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Odieta

Trayendo a colación el suceso relatado en la sección de hemeroteca, hoy conoceremos un poco sobre el topónimo Odieta.

Vista parcial de Odieta, con el collado donde está la borda de Landarna (Foto: www.mendikat.com)

Vista parcial de Odieta, con el collado donde está la borda de Landarna (Foto: www.mendikat.com)

Este paraje se encuentra en la parte sureste del término municipal de Vidángoz, en torno al punto donde coinciden las mugas de nuestro pueblo, Burgui y Roncal. Este monte, que en palabras de Crisanto Pasquel (Paskel) es “el más extenso de Vidángoz”, limita con muchos otros parajes: al norte, con lo de Arlla y Epaio; al sur, con término de Burgui, donde sigue denominándose Odieta; al este, con término de Roncal, donde parte sigue denominándose Odieta y parte Epeio; y oeste, con Baraku, Lizanzorea (Azanzorea) y Ariztoia.

Restos de la borda de Landarna, en Odieta (Foto: www.mendikat.com)

Restos de la borda de Landarna, en Odieta (Foto: www.mendikat.com)

En este término podemos encontrar bordas (lo que queda de ellas) de varias casas de Vidángoz: Jimeno (por eso ocurrió allí el suceso del rayo que alcanzó a Manuela Jimeno [Jimeno], porque se encontraba trabajando en las tierras de en torno a la borda de su casa), Ferniando, Diego, Landarna (la que se intuye en la foto, obtenida de www.mendikat.com), Ornat, Larranbe… Y alguna más que me habré dejado.

En cuanto al significado del nombre, de Odieta, en esta ocasión es bastante sencilla, ya que se trata de un topónimo bastante común en Euskal Herria. De hecho, en Navarra hay incluso un pueblo y un valle llamados así, Odieta. El topónimo se compone de dos partículas, odi- (del vasco “hodi”, barranco, cañón) + -eta (sufijo locativo o abundancial), con lo que tendríamos que Odieta, más o menos, significaría los barrancos o los cañones., en referencia a un terreno resquebrajado.

Relacionado con el nombre Odieta seguramente también esté la denominada sima de Odieta, por cuanto la raíz hodi- hace referencia también a conductos o estructuras tubulares, con lo que, antiguamente, bien podría valer para hacer referencia a un lugar llamado las simas, que, tal vez al principio, designara a una extensión más pequeña.

El Anuario del Comercio y la Industria de 1915

Cuando nos ponemos a investigar en el pasado de Vidángoz es relativamente fácil encontrar que tal o cual persona realizaba un oficio o cargo determinado. Incluso para los últimos 100 años podríamos saber la mayoría de los oficios no habituales, entendiendo con esto los que no eran ganaderos, agricultores o almadieros.

Pero hay veces que necesitamos saber en un momento preciso de la historia quiénes ostentaban determinados cargos, quiénes se encargaban de unos trabajos concretos, etc… y eso no siempre es posible.

El caso que nos ocupa en esta ocasión es el Anuario del Comercio y la Industria de 1915, donde, además de los que desempeñaban las distintas actividades económicas de nuestro pueblo, aparecen también varios cargos públicos.

Las 17 personas que se mencionan en el documento son las siguientes:

