Archive for the ‘Casas y lugares’ Category

Casa Pantxo

Casa Pantxo será la quinta casa del barrio de Iribarnea que trataremos. Una casa que, como se expondrá a continuación, tiene unas cuantas curiosidades.

Pero empecemos por el principio: ¿de dónde surge el nombre de la casa? Pues, la respuesta en esta ocasión parece más sencilla que en otras ocasiones, y es que Pantxo es una de las maneras de denominar coloquialmente en euskera a alguien llamado Francisco. Hasta aquí fácil, pero exactamente ¿a qué Francisco debe su nombre casa Pantxo? Y aquí es donde viene la madre del cordero.

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Casa Pantxo, origen de alguna leyenda sobre las brujas de Vidángoz

Y es que en casa Pantxo hubo cuatro generaciones seguidas en las que el cabeza de familia se llamaba Francisco Urzainqui. Partiendo de la generación actual, los hermanos Urzainqui Asín, el primer Francisco Urzainqui que encontramos en su ascendencia sería su tatarabuelo, Juan Francisco Urzainqui Sanz, que era hijo de Pedro Francisco Urzainqui Mainz, nieto de Josef Francisco Urzainqui Mendigacha y biznieto de Juan Francisco Urzainqui Mainz. Así que parece que nos quedaremos con la duda de saber con cuál de los cuatro Franciscos que fueron dueños de la casa entre 1757 y 1892 se originó la denominación Pantxo.

Sea como fuere, además de casa Pantxo, antaño debía de ser conocida
como casa Andixko. Seguramente se trate de un apodo, que tampoco sabemos con quién se originó, y cuyo significado también nos plantea alguna duda. Andixko significa literalmente “grandecito”, por lo que considerando que en muchas ocasiones los apodos tienen una connotación burlesca, tal vez no se refiriera a alguien grande sino todo lo contrario. Sea como fuere, Andixko es otro nombre con el que se conoció casa Pantxo en algún momento.

Otra de las cosas curiosas que encontramos en casa Pantxo, es su transmisión familiar. Tendemos a creer que en nuestro pueblo, en nuestro valle, las casas tendían a heredarse por el mayor de los hijos varones de una familia, pero cualquiera que profundice un poco en este tema comprobará que este modo de proceder dista bastante de ser una regla. Bueno, pues casa Pantxo es una de las pocas casas de Vidángoz en la que durante al menos ocho generaciones consecutivas la transmisión se ha producido por los varones, con lo cual estamos hablando de que ha mantenido el apellido Urzainqui desde al menos 1701 (que es desde cuando podemos seguirle el rastro documental).

Tres siglos a lo largo de los cuales la transmisión pendió en muchas ocasiones de un hilo (por muerte prematura de uno de los padres, por segundas nupcias que daban como fruto otros hijos que podían competir en temas hereditarios, por ser pocos hijos de los que las mitades se morían, etc…) pero que, caprichos del destino, consiguió seguir su camino.

En fin, casa Pantxo, casa Andixko, otra casa de Vidángoz con sus historias.

 

Casa Pantxo y las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cruz de piedra que corona el tejado de casa Pantxo, antiguo remedio contra las brujas

Cuenta la leyenda que unos mozos que andaban de ronda retorcieron el cuello de una gallina que andaba en la puerta de casa Pantxo y que al día siguiente la abuela de la casa andaba con dolor en el cuello.

Esta historia enlaza con lo que suelen decir los mayores de Vidángoz cuando indican que a nuestro pueblo ‘las brujas subieron de Burgui’, y es que la supuesta bruja de esta historia es Teresa Jesús Pérez Artica, natural de Burgui y casada con el viudo Juan Francisco Urzainqui Sanz, cuya primera esposa había fallecido como consecuencia de la epidemia de cólera de 1855.

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Chimenea de casa Montxonena, emulando a las antiguas chimeneas roncalesas

Esta pareja no tuvo descendencia, pero Teresa, que era conocida por algunos como la Pantxa (por ser la mujer de Pantxo, de Francisco), vivió muchos años, dejando muestras de su carácter, que probablemente le habría acarreado algún enemigo que inventó historias para difamar a Teresa.

