Archive for the ‘Uskara’ Category

Vocabulario bidangoztar: Comida

Si en el número anterior recopilábamos vocabulario relativo a la cocina, en esta ocasión, el tema de esta sección va a ser la comida, pero no solo alimentos, sino también partes de ellos, o elementos relacionados con su elaboración.

 

Baineta: Alubia verde;

Burbullos: Burbujas del agua hirviente;

Burumo: Repollo, especie de col cuyas hojas forman una bola;

Carraza: Ristra u horca. Ej.: “Una carraza de cebollas”;

Cerreña: Parásito del jamón viejo;

Esbafarse: Perder una bebida gaseosa el gas. “El champán se ha esbafado”;

Cesta llena de hortalizas

Cesta llena de hortalizas

Llorra: Brote de las berzas;

Parrutxo: Hongo de otoño;

Patxatxingo: Patata pequeña;

Polpa: Pulpa. Se aplica a la carne sin huesos;

Rebuchuelo: Hongo royo;

Rebullo: Grumo o coágulo;

Sabernal: Cuero para el vino;

Sobar: Amasar el pan;

Sorico/a: Fruto o fruta bien sazonados. ¡Qué sorica está esta manzana!;

Txingorra: Manteca de cerdo;

Txintxila: Lenteja;

Txistor: Txistorra;

Txotopil: Torta hecha con ¿maiz?;

Txula: Rodaja (de jamón, de lomo…);

Txungur: Hueso del jamón con carne que se usa para cocer legumbres o verduras;

Txuntxuna: Pan sin sal y sin levadura;

Txurir: Desgranar alubias;

Usones: Setas de primavera;

Xagarko: Manzana silvestre;

Zurrapa: Restos que deja el pan;

 

Son sólo las que están documentadas, pero seguro que en cualquier casa os habrán venido a la cabeza un montón más. Por esta vez, es todo.

Los últimos euskaldunes de Vidángoz

Ancianas de Vidángoz, últimas testigo del Uskara

Ancianas de Vidángoz, últimas testigo del Uskara

Recientemente ha visto la luz un pequeño estudio que ha realizado Gorka Lekaroz sobre los últimos vascoparlantes de Vidángoz, que puede leerse (en euskara) en el blog linguanavarrorum.blogariak.net, hablando con los bidangoztarras que fueron últimos testigos de aquella lengua. Además de un artículo anterior que hablaba sobre Mariano Mendigacha, se han publicado otros tres pequeños artículos titulados como sigue:

Si teneis interés en el tema, estos artículos son muy recomendables.

Vocabulario bidangoztar: La cocina

Esta vez, y sólo por cuestión de espacio, la sección de Vocabulario será algo más breve. El tema, ahora que viene la temporada de empezar a encender el fuego, utensilios de cocina/fuego:

 

Burro: Asador;

Chofeta: Salvamanteles metálico (de hojalata), de unos ocho dedos de altura, con dos asas, que se empleaba para poner sobre él en la mesa los pucheros, cazuelas o soperas;

Cuchatero: Cucharetero, depósito para colgar o poner en él las cucharas;

Antigua cocina

Antigua cocina

Cujar: Cazo para la comida;

Elar: Gancho para sostener los calderos colgando sobre el fuego;

Gayato: Hierro con asidero en forma de cayado y con la punta doblada en ángulo recto que utilizan para remover las brasas en las cocinillas;

Guerrén: Espeto, asador grande;

Rasera: Espumadera;

Trebedé: Trípode para poner los pucheros sobre las brasas;

Tupín: Puchero metálico, de forma variable y provisto de tres patas, que se utiliza para guisar;

Txutxa: Nombre que dan a la pieza que cierra el pitorro de la bota de vino;

Zundo: Tajo o tronco con patas para picar carne. También lo llaman picador;

Las cartas de Mariano Mendigacha (VII) – La madera (y II)

Seguimos donde se quedó el relato de la carta del 29 de Noviembre, que hablaba de los árboles y arbustos que crecen en Vidángoz y los usos que se les da. Habíamos visto en parte ya lo que se decía de pinos, abetos y hayas. Seguimos, pues, desde ese punto.

