Archive for the ‘Notas historicas’ Category

Mi reino por dos burros

Corría 1882 y era época de posguerra de la III Guerra Carlista (1872-1876). Parece evidente que sería época de crisis y por lo tanto habría poco trabajo y poco de comer.

Dos burros trajeron a José María Pascualena [Aizagar] por la calle de la amargura.

Así las cosas, el igariar José María Pascualena, casado a casa Bortasena (la actual casa Aizagar), había cruzado la muga en busca de trabajo. Tras varios días sin suerte, decidió volver a casa y en el camino se encontró con su convecina Francisca Pérez, de la antigua casa Mailusa [actual Casa Consistorial], que venía de visitar a un hijo suyo y traía consigo dos burros que había comprado. En casa Mailusa no había sitio para los burros todavía, y José Mª se ofreció a guardarlos esa noche.
Los carabineros se enteraron de que habían llegado al pueblo dos burros que no habían sido declarados en la aduana, y detuvieron tanto a José María como a Francisca.
Pese a que ambos coincidieron en su declaración y que Francisca exculpó a José Mª en todo momento, ambos se vieron inmersos en un proceso judicial por contrabando que terminaría reclamando a cada uno 700 pesetas.
Seguramente este asunto tenga relación con el abandono de casa Aizagar por parte de esta familia y la temprana muerte de José Mª Pascualena tan solo 4 años después, perdiendo así ‘su reino por dos burros’.

Un Sanz ilustre

Ha habido un Sanz de nuestro pueblo que, aunque apenas es conocido por la mayoría, los pocos detalles que sobre su vida he encontrado hasta la fecha dejan entrever que llegó alto.

Monumento que se montaba delante del retablo de la iglesia de Vidángoz por Semana Santa, regalado, según se dice, por Juan Bautista Sanz Ochoa. [Foto: Archivo fotográfico Santiago ‘Calderero’]

Estamos hablando de Juan Bautista Sanz Ochoa, nacido en 1851 en casa Angelena [actual casa José María]. Vivió en Vidángoz hasta los 12 años y posteriormente pasaron a residir en otra localidad que desconocemos (tal vez en Enériz, de donde procedía su madre).
Sea como fuere, lo siguiente que he conseguido saber de él es que se licenció en Derecho Civil y Canónico en la Universidad de Zaragoza en 1879 y en 1880 se doctoró con la tesis ‘Fundación de la Iglesia por Jesucristo. Sus propiedades y notas por las que puede distinguirse de las sectas que se denominan cristianas‘.
Posteriormente, y gracias a una reseña de prensa, sabemos que en julio de 1901 fue nombrado Magistrado de la Audiencia Provincial de San Sebastián, cargo de categoría en su ámbito.
Y con posterioridad a ello, solo referencias orales al susodicho Juan Bautista: se dice que fue él quien regaló el monumento que antiguamente se colocaba sobre el retablo de la iglesia en Semana Santa (cuya imagen queda junto a estas líneas).
Juan Bautista Sanz Ochoa, un personaje interesante sobre el que habrá que seguir indagando.

Inmigrantes de otros tiempos

En el otoño de hace cuatro siglos, esto es, en el de 1616, un bidankoztar (bueno, esto parece que era lo que ponían en duda sus convecinos, o sea, nuestros ancestros) reclamaba su derecho a ser reconocido como vecino de Vidángoz ante el Valle de Roncal.
Para ello, exponía que cumplía las dos premisas fundamentales que se exigían para poder ser aceptado como tal: tener una casa propia y haber residido en el Valle durante al menos treinta años.

