Novelas de espartinas

A las puertas del Roncal (Evidencia médica, 2019)

En relación con el tema del que se habla en el artículo de la derecha, con las alpargateras en general y con las roncalesas en particular, además de investigaciones como la nuestra se han realizado diversos relatos de ficción que tienen como nexo el estar ambientados en ese mundo de las mozas que cruzaban la muga para trabajar en las fábricas de alpargatas de Mauleón.

La primera novela sobre el tema la publicó a mediados de 2019 Manuel Goñi Irastorza y se titula A las puertas de Roncal (Evidencia médica, 2019). Se trata de una historia de amor que tiene por protagonista a una de aquellas alpargateras y en ella también se describen los modos de vida del valle de Roncal en aquella época.

Portada de La sombra que habita en tus ojos

El segundo libro vio la luz a principios de este 2020, está escrito por Amaia Olóriz Rivas y lleva por título La sombra que habita en tus ojos (autoedición, 2020). En este caso se trata de una historia de intriga con las alpargateras como trasfondo.

Hay una tercera novela publicada también en 2020 y relacionada con este tema pero que está escrita en francés, por lo que quizás será menos accesible a la mayoría. Se llama Les demoiselles (Albin Michel, 2020) y su autora es Anne-Gaëlle Huon.

Y, que yo sepa, al menos hay otra novela en camino, que está siendo elaborada por Óscar Salvoch, descendiente de alpargatera de Vidángoz (de Petra Artuch, de casa Anarna). A ver para cuándo podemos leerla.

Alpargateras roncalesas

Los días 4 y 5 de diciembre se presentó en Pamplona e Isaba respectivamente el libro Erronkari ibaxako ainariak – Alpargateras roncalesas (Xibarit, 2020), escrito por el historiador y divulgador izabar Fernando Hualde y con imágenes de Joseba Urretavizcaya.

Este volumen, que presenta una edición muy cuidada, pretende dar a conocer la historia de las alpargateras roncalesas, aquellas mozas (también hubo mozos, pero la gran mayoría eran mujeres) que durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX cruzaban la muga en otoño para trabajar en las fábricas de espartinas de Mauleón y regresaban a sus pueblos al final de la primavera.

Una historia relativamente conocida en el valle de Roncal, pero que todavía carecía de una publicación de referencia que explicara este fenómeno en el que tomaron parte muchas de nuestras antepasadas.

Portada del libro «Alpargateras roncalesas» (Xibarit, 2020)

Así, el libro consta de tres partes: en la primera se explica todo el fenómeno de las alpargateras, cuándo y por qué surge, desde qué pueblos marchaban y qué clase de personas lo hacían, cómo era el viaje de ida, la estancia en Mauleón y el viaje de vuelta; en la segunda parte se detallan las alpargateras roncalesas de las que hemos tenido noticia hasta la fecha; y el la tercera parte de la publicación se hace un repaso por las diversas iniciativas que durante los últimos años han venido a reconocer la labor de aquellas mozas realizaron durante décadas y que supuso durante una época una importante fuente de riqueza para muchas familias del valle.

En la citada segunda parte, esto es, en el proceso de investigación, estamos integrados la Asociación Cultural La Kukula de Burgui, la Asociación Cultura Kurruskla de Isaba y el Proyecto Bidankozarte de Vidángoz. Un trabajo que todavía no ha concluido pero que hasta la fecha ha conseguido identificar más de 200 alpargateras roncalesas, de las cuales 42 son de Vidángoz.

Es de esperar que la publicación del libro, con su consecuente difusión, sirva de impulso a esta labor y se consiga identificar nuevas alpargateras que todavía no constarían entre las recopiladas hasta la fecha. Y es que, si bien puede parecer una cantidad importante las 42 mozas de Vidángoz identificadas hasta la fecha, hay que señalar que en el caso de nuestro pueblo hay otras 40 con indicios de poder haber tomado parte en esta migración anual pero cuya participación en la misma no ha podido ser todavía corroborada (o desmentida). Así que ya sabéis, si cuando leáis el libro echáis en falta alguna persona que sepáis que fue a la alpargata, os agradecería que me hicierais saber su nombre y todas las circunstancias que le rodearan, de manera que sigamos completando este estudio y rescatando del olvido más y más de aquellas mujeres.

