Un prófugo de Vidángoz

He escogido para esta ocasión una noticia del periódico “Eco de Navarra” del 22 de abril de 1913 que decía así:

Eco de Navarra del 22/04/1913

Eco de Navarra del 22/04/1913

En otras palabras, una serie de mozos que habían sido llamados a filas, a la “mili” (bueno, hay que decir que seguramente el destino sería Marruecos) y habían decidido que aquello no era para ellos y, como no tenían otra salida, pues habían hecho caso omiso del llamamiento y, por ello, les declaraban prófugos. Así que, en definitiva, insumisos, pero de hace un siglo.

Se busca un prófugo bidangoztar

Se busca un prófugo bidangoztar

En la noticia en sí no se dan más detalles ni nombres, pero, consultado el citado Boletín Oficial, resulta que de Vidángoz se había declarado prófugo al mozo Elías Calderero Sanz, de casa Calderero, y, paradójicamente, hijo del José Calderero, que llegó a Vidángoz como carabinero y cuyo apellido quedó como nombre de la casa.

Apoyándonos en el testimonio de Alejandra Salvoch Jimeno (Calderero / Elizalde) y consultados los registros de pasajeros llegados a Argentina, al parecer, Elías Calderero, no sabemos si para eludir la llamada a filas, simplemente para buscarse la vida o “reclamado” por su hermano Paulino, que habría emigrado 14 años antes, emigró a Argentina en la primavera de 1912, llegando a Buenos Aires el 2 de mayo de 1912 y constando como su profesión “berger” (pastor; figura así porque embarcó en Burdeos y “berger” es la palabra francesa que designa al pastor). La edad de Elías a su llegada a Buenos Aires (29) no coincide con la que debería tener en aquel momento (19 o 20), pero probablemente se trate solo de un error de transcripción (29 por 19).

Por último, queda la duda de si era “vox populi” que había emigrado o estaba en paradero desconocido, pero el caso es que Elías siguió apareciendo en las matrículas parroquiales hasta 1914.

En resumen, pues eso, que eran otros tiempos, diferentes, o tal vez no tanto…

Vocabulario bidangoztar: Mundo vegetal

Esta vez hablaremos de palabras usadas en Vidángoz referentes a plantas:

 

FLORES o PLANTAS

"Axunes"

"Axunes"

Ababol: Amapola;

Agozo: Gamón;

Axenes: Brotes que echa la clemátide;

Axun: Ortiga;

Basachinchila o Vecilla: Campanilla;

Bizco: Arbusto que da unas flores verdes y frutitas sumamente pequeñas, salen entre los pinos y las vacas gustan mucho de ellas (muérdago);

Cascabola: Florecita en forma de campanilla; cogida con tres dedos y golpeada contra la mano, explota;

Falaguera: Helecho;

Goldarrón o gromadas: Bolomaga, hierba de raíces muy hondas, en forma de red y cuyo tallo es espinoso;

Bizco

Bizco

Hilauri: Planta similar a la ollaga;

Lapa: Alcaparra, planta;

Lilimayo: Florecita amarilla, en forma de campánula, olorosa, y que remata un tallo de una cuarta de alto; floración en abril y mayo, si el año es lluvioso;

Menda: Menta;

Ollaga: Aulaga;

Pierdepan: Flor amarilla que se apodera de los sembrados de trigo, que abunda más que éste;

 

ÁRBOLES o ARBUSTOS

Gurrillón

Gurrillón

Astegar: Arce;

Cardonera: Acebo;

Fragino: Fresno;

Ginebro: Enebro;

Gurrillón: Espino albar;

Magardera: Rosal silvestre;

Sabuco: Saúco;

Xarga: Rosal silvestre;

Zacarda: Haya joven;

 

FRUTOS

"Magardas"

"Magardas"

Artazi: Bellota del chaparro;

Magalla: Fruto del haya;

Magarda: Tapaculo;

Míspola: Níspero;

Pinocho: Piña;

Pipín: Fruto del boj;

Xagarko: Manzana silvestre;

 

Una vez más, cualquier aportación será bienvenida.

Un proceso eclesiástico en 1763

En tiempos pretéritos, cuando la iglesia era uno de los pilares del poder, disponía de una jurisdicción propia por la que se regían fundamentalmente los asuntos que afectaban directamente a la iglesia, pero también otra serie de casos que se incluían en esta jurisdicción por ser asuntos relativos a la moral.