No hay mucho roble en Vidángoz

No hay mucho roble en Vidángoz

Sobre el roble, señalaba Mariano Mendigacha (Mendigatxa) que “no crece mucho” (que no hay mucho en Vidángoz), que su madera es buena para hacer mesas, puertas y cubas de vino y que “tiene mejor fuego que el haya”.

Por lo que respecta al encino, señala mariano que “tiene madera muy fuerte, que la buscan los carpinteros para hacer herramientas”. En cuanto a su valor como leña, dice que “tiene el mejor fuego de todos los árboles”. Y señala también, al mencionar el uso de sus cenizas para lavar, que “si las mujeres no mezclan las cenizas del encino con otras cenizas se les agrietan las manos al hacer la colada”.

Habla después del fruto de haya, roble y encino, que denomina respectivamente magalla, zin y artazi (y a todas en conjunto, ezkur). Dice que el año que hay bellotas se llevan los cerdos “a la bellota”. Y que la bellota del encino es la mejor, y que la gente la come como las castañas.

En cuanto a los lugares donde crece cada árbol, señala Mariano que “abeto y pino crecen también en los pacos, el haya en las sierras, el roble en los carasoles y el encino en lugares rocosos”.

Matas de boj en Esarena, al pie de la ermita de San Sebastián

Matas de boj en Esarena, al pie de la ermita de San Sebastián

Por lo que respecta a arbustos, señala que “los que más nacen son el boj, el espino, el acebo y la argoma. El boj es el más fuerte de todos y con él se hacen cucharas, peines y los carpinteros lo usan para poner adornos en otros materiales, y tiene tan buen fuego como el encino. El espino, que también tiene buen fuego, lo usan los carpinteros para hacer ejes. Vienen de Aragón y compran todo el monte para quitarle la corteza. De la corteza hacen goma para coger pájaros vivos”.

Ya en la carta de 18 de diciembre del 1903, termina el repaso a los arbustos con el saúco y el avellano. Dice que “la hoja de saúco se recoge en primavera para todo el año; cuando hay catarro se cuece de estas flores y con azúcar o yema de huevo (o si hay de las dos, mejor) bien batido, si se bebe mezclado con el agua de la flor cada vez la cantidad de una taza, se aflojan los pechos. También, después de pasada la sazón, muchos la recogen para hacer tinte negro. Su madera es buena para mangos de hacha. Tiene mal fuego”.

Ensamblaje de los troncos en una almadía

Ensamblaje de los troncos en una almadía

En cuanto al avellano, señala que “con él se hacen los collares para colocar el cencerro en el cuello de los animales. También se hacen cestas, aros y muchas otras cosas. Con avellano se atan los maderos (en las almadías) para llevarlos a vender. Muchos sacan la vida de estos palos, cortándolos y vendiéndolos”.

Para terminar, solo cita como frutales ciruelos y nogales. Dice que hay otros muchos árboles, pero que como no son de provecho, no los nombra. Ante todo, parece que Mariano Mendigacha era un hombre práctico.

Casa Malkorna

Cerramos la segunda vuelta de nombres de casas en barrio de Egullorre, y es el turno de casa Malkorna, cuya historia es algo diferente a la mayoría de las casas de Vidángoz. Y es que casa Malkorna ha tenido muchas idas y venidas en, al menos, estos últimos dos siglos.

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Aspecto actual de casa Malkorna (2013)

Pero empecemos por el nombre, que también en eso la casa parece ciertamente distinto al resto de casas de Vidángoz, ya que parece que no hace referencia al nombre del propietario en alguna época. Y es que, la hipótesis más lógica, sería que el nombre viniera de “malkor” (peña) + “-na” (sufijo posesivo), con lo cual vendría a significar “la (casa) de la peña”, ya que la casa está asentada encima de una peña. Otra acepción propone para “malkor” el significado “precipicio”, que, tal vez, tampoco sería descartable.

