Archive for the ‘Historia’ Category

Bidankoztarras en la Guerra del Rif

Hace un siglo andaba España enfrascada en una guerra en una de las pocas colonias que le quedaban: El Rif (Norte del actual Marruecos). Realmente, esta zona ni siquiera era una colonia española en sí, sino que era una zona de Marruecos que Francia había cedido a España para su administración.

A finales del siglo XIX las principales potencias europeas se habían repartido África como territorio colonial. La mayor parte del pastel se la comieron entre Francia y Reino Unido, pero Alemania, Bélgica, Portugal e Italia también consiguieron algunos territorios en esa división. España, por su parte, ya era una nación de segunda categoría que había ido perdiendo gran parte de sus colonias a lo largo de ese siglo y en sus últimos años terminaría de dilapidar su imperio colonial con la pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Además, dicha centuria había sido un continuo de enfrentamientos militares, algunos con carácter de guerras civiles, y en lo económico, también, un completo desastre, con diversas bancarrotas.

Así, podemos entender que España pintaba más bien poco en la Conferencia de Berlín (1885) en la que se repartió África, y tuvo que conformarse con las migajas que quedaron: la zona Norte del actual Marruecos (El Rif), el Sahara Occidental y Guinea Ecuatorial.

Localización de varios bidankoztarras en la Guerra del Rif.

Además, El Rif, que ya hemos indicado que se lo cedió Francia, era una zona de Marruecos donde predominan las montañas y donde había diversas tribus que se resistían a la dominación colonial, con lo cual, tampoco era ninguna perica en dulce. Es por ello que, ante los levantamientos que se producían en aquel protectorado, España respondía militarmente, y para ello necesitaba tropas, reclutas, y aquí es donde entramos en nuestra pequeña historia.

Como hacía falta soldados constantemente, se recurría a los quintos, a aquellos a quienes les tocaba realizar el servicio militar. Estos soldados no eran profesionales y eso llevó a que, en algunas ocasiones, se produjeran derrotas sonadas. Y es que aunque la denominada Guerra del Rif (o Guerra de Marruecos) se alargó desde 1911 hasta 1927, hubo periodos de mayor o menor intensidad en los enfrentamientos, y también victorias y derrotas. Y el hecho de haber elegido esta fecha para este artículo es porque en julio del presente año se conmemora el centenario del Desastre de Annual, una derrota estrepitosa de las tropas españolas. No sabemos si algún bidankoztar falleció en este episodio, pero sabemos que pocos meses después, unos cuantos andaban por aquellas tierras.

Raimundo García García, alias Garcilaso, director del Diario de Navarra, realizó un periplo por diversos acuartelamientos de Marruecos en 1922 y dio cuenta de los navarros que había en ellos, y estos son los bidankoztarras que encontró (su ubicación se señala en el mapa), aunque seguro que hubo muchos más: Benito Urzainqui Pérez [Kostiol] en el blocao de El Paso; Juan Mainz Salvoch [Aristu / Jimeno] en Kudia Rabta; Sor Paz Fernández (hija de un carabinero y nacida en Vidángoz) en Alcazarquivir; Antonio Hualde Mainz [Navarro / Txestas] en Bu Harrat; Y Ambrosio Mainz Salvoch [Aristu / Arriola] y Robustiano Urzainqui Pérez [Kostiol], ambos en Arcila (y en 1925).

Al menos todos estos soldados regresaron a casa, que no es lo de menos.

Una copla de la Guerra de África

Cuando hace tres años anduve investigando la figura de Mariano Mendigacha, los textos que había publicados y otros documentos originales, me llamó la atención una copla de las recogidas por Resurrección Mª Azkue.

Aquellos versos decían así:

A bayoneta calada

Tetuan arteko,

de seguido Tánger,

guretzat betiko.

La copla sobre la Guerra de África, tal y como figura en las notas de Azkue (Euskaltzaindiako Azkue liburutegia)

La copla es bien curiosa porque mezcla uskara y castellano (para que luego digan que el euskañol es cosa moderna), tal vez mostrando la situación del dialecto roncalés hacia 1860, y también porque da cuenta de un acontecimiento histórico. La estrofa, en esta ocasión, no había sido recogida de la boca de Mariano Mendigacha, sino de Francisco Mayo, de Uztárroz, quien señalaba que era una copla que cantaban los soldados roncaleses en la Guerra de África.

Con esa denominación creía yo que se refería a la Guerra de Marruecos o a la que la historiografía denomina Guerra del Rif (1911-1927), de la que hablo en el artículo de la derecha, pero resulta que no, que esta Guerra de África era otra.

Y, claro, el detalle es que quien aportaba esta rima, Francisco Mayo, había sido soldado en aquella guerra y cuando se publicó, en 1931, tenía ya 88 años, con lo que salían las cuentas y había sido quinto en la época en la que se desarrolló aquella contienda, 1859-1860.

En fin, una curiosa copla roncalesa.

500 años de la Batalla de Noáin

Por estas fechas pero hace cinco siglos, exactamente el 30 de junio de 1521, se produjo una batalla que se suele señalar como clave en el proceso de conquista castellana de Navarra.