Casualmente (o tal vez no sea tan casual), casa Pantxo es la última casa de Vidángoz que ha mantenido la cruz de piedra que solía coronar las chimeneas roncalesas para evitar que las brujas se colaran en las casas. El ejemplo de aquella costumbre se puede observar en la reconstruida casa Montxonena.

Casa Lixalte

Nos toca en esta ocasión indagar por 5ª vez una casa del barrio de Iriartea: casa Lixalte, situada en la actualmente denominada calle de La Fuente.

Luis Fuertes, regentando el bar de Lixalte.

Al pensar en casa Lixalte a todos nos viene a la mente su pasado reciente, esto es, el bar de Lixalte y el difunto Luis tras la barra, y si echamos la vista un poco más atrás, también podemos recordar a la también difunta Rafaela regentando la tienda. Pero, como diría aquel, eso es anteayer, historia reciente.

Remontándonos un poco más en el tiempo, encontramos casa Lixalte deshabitada durante casi veinte años, entre 1952 y aproximadamente 1970, consecuencia de la desgracia familiar: Los dos cabezas de la familia Fuertes Juanco, Concepción y Venancio, murieron prematuramente en apenas cinco años, entre 1947 y 1952, dejando tres huérfanos de los que se hizo cargo la familia materna, de casa Paxapan, hogar en el que pasaron a residir los hermanos Fuertes Juanco.

Casa Lixalte hacia 1950.

Con anterioridad a este periodo en el que estuvo vacía, la casa había seguido durante unas cuantas generaciones una dinámica hereditaria normal, que podemos seguir al menos hasta 1810. Por el camino, si incluimos a los hermanos Fuertes Juanco, cinco generaciones con el apellido Fuertes, que llegó a la casa en el año 1831, con el enlace entre Pedro Miguel Fuertes Eseverri (Fuertes) con María Antonia Ustés Barricat (Lixalte). ¿O sea que antes en casa Lixalte eran de apellido Ustés? Bueno, en realidad solo lo fue una generación, habiendo subido el apellido (su portador, se entiende) de Burgui en 1806. Y se entiende que la generación anterior llevó el apellido Barricat (o Barricart, ya que la grafía varía con facilidad), apellido que habría venido de Roncal dos generaciones antes. De ahí hacia atrás, de momento, solo podemos hacer conjeturas.

Sea como fuere, el nombre de la casa indica sin duda que en algún momento los habitantes de la casa llevaron el apellido Elizalde, que, teniendo en cuenta que la pronunciación bidankoztar convierte el sonido “z” en “x” y que la “e” inicial se habría perdido con el uso, nos queda Lixalte. Paradojas del destino, hoy en día hay otra casa en Vidángoz que se llama Elizalde.

Aspecto de casa Lixalte en torno a 1980, similar al actual.

Y más paradójico aún es que ninguna de las dos tenga relación con el significado de Elizalde: Eliza (iglesia) + alde (al lado), esto es, al lado de la iglesia. Pero bueno, esto se explica por el mero hecho de que las casas en Vidángoz suelen tomar su nombre del apellido de sus dueños.

El caso es que Elizaldes ha habido en Vidángoz en los dos últimos siglos, en casa Elizalde (a la que dieron nombre), y en casa Paskel, a donde llegó un Elizalde, Cleto, originario de Salvatierra, y de donde descendía el fundador de casa Elizalde, pero ni rastro del apellido en casa Lixalte.

Podemos aventurar que algún Elizalde habría vivido en la casa, si bien sería en tiempos anteriores a los que podemos rastrear siguiendo líneas familiares. Así, en un documento que recoge la riqueza agraria y ganadera de Vidángoz en 1613 (documento que revisamos en el nº 9 de Bidankozarte), aparece “Catalina Burdaspar, muger de Joanes de Eliçalt”, mención que podría apoyar nuestra teoría.

