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50 años de televisión en Vidángoz

Recorte del Diario de Navarra de 14/06/1966

Recorte del Diario de Navarra de 14/06/1966 firmado por El pastor roncalés

Parece que lleva toda la vida con nosotros y va a ser que no. De hecho, este año se cumple medio siglo de la llegada de la caja tonta a nuestro pueblo y al valle en general.

Era la novedad más interesante con la que se había encontrado un pastor bardenero de Garde al volver al Valle en la primavera de 1966. Una buena noticia con un pero, ya que la imagen no llegaba a Garde y a Vidángoz llegaba mal la señal (vamos, lo habitual). Es lo que tiene ser una de las alforjas del Valle…
 
 
 
 

20 años de la muerte de Don Nicolás (19/02/1996)

El 19 de febrero de 1996, hace 20 inviernos, falleció Don Nicolás, último párroco residente en nuestro pueblo. Nicolás Iribarren Tainta era natural de Güesa, valle del Salazar, a 10 kilómetros de Vidángoz, y, aunque falleció relativamente joven, con 63 años, pasó casi cuatro décadas al frente de nuestra parroquia de San Pedro Apóstol, los últimos de los cuales, además, también se hizo cargo de la parroquia de Igal.

Un joven Don Nicolás llegó a Vidángoz.

Durante esos largos 40 años Don Nicolás desarrollo principalmente su labor cura-párroco, desempeño por el que es comúnmente conocido y único ámbito en el que algunos le recordarán. Así, se encargaba de todo lo relativo a la administración parroquial, la celebración de los oficios y administración de sacramentos. De hecho, prácticamente las últimas bodas religiosas en Vidángoz fueron oficiadas por él.

Pero Don Nicolás realizó otra labor de investigación que, seguramente, será desconocida para muchos y que, precisamente por eso, no le ha sido reconocida como es debido. Sirva este artículo y el espacio que a su difusión habilitaré en el blog de Bidankozarte para poner en valor todo ese trabajo cuyos ámbitos principales trataré de explicar en los próximos párrafos.

Supongo que Don Nicolás habría empezado esto sin saber hasta dónde iba a llegar. Así, lo primero que habría hecho sería confeccionar índices de las partidas anotadas en los libros sacramentales de la parroquia de Vidángoz. Estos libros, en los que se anotan los bautizos, confirmaciones, bodas y defunciones, conservan en Vidángoz registros desde 1701-1702, no tenían índices, con lo que buscar cualquier registro en ellos era trabajo de chinos. Don Nicolás realizó y mecanografió dichos índices, pero se ve que al hacerlo se dio cuenta de que las partidas contenían multitud de detalles “reseñables” (cónyuges forasteros en las bodas, cónyuges casados en más de una ocasión, motivos de muerte atípicos…), que empezó a recoger en diversos documentos.

Cantando misa el la iglesia de San Pedro Apóstol de Vidángoz.

Desconozco si ya tendría interés por la genealogía con anterioridad pero, si no, está claro que esa labor de extracción de información de los libros sacramentales despertó su curiosidad. Ahondando en ese trabajo, procedió a realizar el denominado Libro de genealogías, donde quedaba constancia de los matrimonios oficiados en Vidángoz y la descendencia de los mismos, así como los años del enlace y de los nacimientos, y una serie de 1771 fichas personales en las que daba cuenta de los datos disponibles de cada bidankoztar (bautismo, confirmación, matrimonio y defunción).

Sin restar valor a su trabajo, a la hora de usar esos documentos hay que tener en cuenta que tienen lagunas: por un lado, en el Libro de genealogías no constan las parejas que, aunque se casaron en otro pueblo, vivieron y tuvieron hijos en Vidángoz, con lo que faltaría un número considerable de familias. Por otro lado, en lo que respecta a las fichas (algunas de las cuales, además, corresponden a cónyuges forasteros, esto es, no nacidos en Vidángoz) no se corresponden con los poco más de 3000 bautizados en Vidángoz desde 1702, y es que faltan prácticamente la mitad de ellos por diversas circunstancias (se casaron a otro pueblo, emigraron…).

Fue el último morador de la Vicaría o Casa Vicarial.