Libro del Valle de Roncal relativo a los ‘advenedizos’. [Fuente: Archivo Municipal de Vidángoz]

Juan de Mongelos, que así se llamaba el protagonista de esta historia, tal vez fuera un agote, esto es, un miembro de aquel colectivo que era marginado, según se cree, debido a su apariencia de leprosos y a su procedencia desconocida.
Los agotes tuvieron presencia importante particularmente en los valles de Baztán y de Roncal, o sea, aquí. En Baztán, por aquello de que hubo agotes en el barrio de Bozate de Arizkun hasta hace pocas generaciones, se tiene clara consciencia de ellos y, probablemente por esa cercanía en el tiempo, también han sido objeto de diversos estudios. En nuestro valle, sin embargo, no ha habido ni tantas investigaciones ni en la misma profundidad, con lo que se nos antoja difícil conocer la magnitud del asunto.
Sea como fuere, este proceso judicial no es el único sobre este tema contra el valle de Roncal y, en cualquier caso, tras él subyace algo que parece tan antiguo como el propio ser humano: la fobia al de fuera, al extranjero.
Los roncaleses de antaño eran rehacios a extender sus derechos, sus privilegios, a los advenidizos (foráneos) en general, y a los agotes en particular, y pese a que diversas sentencias condenaron al Valle a cesar en la discriminación contra ellos desde 1519, todavía hubieron de sufrir persecución y vejaciones durante décadas.
Lo que son las cosas, 400 años después, los foráneos no llegan al valle sino a Europa, pero siguen estando en el punto de mira y nadie quiere compartir con ellos su tierra. ¡Qué poco hemos avanzado en ese sentido!

Pleito por una pocilga

Éste es un asunto que ya se mencionó de pasada en el nº 16 de Bidankozarte, cuando hablábamos del origen del nombre de casa Xoko.
Corría junio del año 1830 y dos casas de Vidángoz andaban enfrentadas. Para más señas, los implicados en el caso eran Santiago Sanz Hualde [en el título del proceso se le denomina Sebastián por error], de casa Zoco, (la que hoy denominamos casa Xoko), y Pascual Anaut Hualde, de casa Niguecena (actual casa Peña, antiguamente denominada Inigizena).
El tema de la discordia era una pocilga del de Xoko (que, por cierto, en aquel documento se presenta como “casa de Zoco”), que suponemos que estaría en el terreno que hay entre las dos casas (tal vez en el solar correspondiente a la desaparecida casa Montes), y que habiendo diferencia de opiniones sobre la propiedad del lugar donde se encontraba la pocilga, el de  Inigizena se tomo la justicia por su mano y derribó parte de la porqueriza de su vecino.
El de Xoko, como es lógico, no se quedó conforme y, al no haber arreglo por las buenas, finalmente recurrió a los tribunales.
¿En qué quedó la cosa? La respuesta, en el proceso 141162 del Archivo General de Navarra.

La nobleza de los Pasquel

En el Valle de Roncal, los originarios del mismo gozaban desde el siglo XV de la hidalguía colectiva, que les hacía gozar de ciertos privilegios con respecto a los que carecían de dicha condición.
Llegó el día en el que a unos Pasquel naturales de Salvatierra de Esca les llegó la ocasión de hacer valer su hidalguía (condición que parece que también tenía esa familia Pasquel).

Escudo de armas de los Pasquel, que se corresponde con la descripción realizada por el Ayuntamiento de Salvatierra de Esca.

Para ello, en 1780, Don Thomás Pasquel y Garcés (Capitán del Batallón Provincial de las Milicias Españolas de esta Capital) pedía informes relativos a su nobleza para sí, su ascendencia y para 3 sobrinos suyos al Ayuntamiento de Salvatierra, dando fe de que los descendientes de la casa solariega de Pasquel sita en la calle del Burgo de dicha villa eran “cavalleros infanzones desde tiempo inmemorial”.
Seguramente la información de hidalguía la necesitaban por motivo de haber emigrado a las entonces todavía colonias españolas de Perú y México, ya que en la documentación se señala en dos lugares que parte de los papeles han sido realizados en Lima o en México, países en los que los Pasqueles prolongaron su estirpe.
Por último, el significado de su escudo de armas: El castillo de tres torres demuestra una defensa heróica. La garza de plata manifiesta haber vencido evitando los riesgos. La caldera es distintivo de los ricos hombres. y la luna menguante implica haber ganado banderas a los moros.

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