El ‘pasadizo’ entre casa Lengorna y la casa vieja de Lengorna

Pasadizo en la calle Redín de Pamplona

Muchas veces ocurre que, mientras buceamos en un archivo buscando un dato o una información concreta, por casualidad, topamos con otra que no esperábamos.  En estas andaba hace unos días investigando uno de los temas que me traigo entre manos, cuando encontré en un acta del ayuntamiento fechada el 16 de abril de 1820 con la siguiente anotación:

«Lo otro se leyó un Memº [memorando] que presentó Matías Urzqui [Urzainqui] pidiendo el permiso a la villa para acer un pasadizo de la casa en que vive a la del pajar, y otorgaron lo aga siendo que deva hacerlo con bastante altura«.

El pasadizo al que se hace referencia es el que en su día pasaría de la actual casa Lengorna a la denominada casa vieja de Lengorna, si bien en aquel momento la situación era al revés: el actual pajar era entonces la vivienda y al revés.

No sabemos cuánto tiempo estuvo en uso, pero parece que no más de un siglo. En Vidángoz parece que no hubo más pasadizos, pero en otros pueblos del valle aún se mantiene alguno similar al de la foto.

Vicente el de Landa ya descansa en paz

Hace casi dos años, en junio de 2013, recordábamos por un lado las represalias franquistas en Vidángoz, que padecieron prácticamente en exclusiva en casa Landa, y por otro lado, la fuga de San Cristóbal, de la que se cumplían en aquel entonces 75 años, y en la que tomó parte el bidankoztar Vicente Mainz Landa, de la mencionada casa Landa.

En aquel momento dábamos cuenta de los datos que se conocían: Vicente había sido detenido en los días posteriores al golpe de estado, juzgado por un Consejo de Guerra por un delito de Rebelión militar y sentenciado el 8 de agosto de 1936 a 30 años de reclusión perpetua. Seguramente en ese primer momento fue encarcelado en la cárcel sita en el barrio de San Juan (hoy en día desaparecida) y algo después, el 14 de noviembre de 1936, fue trasladado al penal de San Cristóbal. Año y medio más tarde, la noche del 22 de mayo de 1938, Vicente había escapado junto con otros 794 presos y no había regresado al penal como muchos de los aquellos (se contabilizaron 576 fugitivos que desistieron de su intento al haberse dado la alerta) que habían decidido volver antes que verse muertos por los disparos de sus perseguidores. Por último, parece que, en principio, habría conseguido aguantar casi 20 días fugado, hasta en día 10 de junio, cuando, según los informes, resultó muerto por la Fuerza Pública encargada de su captura al hacer armas contra ella en el valle de Esteríbar, si bien no se indicaba el pueblo concreto en cuyo término se le había detenido y ejecutado.

Vicente Mainz Landa

Vicente Mainz Landa

Pues bien, como resultado de unas recientes inhumaciones realizadas en el pueblo de Elía (valle de Egüés, aunque mugante con el valle de Esteríbar en el término de Belzunegi), ayer mismo (04/05/2015) se dio a conocer que los restos de uno de los enterrados en aquella localidad pertenecían al bidankoztar Vicente Mainz Landa, y en el mismo acto fueron recogidos por un sobrino suyo, Ricardo Galech Mainz, quien reconoció el descanso que suponía para la familia el hecho de encontrar los restos.

Sabiendo dónde terminó la fallida huida de Vicente, podemos intentar recomponer lo que fue su huida a través de los testimonios recogidos en los pueblos por los que fueron pasando fugados. La noche del 22 de mayo se produjo la fuga masiva, casi 800 presos de entre los que solo había 9 navarros, esto es, 9 que sabían más o menos por dónde se andaban o hacia dónde había que correr. En cualquier caso, parece que, al menos los organizadores de la fuga sabían que la mejor ruta para llegar hasta la muga francesa era el valle de Esteríbar. La fuga tuvo la mala fortuna de que uno de los guardias del fuerte que volvía de pasar el día en Pamplona vio lo que ocurría y dio el aviso esa misma noche. De no haber aparecido aquel, es probable que muchos más hubieran logrado el objetivo de llegar a Francia. Pero pasó lo que pasó. Y se inició la caza de los fugados, ya que se dió orden de no hacer prisioneros, sino de matarlos.