Y rebuscando un poco más, podemos ver que en el Recuento de casas de comienzos del siglo XVI el apellido Eliçalte era mucho más frecuente, y encontramos que 4 de los 73 propietarios de casas de Vidángoz en aquel momento tenían dicho apellido.

Concurrida reunión delante de casa Lixalte.

Es por ello que, probablemente, el origen del nombre Lixalte sea así de antiguo. Y también es probable que, al igual que ha sucedido con el nombre de alguna otra casa (que veremos en su debido momento), originalmente se llamara Lixalterna o Lixaltena y con el tiempo perdiera la partícula final del nombre.

Pero además de Lixalte, según señalaba Miguel Mainz Salvoch (Jimeno), parece que en algún tiempo algunos la denominaban casa Leocadi, no sabemos si en referencia a un Leocadio o a una Leocadia. En Vidángoz desde 1701 solo ha habido 5 Leocadios o Leocadias pero, curiosamente, remontándonos en la ascendencia familiar de casa Lixalte encontramos una Leocadia Gorria Drunda, que habría sido la que heredó la casa en su momento y que es quien se casó con el que trajo el apellido Barricat.

En cuanto exterior de la casa, hay varios aspectos que nos hacen pensar que la construcción que conocemos actualmente es relativamente reciente: el hecho de que tenga 3 alturas + sabaiao (cuando lo habitual era 2 alturas + sabaiao), el hecho de que tenga ventanales y balcones grandes, que la piedra de las esquinas y de los marcos de las ventanas no esté trabajada por cantero… Todo ello parece corroborar lo que señalaba en ese sentido Trinidad Montes Fuertes (Montes / Hualderna), que indicaba que casa Lixalte, de donde era originaria su madre, habría sido reformada o reconstruida siendo su madre moza, lo que vendría a apuntar a las primeras décadas del siglo XX.

Y, de momento, esto es lo que podemos contar sobre casa Lixalte.

Txorrotxarria

El topónimo que trataremos hoy es Txorrotxarria, que hace referencia a un monte situado en el norte del término municipal de Vidángoz y que queda en la margen derecha del río Biniés.

Se denomina Txorrotxarria a la loma situada al Norte de Astipunta, y a la que se puede acceder tras pasar por la Pulpitera y el citado término de Astipunta desde el Sur, desde Azaltegia por el Este o desde el Portillo de Hilarión por el Norte.

Txorrotxarria visto desde Astipunta (www.mendikat.com). Detrás, el pico de Orhi ligeramente nevado.

La cima de Txorrotxarria se encuentra a una altitud de 1.522 metros, siendo la cumbre más alta en la margen derecha del Biniés en término de Vidángoz, y en ella hay un buzón montañero instalada por el grupo de montaña de Anaitasuna en 1993.

De acuerdo con los mapas topográficos oficiales, este término limita al norte con Iraztoiburia, al Sur con Astipunta, al Este con el Trozo de las Vacas y al Oeste con el Pinar Grande y Armuskoa.

Pero consultando los mapas surge una duda, ya que Txorrotxarria, además de en la ubicación que se viene describiendo, aparece ubicado en otro lugar no demasiado lejano, delimitado por Armuskoa al Norte, Kaskabola al Sur, Olaberria al Este e Igal al Oeste. Tal vez esto se deba a un error, o tal vez tenga que ver con el posible significado del topónimo, que explicaré a continuación.

Txorrotxarria viene de Zorrotz– (afilar) + –harria (piedra), que unido da lugar a ‘piedra de afilar’, que tal vez sería un material abundante en el lugar que recibió ese nombre originalmente. Alguno tal vez sugeriría como significado ‘piedra o peña afilada’, pero en ese caso debería haberse llamado Arritxorrotxa y no al revés. Además, no hay peña que pueda apoyar esta teoría, por lo que la descartaríamos.

