Éste es un asunto que ya se mencionó de pasada en el nº 16 de Bidankozarte, cuando hablábamos del origen del nombre de casa Xoko.
Corría junio del año 1830 y dos casas de Vidángoz andaban enfrentadas. Para más señas, los implicados en el caso eran Santiago Sanz Hualde [en el título del proceso se le denomina Sebastián por error], de casa Zoco, (la que hoy denominamos casa Xoko), y Pascual Anaut Hualde, de casa Niguecena (actual casa Peña, antiguamente denominada Inigizena).
El tema de la discordia era una pocilga del de Xoko (que, por cierto, en aquel documento se presenta como “casa de Zoco”), que suponemos que estaría en el terreno que hay entre las dos casas (tal vez en el solar correspondiente a la desaparecida casa Montes), y que habiendo diferencia de opiniones sobre la propiedad del lugar donde se encontraba la pocilga, el de Inigizena se tomo la justicia por su mano y derribó parte de la porqueriza de su vecino.
El de Xoko, como es lógico, no se quedó conforme y, al no haber arreglo por las buenas, finalmente recurrió a los tribunales.
¿En qué quedó la cosa? La respuesta, en el proceso 141162 del Archivo General de Navarra.
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Pleito por una pocilga
La nobleza de los Pasquel
En el Valle de Roncal, los originarios del mismo gozaban desde el siglo XV de la hidalguía colectiva, que les hacía gozar de ciertos privilegios con respecto a los que carecían de dicha condición.
Llegó el día en el que a unos Pasquel naturales de Salvatierra de Esca les llegó la ocasión de hacer valer su hidalguía (condición que parece que también tenía esa familia Pasquel).

Escudo de armas de los Pasquel, que se corresponde con la descripción realizada por el Ayuntamiento de Salvatierra de Esca.
Para ello, en 1780, Don Thomás Pasquel y Garcés (Capitán del Batallón Provincial de las Milicias Españolas de esta Capital) pedía informes relativos a su nobleza para sí, su ascendencia y para 3 sobrinos suyos al Ayuntamiento de Salvatierra, dando fe de que los descendientes de la casa solariega de Pasquel sita en la calle del Burgo de dicha villa eran “cavalleros infanzones desde tiempo inmemorial”.
Seguramente la información de hidalguía la necesitaban por motivo de haber emigrado a las entonces todavía colonias españolas de Perú y México, ya que en la documentación se señala en dos lugares que parte de los papeles han sido realizados en Lima o en México, países en los que los Pasqueles prolongaron su estirpe.
Por último, el significado de su escudo de armas: El castillo de tres torres demuestra una defensa heróica. La garza de plata manifiesta haber vencido evitando los riesgos. La caldera es distintivo de los ricos hombres. y la luna menguante implica haber ganado banderas a los moros.
Apellidos bidankoztarras: Pasquel
Como se indicaba en el número anterior, comienza una nueva sección dedicada a apellidos de Vidángoz. El primer apellido que se presenta, gracias a la información proporcionada por Miquel Martí (Bilizar), es Pasquel.

Extracto de la partida de matrimonio de Simon Pasquel Casau y Petra Salvoch Elizalde (1888) [Fuente: Archivo Parroquial de Vidángoz]

