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Las fiestas patronales cambian de fecha (1970)

Vidángoz entraba en la década de los 70 sumido en un brutal proceso de despoblación. Como titulaba un reportaje de periódico de 1967, “en Vidángoz la emigración no es un problema, es un drama”. Se indicaba que en dos años 12 vecinos (entendiendo por vecino una casa) habían abandonado el pueblo y ya solo quedaban unos 40. Los años que siguieron seguramente no fueron mejores.

En este punto, el 7 de marzo de 1970, y como consecuencia de la citada emigración, siendo alcalde Enrique Hualde (Txestas / Juanko), la Junta de Quincena aprobó el cambio de fechas de las fiestas patronales, que desde tiempos inmemoriales venían celebrándose en el mes de junio, con motivo de la festividad de San Pedro, patrón de Vidángoz.

1970: Acuerdo municipal para cambiar las fiestas patronales de fecha

1970: Acuerdo municipal para cambiar las fiestas patronales de fecha

En el recuadro se pueden leer las circunstancias por las que se decidió el cambio de fechas y los condicionantes que habían de llevar a elegir unas fechas u otras, puesto que no habían de comenzar forzosamente el día de San Agustín (28 de agosto), fecha que, por otra parte, era festiva desde antiguo también, pero por celebrarse la consagración de la iglesia parroquial de Vidángoz.

Las cartas de Mariano Mendigacha (II)

En el número 1 de Bidankozarte hablaba de los datos relativos a la vida en Vidángoz que aportaba Mariano Mendigacha en sus primeras 3 cartas, repaso que se interrumpió en el número 2 por haber encontrado algunos datos relevantes en la vida de Mariano Mendigacha que me pareció oportuno reseñar.

En este tercer número, seguimos con los comentarios que Mariano realiza en sus cartas. La carta de mayo de 1903 no tiene mucha sustancia, si bien Mariano aclara que ha estado con una diarrea muy fuerte y ardor de estómago 15 días y que pensaba que se iba al otro barrio, pero unas hierbas de la botica le sanaron. Apenas comenta nada más en la carta, salvo que el día que la escribe, domingo 31 de mayo, tienen fiesta grande. Consultado el calendario de 1903 y teniendo en cuenta las festividades cristianas, dicha fecha tocaba con domingo y en esta ocasión concretamente con la festividad de Pentecostés, que al parecer, se celebraba.

La siguiente carta, de junio de 1903 no contiene más que referencias gramaticales y poco más, por lo que no hay mucho jugo para sacarle en este apartado.

Amenazando con una navaja en la iglesia

Amenazando con una navaja en la iglesia

La carta de agosto de 1903, hace referencia a que están metidos de lleno en las labores del campo, y que les ocupa la mayor parte del tiempo. Para terminar esta carta, Mariano relata un hecho curioso sucedido en la iglesia de Vidángoz al tiempo de escribir la anterior carta, en torno pues al 22 de junio de 1903. Cuenta cómo dos mujeres riñeron por el sitio a ocupar en la iglesia, una de 68 años, en palabras de Mariano “la más rica del pueblo” y la otra, de 25 años, “muy avanzada en su embarazo”. El relato de lo acontecido es el siguiente: “De tal forma fue la riña, que gritaban, como si estuvieran en la calle; cuando estaban agarradas, cada una con su presa, la vieja le sacó la navaja a la joven; gracias a las mujeres de alrededor; ellas, le agarraron la mano, y quitaron la navaja; de todos modos, no sé qué hubiera sido allí; iba diciendo la sacadora de la navaja, que no digeriría el dolor de tripas; así y todo no se la metió por la tripa; la joven estaba muy adelantada en el embarazo.

Si Mariano anda fino apuntando las edades de ambas, la joven probablemente sería Dionisia Mainz Monzón (Artutx, actual casa Pelairea), que dio a luz el día 2 de julio de 1903 y era de la mencionada edad de 25 años; y en lo que respecta a la mayor, si fuera nacida en Vidángoz las posibilidades se reducen a Juana Teresa Aroza Mendigacha (Montxonena) y Ramona Bibiana Salvoch Regino (nacida en Salbotx / casada a Lengorna). El caso es que, siendo la mujer mayor de una de esas dos casas, no cuadra con el hecho de ser la más rica del pueblo, al menos si hacemos caso de los datos que tenemos de unos pocos años antes. Una explicación sería que la mujer mayor no fuese nacida en Vidángoz, que es el campo que tengo controlado y en el que he buscado, y la casa a la que se había casado fuese de las “casas ricas” del pueblo,.

Mariano le pide a Azkue que intente que publiquen algo relativo a esto en “El Eco de Navarra”, para que la mujer mayor, que se comportó muy mal, pase vergüenza, aunque por lo que parece no llegó a publicarse nada al respecto.

