Repoblación forestal

Diario de Navarra 16/02/1917

Tendemos a pensar que, en general, en el pasado estaban menos desarrollados en todos los ámbitos y solemos creer que todo lo hemos inventando hace poco.
Uno de los temas que parece moderno o cosa de ecologistas y demás es la repoblación forestal. Y será éste uno de los temas en los que más equivocados estamos, ya que, debido a lo importante de la explotación forestal en nuestros pueblos desde antiguo, ésta estaba sumamente regulada, estando las sanciones por su mal uso y abuso a la orden del día. Del mismo modo, y teniendo en cuenta que nuestros antepasados conocían bastante mejor que nosotros el medio que les rodeaba, sabían que, si bien con tiempo el bosque se regeneraría por sí solo, esta recuperación se podría acelerar mediante la plantación de arbolado.
Un artículo del Diario de Navarra del 16 de febrero de 1917 nos da cuenta de  la intención que tenía el Ayuntamiento de Vidángoz de plantar diversos árboles, en este caso no forestales sino frutales (aunque en el propio artículo se habla de repoblación forestal).
Así, se indica que la Corporación había acordado la plantación de 150 nogales en los montes de alrededor del pueblo, labor que ya estaba realizando personal competente.
Por otra parte, y redundando en esta línea, se indicaba que había intención de continuar con ese ímpetu plantador, y que el Ayuntamiento había solicitado 400 o 500 frutales a Diputación y que confiaban en que serían concedidos sin mayor problema.
No sabemos qué habría sido de todos aquellos nogales y frutales, pero a mí me parece que no han llegado tantos nogales (y menos aún frutales) hasta nuestros días.
Por último, y para dar otra muestra más ilustrativa sobre este tema, señalar  que ya en 1757 una ley navarra (que podéis consultar aquí Ley LIV sobre plantación y conservación de árboles y montes) trataba la plantación de árboles en nuestro territorio y en ella se indica que en Roncal habrán de plantarse ‘robles, ayas, nogales, pinabetes y castaños’, además de dar diversas indicaciones sobre dónde se han de poner los árboles. Una legislación muy avanzada para lo que podríamos esperar de aquel momento.
Las replantaciones y repoblaciones, pues, no son algo que hayamos inventado hace poco.

Redes sociales

Durante el recién pasado otoño este proyecto Bidankozarte ha dado el salto a las redes sociales y ya está presente tanto en Facebook como en Twitter.
Con este paso se pretende conseguir mayor difusión por una parte y, por otra, facilitar la comunicación con los seguidores de Bidankozarte.
Como quiera que generalmente las publicaciones en estos medios son más breves, se va a ir dando cabida a una serie de informaciones de temáticas diversas que tal vez no tendrían cabida en esta revistica Bidankozarte.
Y de igual modo, algunas de las entradas publicadas serán incluidas en estos boletines, aunque no necesariamente encajen en los apartados habituales. Este número será un buen ejemplo de ello.
A ver qué os parece y animaros a seguirnos en Facebook y Twitter.

Santa Bárbara

Santa Bárbara, en el retablo principal de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Vidángoz

Santa Bárbara es una de las pocas santas venerada tradicionalmente y es, junto con Santa Ana, la única con representación en los retablos de la iglesia parroquial de Vidángoz (Santa Bárbara es la figura que queda justo encima de la de San Pedro).
Por otra parte, también es la única santa que da nombre a un término cercano a Vidángoz por el norte (aunque no esté en el mismo). Antiguamente, cuando aún existía supuestamente la ermita sobre el monte homónimo y en el actual término municipal de Urzainqui, probablemente subirían desde Vidángoz en romería, quién sabe. De hecho, salvo en Isaba (a juzgar por lo que señalaba el antiguo párroco Juan Antonio Induráin Anaut en su libro «Referentes de vida cristiana: Santos con presencia en el valle de Roncal«), Santa Bárbara está presente de una manera u otra en todas las parroquias de nuestro valle, lo que pone de relieve lo generalizado de su veneración.

El monte Santa Bárbara, donde en su día se encontraría la ermita [Foto: Itziar Lazurtegi en www.mendikat.net]


Sea como fuere, además de la del retablo, tenemos otra pequeña figura realizada por el escultor bidankoztar Justino Navarro Aizagar (cuya azarosa vida se repasó en parte en una entrada anterior de este blog), probablemente en la década de 1960. En una de las fotos puede observarse su firma en aquella época (fue evolucionando con el tiempo), con sus iniciales J. N. A.