El caso es que en 1763, hace 250 años, encontramos un proceso relativo a la intención de un clérigo de Vidángoz de ostentar dos cargos que, según la regulación del momento, eran incompatibles el uno con el otro. Es un tema que, desgraciadamente, bien podría encajar perfectamente en la coyuntura actual. Y es que, por lo que se ve, 250 años no son nada y parece que hay cosas que nunca cambian.

Proceso eclesiastico en 1763

Proceso eclesiastico en 1763

En asunto que nos ocupa pleiteaban los Cabildos Eclesiástico (esto es, los cargos eclesiásticos, que por entonces eran ni más ni menos que 8 personas) y Secular (los cargos concejiles, el ayuntamiento) contra Don Matías Miguel de Hualde (Diego), que por el apellido y la época, seguramente pertenecía a esa élite de poder que fueron los Hualde en Vidángoz durante muchos años y a la que, algún día, tendré que dedicar unos párrafos expresamente.

El citado Don Matías Miguel de Hualde era clérigo de menores (si había un clérigo sólo para los menores, esto nos ayuda a entender cómo podía haber 8 cargos eclesiásticos), y, además, sacristán de la parroquia de Vidángoz. En el citado año 1763 había promovido (o sea, que su estatus mejoraba) a un beneficio (otro de los cargos eclesiásticos de aquel momento) en la iglesia de Vidángoz, cargo éste que era incompatible con la titularidad de la sacristía, a la que Matías Miguel de Hualde no parecía dispuesto a renunciar.

Así que esto terminó en un juicio eclesiástico cuya sentencia determinó que el demandado, Matías Miguel de Hualde, había de elegir entre el beneficio y la sacristía y, éste, como no era tonto, pues eligió el beneficio, cargo cuyo solo nombre ya nos da una ligera idea de que muy malo no podía ser.

Y para la sacristía, entre el Cabildo Eclesiástico, los vecinos y el Concejo, proponen a don Blas Ramón de Hualde (Diego), estudiante (creo recordar que en la Universidad de Irache y que terminó siendo abogado de los Tribunales Reales) natural de la villa, y a quien le es adjudicada.

Al final, vuelta y vuelta y el cargo para otro Hualde de Vidángoz, que, aunque el resumen del proceso no lo dice, era el hermano pequeño de Matías Miguel. Lo dicho, que dejo para otra ocasión un artículo sobre el clan de los Hualde.

Si alguien se anima a profundizar en el tema, el proceso tiene la siguiente signatura en el archivo diocesano de Pamplona: Secr. Villava, C/2195 – Nº 25.

Las cartas de Mariano Mendigacha (V) – Lluvia y nieve

Seguimos con la descripción que Mariano Mendigacha hace en sus cartas del Vidángoz de hace 110 años. Pero en esta ocasión, en vez de seguir el orden cronológico y, como hay material para ello, reflejaremos lo que Mariano menciona en alguna de sus cartas sobre las riadas y otras referencias a temporales.

En la carta del 22 de mayo de 1904 recuerda Mariano que dos años antes, estando reunido él con Azkue en Ligi (Ligi-Atherei, Licq-Atheres en francés, en Zuberoa, a 11 km de Larrau), cayó en Vidángoz una pedregada que les dejó sin cosecha.

Vidángoz nevado

Vidángoz nevado

En la siguiente carta, del 29 de junio de 1904, día de San Pedro, señala que “tenemos el tiempo lluvioso, pues ya hace varios días que no calla el rugir de los truenos”, y que, aunque son las fiestas, este año la gente anda un poco triste porque “ayer ocho cayó una gran tormenta de agua, y todos los maderos que estaban preparados en el río para arrancar a venderlos a la Ribera, la corriente de agua que se juntó por los barrancos los llevó; ahora andan los dueños reuniendo los maderos llevados pero este año ya no los pueden vender pues ha pasado el tiempo; nosotros tuvimos suerte; en la víspera del chubasco vino la nuera vendidos los últimos maderos”.

Dos cartas más tarde, en la del 6 de agosto de 1904, menciona que “En el segundo de éste (agosto) nos cayó una pedregada muy grande; pues nos ha arrasado todas las huertas”.