  • Fernando Aizagar Arnalda (Longás [Aragón] / Aizagar) tenía el oficio de carpintero, pero en aquel momento, además, desempeñaba el cargo de juez municipal;
  • Víctor Elizalde Ederra (Isaba / Elizalde) compaginaba los trabajos de carpintero con el trabajo de molinero;
  • Sebastián Fuertes Sanz (Xapatero) figura como maestro albañil y cantero;
  • Bernardo Goyena Aznárez (Oronz / La Herrera) era el herrero;
  • Ausencio Jiménez (¿¿¿??? / Vicaría), el párroco;
  • Luis Mainz Villanueva (Navarro) consta como uno de los propietarios principales;
  • Pedro Antonio Mayo Landa (Uztárroz / Rakax) es otro de los propietarios principales;
  • Marcelino Ornat Jimeno (Ornat / La Santa) figura como maestro de albañil;
  • Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) era otro de los propietarios principales;
  • Fermín Pérez Artieda (Paxapan / Txestas) aparece como cantero [albañil];
  • Modesto Pérez Sanz (Laskorna / Landarna) ejercía de cartero (de correo);
  • Cecilio Sanz Hualde (Landarna / Santxena), además de propietario principal, figura como dueño de una posada y de una abacería (tienda donde se venden al por menor aceite, vinagre, legumbres secas, bacalao, etc…);
  • Evaristo Urzainqui Salvoch (Lengorna) ejercía de fiscal municipal;
  • Martín Urzainqui Gárate (Ferniando) completaba el grupo de los propietarios principales;
  • Miguel Urzainqui Arguedas (Arguedas / Artutx) portaba la vara de alcalde en aquel año 1915;
  • Francisco Zubiri Izal (Ezcároz / tal vez La Herrera, o parte de casa Iriarte) ejercía de secretario del ayuntamiento y también del juzgado municipal;
  • Mamesa Zurita Carrión (Estepiñán [Huesca] / Secretario) era la maestra para ambos sexos de la escuela nacional;
Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

Portada del Anuario de 1915 de La Rioja

De todo lo que acabamos de leer se pueden realizar varias apreciaciones: Salvo en el caso de los albañiles/canteros, parece todos los “profesionales liberales” venían de fuera: los carpinteros no eran naturales de Vidángoz, el herrero tampoco, ni el molinero, ni el secretario, ni la maestra… es algo que, hasta hace 100 años era relativamente habitual, y que en ese momento estaba empezando a cambiar (posteriormente hubo carpinteros, molineros, maestras, etc… de Vidángoz).

Por otro lado, resulta cuanto menos curiosa la mención que se hace a los propietarios principales, señalando, al parecer, a los que más tierras y ganado tenían. No obstante, las 4 de las 5 casas mencionadas (Navarro, Rakax, Santxena y Ferniando) ya eran 4 de las 5 casas más pudientes en Vidángoz 32 años antes, en 1883, y parece que mantenían poderío, que les venía principalmente de la posesión de grandes ganados. El caso de casa Diego no está claro que fuera así, ya que aunque en 1883 estaba bien colocada en la clasificación económica de casas de Vidángoz (8ª), era la primera de las casas que no tenían ganado en aquel momento. En 1915 parece que la casa no vivía del ganado (Severo Pérez Arriola, hijo del mencionado Eusebio que heredó la casa, ejerció principalmente de almadiero durante su vida), si bien en otros momentos de la historia también se había quitado el ganado en la casa y luego se había vuelto a poner.

En casa Santxena ya en aquel entonces se podía hacer la compra y dormir y, aunque no se menciona, seguramente también sería el estanco y funcionaría como taberna, siendo un centro social importante.

Por último, y como curiosidad, señalar que en la actualmente conocida como casa del Secretario no vivía el que ejercía ese cargo, sino la maestra con su familia. El secretario municipal residía, seguramente compartiendo casa, en casa Iriarte, casa Elizalde o casa de La Herrera.

Bueno, pues aquí queda esta curiosa radiografía del Vidángoz de hace un siglo.

Una cooperativa de consumo en Vidángoz (1915)

Las cooperativas de consumo nos parecen una novedad, algo que está poco menos que de moda, pero lo cierto es que Vidángoz tuvo una organización de ese tipo hace ya más de un siglo, fue un pueblo pionero en la experiencia y, además, parece que fue todo un éxito. Lo que de momento no he llegado a saber es cuándo y por qué la cooperativa desapareció.

La cooperativa de consumo debió de ser promovida por el que fuera párroco de Vidángoz entre 1913 y 1919 Don Ausencio Jiménez, que hacia 1914 y probablemente influenciado en cierto modo con el inicio de la I Guerra Mundial, impulsó este proyecto para mejorar la vida de sus feligreses. Es de reseñar que en el breve periodo que estuvo Don Ausencio en Vidángoz (realmente 1913-1917, porque pasó la mayor parte de 1918 enfermo en Pamplona y a principios de 1919 cambió de parroquia) dejó huella, ya que siendo él párroco se procedió a reformar la Vicaría (casa parroquial) y se puso en marcha la cooperativa que aquí se trata. Era un cura de marcada ideología carlista en un pueblo que tenía fama de todo lo contrario (aunque hoy en día nos parezca inverosímil) que parece que supo ganarse la confianza de sus parroquianos.