Y otra vez más, al igual que en una de las cartas anteriores, menciona que el día que escribe la carta es día de fiesta, el último día de fiesta del verano quitando Santiago y la Virgen. Se trata del viernes 7 de Agosto (San Donaciano, San Sixto), y desconozco a qué fiesta se puede referir. Se aceptan sugerencias.

Disputa por la vicaría de Vidángoz en 1723

Corría el año 1722 cuando murió el vicario Gregorio de Uztárroz y quedó vacante la vicaría de la iglesia parroquial de San Pedro de Vidángoz, por lo que había que nombrar nuevo vicario. En aquellos tiempos, la elección del vicario correspondía, alternativamente, a la Colegiata de Roncesvalles y a los vecinos de Vidángoz.

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

Dibujo de la iglesia de Vidángoz realizado en 1978

En 1722, el turno era de los vecinos de Vidángoz y había dos candidatos: Miguel de Hualde (que construiría 2 años después la actual casa Diego, antiguamente llamada casa Don Miguelna, esto es, la de Don Miguel) y Pedro Esparz, probablemente de la actual casa Gaiarre (antigua casa Esparzena, esto es, de Esparz). Los vecinos votaron y ganó la votación Miguel de Hualde.

Pero Pedro Esparz, que no debía tener muy buen perder, alegó que su rival no dominaba bien el Uskara por haber estudiado y pasado varios años fuera, y que el Uskara era fundamental para la plaza de vicario, especialmente para poder confesar a mujeres y niños.

Miguel de Hualde, indignado, se defiende diciendo que, siendo hijo de la villa, ¿cómo no iba él a saber Uskara? Y pide, por ello, que evalúen su dominio del Uskara, pero advierte al Arzobispado (ya que era un tema de jurisdicción eclesiástica) de que el Uskara hablado en Vidángoz difiere bastante del que se habla en Pamplona y alrededores.

Finalmente, Don Miguel de Hualde pasó la prueba de conocimiento del Uskara (no sabemos si con ayuda de su “padrino”, tema que explicaré en otra ocasión) y se ve que, para celebrarlo, construyó la actual casa Diego, que se terminó, como indica la fachada, al año siguiente de terminar el proceso, en 1724.

¡Mendigacha ríndete!

Esta vez, y sin que sirva de precedente, voy a tratar más que una parte del legado de Mariano Mendigacha, una de las circunstancias que marcaron su vida de manera muy relevante. Y es que rebuscando en una hemeroteca antigua, por casualidad, encontré un artículo que tiene mucha relación con la vida de Mariano y que, por otro lado, explica el por qué de esa expresión que muchos habremos escuchado alguna vez: ¡MENDIGACHA RÍNDETE!

Para empezar podríamos decir que Mariano Mendigacha nació en un siglo particularmente violento: desde los últimos años del siglo XVIII, en los que tuvo lugar la guerra de la Convención, el siglo XIX comenzó con la guerra de Independencia, siguió la guerra Realista y posteriormente las guerras Carlistas, dejando todas ellas una huella más o menos grande en la vida y el sentir de los bidangoztarras. Por si esto fuera poco, desde mediados del siglo, con el paso de ser Reino de Navarra a provincia, los roncaleses dejaron de tener el privilegio de no tener que realizar el servicio militar de España, y como consecuencia, a algún bidangoztarra también le tocó guerrear en la guerra de Cuba y Filipinas.

Soldados de infantería isabelinos (llamados así por Isabel II) o cristinos (en honor a la Regente Doña Cristina de Isabel II), como los que dieron muerte a Mendigacha.

Soldados de infantería isabelinos (llamados así por Isabel II) o cristinos (en honor a la Regente Doña Cristina de Isabel II), como los que dieron muerte a Mendigacha.

Por si todo esto fuera poco, Vidángoz también sufrió un violento brote de cólera que diezmó su población en 1855 y trató de evitar como pudo la desamortización civil de Madoz (la expropiación por parte de la administración española de los bienes públicos) que tuvo lugar a mediados de siglo.

Con todo esto podemos figurarnos que la mentalidad de la época sería más bien pesimista y bastante trabajo tendrían con aguantar el día a día como para andar planeando el futuro a medio y largo plazo.

Mariano Mendigacha era el segundo hijo del matrimonio formado por Manuel Mendigacha  (Mendigatxa) y Melchora Ornat (Ornat). Su hermano mayor Pascual Isidoro, falleció en torno al año de edad,  algo que dadas las circunstancias sociales del momento, no era para nada extraño.