La mayoría fueron abatidos en los primeros días y en las cercanías del monte Ezkaba o cerca de los pueblos más inmediatos. Pero parece que algunos consiguieron eludir estos primeros momentos de acoso y refugiarse en el monte. Sin embargo, el miedo a ser acusados de colaborar con los fugados, unido a la propaganda falangista que avisaba de que los fugados eran delincuentes, asesinos y ladrones, hizo que muchos vecinos de las localidades por las que pasaron los fugados colaboraran con los franquistas en esta caza de fugitivos.

Vicente parece que, junto con otros dos fugados consiguió mantenerse con vida casi tres semanas tras la fuga oculto en el monte, en algún lugar entre la muga de los concejos de Belzunegi (Esteríbar), Elía (Egüés) y Zaldaitz (Lizoain), hasta que, seguramente, alguien les delató y fueron ejecutados. No sabemos cuál era su plan, tal vez ir hacia Vidángoz (como parece que llevaba camino) o alcanzar la frontera por otro camino, o tal vez permanecer ocultos hasta que se calmaran las aguas y poder seguir el camino, pero el caso es que aquello no llegó a buen término. Los vecinos del pueblo armados con escopetas hacían guardia bajo las órdenes de la Guardia Civil de Villava y ellos fueron los que capturaron a Vicente y a sus dos compañeros de fuga en algún monte cercano a Elía, y a otro fugado en término de Amocáin, el 10 de junio y probablemente al anochecer, y de ahí los bajaron al pueblo. Según el testimonio de Francisco Esáin, por aquel entonces niño de 11 años que vivía en Elía, los llevaron a Artadizoko (paraje situado en las afueras del casco urbano de Elía), los niños rezaron el rosario mientras llegaba el cura, que tomó confesión a tres de los cuatro apresados, ya que uno de ellos rechazó hacerlo. Finalmente, Vicente y otros dos de los fugados, maniatados, fueron asesinados de un tiro en la cabeza. Uno de los cuatro consiguió escaparse aprovechando la oscuridad de la noche. FInalmente, los tres cadáveres fueron enterrados en el espacio de dos sepulturas en dicho paraje de Elía.

Así, la familia quedó sin saber nada de su hijo Vicente (y de Enrique tampoco se sabe mucho más), sin saber que había sido ejecutado. Prueba de ello son las declaraciones de su padre, Crisanto Mainz Glaría (Aristu / Landa), que declara en junio de 1939, dentro del expediente de Responsabilidades Políticas seguido contra su hijo Vicente, “que hasta la fuga escribía con bastante frecuencia, pero a partir de dicha evasión carece de noticias, por lo que ignora en absoluto su paradero”. No fue hasta la década de los años ochenta, cuando la familia leyó el nombre de Vicente en un artículo de prensa sobre la fuga, y entonces tuvieron certeza de lo sucedido, si bien desconocían el posible paradero de sus restos. Casualidades de la vida (o no), Ricardo Galech, un sobrino de Vicente, se casó con una natural de Elía, y debido a ello, la familia tuvo noticia de que Vicente estaba enterrado en aquel término, extremo que se ha confirmado recientemente.

Finalmente, señalar que la exhumación de Vicente Mainz Landa supone un hito, ya que la identificación de sus restos es el resultado del primer expediente de exhumación incoado por un ayuntamiento (el de Egüés, con fecha de 6 de noviembre de 2014) desde la aprobación la Ley de Memoria Histórica de Navarra.

Descansa en paz, Vicente.

