Archive for the ‘Notas historicas’ Category

Disputa por la vicaría de Vidángoz en 1723

Corría el año 1722 cuando murió el vicario Gregorio de Uztárroz y quedó vacante la vicaría de la iglesia parroquial de San Pedro de Vidángoz, por lo que había que nombrar nuevo vicario. En aquellos tiempos, la elección del vicario correspondía, alternativamente, a la Colegiata de Roncesvalles y a los vecinos de Vidángoz.

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

En 1722, el turno era de los vecinos de Vidángoz y había dos candidatos: Miguel de Hualde (que construiría 2 años después la actual casa Diego, antiguamente llamada casa Don Miguelna, esto es, la de Don Miguel) y Pedro Esparz, probablemente de la actual casa Gaiarre (antigua casa Esparzena, esto es, de Esparz). Los vecinos votaron y ganó la votación Miguel de Hualde.

Pero Pedro Esparz, que no debía tener muy buen perder, alegó que su rival no dominaba bien el Uskara por haber estudiado y pasado varios años fuera, y que el Uskara era fundamental para la plaza de vicario, especialmente para poder confesar a mujeres y niños.

Miguel de Hualde, indignado, se defiende diciendo que, siendo hijo de la villa, ¿cómo no iba él a saber Uskara? Y pide, por ello, que evalúen su dominio del Uskara, pero advierte al Arzobispado (ya que era un tema de jurisdicción eclesiástica) de que el Uskara hablado en Vidángoz difiere bastante del que se habla en Pamplona y alrededores.

Finalmente, Don Miguel de Hualde pasó la prueba de conocimiento del Uskara (no sabemos si con ayuda de su “padrino”, tema que explicaré en otra ocasión) y se ve que, para celebrarlo, construyó la actual casa Diego, que se terminó, como indica la fachada, al año siguiente de terminar el proceso, en 1724.

El otoño-invierno de 1561 en Vidángoz

Al igual que en el verano de aquel mismo año 1561, hace 450 años el invierno también andaba movido. Demasiados procesos judiciales en el mismo pueblo en tan poco tiempo.

Por hacer una composición de lugar del Vidángoz de 1561, hay que tener en cuenta que nuestro pueblo contaba con en torno a 500 habitantes (99 fuegos o casas o familias que se suelen cuantificar a 5 personas por fuego/casa. Un pico demográfico resultante de la cierta “bonanza” que se vivió después de las violentas sacudidas de la peste en el siglo XIV, la guerra civil que asoló Navarra durante gran parte del siglo XV (agramonteses contra beaumonteses) y para terminar, a principios del siglo XVI, la conquista de Navarra por Castilla y la posterior represión, de la que dieron buena cuenta los roncaleses por haber permanecido fieles a sus reyes legítimos.

Así pues, se llevaban unos años de relativa calma social y la vida en Vidángoz seguía adelante. En torno al año del que hablamos se hizo una reforma del molino y de la acequia que a él conduce (y que también dejó un pleito de por medio) y, por lo que dicen los entendidos, se construyó la parte principal de la iglesia, la nave (la torre del campanario la datan varios siglos antes).

Hasta aquí lo que concierne a Navarra en general y a Vidángoz en concreto. Pero en el caso que se trata a continuación entran en juego otras circunstancias, en este caso la persecución de los moriscos en el Reino de Aragón.

Los bosques de Vidángoz, lugar propicio para llegar hasta la muga sin ser descubiertos.

Los bosques de Vidángoz, lugar propicio para llegar hasta la muga sin ser descubiertos.

Se denominaba moriscos a los musulmanes que, voluntariamente o no, se habían convertido al catolicismo para no ser expulsados, en este caso, de Aragón. A pesar de esta conversión, siguieron siendo “sospechosos” en cierto modo y, por ello, perseguidos y posteriormente expulsados.

Por lo que se ve, varios vecinos de Vidángoz (entre los que se menciona principalmente a Francisco Ferrero) y Miguel Iriarte (vecino de Iciz) ayudaban a los moriscos a pasar a Francia, donde no eran perseguidos.

En Navarra tenían prohibido el dar alojamiento a los citados moriscos y, por supuesto, estaba penado el ayudarles a cruzar la muga. Y el hecho de escoger Vidángoz para pasar y no cualquier otro pueblo del valle o de Salazar, seguramente obedecería a que el paso desde Vidángoz no es una vía principal de paso de los Pirineos y, por ello, debería ser menos arriesgado atravesarlo por estar, también, menos vigilado (aunque en aquel entonces no había aduanas).

Pero, como se menciona en las primeras líneas del proceso, “eran moriscos provenientes del Reino de Aragón con muchos dineros”, y los acusados, supuestamente, “cobraban algo dellos a cambio”. Poderoso caballero es don dinero, y, conociendo estos montes como los conocerían podría decirse que era un dinero relativamente fácil llevar a unos moriscos hasta la muga de Francia.

Además, también se acusa a Domingo Punt, almirante del Valle de Roncal en aquel momento, de negligencia en el ejercicio de su cargo. Vamos, que él no había hecho nada por evitarlo.

El cómo acabó este proceso es otra historia, porque consta de 113 folios y de momento no he tenido tiempo de leerlo con detenimiento. En cualquier caso, y si a alguien le interesa, se puede consultar en el Archivo General de Navarra, donde este proceso tiene la referencia 010478. En lo sucesivo daré estas referencias en este apartado por si alguien se anima a investigar. No es nada complicado y solo hacen falta ganas y, sobre todo, tiempo.

El verano de 1561 en Vidángoz

Hace 450 años el verano andaba movido, con varios procesos fuera de lo común. Por un lado, se iniciaba un proceso en el que se enfrentaban la Colegiata de Roncesvalles y Carlos Bornas, vecino de Ochagavía, sobre  ejecución de 3 bueyes por 29 ducados del arriendo de los frutos decimales de la iglesia parroquial de Vidángoz con el molino de Burgui, y 7 reales, una tarja y 12 cornados de costas.

Por lo visto, el arrendatario de el diezmo de la iglesia no había satisfecho el arriendo y tenía que responder con 3 bueyes que habrían sido puestos como fianza.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Graciana Belza debía de conocer bien el uso de hierbas.

Pero aquel verano, todavía coleaba otro proceso contra dos vecinas acusadas de varios hurtos, Graciana Belza y María Lópiz, en el que, además, se acusaba también a la primera de “hechicera e ponzoñera”.

El proceso se inició en abril de 1560, se alargó durante varios meses de la primavera y el verano de 1560 y, se cerró en primera instancia con la condena a azotes y destierro de las condenadas, si bien las condiciones fueron diferentes para cada una de ellas. Después, se reabrió para cerrarse definitivamente en el verano de 1561.

Es un proceso ciertamente extenso pero en el que podemos encontrar diversas referencias al Vidángoz de entonces y a la mentalidad de la época y, hasta donde sé, el único en el que se acusa a una bidangoztarra de brujería.

Por ello, y para un desarrollo adecuado del tema, se tratará el proceso con mayor profundidad en una charla-proyección que, a bien ser, tendrá lugar en las fiestas de 2012.

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