En aquel año de 1521, varios factores habían propiciado el tercer intento de los navarros por reponer en el trono a su rey legítimo, que ya no era Juan III de Labrit, quien lo había perdido en 1512, sino Enrique II, su hijo. Del lado castellano, tampoco estaba ya Fernando el católico (que solo era rey de Aragón, pero que había dirigido de facto el reino de Castilla desde la muerte de su mujer), a quien había sucedido un joven Carlos I.

Ilustración sobre la Batalla de Noáin realizada por Martintxo Altzueta

El caso es que, aprovechando la retirada de parte de las tropas castellanas que controlaban Navarra para sofocar la Rebelión de los Comuneros en Castilla, se produjo un levantamiento generalizado en Navarra, no solo ya en el bando agramontés, sino también entre los beaumonteses descontentos con la deriva que había tomado el proceso de conquista.

A esto hay que sumarle que, con tal de intentar crearle problemas a Carlos I, Francisco I, el entonces rey de Francia y archienemigo del rey castellano, ofreció su apoyo en esta empresa al rey navarro, enviándole parte de sus tropas de élite, que eran lo mejor de Europa en aquel momento.

Los legitimistas consiguieron recuperar prácticamente toda Navarra en muy poco tiempo, pero el ejército castellano, tras aplastar la revuelta comunera, regresó a Navarra a intentar restaurar su orden. Tras varios episodios, llegó el enfrentamiento crucial que se produjo el 30 de junio en Noáin y que supuso un punto de no retorno en las ansias navarras de recuperar la independencia al ser derrotados los fieles a Enrique II.

En la batalla, participaron activamente algunos bidankoztarras, varios de los cuales figuran entre los cerca de 200 navarros excluídos del perdón general que otorgó Carlos I en 1523, apartados de esa concesión precisamente por haber participado en el citado enfrentamiento. Son Petri Andrés, Remón Pérez y Remón Pérez (sí, dos Remón Pérez). Y, tal vez, también, Sancho Andrés, de quien solo se menciona que es del valle. Son parte de los 17 roncaleses que pagaron cara su lealtad a sus reyes legítimos.

Mendigatxa-Azkue. Correspondencia. (1902-1916)

En estos boletines de Bidankozarte hemos hablado en muchas ocasiones de diversos aspectos recogidos en las cartas escritas por Mariano Mendigacha [Mendigatxa] al vascólogo Resurrección Mª Azkue a principios del siglo XX, unas misivas que tienen la particularidad de estar escritas en uskara roncalés (muchas de ellas, aunque no todas) y el interés de describir diversos aspectos de la vida en el Vidángoz que conoció Mariano.

El libro con las cartas de Mendigatxa y Azkue, tal y como llegó a una casa de Vidángoz

La correspondencia entre Mendigacha y Azkue había visto la luz  en varias ocasiones en diferentes publicaciones de corte especializado: en 1957 en la revista Euskera de Euskaltzaindia se publicaron por primera vez las cartas enviadas por Mariano Mendigacha, transcritas literalmente por Alfonso Irigoyen; Cuatro años más tarde, en 1961, y en la misma publicación, Faustino De Zerio, Biurko (tío de Xabier De Zerio [Zeriorena] y hermano del que fuera maestro de Vidángoz Don Tirso), hizo lo propio con las cartas enviadas por Azkue a Mendigacha; y dos décadas más tarde, en 1984, fue José Estornés Lasa quien volvió a publicar en Fontes Linguae Vasconum las cartas escritas por Mendigacha con diversas correcciones y acompañadas de su traducción al castellano.

Como quiera que las cartas solo se habían publicado en esas revistas especializadas, su conocimiento por parte de los bidankoztarras era limitado, y con motivo de la participación de Vidángoz en el programa Landarte del Gobierno de Navarra, que tomó las cartas de Mendigacha como eje de su proyecto en nuestro pueblo, surgió la propuesta de publicar toda la correspondencia en formato de libro, con la intención de que pudiera llegar a un público más general y, sobre todo, para que en Vidángoz conociéramos y sintiéramos como nuestro este tesoro lingüístico y cultural.

Y así, tras un duro trabajo a contrarreloj, Alberto Angós y yo (Ángel Mari Pérez Artuch [Peñeta/Ornat/Diego]) pudimos presentar el libro finalmente el día en el que se clausuró el programa Landarte en Vidángoz, el 28 de noviembre. Un libro que, como curiosidad y en comunión con su contenido, tiene el aspecto exterior de una carta, diseñado por quien también enmaquetó el libro, Anne Ibáñez.

El libro se puede adquirir en el Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra (Navas de Tolosa 21, frente al hotel Tres Reyes), en internet, escribiendo a fondo.publicaciones@navarra.es o llamando al 848 42 71 21. Si lo solicitan, puede que también esté en librerías.

Landarte en Vidángoz

Desde final de verano Vidángoz está participando en el programa Landarte del Gobierno de Navarra, cuyo objetivo es acercar la cultura contemporánea al entorno rural. Para ello se ha contado con la artista Txaro Fontalba con quien, tomando como base las cartas de Mariano Mendigacha, se han venido realizando diversas actividades en torno a las cartas/postales, buzones, a la comunicación y otro tipo de cuestiones que ese medio puede sugerir.

Por otra parte, se vio las cartas de Mendigacha hacía mucho tiempo que estaban publicadas y solo en revistas especializadas, lejos del alcance del público general, y es por ello que se planteó su reedición en forma de libro. A ver si pronto podemos disfrutarlo.

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