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Este invento impulsado por el cura se llamó Caja Rural Católica Agrícola de Vidángoz, y su objetivo era conseguir productor para sus socios a un mejor precio que el de mercado y, además, que los productos prácticamente llegaran hasta Vidángoz, sin tener que ir a buscarlos a larga distancia. Así, el primer (y de momento único) evento relacionado con la misma que he encontrado fue un concurso para la compra masiva de trigo, 18.200 kg nada más y nada menos, en enero de 1915, siendo Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) su presidente.

Aunque no tenemos más datos sobre la misma, por lo que indican recortes de prensa del verano de 1915, visto el éxito de la cooperativa algunos pueblos del entorno se estaban planteando imitarla. La cooperativa era provechosa para todos sus partícipes pero especialmente beneficiosa para los menos pudientes, que veían algo aliviada su economía.

Por último, un artículo de prensa firmado por un tal Maricalda, da cuenta de que algún comerciante del pueblo se había puesto contra el párroco por fomentar esta sociedad. Nunca llueve a gusto de todos.

Lo mismo que con esta cooperativa, hay otros tantos asuntos desconocidos sobre nuestro pueblo, algunos que ya he encontrado y otros que aún estarán por aparecer, pero todos merecerán unas líneas para no perderse en el olvido.

Los recortes de prensa que mencionan la cooperativa de consumo se pueden consultar a continuación:

La quinta de 1915

La quinta de los nacidos hace ahora un siglo fue algo menos que su predecesora, que la de 1914. Tal vez esto se debiera al influjo indirecto del inicio de la I Guerra Mundial, que, aunque no tuvo efectos directos en nuestra tierra, de manera indirecta seguramente se notaría el hecho de que 15 kilómetros al norte se encontraran en la, hasta entonces, guerra más sangrienta jamás conocida.

De este modo, en 1915 nacieron en Vidángoz 10 niños/as, cuyos nombres pasamos a listar a continuación, asociándolos con su casa natal y, si es caso, la casa a la que pasaron posteriormente:

Ángel Sanz Urzainqui (Arguedas);

Felipe Artuch Jimeno (Largotena);

Ciriaco Landa Urzainqui (Arriola);

Nicolasa Landa Arguedas (Arotx);

Pascual Urzainqui Hualde (Lengorna);

Elena Pérez Goyeneche (Diego);

Miguel Pérez Goyeneche (Diego);

Esperanza Salvoch Artuch (Anarna);

Sabina Iriarte Sanz (Iriarte/Kurllo);

Dominica Mainz Mainz (Refelna / Dominica);

Una quinta en la que hubo un par de primogénitos (Ángel Sanz y Felipe Artuch), dos “últimas hermanas” (Nicolasa Landa y Esperanza Salvoch) y una pareja de mellizos (Elena y Miguel Pérez) en casa Diego, cosa que tampoco era tan habitual en aquellos tiempos. Tampoco era fácil que una pareja de mellizos saliera adelante y, en este caso, Miguel se quedó por el camino con 4 meses y, aunque Elena salió adelante, murió con apenas 6 años. Ciriaco Landa justamente pasó de los 2 años y también falleció de niño.

De estos quintos, tampoco tuvo demasiada suerte Pascual Urzainqui Hualde, que murió en combate en la guerra civil con tan solo 21 años.

El asesinato de Irene Pérez Goyeneche (1964)

Irene Pérez Goyeneche, de joven, ataviada con el traje típico roncalés.

Irene Pérez Goyeneche, de joven, ataviada con el traje típico roncalés.

