La maldición de los Ferniando

Una persona ahogándose.

Una persona ahogándose.

Acababa de empezar septiembre del año 1810 y, tal vez debido a la Guerra de Independencia (no parecen fechas ni para estar los pastores en las Bardenas ni para bajar almadías), el cabeza de familia de casa Ferniando, Pedro Antonio Urzainqui Sanz, andaba por la Ribera. Por algún motivo que desconocemos todavía, terminó ahogándose en el Ebro y su cuerpo fue recuperado en jurisdicción de Cadreita. Algo de sospecha debió de haber en torno a este asunto, ya que el fiscal llevó a juicio por esta muerte a los también bidankoztarras Joachín Joseph Urzainqui Martín [Etxestasena] y Basilio Larrambe Monzón [Larranbe], siendo todos de entre 30 y 36 años. Desconozco cómo terminó el pleito, que puede consultarse en el Archivo General de Navarra (proceso 172258).

Décadas después, en 1887, y cuando ese ahogamiento ya estaría prácticamente olvidado en casa Ferniando, un biznieto de Antonio Urzainqui llamado Domingo Urzainqui Recari y que contaba tan solo 8 años, fallecía ahogado ‘en un pozo junto a la huerta de Eusebio Pérez [Diego] en Landeta’. En este caso también se debieron de instruir diligencias para esclarecer la muerte, pero no he encontrado documentación al respecto.

Visto lo visto, es de suponer que los de Ferniando no querrían ver el agua ni de lejos…

Casa Ferniando

Casa Ferniando, en la calle Ecuador de Vidángoz (antiguo barrio de Iribarnea)

Casa Ferniando, en la calle Ecuador de Vidángoz (antiguo barrio de Iribarnea)

La casa del barrio de Iribarnea que estudiaremos en esta ocasión es la denominada casa Ferniando.

Lo primero que nos llamará la atención de esta casa es su propio nombre, que suponemos que proviene de algún Fernando pero que, tal vez por cómo él mismo lo pronunciaría, se convirtió en Ferniando (o Ferñando). Pero, ¿a qué Fernando nos referimos y cuándo vivió?

Pues la respuesta es Juan Fernando Urzainqui Salvoch, nacido en esta casa en 1808 y fallecido en 1876, y cabeza de familia desde que se casó en diciembre de 1843. Esto quiere decir que la posible  reforma o reconstrucción de la casa que la fachada data en 1841 la habrían realizado su madre y su padrastro (su padre, como podéis ver más adelante, falleció cuando Fernando tenía apenas 2 años). Pero antes de entrar en este capítulo, vamos a hilar la genealogía de la casa desde los últimos Ferniando: Felipa y Don Manuel.

Javiera Hualde [Navarro / Ferniando] y Gorgonio Urzainqui [Ferniando], último matrimonio que habitó casa Ferniando.

Javiera Hualde [Navarro / Ferniando] y Gorgonio Urzainqui [Ferniando], último matrimonio que habitó casa Ferniando.

Estos hermanos Urzainqui Hualde eran hijos de Gorgonio Urzainqui Recari [Ferniando] y Javiera Hualde Mainz [Navarro / Ferniando] y nietos de Martín Urzainqui Gárate [Ferniando] y Felipa Recari Glaría [Maistozarra de Burgui / Ferniando], siendo este abuelo paterno hijo del Fernando Urzainqui que da nombre a la casa. Así pues, ya hemos unido a quien da el nombre a la casa y a los últimos Ferniandos que conocimos.

De Fernando hacia atrás, la historia familiar se complica un poco más. Como indicaba, la madre de Fernando, Catalina Fermina Salboch Glaría [Salbotx / Ferniando] enviudó cuando éste tenía apenas dos años, en 1810. No había mejor momento para perder a su marido: con tres hijos de entre 10 y 2 años, con el suegro de casi 60 años en casa, en plena Guerra de Independencia (1808-1813) y en un pueblo que todavía se andaba recuperando de la reciente Guerra de la Convención (1793-1795). Así que, cuando se pudo, en 1816, volvió a casarse, con el también viudo Josef Ramón Ustés Erlanz [Burgui / Lixalte / Ferniando], quien pasó a vivir a casa Ferniando con la única hija que le quedaba de su primer matrimonio y que posteriormente heredaría casa Lixalte. La nueva pareja no tuvo descendencia.