Para más información sobre la exhumación:

Otras fuentes de información:

Una cooperativa de consumo en Vidángoz (1915)

Las cooperativas de consumo nos parecen una novedad, algo que está poco menos que de moda, pero lo cierto es que Vidángoz tuvo una organización de ese tipo hace ya más de un siglo, fue un pueblo pionero en la experiencia y, además, parece que fue todo un éxito. Lo que de momento no he llegado a saber es cuándo y por qué la cooperativa desapareció.

La cooperativa de consumo debió de ser promovida por el que fuera párroco de Vidángoz entre 1913 y 1919 Don Ausencio Jiménez, que hacia 1914 y probablemente influenciado en cierto modo con el inicio de la I Guerra Mundial, impulsó este proyecto para mejorar la vida de sus feligreses. Es de reseñar que en el breve periodo que estuvo Don Ausencio en Vidángoz (realmente 1913-1917, porque pasó la mayor parte de 1918 enfermo en Pamplona y a principios de 1919 cambió de parroquia) dejó huella, ya que siendo él párroco se procedió a reformar la Vicaría (casa parroquial) y se puso en marcha la cooperativa que aquí se trata. Era un cura de marcada ideología carlista en un pueblo que tenía fama de todo lo contrario (aunque hoy en día nos parezca inverosímil) que parece que supo ganarse la confianza de sus parroquianos.

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Este invento impulsado por el cura se llamó Caja Rural Católica Agrícola de Vidángoz, y su objetivo era conseguir productor para sus socios a un mejor precio que el de mercado y, además, que los productos prácticamente llegaran hasta Vidángoz, sin tener que ir a buscarlos a larga distancia. Así, el primer (y de momento único) evento relacionado con la misma que he encontrado fue un concurso para la compra masiva de trigo, 18.200 kg nada más y nada menos, en enero de 1915, siendo Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) su presidente.

Aunque no tenemos más datos sobre la misma, por lo que indican recortes de prensa del verano de 1915, visto el éxito de la cooperativa algunos pueblos del entorno se estaban planteando imitarla. La cooperativa era provechosa para todos sus partícipes pero especialmente beneficiosa para los menos pudientes, que veían algo aliviada su economía.

Por último, un artículo de prensa firmado por un tal Maricalda, da cuenta de que algún comerciante del pueblo se había puesto contra el párroco por fomentar esta sociedad. Nunca llueve a gusto de todos.

Lo mismo que con esta cooperativa, hay otros tantos asuntos desconocidos sobre nuestro pueblo, algunos que ya he encontrado y otros que aún estarán por aparecer, pero todos merecerán unas líneas para no perderse en el olvido.

Los recortes de prensa que mencionan la cooperativa de consumo se pueden consultar a continuación:

Arain

En esta ocasión nos alejamos un poco del pueblo para tratar el topónimo Arain.

Arain es un término que, si lo miramos en un mapa o en una foto aérea orientada al Norte, sería parejo a Zeleia, pero al otro lado del río Biniés. Limita con los términos de Bordería y Arzarena por el Norte, con Astrandía por el Sur, Araingibelea por el Este y Barrazaltua e Ibarrandía por el Oeste.

Cima de Arain desde la borda de Xapatero (www.mendikat.com)

Cima de Arain desde la borda de Xapatero (www.mendikat.com)

Por lo que respecta a su topografía, a su aspecto físico, también es similar a Zeleia, ya que se encuentra en pendiente aunque no parece demasiado apto para el cultivo. En ese sentido, y como veremos posteriormente al estudiar el origen y el significado del topónimo, también tiene cierta similitud con Zeleia.

Arain es atravesado por un camino que llega hasta la borda de Xapatero y desde la que podemos dirigirnos bien a Santa Bárbara o bien hacia Vidángoz dirigiéndonos al Sur hacia la Intxesa. En la margen izquierda del citado camino según subimos hacia la mencionada borda, y tras haber divisado la borda de Calderero aunque sin pasar por ella, podemos encontrar la cabaña de Kostiol, casa que hemos tratado en la sección de oiconimia de este número. De todas las bordas o cabaña señaladas solo quedan las paredes, mejor o peor conservadas según el caso.