Además de este libro, está en proceso también un documental producido por Maluta Films en el que se relatará la historia de las alpargateras y que, a bien ser, verá la luz en unos meses.

Y, además, está la página web ainarak.eus, donde, además de la información que consta actualmente, digamos que “la de inicio”, se irá plasmando toda la información que se vaya recogiendo conforme la investigación avance.

Para terminar, señalar que el libro puede adquirirse en la librería Abárzuza de Pamplona o en la página web de la editorial responsable de su publicación, Xibarit Argitaletxea: www. xibarit.com.

Mendigatxa-Azkue. Correspondencia. (1902-1916)

En estos boletines de Bidankozarte hemos hablado en muchas ocasiones de diversos aspectos recogidos en las cartas escritas por Mariano Mendigacha [Mendigatxa] al vascólogo Resurrección Mª Azkue a principios del siglo XX, unas misivas que tienen la particularidad de estar escritas en uskara roncalés (muchas de ellas, aunque no todas) y el interés de describir diversos aspectos de la vida en el Vidángoz que conoció Mariano.

El libro con las cartas de Mendigatxa y Azkue, tal y como llegó a una casa de Vidángoz

La correspondencia entre Mendigacha y Azkue había visto la luz  en varias ocasiones en diferentes publicaciones de corte especializado: en 1957 en la revista Euskera de Euskaltzaindia se publicaron por primera vez las cartas enviadas por Mariano Mendigacha, transcritas literalmente por Alfonso Irigoyen; Cuatro años más tarde, en 1961, y en la misma publicación, Faustino De Zerio, Biurko (tío de Xabier De Zerio [Zeriorena] y hermano del que fuera maestro de Vidángoz Don Tirso), hizo lo propio con las cartas enviadas por Azkue a Mendigacha; y dos décadas más tarde, en 1984, fue José Estornés Lasa quien volvió a publicar en Fontes Linguae Vasconum las cartas escritas por Mendigacha con diversas correcciones y acompañadas de su traducción al castellano.

Como quiera que las cartas solo se habían publicado en esas revistas especializadas, su conocimiento por parte de los bidankoztarras era limitado, y con motivo de la participación de Vidángoz en el programa Landarte del Gobierno de Navarra, que tomó las cartas de Mendigacha como eje de su proyecto en nuestro pueblo, surgió la propuesta de publicar toda la correspondencia en formato de libro, con la intención de que pudiera llegar a un público más general y, sobre todo, para que en Vidángoz conociéramos y sintiéramos como nuestro este tesoro lingüístico y cultural.

Y así, tras un duro trabajo a contrarreloj, Alberto Angós y yo (Ángel Mari Pérez Artuch [Peñeta/Ornat/Diego]) pudimos presentar el libro finalmente el día en el que se clausuró el programa Landarte en Vidángoz, el 28 de noviembre. Un libro que, como curiosidad y en comunión con su contenido, tiene el aspecto exterior de una carta, diseñado por quien también enmaquetó el libro, Anne Ibáñez.

El libro se puede adquirir en el Fondo de Publicaciones del Gobierno de Navarra (Navas de Tolosa 21, frente al hotel Tres Reyes), en internet, escribiendo a fondo.publicaciones@navarra.es o llamando al 848 42 71 21. Si lo solicitan, puede que también esté en librerías.

Landarte en Vidángoz

Desde final de verano Vidángoz está participando en el programa Landarte del Gobierno de Navarra, cuyo objetivo es acercar la cultura contemporánea al entorno rural. Para ello se ha contado con la artista Txaro Fontalba con quien, tomando como base las cartas de Mariano Mendigacha, se han venido realizando diversas actividades en torno a las cartas/postales, buzones, a la comunicación y otro tipo de cuestiones que ese medio puede sugerir.

Por otra parte, se vio las cartas de Mendigacha hacía mucho tiempo que estaban publicadas y solo en revistas especializadas, lejos del alcance del público general, y es por ello que se planteó su reedición en forma de libro. A ver si pronto podemos disfrutarlo.

Casa Paskel

Como no podía ser de otra forma, la casa que tocaba tratar en un número publicado en el centenario del nacimiento de Crisanto Pasquel tenía que ser su hogar, casa Paskel.