Profundizando en el devenir de cada casa de Vidángoz, también realizó un inmenso trabajo al reagrupar por casas los datos recogidos en los libros de matrículas parroquiales desde 1861-1862, que venían a ser una especie de censo de almas que se hacía anual o bianualmente y que separaba a las personas enumeradas por familias, lo que en la mayoría de casos se correspondía con casas, si bien no se indicaba qué casa era. 91 listados de unas 350-400 personas en la mayoría de los casos y en descenso pronunciado en las últimas, que Don Nicolás plasmó en una especie de índice que nos permite seguir el rastro de las familias que habitaron la mayoría de casas hasta hace siglo y medio. En este caso también hay algunas lagunas, particularmente en las casas que no se han transmitido familiarmente en ese periodo (casas a las que una pareja fueron de herederos, por ejemplo) o casas que han pasado algunos años vacías.

Gran investigador de Vidángoz.

Como colofón a este trabajo, empezó a realizar los árboles genealógicos de los cabeza de familia que iban quedando en el pueblo en la década de 1970, si bien, siguiendo el recorrido de la llega, sólo llegó desde casa Gaiarre hasta casa Juanko.

Pero su quehacer no terminó con eso. Aparte de esta inmensa labor en lo que a la genealogía se refiere, Don Nicolás trató de realizar una serie de fichas e imágenes relativas a varias profesiones o colectivos: secretarios, maestros, médicos, cirujanos-practicantes, matronas, párrocos, sacristanes, alguaciles, molineros, herreros-veterinarios, carabineros… Listas más o menos completas, más o menos detalladas, que obedecen a anotaciones de los libros sacramentales que hacen mención a las profesiones mencionadas.

Mención aparte merecen las fichas realizadas sobre los religiosos y religiosas originarios de Vidángoz, de quienes recoge los datos que sobre los mismos constan en los libros sacramentales de la parroquia hasta que dejan de aparecer en las matrículas parroquiales, lo que indicaría que ya habían partido hacia el convento, seminario o el destino que les correspondiera. En algunos casos, se indican también algunas notas relativas a sus vidas.

Colaborador periodístico bajo el sobrenombre de Botín.

Hasta aquí podría decirse que la labor realizada por Don Nicolás se reduciría al estudio detallado de los libros parroquiales, poco menos que una tesis doctoral sobre los mismos, pero no se quedó en eso. También intentó recopilar fotos de las diferentes personalidades habidas en Vidángoz, tanto de las profesiones anteriormente mencionadas como de los religiosos. En este sentido, en el de los religiosos, amplió su labor a los valles de Roncal y Salazar, en lo que debió de ser una colección fotográfica bastante completa que, por desgracia, actualmente está bastante mutilada.

Para terminar, también realizó una labor digamos periodística, colaborando con el Diario de Navarra entre los años 1979 y 1993, donde bajo el sobrenombre Botín lo mismo ejercía de corresponsal en Vidángoz que hablaba sobre las ermitas o personajes históricos de Vidángoz o redactaba necrológicas sobre religiosos conocidos suyos y que acababan de fallecer. Con anterioridad a esto, entre 1968 y 1970, también publicó varios artículos en la revista religiosa La Verdad.

Además de todo lo anterior, y para ir terminando, también fue el organizador de aquel primer “Uskararen Eguna” que se celebró en Vidángoz en 1975, una fiesta en la que se rindió por primera vez homenaje a Mariano Mendigacha y a Prudencio Hualde, y que sirvió de germen para la colocación de la placa en homenaje a éste último que se colocó en casa Rakax con motivo del Día del Valle de Roncal de 1979 celebrado en Vidángoz y que coincidía con el centenario de la muerte de Prudencio.

Promovió homenajes a los euskaltzales bidankoztarras Mariano Mendigacha y Prudencio Hualde.

En definitiva, que Don Nicolás realizó una labor notable para nuestro pueblo y que, aunque sea 20 años después de su muerte, merece la pena que se le reconozca y agradezca.

Por mi parte, en lo que respecta a su labor genealógica, ya hace unos años que me planteé la labor de rellenar las lagunas que dejó Don Nicolás, pero después de plantearme el cómo realizar la labor, decidí empezar prácticamente de cero ese trabajo y hacerlo de manera exhaustiva y sistematizada, de modo que quedara el menor número posible de lagunas de información. El proyecto, que después de seis años a mayor o menor velocidad, ya está en su fase final, permitirá relacionar a más de 5000 personas que han vivido en Vidángoz (y que han dejado “rastro” documental) en algún momento entre 1700 y 1960 o 1970 (de aquí en adelante es más difícil seguir la pista porque tanto los nacimientos como los matrimonios y muchas de las defunciones tenían lugar fuera de Vidángoz).