La mención al material que abunda en un lugar es frecuente en toponimia, si bien en Vidángoz son más habituales los que hacen referencia al tipo de vegetación o de animal habitual en un paraje. Como topónimo del mismo tipo en Vidángoz podemos citar Lejarra, que hace referencia a otro tipo de piedra, en este caso ‘grava’.

Casa Cosme

La casa que nos ocupa en este número ya no existe, y ya es la tercera de este tipo que tratamos (anteriormente fue el turno de casa Anarna y casa Montes): nos referimos a la casa denominada como casa Cosme, que algunos también denominan casa Pelairea vieja, una casa que, como veremos, parece que tuvo también otros nombres.

Actualmente una parte del solar de casa Cosme está destinado parcialmente al uso hortícola, precisamente por los propietarios de la casa desaparecida y la otra parte nos da cuenta de por qué desapareció: por la construcción en la década de 1950 de la travesía, la carretera que atraviesa el pueblo. Vamos, que se puede decir que a casa Cosmeel progreso se la llevó por delante’. En la primera imagen de este artículo, una foto aérea de 1929, puede observarse casa Cosme en el centro de la parte superior, y, si seguimos el posible trazado de la carretera desde el puente Juanko (en la esquina inferior izquierda de la imagen), podemos ver cómo la trayectoria de la travesía que se construiría dos décadas después de captar la imagen atravesaría irremediablemente la casa. Y es por ello que, por aquello del bien común, la casa desapareció y la familia que en ella vivía pasó a la actual casa Pelairea, en aquel momento casa Artutx, edificio del que ya hablamos en el número 6 de Bidankozarte.

Fotografía aérea de parte del barrio de Iriburua, donde se aprecian las desaparecidas casa Cosme (arriba en el centro) y casa Laskorna (derecha en el centro). La carretera todavía no existía.

Además de la foto aérea de 1929, la Diputación de Navarra realizó otra serie de fotografías aéreas entre 1956 y 1957, y en el caso que nos ocupa, sigue viéndose casa Cosme, pero la calidad de la imagen es bastante inferior y no merece la pena mostrarla.

La casa estaba situada en el final de la calle Salsipuedes y es que, hasta la construcción de la travesía, una vez pasada casa Cosme solo estaba el río, no había forma de salir, y de ahí le venía en nombre a la calle. En la foto que hay en la parte inferior de este artículo, una foto de las hermanas Urzainqui Urzainqui (Pantxo) realizada hacia 1930 delante del molino donde, en segundo plano se puede ver la parte trasera de casa Cosme en la que será, seguramente, una de las pocas imágenes que haya de la misma y que he podido encontrar gracias a la recopilación fotográfica realizada por Santiago Salvoch (Calderero) durante la década de 2000.

En cuanto a la historia de la casa, podemos señalar que por ella pasaron diversas familias. Empezaremos su seguimiento desde el momento de su derribo, en la década de 1950, cuando en ella vivía el matrimonio formado por José Pelairea Fuertes (Cosme) y Eugenia Gayarre Necochea (Gaiarre) con sus primeros hijos. El natural de la casa era el padre de familia, José, hijo de Cosme Pelairea Villagoiz (Ustés / Cosme) y Maximina Fuertes Maisterra (Angelena / Cosme).

El mencionado Cosme es el que da a la casa uno de los nombres por el que se conocía a la casa, y también sería el responsable de que algunos le llamaran casa Pelairea (en referencia a su apellido) o incluso casa Baldragas, en referencia, supuestamente, al nombre que se le daba a su casa nativa de Ustés. Pero ni él ni su mujer eran originarios de la casa, si bien Maximina ya había vivido en esa casa de soltera. Al parecer, la familia Fuertes Maisterra adquirió la casa hacia 1893, año en el que empiezan a aparecer como habitantes de esa casa en las matrículas parroquiales.

Parte trasera de casa Cosme hacia 1930, en el segundo plano de una foto familiar de las hermanas Urzainqui Urzainqui (Pantxo).

