Archive for the ‘Historia’ Category

70 pastores bidankoztarras (16/12/1966)

Recorte del Diario de Navarra de fecha 16/12/1966

Hace 50 años, con motivo de los resultados de la votación sobre la Ley Orgánica del Estado, la corrección de un error por omisión en la publicación de los resultados en el Diario de Navarra nos dejó constancia de un dato sociológico importante.
De los 188 electores censados en Vidángoz, 70 habían solicitado certificación de que se hallaban ausentes del pueblo por su condición de pastores trashumantes. Este dato nos da la idea de la importancia que todavía hace medio
Siglo tenía la ganadería en nuestro pueblo, pues aunque perdía habitantes brutalmente (solo en 1966 perdió 30 habitantes de un total de 291, esto es, más de un 10% de la población), el pastoreo empleaba al 37% de los electores, lo que vendría a suponer aproximadamente el 70% de los varones y, por tanto, una proporción similar de familias.
Tan solo 50 años después, los pastores ya están en riesgo de extinción. Será el precio del progreso…

Mi reino por dos burros

Corría 1882 y era época de posguerra de la III Guerra Carlista (1872-1876). Parece evidente que sería época de crisis y por lo tanto habría poco trabajo y poco de comer.

Dos burros trajeron a José María Pascualena [Aizagar] por la calle de la amargura.

Así las cosas, el igariar José María Pascualena, casado a casa Bortasena (la actual casa Aizagar), había cruzado la muga en busca de trabajo. Tras varios días sin suerte, decidió volver a casa y en el camino se encontró con su convecina Francisca Pérez, de la antigua casa Mailusa [actual Casa Consistorial], que venía de visitar a un hijo suyo y traía consigo dos burros que había comprado. En casa Mailusa no había sitio para los burros todavía, y José Mª se ofreció a guardarlos esa noche.
Los carabineros se enteraron de que habían llegado al pueblo dos burros que no habían sido declarados en la aduana, y detuvieron tanto a José María como a Francisca.
Pese a que ambos coincidieron en su declaración y que Francisca exculpó a José Mª en todo momento, ambos se vieron inmersos en un proceso judicial por contrabando que terminaría reclamando a cada uno 700 pesetas.
Seguramente este asunto tenga relación con el abandono de casa Aizagar por parte de esta familia y la temprana muerte de José Mª Pascualena tan solo 4 años después, perdiendo así ‘su reino por dos burros’.

Un Sanz ilustre

Ha habido un Sanz de nuestro pueblo que, aunque apenas es conocido por la mayoría, los pocos detalles que sobre su vida he encontrado hasta la fecha dejan entrever que llegó alto.

Monumento que se montaba delante del retablo de la iglesia de Vidángoz por Semana Santa, regalado, según se dice, por Juan Bautista Sanz Ochoa. [Foto: Archivo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

Estamos hablando de Juan Bautista Sanz Ochoa, nacido en 1851 en casa Angelena [actual casa José María]. Vivió en Vidángoz hasta los 12 años y posteriormente pasaron a residir en otra localidad que desconocemos (tal vez en Enériz, de donde procedía su madre).
Sea como fuere, lo siguiente que he conseguido saber de él es que se licenció en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Zaragoza en 1879 y en 1880 se doctoró con la tesis ‘Fundación de la Iglesia por Jesucristo. Sus propiedades y notas por las que puede distinguirse de las sectas que se denominan cristianas‘.
Posteriormente, y gracias a una reseña de prensa, sabemos que en julio de 1901 fue nombrado Magistrado de la Audiencia Provincial de San Sebastián, cargo de categoría en su ámbito.
Y con posterioridad a ello, solo referencias orales al susodicho Juan Bautista: se dice que fue él quien regaló el monumento que antiguamente se colocaba sobre el retablo de la iglesia en Semana Santa (cuya imagen queda junto a estas líneas).
Juan Bautista Sanz Ochoa, un personaje interesante sobre el que habrá que seguir indagando.

Apellidos bidankoztarras: Sanz

Iniciamos en el número anterior con el apellido Pasquel gracias a la aportación de Miquel Martí, que había trabajado en profundidad (mucho más de lo que se pudo exponer en este espacio) la historia y genealogía de aquel apellido.
En esta ocasión trataremos el apellido Sanz, que pasa por ser el apellido más habitual en los bidankoztarras nacidos entre 1702 y el presente, en dura pugna, eso sí, con el apellido Urzainqui, que es casi igual de frecuente. El 10,92 %  de los bidankoztarras nacidos desde hace más de 300 años lo ha tenido por primer apellido, y si sumamos los que lo han tenido como segundo apellido, tenemos que casi el 18,5 % (casi uno de cada 5) de los nacidos en Vidángoz ha sido Sanz. Se dice pronto…