Una vez esté montado este árbol genealógico gigante en el que muchos podréis encontraros, el objetivo es intentar seguir la línea de transmisión de cada una de las casas apoyándome tanto en las matrículas parroquiales como en los apeos de población, e ir rellenando de información complementaria de que disponga (recortes de prensa, documentación notarial, referencias a su profesión u otras encontradas en la documentación, etc…). De este modo, podremos seguir el rastro de muchas de las familias durante 10 generaciones en muchos casos. Un trabajo que podría alargarse todo lo que uno quiera, pero que llegue hasta el punto que llegue estará bien.

Pero bueno, esto será la siguiente fase, una que llevará todavía más tiempo. De momento hay 2000 personas relacionadas, y todavía solo constan los matrimonios registrados hasta 1775 y sus descendientes, nacidos hasta principios del siglo XIX.

Para terminar, y como indicaba al principio de este artículo, a partir del 19 de febrero de 2016 (cuando se cumplan 20 años de la muerte de Don Nicolás) estará disponible en el blog de Bidankozarte un apartado destinado a dar difusión a ese legado que nos dejó este último párroco residente en Vidángoz.

Gracias, Don Nicolás.

La edad de oro del hongo (1965)

Diario de Navarra de 23/10/1965

El otoño, la época en la que nos adentraremos en breve, es temporada de hongos y setas. Lo que hoy tenemos por una mera afición de mayor o menos importancia dependiendo de lo que cada uno sepa o le guste, hubo un tiempo en que era una importante ayuda a las economías de las familias bidankoztarras, muchas de las cuales se volcaban en la recogida de hongos. En alguna casa, incluso, comentaban que el primer vehículo que compraron fue gracias al dinero obtenido con los robellones.

Tratantes venidos de Cataluña compraban un hongo que crecía mucho en nuestra tierra, por estar ésta poblada de pinares, y que era muy apreciado en sus mesas: el robellón o níscalo (Lactarius deliciosus). En algunas casas se encargaban de la recogida y selección del género, como puede verse en la foto que acompaña a esta noticia.

El artículo y la foto proceden del Diario de Navarra del 23 de octubre de 1965, justo hace medio siglo. Debió de ser un buen año que dio para más de medio millón de pesetas en hongos, un buen pellizco en aquellos años.

Ha llovido desde entonces… ¡Y también han salido muchos hongos! A ver este año…

El robellón, objeto de deseo.

Un verano «de locos» (1915)

Mujer mirando a la tormenta mientras ara

Mujer mirando a la tormenta mientras ara

A veces el rebuscar en la hemeroteca en busca de una noticia que haya sucedido hace justo 25, 50, 75 o 100 años no resulta tarea fácil, o, aunque se encuentre, a veces no resulta lo suficientemente interesante como para dedicarle unas líneas… Pero este no es el caso, ya que, a falta de una noticia extraordinaria, hay al menos dos.

Como pudimos ver en la sección de hemeroteca del anterior número de Bidankozarte, el final de la primavera trajo una gran tormenta que, además de cuantiosos daños materiales, terminó con la vida de Manuela Glaría (Aristu).

Pues bien, cuando el vecindario estaba tratando de superar el trágico acontecimiento, apenas un mes después, el pueblo sufrió otra sacudida extraordinaria. Era el mediodía del 13 de julio y, mientras en Ernaz, en la Piedra de San Martín, los roncaleses estarían renovando El Tributo de las Tres Vacas, unos nubarrones negros comenzaban a oscurecer el cielo bidankoztar.

La vecina Manuela Jimeno Mendigacha (Jimeno) de Vidángoz se encontraba arando una finca familiar en el término de Odieta con dos mulas. La tormenta comenzó a romper y empezaron a caer los primeros rayos.

Recorte del Diario de Navarra del 15/07/1915

Recorte del Diario de Navarra del 15/07/1915

La situación del paraje de Odieta, y el hecho de que el arado fuera metálico dieron lugar a una desgraciada combinación, y un rayo alcanzó de lleno el apero y, por extensión, atravesó a quien lo guiaba, esto es, a la pobre Manuela.

