. Así pues, tendríamos que Pasquel sería un apellido de tipo patronímico, esto es, de esos que hace referencia al nombre del padre.
Para ir terminando, seguro que alguno llevará rato pensando “pero si Pasquel no es apellido de Vidángoz de toda la vida”… y tal vez habría perdido una apuesta al respecto en el caso de haberla hecho. Y es que, como ya señalábamos en el nº 10 de Bidankozarte al hablar de Azaltegia, ya en 1586 había un Petri Pasquiel en Vidángoz. Si tenemos en cuenta que el Archivo Parroquial de Salvatierra solo refleja Pasqueles desde 1590 (casualmente un Pedro Pasquel, tal vez hijo o nieto del Petri Pasquiel de Vidángoz) y que no existen documentos anteriores, puede que, después de todo, incluso el Pasquel fuese originario de Vidángoz.
Pero nos quedaremos con la duda.

Apellidos bidankoztarras

Aprovechando por un lado el tirón que ha supuesto para la genealogía el fenómeno de la película 8 apellidos vascos, que ha servido de excusa incluso para un programa de televisión sobre genealogía de personajes famosos y que parece que está teniendo buena aceptación, mi afición a la genealogía por otro y el hecho de haber recibido una impresionante aportación de manos de Miquél Martí (Bilizar) en forma de historia familiar de los Pasquel, ha traído como consecuencia la creación de una nueva sección sobre apellidos que existen en nuestro pueblo o lo han hecho en algún momento.

En esta nueva sección trataré de estudiar la historia de un apellido en Vidángoz, cuándo, con quien y desde dónde llegó, los años que duró en el pueblo, si hay algún hecho reseñable que se atribuya a alguien con ese apellido, en qué casas ha estado presente, si dió nombre a alguna casa, su significado original… Y todo lo que vaya surgiendo.

Apellidos bidankoztarras

Apellidos bidankoztarras, todos llevamos alguno de éstos

Pese a que se tratarán principalmente los apellidos más frecuentes en el pueblo, irán apareciendo también otros no tan frecuentes o que no han perdurado hasta la actualidad por diversas circunstancias. Y es que, puestos a decir cuáles son apellidos de Vidángoz y cuáles no, ¿dónde se puede poner la muga para decir tal o cual apellido es propio u originario de un sitio o no? Pues la respuesta es que no se puede. Bueno, o sí, según se interprete. Y es que en el fondo de la cuestión está la transmisión familiar de los apellidos.

Tendemos a pensar que los apellidos se han heredado desde siempre, pero no es así. De hecho, no tenemos más que mirar el ejemplo de los primeros reyes de Pamplona: el hijo de Íñigo Arista era García Íñiguez (cuyo apellido significa hijo de Íñigo), y el hijo de este último era Fortún Garcés (apellido que significa hijo de García). En resumen, que el apellido no se heredaba.

Es más, no tenía por qué ser ni siquiera referente a la familia, sino que el apellido en aquellos tiempos era algo que completaba al nombre de pila y ayudaba a que esa persona pudiera ser identificada. Así, aparte del ejemplo visto (donde el apellido indicaba de quién se era hijo), podía constar como apellido la localidad de origen de esa persona (Urzainki, Garde, Esparz), una característica física (ezker [zurdo], gorri [rubio], belza [moreno]), su oficio (zamargilea [peletero], txerrail [cerrajero], unaia [boyero]), etcétera.

Se dice que los apellidos empezaron a ser hereditarios en torno al siglo XV, si bien en la mayoría de los casos y con suerte, no podríamos llegar más allá de la segunda mitad del siglo XVI, cuando a raíz del Concilio de Trento (1545-1563) se empezaron a elaborar de forma sistemática los libros sacramentales, donde se anotaban los bautizados, confirmados, casados y difuntos.

En Vidángoz, por alguna razón que todavía desconozco, solo se conservan desde 1701-1702, pero seguramente se habrían empezado a redactar hacia 1575, como en el resto del valle, si bien el contenido de esos primeros 125 años se habría perdido para siempre.

Como quiera que el apellido, lo mismo que el nombre de la casa, es algo a lo que tenemos cierto apego, espero que lo que se vaya contando en esta sección despierte vuestro interés y curiosidad.

El primer apellido que se tratará, en el próximo número y gracias a la contribución de Miquél, será Pasquel.

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