De este escultor paisano nuestro, de momento solo he encontrado unas pocas figuras en Vidángoz (un cristo en la iglesia y unas pocas figuras en casa Juanko y en casa Peñeta), pero seguro que hay más. Quien conozca alguna otra, por favor, que me lo haga saber (bidankozarte@yahoo.es).
Gracias!!!

Graziana Belza en un cómic

Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean (Sua Edizioak, 2010)

Hace ya algún tiempo que tomé prestados en una biblioteca varios libros de una colección cuya protagonista es la joven Mari Ttipia, que en sus aventuras recorre diversos lugares de Euskal Herria. El primer libro que cogimos fue el que tiene lugar en el puente colgante de Holtzarte (Mari Ttipia Holtzarteko zubian), por aquello de que algún día habíamos de acercarnos desde Vidángoz a aquel curioso paraje al otro lado de los Pirineos.

Sea como fuere, a mis hijos les gustó el libro y en nuestra siguiente visita a la biblioteca eligieron el que transcurre en la cueva de Zugarramurdi (Mari Ttipia Zugarramurdiko akelarrean). Y en este libro es donde con sorpresa, encontré que, entre las brujas famosas que acudían al akelarre (Graziana Barrenetxea de Zugarramurdi, Endregoto de Viana…), aparece Graziana Beltza, nuestra Graziana, aquella que fue acusada de brujería en Vidángoz en 1560 y cuyo proceso analicé más a detalle y di a conocer en una charla en el año 2012.

La bruja Graziana Belza, según aparece en el libro.

Pues bien, ahora, por medio de este libro dirigido al público infantil, nuestra bruja (aquella de la que hay referencias históricas, se entiende) será un poco más conocida. Junto a estas líneas, la imagen que de Graziana Belza nos da la mencionada publicación, que, si bien es fantasiosa y no guarda relación con lo sucedido con nuestra bruja, sí que merece ser reseñado por el pequeño homenaje que hace a aquella sorgina o belagile bidankoztar que fue injustamente juzgada, torturada y condenada en su tiempo pese a no confesar ni demostrarse su culpa.

El libro, escrito por Mikel Tellagorri e ilustrado por J. Ignacio Treku, está publicado en euskara por Sua Edizioak. Aunque en su página web ya no está disponible, si os interesa podéis adquirirlo en la página web de Elkar.

De Vidángoz a los «siete mares»

Artículo del Diario de Navarra del 11/11/2016.

El pasado viernes día 11 de noviembre el Diario de Navarra publicaba en su última página el artículo ‘Palos navarros para el Santa Eulàlia‘.
En él, pese a lo que se pueda pensar por el titular, se indicaba, en resumidas cuentas, que esa embarcación iba a ser restaurada a cargo de un arquitecto navarro.
El caso es que me trajo a la cabeza una historia con similares ingredientes pero con Vidángoz de por medio. Y es que en la década de 1940 y con motivo de una restauración del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (ni más ni menos) se llevó para sus nuevos mástiles al menos un árbol de los montes de Vidángoz (tal vez todos los que se necesitaban).
La foto, datada en 1948 y proporcionada por Iñako Zia, nieto de Julián San Martín, molinero de Vidángoz durante varios años en las décadas de 1930 y 1940 (cuarto por la derecha en la imagen), es digna de ver.

1948 – Un árbol de Vidángoz servirá para reemplazar uno de los mástiles del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (Fuente: Iñako Zia San Martín).

Por otra parte, esto sirve para mostrar que hasta hace no muchas décadas el monte, los árboles, se cuidaban mucho, llegando incluso al punto de orientar el crecimiento de determinados árboles en función del uso que habían de tener en un futuro. Si bien este extremo no está apenas estudiado en Vidángoz, se conoce que en otros lugares, por ejemplo en Sakana, que algunos árboles eran curvados o se les dejaba tal o cual rama para, en un futuro, aprovechar esa forma en la construcción de embarcaciones que se realizaba, en aquel caso, en los puertos gipuzkoanos. No estaban, pues, todos los árboles destinados a ser leña, material de construcción o a ser ensamblados en una almadía para su venta aguas abajo, sino que sus usos eran diversos y se aprovechaban las características específicas de cada tipo de madera. Así lo explicaba Mariano Mendigacha en una de las cartas que envió a Resurrección María Azkue en 1903 y a la que ya se hizo referencia en esta publicación hace algún tiempo (1ª parte y 2ª parte).
Para terminar, e imitando a un anuncio de electrodomésticos reciente, los que aparecen en la foto junto al árbol caído podrían decir aquello de que el buque-escuela ‘tiene un poquico de mi’.

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