Si el suceso es macabro de por sí, no es menos dramática la situación que quedó en casa Jimeno: 6 huérfanos con edades comprendidas entre los 2 y los 15 años, el viudo Agustín Salvoch Urzainqui (Zinpintarna) y, además, el padre de ella, José Jimeno Pérez (Jimeno), al que cuidaban en la casa.

La noticia que da cuenta de ello puede consultarse tanto en el Diario de Navarra como en El Pensamiento Navarro (con menos detalle) del 15 de julio de 1915.

Recorte del Diario de Navarra del 25/07/1915

Recorte del Diario de Navarra del 25/07/1915

Y, apenas 10 días después, otro suceso fuera de lo habitual tuvo lugar en nuestro pueblo. Se rumoreaba de andaba por estos lares una demente que se había escapado del manicomio de Pamplona. Esto quiere decir que había andado por esos montes más de 60 kilómetros por muy recta que hubiera querido venir…

El Gobierno Civil había avisado a diversos municipios al respecto, y el alcalde puso a sus agentes de la autoridad a buscarla, pues había noticias de que andaba por aquí. Finalmente, José Urzainqui Machín (Xoko),  guarda municipal, fue quien dio con la fugada, probablemente cerca de Zeleia (3 kilómetros al norte del pueblo).

Esta segunda noticia se ha encontrado en el Diario de Navarra del 25 de julio de 1915, donde, para rematar los sucesos atípicos, se indicaba que también había aparecido un perro rabioso en el pueblo, de procedencia desconocida, que habían tenido que matar.

En resumen, que aquel mes de julio de 1915 fue un mes de locos.

Una cooperativa de consumo en Vidángoz (1915)

Las cooperativas de consumo nos parecen una novedad, algo que está poco menos que de moda, pero lo cierto es que Vidángoz tuvo una organización de ese tipo hace ya más de un siglo, fue un pueblo pionero en la experiencia y, además, parece que fue todo un éxito. Lo que de momento no he llegado a saber es cuándo y por qué la cooperativa desapareció.

La cooperativa de consumo debió de ser promovida por el que fuera párroco de Vidángoz entre 1913 y 1919 Don Ausencio Jiménez, que hacia 1914 y probablemente influenciado en cierto modo con el inicio de la I Guerra Mundial, impulsó este proyecto para mejorar la vida de sus feligreses. Es de reseñar que en el breve periodo que estuvo Don Ausencio en Vidángoz (realmente 1913-1917, porque pasó la mayor parte de 1918 enfermo en Pamplona y a principios de 1919 cambió de parroquia) dejó huella, ya que siendo él párroco se procedió a reformar la Vicaría (casa parroquial) y se puso en marcha la cooperativa que aquí se trata. Era un cura de marcada ideología carlista en un pueblo que tenía fama de todo lo contrario (aunque hoy en día nos parezca inverosímil) que parece que supo ganarse la confianza de sus parroquianos.

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Recorte de El Pensamiento Navarro del 18/05/1915

Este invento impulsado por el cura se llamó Caja Rural Católica Agrícola de Vidángoz, y su objetivo era conseguir productor para sus socios a un mejor precio que el de mercado y, además, que los productos prácticamente llegaran hasta Vidángoz, sin tener que ir a buscarlos a larga distancia. Así, el primer (y de momento único) evento relacionado con la misma que he encontrado fue un concurso para la compra masiva de trigo, 18.200 kg nada más y nada menos, en enero de 1915, siendo Eusebio Pérez Urzainqui (Diego) su presidente.

Aunque no tenemos más datos sobre la misma, por lo que indican recortes de prensa del verano de 1915, visto el éxito de la cooperativa algunos pueblos del entorno se estaban planteando imitarla. La cooperativa era provechosa para todos sus partícipes pero especialmente beneficiosa para los menos pudientes, que veían algo aliviada su economía.

Por último, un artículo de prensa firmado por un tal Maricalda, da cuenta de que algún comerciante del pueblo se había puesto contra el párroco por fomentar esta sociedad. Nunca llueve a gusto de todos.

Lo mismo que con esta cooperativa, hay otros tantos asuntos desconocidos sobre nuestro pueblo, algunos que ya he encontrado y otros que aún estarán por aparecer, pero todos merecerán unas líneas para no perderse en el olvido.

Los recortes de prensa que mencionan la cooperativa de consumo se pueden consultar a continuación:

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