Escudo del valle de Roncal en la fachada de casa Ferniando de Vidángoz.

Escudo del valle de Roncal en la fachada de casa Ferniando de Vidángoz.

Así que parece que a este matrimonio corresponde la reforma que dio lugar a la casa Ferniando que conocemos, que cambió la puerta principal del callejón que da a casa Ornat a la actual calle Ecuador, y que se realizó en 1841 como indica la actual fachada, en la que consta el único escudo del valle de Roncal en su forma actual que hay en una casa de Vidángoz. Probablemente también en esta época comenzaría el esplendor de la casa como ganaderos que les hizo ser de las casas principales del pueblo hasta mediados del siglo XX.

Y lo que ya no podemos asegurar es cómo fue la transmisión de la casa desde los abuelos de Fernando Urzainqui hacia atrás, no sabemos si llegaron ellos ‘de herederos’ a la casa o tal vez alguna generación anterior, pero lo que está claro es que entre 1726 y 1810 se interrumpió la transmisión familiar de la misma, ya que no hay relación de parentesco entre los dueños en el apeo de 1726 (seguramente Domingo Portaz, que parece que no dejó descendencia en Vidángoz) y los abuelos de Fernando (Juan Ángelo Urzainqui Bronte y Juana Theresa Sanz Hualde).

Pues hasta aquí ha llegado la historia de casa Ferniando, familia que, como cualquier otra, no siempre lo tuvo fácil y que, como hemos visto, también tuvo que superar épocas difíciles para poder salir adelante.

Un Urzainqui yanqui

El apellido Urzainqui está íntimamente ligado a la emigración, tal vez por su abundancia en nuestro pueblo, o tal vez no, a saber… El caso es que siguiendo la tendencia habitual, la mayoría de ellos tuvieron como destino Argentina.

Así, tenemos Urzainquis que cruzaron el charco en las casas de Lengorna, Arguedas, Hualderna, Pantxo, Ferniando y Xoko, y seguro que habrá alguno más del que no tengo noticia.

Pastores vascos en E.E.U.U., oficio al que probablemente se dedicaría Simón Urzainqui en un principio.

Pastores vascos en E.E.U.U., oficio al que probablemente se dedicaría Simón Urzainqui en un principio.

El caso es que pensaba yo que toda la emigración desde Vidángoz había tenido por destino Argentina, pues nunca había oído ni encontrado referencias a bidankoztarras emigrados a otro sitio… y, mira por dónde, me pusieron sobre la pista de un Urzainqui  (tal vez dos) de casa Arguedas emigrados a E.E.U.U.

Consciente de lo complicado del asunto (buscar datos de algún Urzainqui en E.E.U.U. y que de la casualidad de que sea o descienda de Vidángoz), hice un primer intento somero sin demasiadas esperanzas… y ¡premio! (y ¡sorpresa!). Encontré a Simón Urzainqui Jauregui, nacido en casa Xoko de Vidángoz en 1882, que abandonó el pueblo hacia 1902 (tal vez fue a la mili o quizás emigró para evitarla) y que reaparece en 1925 como soltero y operario (de industria) casándose en Los Ángeles con la modista Ignacia Arce Hernandes (nacida en México). Y vuelve a aparecer en 1941 al volverse a casar con la también viuda y empleada de industria Juana Gonzales Rosas, natural de México al igual que su primera esposa, constando Simón aquí como carnicero.

Así que, visto lo visto, miedo me da que esto que he encontrado sin rascar demasiado no sea más que la punta del iceberg…

La isla de Ellis, con la estatua de la libertad en segundo plano, era el punto de entrada a los E.E.U.U.

La isla de Ellis, con la estatua de la libertad en segundo plano, era el punto de entrada a los E.E.U.U.