En cuanto a la etimología del topónimo, Arain, Mikel Belasko señala en su Diccionario etimológico de los nombres de los montes y ríos de Navarra (Pamiela, 2000) que lo lógico sería vincularlo con la raíz euskérika haran, que significa ‘valle’ y pensar que el habla de Vidángoz hubiera hecho evolucionar el nombre hasta Arain. El problema es que la topografía del lugar no acaba que concordar del todo con ese nombre, aunque también es cierto que Zeleia tampoco tenía pinta de ser un término muy propicio para campo, pese a que su nombre signifique literalmente eso.

La Intxesa (o Ilintxesa), relacionada tal vez con el topónimo Arain (www.mendikat.com)

La Intxesa (o Ilintxesa), relacionada tal vez con el topónimo Arain (www.mendikat.com)

Tal vez haya ocurrido, como tantas veces ocurre con la toponimia, que el nombre que inicialmente servía para denominar a un lugar muy concreto, posteriormente ha pasado a nombrar un término de mayor extensión. Compatible con esta tesis sería el interpretar Arain como compuesto de las partículas ar + gain (“el alto de la piedra”, “el alto de la roca”), en referencia a la Intxesa (Ilintxesa en la toponimia oficial), y que habría perdido la “g” con el uso.

Para terminar, señalar que hay otro topónimo relacionado con Arain denominado Araingibelea y que está junto a él. La razón es que Arain + gibelea no quiere decir otra cosa que “detrás de Arain”. De manera análoga, y ya que no lo cité en su momento, Zelaigibelea (o Zerigiblea) significa “detrás de Zeleia”.

Casa Kostiol

La casa que nos ocupa en esta ocasión es casa Kostiol, sita en el barrio de Iribarnea. Una casa reformada hace pocos años que no nos deja ver cómo era anteriormente, si bien esto tampoco podía  verse antes de la última reforma.

Poco podemos decir, pues, del pasado de esta casa por su actual aspecto exterior. Actualmente su puerta principal da a la calle Ecuador, pero la puerta antigua (que, como en la mayoría de las casas, daba acceso a la cuadra) estaba situada en el callejón que separa casa Kostiol de casa Txantxolit. La puerta, al igual que la mayoría de las puertas originales de las casas, no daba a la calle principal salvo en contados casos. Así, en la propia calle Ecuador prácticamente todas las casas cumplen este patrón: casa Pantxo, casa Ornat, casa Maizena, casa Secretario, casa Santxena… Solo faltan a la regla casa Arbizu y casa Ferniando, y en el caso de esta última puede ser que la casa tuviera su acceso original en el callejón que la separa de casa Ornat, y tal vez con la reforma de 1841 (que se indica en su fachada actual) cambiara y se reubicara la puerta principal de la misma.

Fachada actual de casa Kostiol

Fachada actual de casa Kostiol

Por otra parte, la parte Oeste de la casa, la que da al río, debió de ser en su día un añadido a la casa, que con el tiempo terminó formando parte de la misma. Esta parte de casa Kostiol que hace de embudo en la travesía de Vidángoz fue motivo de controversia cuando se construyó esa carretera, ya que algunos pedían que se eliminase esa parte de la casa en beneficio del bien común, tal y como se había realizado con un casal de casa Santxena o con la desaparecida casa Cosme (casa Pelairea antigua), pero en esta ocasión el dueño de la casa (y alcalde de la villa en aquel momento) y el pueblo no llegaron a un acuerdo en cuanto a la contraprestación por prescindir de ese trozo de casa y ésta se quedó como estaba.