No faltan tampoco las menciones a las grandes nevadas, si bien parece que éstas no causaban los estragos de las otras:

En la carta del 15 de abril de 1903 dice Mariano “Tenemos el tiempo muy malo, no hemos visto en todo el invierno tanta nieve como la que hay ahora; y también traza de hacerlo”. Y eso que era ya mediados de abril…

…Y ese mismo año, ni 5 meses después, ya se daba noticia de la primera nevada del siguiente invierno, aunque la fecha en que nevó, 14 de septiembre de 1903, era, paradójicamente, verano: “hemos tenido buen tiempo hasta el catorce de éste (mes); en este día nos vino la nieve hasta cerca del pueblo; las parvas estuvieron en las eras tapadas de nieve; no hemos visto ni oído seres vivos; después por dos mañanas cayó una helada que nos taló en los huertos, las alubias y todas las cosas tiernas se han secado; las patatas también están sin hojas;

Nieve en Ziberria

Nieve en Ziberria

Y tres mesicos más tarde, el 18 de diciembre de 1903, otro nevadón: “Tenemos el tiempo obscuro; hace ya veinte días que una nevada grande nos tiene debajo; nos tiene a todos los hombres en los hogares, acoquinados, quemándose las espinillas y aborrecidos por las mujeres; pues no les hacemos otra cosa sino hacerles preparar las comidas puntualmente para la hora sabida y estorbo para preparar los trabajos de la cocina. Los caminos están cerrados por la mucha nieve; no anda sino gente aislada; ahora mismo está la nieve cayendo a copos, copos tan grandes como sombreros. Aquí tenemos el dicho, “nieve enorme, nieve grande, nieve menuda, buen tiempo”; como nos ha venido antes de tiempo nos ha cogido a medio hacer los trabajos del monte de su tiempo; antes de mucho tiempo, empezará la gente contando algunas necesidades”.

Y, pasados más de 40 días desde que nevó, siguen encerrados bajo la nieve: “Siempre tenemos el tiempo frío y estamos bajo la nieve, no hacemos otro trabajo que el que le dije a V. en la última carta. Sigo siempre con buen apetito sin dolores en ningún sitio”.

Y en la siguiente carta, fechada el 1 de febrero de 1904, continúan las menciones al crudo invierno que están pasando, al parecer más duro de lo habitual: “Tenemos también el tiempo como que estamos en pleno invierno; hoy está el peor día que hemos tenido en todo el invierno; habiendo usin no podemos ni asomar por las ventanas a la calle, si sigue así por mucho tiempo, el que viva tendrá bastante que contar del invierno de este año.”

Más de lo mismo en la carta del 1 de marzo de 1904: “por causa del tiempo, el día de carnaval ha sido tan triste como un día de cuaresma; todo el día ha estado nevando sin parar; con una nieve derretida en las calles, pues no podía salir cristiano; ni nos hemos vestido de zipoteros”.

Se ve que el tiempo también hacía desastres por entonces, y que, concretamente el de 1903-1904, fue un invierno “majo”.

La marapena

La marapena es una de esas historias que nadie sabe de dónde ni cómo han surgido, pero que, al menos en un tiempo, todo el mundo conocía y, con la complicidad de unos y la inocencia de otros, se convertía en un “entretenimiento” ideal.

“Entretenimiento” porque su objetivo no era otro que el de mantener entretenidos a los críos de una casa en días en los que su presencia en casa a la hora de realizar una labor extraordinaria (por ejemplo un día de matatxerri) podía suponer más una molestia que una ayuda. Es por ello que se enviaba a los pequeños de la casa a buscar la marapena a otra casa que, casualmente, siempre estaba en la otra punta del pueblo.

¿Estará dentro de esta caja la marapena?

¿Estará dentro de esta caja la marapena?

Y así, un crío podía salir de casa Ornat a buscar la marapena a casa Gaiarre (en la otra punta del pueblo, para quien no lo conozca), donde, al escuchar la petición, se le diría que la semana anterior se la habían llevado a casa Maisterra (que está en la punta opuesta del pueblo, concretamente sobre la peña Lapitxorronga). Al llegar a dicha casa, la Fermina les diría que de casa Maisterra se la habían llevado a casa Diego (al lado de casa Gaiarre) y allí, probablemente le preguntarían al crío si había estado en casa Maisterra y al contestar que sí, pues dirían que seguramente la tendrían los de Larrambe (también en El Castillo, al lado de casa Maisterra).

Y con estas idas y venidas se iba pasando el día (y con lo que siendo críos se podían entretener yendo de una casa a otra) y, mientras los mayores se afanaban con la labor, los críos andaban de aquí para allá en busca de la dichosa marapena, sin saber ni siquiera qué estaban buscando ni para qué servía. ¡Bendita inocencia!

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