Hace algo más de cuatro años inauguraba una sección sobre apellidos bidankoztarras el apellido Pasquel. Se trató en aquel momento la historia del apellido en Vidángoz, su origen, su significado y demás, y, aunque en este caso apellido y casa van ligados durante las últimas generaciones, nos alejaremos más en el tiempo para conocer dueños más antiguos y otros nombres que se le daban a la casa en épocas pasadas.

Así, partiendo del propio Crisanto Pasquel Ornat, era hijo de Félix Pasquel Salvoch [Paskel] y Tomasa Ornat Arguedas [Algarra], siendo el natural de la casa su padre. Félix Pasquel, por su parte, era hijo de Simón Pasquel Casau (natural de Roncal) y de Petra Atanasia Salvoch Elizalde [Paskel, que entonces se llamaría de otra manera], siendo ella la natural de la casa. Señalaba Crisanto de su abuelo Simón que era hijo del practicante que había ayudado en el parto del tenor Julián Gayarre, y, casualmente, se terminó casando con quien ayudaba a traer l@s niñ@s al mundo en Vidángoz.

Casa Paskel

En esta generación la historia se retuerce un poco, y es que Petra Atanasia Salvoch era hija del primer matrimonio (1860) de su padre, José Antonio Salvoch Glaría [Maisterra], con Francisca Exaltación Elizalde Larrambe [Paskel]. Francisca falleció cuando su hija Petra Atanasia apenas tenía 3 años, y José Antonio se volvió a casar en 1869, con Felicia Gárate Zubiri (Burgui), y la pareja vivió en la casa pese a no ser ninguno natural de la misma, y tuvieron dos hijas que llegaron a adultas y se casaron una a Roncal y otra a casa Matxin (de heredera, donde una tía suya no había tenido descendencia), quedando la casa nativa para la hija del primer matrimonio.

Francisca Exaltación, por su parte, era hija de Cleto Elizalde Lampérez (Salvatierra de Esca) y de María Fermina Larrambe Mainz [Paskel]. María Fermina tuvo mellizos de soltera, pero apenas un mes después se casó con Cleto, por lo que parece ser que éste sería el padre de las criaturas que, como solía suceder en estos tiempos, uno de los dos debió de fallecer al poco de nacer y, el otro, murió con dos años (en plena I Guerra Carlista). Cleto, quien fue una de las víctimas de la epidemia de cólera que asoló Vidángoz en 1855, es el responsable de otro de los nombres que se ha dado a casa Paskel: casa Cleto o casa Keleto.

María Fermina Larrambe, que era la natural de la casa, era hija de Martín Vicente Larrambe Monzón [Larranbe] y Mª Josepha Lorenza Mainz Garat [Paskel], casados allá por 1798. Nuevamente era la mujer la que había heredado la casa. Este Martín Vicente Larrambe, por cierto, es alguien cuyo recuerdo ha llegado vivo hasta hoy en día en casa Paskel pese a ser un antepasado de hace 6 o 7 generaciones para los paskeles actuales. Hay una copla sobre él que se puede leer en otro artículo de este boletín.

De esta generación hacia atrás, ya hay que hacer un poco de malabares para seguir el rastro de quién vivió en casa Paskel, pero parece ser que de los padres de Mª Josepha Lorenza, de Pedro Mainz Urzainqui y Mª Francisca Garat Glaría (casados en 1765), era ella la nacida en casa Paskel. Y de los padres de Mª Francisca, Pedro Garat Rota y Ana Mª Glaría Sanz (casados en 1740), él era el natural de la casa, y así llegamos hasta 1726, cuando consta como dueño de la casa Jacinto Garat, padre de Pedro Garat, si bien no sabemos si él era nativo de la casa o lo era su mujer, Ana Engracia Rota.

En alguna de estas generaciones anteriores tendrán origen otros dos nombres que antiguamente se le habrían dado a la casa y que recordaba Crisanto: Axairna (“la del zorro”) y Gaixo (“enfermo” o “pobrecico”). Como con tantas cosas, nos quedaremos con las ganas de saber a quién hacían referencia esos nombres y el motivo de los mismos.

Hasta aquí llega el repaso a la historia y genealogía de casa Paskel, del hogar de Crisanto, donde espero que hayáis leído algo que no sabíais.

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