Por lo que al nombre de la casa respecta, casa Kostiol, poco podemos decir al respecto. Por lo que comentaban en la propia casa, la casa debía de tener un nombre euskériko cuyo significado haría referencia a su situación próxima al río, pero no se pudo precisar si tenía algo que ver con Kostiol o era una palabra del todo diferente. Sea como fuere, lo cierto es que desconocemos el origen del nombre Kostiol y, al contrario que en algún otro caso, tampoco tenemos pistas acerca de su significado. Seguramente se deba al apodo que daban a alguno de la casa. Una posibilidad sería que Kostiol estuviera relacionado con el antiguo oficio de costiero, que no era otra cosa que un guarda de montes, si bien no tenemos ninguna base para afirmar que esto tenga sentido. Aparte de esta posibilidad, tal vez Kostiol tenga su origen en una palabra euskérika, pero buscando palabras con grafía similar no aparece ninguna que se empleara cerca de nuestras tierras ni cuyo significado tenga sentido relacionarlo con el nombre que nos ocupa.

En cuanto a la historia de casa Kostiol, fue una casa ganadera al menos desde la segunda mitad de siglo XIX, siendo la sexta casa en número de cabezas de ganado en el catastro de 1883, ranking que encabezaban en aquel momento casa Santxena, casa Rakax y casa Ferniando. Pese a ese poderío ganadero, paradójicamente, a mediados del siglo XX pusieron en marcha junto con los de Hualderna la primera serrería de Vidángoz (la primera si no tenemos en cuenta el aserradero con el que contaba el molino).

El Sagrado Corazón de Jesús, en la fachada de casa Kostiol

El Sagrado Corazón de Jesús, en la fachada de casa Kostiol

Ese potencial, tanto económico como social, que suponía el tener ganado tuvo su influencia en la política familiar de casa Kostiol durante varias generaciones en las que los naturales de la casa eran emparejados con los hijos de casas pudientes en su día: Larrambe, Txestas, Diego, Santxena… Tal vez este potencial también tuviera cierta influencia en el hecho de que casa Kostiol haya sido una de las pocas casas que ha tenido 2 alcaldes en Vidángoz a durante el siglo XX, Ángel Urzainqui Urzainqui y su hijo Robustiano Urzainqui Pérez, si bien en la época en que gobernó el primero el cargo de alcalde rotaba prácticamente cada año.

Es de reseñar también el hecho de que, al menos en las 5 generaciones anteriores a Mª Asun Urzainqui la transmisión se realizó a través de hijos varones de la casa, manteniéndose el apellido Urzainqui al menos desde 1798. Con anterioridad a esa fecha, todavía no lo he podido confirmar, pero en no mucho tiempo terminaré de completar la transmisión de la mayor parte de las casas de Vidángoz hasta el año 1726, con lo cual en muchos casos podremos remontarnos en la historia de cada familia hasta 10 generaciones.

El hecho de heredar la casa el hijo varón o el primogénito es una creencia que tenemos fuertemente arraigada, pero que, al menos en Vidángoz (aunque es de suponer que en el resto de pueblos de nuestro entorno sucediera de forma similar) está tan plagada de excepciones que hace dudar de que fuera una regla en sí. En muchos de los casos que hemos tratado hasta ahora en este apartado se ha podido constatar que tal o cual casa fue heredada en una o en varias generaciones por una hija, en muchos casos habiendo un hijo varón (a veces incluso mayor en edad a la hija) en disposición de heredar. Y también falla bastante la regla de que había de heredar el primogénito, y es que en muchas ocasiones un hijo o hija menor pero a ojos de sus padres más capacitado para hacer perdurar la casa (ése era el objetivo final: que la casa y su hacienda se mantuviera) era el elegido. Eso, o que al hermano mayor se le había conseguido un buen partido y pasaba a otra casa, que a los hijos había que irlos colocando en la medida de lo posible…

Para terminar, y a modo de curiosidad, señalar que casa Kostiol fue la primera casa de Vidángoz en disponer de televisión.

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