PD: Con posterioridad a la redacción original de este artículo he encontrado referencias a uno de los dos de casa Arguedas que podrían haber emigrado (Jesusa Urzainqui Arguedas, que en 1922 residía en el 1077 de Post street, San Francisco (California), local que actualmente ocupan una tienda de material relacionado con la marihuana y un modesto hotel), y a una sobrina de ésta, también de casa Arguedas (Leonarda Urzainqui Urzainqui), quien parece que, tras enviudar poco después de haberse casado, fue a buscar su futuro a E.E.U.U., donde indicaba como contacto en el destino a su tía Jesusa. Por desgracia, parece ser que no le dejaron desembarcar en el país norteamericano, ni a ella ni a su prima de Igal Francisca Urzainqui, pero desconozco tanto la razón exacta (tal vez por no tener el dinero mínimo exigido, 50 $, cifra que sí alcanzaban entre las dos primas) o si tras tenerlas retenidas en la Isla de Ellis (al lado de la isla en la que se encuentra la Estatua de la Libertad y punto por el que se registraba la entrada al país), habrían conseguido solucionar el problema y conseguido finalmente entrar en el país.

Apellidos bidankoztarras: Urzainqui

Esta vez vamos a conocer la historia del apellido Urzainqui en Vidángoz, un apellido que no es el más habitual en los últimos tres siglos de txiripa, y es que solo es superado por el apellido Sanz y por muy poco.

Así es que, siendo un apellido tan frecuente, os podéis imaginar que da un poco de pereza adentrarse en el berenjenal que supone estudiar un apellido tan extendido… pero algún día había que hacerlo, así que vamos a empezar por el principio.

José Mariano Urzainqui Urzainqui [Txestas] fue secretario del Ayuntamiento de Vidángoz durante 10 años a finales del Siglo XIX.

José Mariano Urzainqui Urzainqui [Txestas] fue secretario del Ayuntamiento de Vidángoz durante 10 años a finales del Siglo XIX.

¿Cuándo está documentado el primer Urzainqui en Vidángoz? Pues, hasta donde yo he indagado, parece que el primero en llevar ese apellido en Vidángoz lo encontramos en 1515 (y en 1501 no constaba), donde aparece un tal Blasco Urzaynquy, seguramente venido de Urzainqui (y es que inicialmente ese era el significado de este apellido, que hacía referencia a alguien natural del pueblo de Urzainqui que había salido de él para establecerse en otro sitio, en este caso en Vidángoz). Y es que en aquella época los apellidos todavía no se transmitían como hoy en todos los casos, digamos que estaban en proceso de fijación. Desde allí hasta un siglo más tarde, prácticamente, no he encontrado más Urzainquis (principalmente porque no hay apenas listados donde hacerlo).

Ya en 1605 aparece un Pedro Urzainqui en un proceso judicial de los Tribunales Reales de Navarra, donde consta entre los que han denunciado a otro vecino por injurias. Este mismo Urzainqui es quien vuelve a aparecer en unos documentos sobre rentas de 1612-1613, lo que hoy en día vendría a ser una especie de catastro. Y de aquí en adelante es donde comienza el boom de los Urzainqui, ya que apenas dos décadas después, en otro documento estadístico de 1634, ya hay cuatro Urzainquis entre los 85 vecinos o cabezas de familia de Vidángoz (no sabemos si todos son descendientes de aquel Pedro), tres en el barrio de Iriartea y uno en el de Iribarnea, aunque no podamos llegar a saber qué casa ocupaban. El número que se mantiene en los Apeos de población de 1645-1646, cuando uno de aquellos cuatro ha llegado a alcalde (Juan Urzainqui). En el Apeo de Población de 1677 ya son cinco los vecinos con este apellido, y uno de ellos tiene la circunstancia de ser pobre mendigante.

Casa Pantxo, probablemente sede de la saga más longeva de Urzainquis.

Casa Pantxo, probablemente sede de la saga más longeva de Urzainquis.

Ya en el siglo XVIII se mantiene la tendencia y el apellido sigue extendiéndose y llega a su máximo en el Apeo del año 1726, cuando en nueve casas el cabeza de familia (tres mujeres y seis hombres) lleva por primer apellido Urzainqui, siendo dos de las mujeres pobres de solemnidad, circunstancia tristemente frecuente en viudas y mozas (solteras).

No disponemos de más listados nominales hasta el siglo XIX, pero entonces, tanto en la matrícula parroquial de 1810 como en el listado de propietarios de 1816 hay ocho vecinos apellidados Urzainqui, cifra que con ligeros altibajos se mantendrá hasta nuestros días (9 en el catastro de 1847, 8 en el de 1883, 7 en el de 1898, 8 en el de 1916 y 7 en la matrícula parroquial de 1942).