Corrían los años 60 y diversos países africanos afrontaban su independencia tras el proceso de descolonización promovido por una entonces joven O.N.U.. El país que nos ocupa, la actual República Democrática del Congo (anteriormente conocido como Zaire y como Congo Belga), no es una excepción. Así, las primeras elecciones del Congo Belga independiente se celebraron en 1959 y el primer gobierno nacional se constituyó en 1960. Sin embargo, el intento de varias regiones de escindirse y la ayuda que recibieron por parte del gobierno belga hicieron que el gobierno buscara el apoyo de E.E.U.U., ayuda que pareció no recibirse de manera suficiente, lo que sumió al país en el caos. La violencia se generalizó y se sucedieron varios gobiernos hasta que Mobutu dio un golpe de estado apoyado por E.E.U.U. y accedió al poder en 1965.

En esos cinco años de inestabilidad política y social es donde transcurre la historia que relata este artículo. En aquella época y en aquel país, como en otros tantos, diversos misioneros realizaban su labor. Si a esto le añadimos que a Vidángoz se le conocía como “el pequeño Vaticano” en relación a la cantidad de religiosos que había, es fácil llegar a la conclusión de que algún misionero bidangoztar habría en el Congo Belga en los años 60.

En aquel país se encontraban en aquel momento dos misioneras bidangoztarras, hermanas y de casa Diego, para más señas: Irene (Sor María de San Marciano) y Guadalupe Pérez Goyeneche (Sor María Victorica), ambas Franciscanas Misioneras de María (las “blancas”).

Irene, ayudando a los desfavorecidos en el Congo Belga.

Irene, ayudando a los desfavorecidos en el Congo Belga.

Había pasado ya julio de 1964 y las tropas de la O.N.U. habían abandonado ya el país, dándolo poco menos que por pacificado, pero todavía quedaban diversos focos de rebelión. Uno de ellos era la entonces denominada ciudad de Stanleyville (actual Kisangani). A finales de noviembre parte de la ciudad, a un lado del río, se encontraba “liberada”, y la otra, al otro lado del río, en manos de los rebeldes. En la zona rebelde se encontraba Irene junto con otras misioneras navarras varias. Dado lo extremo de la situación, su superiora le había recomendado pasar a la zona “liberada” donde, al parecer, la congregación tenía otra casa, pero Irene y otros prefirieron permanecer en la casa en la que desarrollaban su labor y que pasara lo que tuviera que pasar.

Y, desgraciadamente, lo que pasó fue lo peor que se podía esperar: fueron capturados por los rebeldes y llevados a una casa que hizo las veces de prisión improvisada. En el sótano de la misma aquel 24 de noviembre de 1964 se encontraban retenidas y encerradas 32 personas, en su mayoría misioneros europeos, que en algunos casos ya llevaban dos días en aquellos 20 metros cuadrados. Y allí permanecieron, sufriendo los tormentos de sus captores, hasta que al día siguiente, 25 de noviembre, fueron casi todos ellos ejecutados en una habitación de la misma casa, fusilados contra la pared.

Placa que recuerda a la difunta Irene, en la fachada de Casa Diego, su casa natal.

Placa que recuerda a la difunta Irene, en la fachada de Casa Diego, su casa natal.

Uno de ellos tuvo la fortuna de poder sobrevivir haciéndose el muerto y tres religiosos congoleses que había en el grupo tampoco fueron ejecutados, y es gracias a ellos que ha quedado el relato de aquellos momentos.

Posteriormente, además del esperado funeral en su pueblo natal, en Vidángoz, se hizo otro funeral en Peralta, donde ejercía de párroco su hermano Santiago y, posteriormente, el Arzobispo de Pamplona celebró una en la catedral una misa por las misioneras navarras fallecidas. Casi 7 años más tarde, una iniciativa del ayuntamiento hizo que se colocara una placa en recuerdo de Irene en la fachada de su casa natal, casa Diego. Y, por último, en 1994, con motivo del 30 aniversario de la muerte de Sor María de San Marciano, su hermano Santiago Pérez Goyeneche (Diego) publicó el libro “Irene: roncalesa, misionera, mártir” (1995, edición del autor), con el que relató la biografía de la difunta Irene.

A continuación, diversos recortes de prensa relativos a la muerte de Irene:

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