Con anterioridad a esta última familia que habitó la denominada casa Cosme hubo dos décadas en las que la casa estuvo vacía o alquilada. Entre los inquilinos que pasaron por ella tenemos a las familias Urzainqui Biesa (1887-1891), Carrica Iriarte (1883-1886), Guinda Navarro (1879-1882) y Aizagar Andreu (1876-1878), todas ellas antes de encontrar su vivienda definitiva.

En 1872 había muerto la última habitante de la casa por la que había ido pasando de generación en generación al menos desde principios de aquel Siglo XIX: Apolinaria Fermina Sanz Mainz (Molena / Cosme). Aunque no era natural de la casa, se había casado con el último heredero de la casa, Esteban Orduna Urzainqui (Cosme), si bien la pareja no tuvo descendencia ni atrajo a alguna pareja a la casa de herederos.

Y de Esteban Orduna Urzainqui (Cosme) sabemos que cuando solo contaba 1 año edad, en 1810, ya vivía en esa casa, con lo que seguramente sería natural de ella. Era hijo de Juan Joseph Orduna Melero, natural de Burgui y residente en Roncal, y Josepha Martina Urzainqui Sanz, que sería seguramente la natural de la casa.

Hasta aquí por lo que a su historia respecta. En cuanto a su nombre, si hasta ahora ya le hemos dado unos cuantos, parece que aún tuvo otro, casa Kanttero, seguramente en relación al oficio de cantero (más o menos albañil) de alguno de sus habitantes, si bien no sabemos cuál de sus ocupantes pudo desempeñar aquel oficio.

En resumidas cuentas, casa Cosme, muchos nombres, muchas familias y, seguramente, muchas historias en su haber.

Odieta

Trayendo a colación el suceso relatado en la sección de hemeroteca, hoy conoceremos un poco sobre el topónimo Odieta.

Vista parcial de Odieta, con el collado donde está la borda de Landarna (Foto: www.mendikat.com)

Vista parcial de Odieta, con el collado donde está la borda de Landarna (Foto: www.mendikat.com)

Este paraje se encuentra en la parte sureste del término municipal de Vidángoz, en torno al punto donde coinciden las mugas de nuestro pueblo, Burgui y Roncal. Este monte, que en palabras de Crisanto Pasquel (Paskel) es “el más extenso de Vidángoz”, limita con muchos otros parajes: al norte, con lo de Arlla y Epaio; al sur, con término de Burgui, donde sigue denominándose Odieta; al este, con término de Roncal, donde parte sigue denominándose Odieta y parte Epeio; y oeste, con Baraku, Lizanzorea (Azanzorea) y Ariztoia.

Restos de la borda de Landarna, en Odieta (Foto: www.mendikat.com)

Restos de la borda de Landarna, en Odieta (Foto: www.mendikat.com)

En este término podemos encontrar bordas (lo que queda de ellas) de varias casas de Vidángoz: Jimeno (por eso ocurrió allí el suceso del rayo que alcanzó a Manuela Jimeno [Jimeno], porque se encontraba trabajando en las tierras de en torno a la borda de su casa), Ferniando, Diego, Landarna (la que se intuye en la foto, obtenida de www.mendikat.com), Ornat, Larranbe… Y alguna más que me habré dejado.

En cuanto al significado del nombre, de Odieta, en esta ocasión es bastante sencilla, ya que se trata de un topónimo bastante común en Euskal Herria. De hecho, en Navarra hay incluso un pueblo y un valle llamados así, Odieta. El topónimo se compone de dos partículas, odi- (del vasco “hodi”, barranco, cañón) + -eta (sufijo locativo o abundancial), con lo que tendríamos que Odieta, más o menos, significaría los barrancos o los cañones., en referencia a un terreno resquebrajado.

Relacionado con el nombre Odieta seguramente también esté la denominada sima de Odieta, por cuanto la raíz hodi- hace referencia también a conductos o estructuras tubulares, con lo que, antiguamente, bien podría valer para hacer referencia a un lugar llamado las simas, que, tal vez al principio, designara a una extensión más pequeña.

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