Así pues, es fácil suponer que no habrá muchas casas en las que no habrá habido Urzainquis (y menos aún si tenemos en cuenta a las esposas, que no aparecen en los listados de vecinos por constar el nombre del marido como cabeza de familia). Así, por barrios, tenemos que en el barrio de Iriburua ha habido Urzainquis en las casas de Diego, Cosme, Laskorna, Lengorna y Arguedas; en el barrio de Iriartea en las casas de La Santa, Artutx (actual Pelairea), Algarra, Navarro y Hualderna; En Iribarnea, en casa de Xereno, Anarna, Kostiol, Pantxo, Ferniando, Ornat, Secretario, Arotx (actual Arbizu), Santxena, Maisterra, Rakax, Xapatero, Txestas, Landa y Llabari; Y en Egullorre, en casa de Malkorna, Xoko, Paxapan, Santos (actual Mailusa), Anxelmo (actual Calderero), Vicaría, Zinpintarna y Arriola.

En resumen, el apellido ha pasado por al menos 33 casas de las poco más de 70 que históricamente ha venido teniendo Vidángoz, casi la mitad.

Como dato curioso, señalar que hay varias casas en las que el apellido Urzainqui se ha mantenido durante muchas generaciones, como las casas Lengorna, Kostiol, Pantxo o Ferniando.

Así que podemos atrevernos a decir que todos seremos Urzainqui en cierto grado…

El legado musical de Mariano Mendigacha

Quien no conozca mucho de Mariano Mendigacha, quien solo haya leído lo que en estos boletines he ido dando a conocer sobre su figura, tal vez todavía no se haga una idea de todo lo que nos legó.

Copla de tono histórico (sobre la Guerra de Independencia).

Copla de tono histórico (sobre la Guerra de Independencia).

Además de lo que le solicitaban propiamente los estudiosos del euskera que lo tuvieron por colaborador, traducciones de este o aquel texto, cómo se conjugaba en el uskara de Vidángoz tal o cual forma verbal o qué vocablo se empleaba en nuestro pueblo para denominar un objeto determinado, tenemos la suerte de que Mariano llegó a viejo con buena cabeza y que a Resurrección María de Azkue se le ocurrió pedirle que le contara en uskara los quehaceres cotidianos y las costumbres que había en Vidángoz, con lo que, además de salvaguardar nuestra ancestral forma de hablar, también dio testimonio de diversas cuestiones de tipo folklórico que no han llegado a nuestros días y que, de otra forma, no habríamos conocido.

Copla amorosa

Copla amorosa

Una de estas cuestiones es la música, canciones que se cantaban en el Vidángoz de hace más de un siglo.  Seguramente no sea éste el aspecto más conocido del legado de Mendigacha, pero no habrá muchos pueblos que puedan reproducir ocho canciones tal y como sonaban hace más de cien años… y muchos menos si se tiene en cuenta que, como señalaba el propio Mariano, en nuestra tierra ‘se avergonzaban de cantar canción que no fuese jota’. Y digo que se podrían reproducir tal cual porque nos han llegado no solo las letras de las canciones, sino también las partituras de sus melodías (producidas por Estanislao Osés, secretario de Vidángoz en el momento en que recopiló estas canciones y que se casó con la bidankoztar Florentina Aizagar Goyena [Matías/Aizagar]).

Así, aunque no son muchas canciones, hay un poco de todo: melodías populares o de ronda (Gaiaren gai ona, Irurean dantza o Urzainkirik), humorísticas (Goazen, goazen kementik o Tun tun), canciones de iglesia (Ots, aingurieki!) e incluso nanas (Botto ninak o Moto nina).

Además de estas canciones, Mariano también nos dejó casi cuarenta coplas que suponemos que se cantarían con tono de jota, y cuya temática es muy diversa.

Podéis consultar en la sección que he abierto en el blog a tal efecto tanto las canciones con sus partituras y letras («Particularidades del dialecto roncalés» y «Nafar aire zaharretan») como las coplas («Particularidades del dialecto roncalés» / Azkue Bibliotekako Artxiboa) y traducciones de ambas.

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