Partida de bautismo de un Sanz más antigua que se conserva en Vidángoz (1702). [Fuente: Archivo Parroquial de Vidángoz]

El patronímico Sanz se ha mantenido ininterrumpidamente en Vidángoz al menos durante los tres últimos siglos, que es el periodo en el que nuestro pueblo conserva los registros de bautismos. De ahí hacia atrás en el tiempo, parece que la tónica era similar.
Así, en el Apeo de población de 1677 llevaban el apellido Sanz 6 de los 70 dueños de casas de Vidángoz.
En un documento de la misma índole pero de 1645 encontramos 5 Sanzes, con la particularidad de que 4 de ellos son mujeres, 3 viudas y una moza [soltera] en cerca de 80 casas. Es curioso el caso de este apeo porque en Vidángoz hay 24 dueñas de casas entre viudas (17) y solteras (7), prácticamente una de cada tres casas, algo que no es para nada lo habitual [en el documento de 1677, por ejemplo, el grupo de viudas y mozas dueñas de casas es de solo 5]. Está claro que algo sucedió poco antes de 1645 que mermó sustancialmente la población de Vidángoz, cebándose particularmente con los varones, pero todavía no sabemos el porqué…
Y de ahí hacia atrás, en los pocos documentos de que disponemos, se mantiene más o menos constante la cifra de 3 familias Sanz entre las aproximadamente 70 que habría en Vidángoz, al menos hasta 1501.
Para el siguiente documento relativo a la población de nuestro pueblo hemos de remontarnos hasta 1368, y entre medio queda el proceso de fijación de los apellidos. A mediados del siglo XIV, pues, no encontramos rastro de Sanzes en Vidángoz, pero sí que hay algún Sánchez.

Santxena, ‘la [casa] de Sanz’ [Foto: Ángel Mari Pérez Artuch]

¿Y a qué viene esto? A que el significado de Sanz y Sánchez es el mismo, ‘hijo de Sancho‘, con lo que tal vez se mantuviera la línea familiar aunque cambiara la forma del apellido, quién sabe…
Así pues, rara habrá sido la casa en la que no haya habido Sanz-es en una u otra forma durante los últimos 5 siglos. Seguramente por ello no podía falta ese apellido en el nombre de alguna casa, y ahí tenemos casa Santxena, cuya pronunciación habría evolucionado desde Sanz-ena o Santz-ena (‘la [casa] de Sanz‘). Aunque, visto por otro lado, si en los últimos siglos siempre ha habido varios Sanz en nuestro pueblo, ¿por qué solo hay una casa denominada ‘la de Sanz’? Seguramente nunca lo sepamos.
Pues hasta aquí llega Sanz, uno de nuestros apellidos por excelencia.

Inmigrantes de otros tiempos

En el otoño de hace cuatro siglos, esto es, en el de 1616, un bidankoztar (bueno, esto parece que era lo que ponían en duda sus convecinos, o sea, nuestros ancestros) reclamaba su derecho a ser reconocido como vecino de Vidángoz ante el Valle de Roncal.
Para ello, exponía que cumplía las dos premisas fundamentales que se exigían para poder ser aceptado como tal: tener una casa propia y haber residido en el Valle durante al menos treinta años.

Libro del Valle de Roncal relativo a los ‘advenedizos’. [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]

Juan de Mongelos, que así se llamaba el protagonista de esta historia, tal vez fuera un agote, esto es, un miembro de aquel colectivo que era marginado, según se cree, debido a su apariencia de leprosos y a su procedencia desconocida.
Los agotes tuvieron presencia importante particularmente en los valles de Baztán y de Roncal, o sea, aquí. En Baztán, por aquello de que hubo agotes en el barrio de Bozate de Arizkun hasta hace pocas generaciones, se tiene clara consciencia de ellos y, probablemente por esa cercanía en el tiempo, también han sido objeto de diversos estudios. En nuestro valle, sin embargo, no ha habido ni tantas investigaciones ni en la misma profundidad, con lo que se nos antoja difícil conocer la magnitud del asunto.
Sea como fuere, este proceso judicial no es el único sobre este tema contra el valle de Roncal y, en cualquier caso, tras él subyace algo que parece tan antiguo como el propio ser humano: la fobia al de fuera, al extranjero.
Los roncaleses de antaño eran rehacios a extender sus derechos, sus privilegios, a los advenidizos (foráneos) en general, y a los agotes en particular, y pese a que diversas sentencias condenaron al Valle a cesar en la discriminación contra ellos desde 1519, todavía hubieron de sufrir persecución y vejaciones durante décadas.
Lo que son las cosas, 400 años después, los foráneos no llegan al valle sino a Europa, pero siguen estando en el punto de mira y nadie quiere compartir con ellos su tierra. ¡Qué poco hemos avanzado en ese sentido!

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