Félix Pasquel, el 2º de la saga en nacer en Vidángoz. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]
Queda claro que la familia Pasquel ha sido productiva y el apellido se ha mantiene fuerte hasta nuestros días.
Por lo que respecta a su significado, lo más probable es que Pasquel fuera inicialmente Pascual, que antiguamente se escribía Pasqual. Su significado no sería otro que “[hijo de] Pasqual”. En el Valle de Roncal tenemos otros apellidos de este tipo, como De Miguel, y en Salazar también son comunes los De Andrés y los De Carlos. Así pues, tendríamos que Pasquel sería un apellido de tipo patronímico, esto es, de esos que hace referencia al nombre del padre.
Para ir terminando, seguro que alguno llevará rato pensando “pero si Pasquel no es apellido de Vidángoz de toda la vida”… y tal vez habría perdido una apuesta al respecto en el caso de haberla hecho. Y es que, como ya señalábamos en el nº 10 de Bidankozarte al hablar de Azaltegia, ya en 1586 había un Petri Pasquiel en Vidángoz. Si tenemos en cuenta que el Archivo Parroquial de Salvatierra solo refleja Pasqueles desde 1590 (casualmente un Pedro Pasquel, tal vez hijo o nieto del Petri Pasquiel de Vidángoz) y que no existen documentos anteriores, puede que, después de todo, incluso el Pasquel fuese originario de Vidángoz.
Pero nos quedaremos con la duda.
¿Un guardia civil… de Vidángoz?
¡Vaya! ¡Esto si que es una sorpresa! Seguro que si nos hubieran propuesto una apuesta al respecto habríamos dicho que no, que segurísimo que no ha habido ningún guardia civil natural de Vidángoz… Bueno, o a lo sumo, diríamos que, de ser natural de Vidángoz, de haber nacido en nuestro pueblo, habría sido algo pasajero, el hijo de algún carabinero o de algún médico o secretario o algo por el estilo. Pues podría ser, pero resulta que habríamos perdido la casa, las tierras, el ganado y todo lo que hubiéramos apostado, porque realmente sí que hubo un bidankoztar de toda la vida que se caló el tricornio.
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Bodas de oro de Severo Pérez Arriola (Diego) y Dolores Goyeneche Cruchaga (Otsagabia) en 1952. [Fuente: Fondo fotográfico Santiago ‘Calderero’]
Acabemos pues con esta intriga de una vez. ¿Quién fue aquel guardia civil de Vidángoz? Pues estamos hablando de José María Arriola Mainz, de casa Arriola e hijo del herrero Ángel María Arriola, natural de Garaioa, y de Mª Gregoria Mainz, natural de casa Santxena. Sería, por tanto, tío de Severo Pérez Arriola, pero en el momento de la foto tendría 90 años, por lo que no puede ser.
José Mari, nacido en 1863, era el pequeño de los Arriola Mainz, 10 en total, aunque al menos 4 habían fallecido sin llegar al año de edad. Con aquel panorama, con poco futuro en casa en particular y en su entorno en general, cogió el camino que muchos otros y emigró a América, pero al contrario que la mayoría, éste partió para Puerto Rico. en 1882. En ese país, concretamente en la ciudad de Cayey, consta en 1887 como soltero, músico y guardia civil.
De momento no he conseguido averiguar nada más al respecto de este José Arriola, pero algo curioso ya es lo encontrado.
Con esto, una vez más, se cumple el famoso ‘Nunca digas de este agua no beberé’… Y en nuestro caso, ‘este guardia civil no es de mi pueblo’.
Casualides de la vida, tras la publicación de este artículo he tenido noticia de que de Vidángoz salió otro guardia civil: Timoteo Galech Salvoch [Matxin].
Apellidos bidankoztarras
Aprovechando por un lado el tirón que ha supuesto para la genealogía el fenómeno de la película 8 apellidos vascos, que ha servido de excusa incluso para un programa de televisión sobre genealogía de personajes famosos y que parece que está teniendo buena aceptación, mi afición a la genealogía por otro y el hecho de haber recibido una impresionante aportación de manos de Miquél Martí (Bilizar) en forma de historia familiar de los Pasquel, ha traído como consecuencia la creación de una nueva sección sobre apellidos que existen en nuestro pueblo o lo han hecho en algún momento.
En esta nueva sección trataré de estudiar la historia de un apellido en Vidángoz, cuándo, con quien y desde dónde llegó, los años que duró en el pueblo, si hay algún hecho reseñable que se atribuya a alguien con ese apellido, en qué casas ha estado presente, si dió nombre a alguna casa, su significado original… Y todo lo que vaya surgiendo.

Apellidos bidankoztarras, todos llevamos alguno de éstos
Pese a que se tratarán principalmente los apellidos más frecuentes en el pueblo, irán apareciendo también otros no tan frecuentes o que no han perdurado hasta la actualidad por diversas circunstancias. Y es que, puestos a decir cuáles son apellidos de Vidángoz y cuáles no, ¿dónde se puede poner la muga para decir tal o cual apellido es propio u originario de un sitio o no? Pues la respuesta es que no se puede. Bueno, o sí, según se interprete. Y es que en el fondo de la cuestión está la transmisión familiar de los apellidos.
Tendemos a pensar que los apellidos se han heredado desde siempre, pero no es así. De hecho, no tenemos más que mirar el ejemplo de los primeros reyes de Pamplona: el hijo de Íñigo Arista era García Íñiguez (cuyo apellido significa hijo de Íñigo), y el hijo de este último era Fortún Garcés (apellido que significa hijo de García). En resumen, que el apellido no se heredaba.
Es más, no tenía por qué ser ni siquiera referente a la familia, sino que el apellido en aquellos tiempos era algo que completaba al nombre de pila y ayudaba a que esa persona pudiera ser identificada. Así, aparte del ejemplo visto (donde el apellido indicaba de quién se era hijo), podía constar como apellido la localidad de origen de esa persona (Urzainki, Garde, Esparz), una característica física (ezker [zurdo], gorri [rubio], belza [moreno]), su oficio (zamargilea [peletero], txerrail [cerrajero], unaia [boyero]), etcétera.
Se dice que los apellidos empezaron a ser hereditarios en torno al siglo XV, si bien en la mayoría de los casos y con suerte, no podríamos llegar más allá de la segunda mitad del siglo XVI, cuando a raíz del Concilio de Trento (1545-1563) se empezaron a elaborar de forma sistemática los libros sacramentales, donde se anotaban los bautizados, confirmados, casados y difuntos.
En Vidángoz, por alguna razón que todavía desconozco, solo se conservan desde 1701-1702, pero seguramente se habrían empezado a redactar hacia 1575, como en el resto del valle, si bien el contenido de esos primeros 125 años se habría perdido para siempre.
Como quiera que el apellido, lo mismo que el nombre de la casa, es algo a lo que tenemos cierto apego, espero que lo que se vaya contando en esta sección despierte vuestro interés y curiosidad.
El primer apellido que se tratará, en el próximo número y gracias a la contribución de Miquél, será Pasquel.

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