El caso es que, de ser éste su origen, no acabaría de coincidir con la regla general a la hora de nombrar las casas de Vidángoz en Euskera. Me explico: los nombres de casa que acaban en –RNA (Landarna, Lengorna, Hualderna) tienen esa terminación porque el nombre al que se unen (Landa, Lengo, Hualde) termina en vocal. Si atendemos a esta regla, el nombre Malkorna provendría de “Malko”, que en Euskera significa “lágrima” y que, en este sentido, solo tendría sentido como apodo de uno de los antiguos habitantes de la casa.

En mi opinión, la explicación más probable es la primera, y, por algún motivo, no sigue la norma general. Tal vez inicialmente se llamaba Malkorrana o Malkorrena y la pronunciación popular se encargó de recortarlo.

Y vamos ahora con lo referente a la historia más o menos reciente de casa Malkorna. Esta casa es de las pocas que prácticamente no ha estado habitada continuamente en los últimos 100 años, y es probable que la situación venga de antiguo, como se podrá comprobar con los comentarios siguientes.

Y es que, hace pocos años, casa Malkorna fue reconstruida por los hermanos Juan Ignacio, Jesús y Joaquín María Sanz Iriarte (Txantxolit) dando lugar a tres viviendas.

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Exterior de casa Malkorna en su etapa de matadero municipal

Antes, a finales de la década de 1960 y durante la de 1970, casa Malkorna fue sede de la Cooperativa Textil de Vidángoz, ya que, por aquel entonces, el edificio era propiedad del ayuntamiento.

Pocos años antes, en 1963, el ayuntamiento de Vidángoz había construido en el solar de casa Malkorna el matadero municipal, edificio que había de sustituir a su antecesor, que estaba situado en la especie de plaza que queda entre casa Pexenena, Lixalte e Iturriondo, y que desapareció con las obras de construcción de la travesía, de la carretera que atraviesa Vidángoz (hasta entonces solo llegaba hasta la “puerta Santxena”), en los años 50. Pero apenas se usó como matadero.

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Recorte del Diario de Navarra del 19/02/1933

Con anterioridad a su adquisición por parte del ayuntamiento, casa Malkorna se incendió en febrero de 1933 y quedó como se ve en la imagen. Trinidad Montes Fuertes (Montes/Hualderna), que en el momento del fuego contaba entonces cerca de 4 años, recordaba cómo el balcón de casa Montes, ya desaparecida y situada prácticamente en frente, se llenó de gente que veía arder, impotente, la casa vecina.

En el recorte de prensa que informa del suceso, ya se da noticia de que la casa llevaba mucho tiempo deshabitada y en el momento del incendio era utilizada como pajar. Su propietario en aquel entonces, Ramón Aizagar, residía en Jaurrieta.

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Así quedó casa Malkorna tras el incendio de 1933

Y antes del incendio, parece que estuvo deshabitada, al menos, desde 1861, año en el que se empiezan a registrar las matrículas parroquiales (la lista de almas que habitan Vidángoz).

De lo que ocurrió con anterioridad, hay que hacer hipótesis. El último en habitar la casa que heredó fue Juan Miguel Hualde Mayo, que se casó con Francisca Escolástica Pérez Garde (Diego) y llegaron a tener dos hijos en Vidángoz. En el mismo año en que nació el segundo de ellos, 1846, murió el padre de Juan Miguel Hualde, Pedro Fermín Hualde Urzainqui (Malkorna) y es probable que en ese mismo año o en el siguiente se marchara de Vidángoz toda la familia (la viuda, el matrimonio y los dos hijos). En cualquier caso desaparecieron sin dejar rastro entre 1846 y 1861.

Señalar como curiosidad, que en esta casa nació el famoso Pedro Prudencio Hualde Mayo (Malkorna/Vicaría),  y no en casa Racax como se dice en la placa de aquella fachada. El error se debe a que un hermano de Pedro Prudencio y Juan Miguel, de nombre José Ramón, se casó a casa Racax, y como era el único Hualde Mayo que dejó descendencia en Vidángoz, esto pudo llevar a pensar que ésta era la casa originaria del euskalzale Prudencio Hualde que, junto con Mariano Mendigacha (Mendigatxa), contribuyó a dejar un importante legado sobre el Uskara que se hablaba en Vidángoz.

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