Así pues, Mariano Saturnino Mendigacha (que así era su nombre completo) nació el segundo pero, a la postre, quedó primogénito, con todo lo que ello conllevaba. Nació en 1832, a las puertas de la primera guerra carlista y con un Vidángoz que todavía estaba recuperándose de la guerra de Independencia y del impacto que habría tenido en la población el enfrentamiento armado que se produjo en 1821 en el mismo Vidángoz entre los dos bandos contendientes en la guerra Realista.

De hecho el propio padre de Mariano Mendigacha, junto con otros bidangoztarras, fue acusado en 1822 del asesinato de Leandro Gorria, natural de Urzainqui y miliciano de Uztárroz, hecho que seguramente tendría relación con el enfrentamiento habido en Vidángoz unos meses antes.

Fusilamiento de carlistas, bando al que pertenecía Manuel Mendigacha, padre de Mariano.

Fusilamiento de carlistas, bando al que pertenecía Manuel Mendigacha, padre de Mariano.

Llegamos ya al hecho en sí. El  21/12/1835 un artículo del periódico liberal “El Eco del Comercio” decía lo siguiente: “Los bizarros hermanos Barricart seguidamente de haber contribuído con su valor a la aprehensión del cabecilla Rojo con su partida en Aóiz, alcanzaron también al rebelde Mendigacha con algunos otros en su propio lugar Vidángoz (Roncal) donde se había cobijado a repararse de la desastrosa correría por Cataluña. Cercándole en su misma casa que le dio el ser, se tiró por un balcón, y huyendo sin querer ceder a la rendición que le intimaban, herido de un balazo cayó y le cosieron a bayonetazos sus mismos patricios a causa del odio que le tenían por haberlos perseguido mucho y a sus familias. […]”.

Eran en torno a las 9 de la noche del 5 de diciembre de 1835 y una tropa de partidarios de doña Cristina rodeó casa Mendigacha y gritaron: “¡Mendigacha, ríndete!”. “Ni me he rendido ni me rendiré” dicen que contestó aquel, y seguidamente salió corriendo con lo puesto, aunque no debió llegar más que hasta las inmediaciones del barranco de Elizarena.

Aquel Mendigacha era Manuel, padre de Mariano Mendigacha, que creció huérfano junto a  su madre y tal vez algún tío y poco más. Su madre, viuda, no volvió a casarse, algo que era relativamente habitual, tal vez debido a las circunstancias de la muerte de su marido. Huérfano pues, e hijo único, cabe pensar que le habría tocado madurar mucho y rápido para hacerse cargo de su casa tan pronto como le fuera posible, casándose con 20 años.

El otoño-invierno de 1561 en Vidángoz

Al igual que en el verano de aquel mismo año 1561, hace 450 años el invierno también andaba movido. Demasiados procesos judiciales en el mismo pueblo en tan poco tiempo.

Por hacer una composición de lugar del Vidángoz de 1561, hay que tener en cuenta que nuestro pueblo contaba con en torno a 500 habitantes (99 fuegos o casas o familias que se suelen cuantificar a 5 personas por fuego/casa. Un pico demográfico resultante de la cierta “bonanza” que se vivió después de las violentas sacudidas de la peste en el siglo XIV, la guerra civil que asoló Navarra durante gran parte del siglo XV (agramonteses contra beaumonteses) y para terminar, a principios del siglo XVI, la conquista de Navarra por Castilla y la posterior represión, de la que dieron buena cuenta los roncaleses por haber permanecido fieles a sus reyes legítimos.

Así pues, se llevaban unos años de relativa calma social y la vida en Vidángoz seguía adelante. En torno al año del que hablamos se hizo una reforma del molino y de la acequia que a él conduce (y que también dejó un pleito de por medio) y, por lo que dicen los entendidos, se construyó la parte principal de la iglesia, la nave (la torre del campanario la datan varios siglos antes).

Hasta aquí lo que concierne a Navarra en general y a Vidángoz en concreto. Pero en el caso que se trata a continuación entran en juego otras circunstancias, en este caso la persecución de los moriscos en el Reino de Aragón.

Los bosques de Vidángoz, lugar propicio para llegar hasta la muga sin ser descubiertos.

Los bosques de Vidángoz, lugar propicio para llegar hasta la muga sin ser descubiertos.

Se denominaba moriscos a los musulmanes que, voluntariamente o no, se habían convertido al catolicismo para no ser expulsados, en este caso, de Aragón. A pesar de esta conversión, siguieron siendo “sospechosos” en cierto modo y, por ello, perseguidos y posteriormente expulsados.

Por lo que se ve, varios vecinos de Vidángoz (entre los que se menciona principalmente a Francisco Ferrero) y Miguel Iriarte (vecino de Iciz) ayudaban a los moriscos a pasar a Francia, donde no eran perseguidos.

En Navarra tenían prohibido el dar alojamiento a los citados moriscos y, por supuesto, estaba penado el ayudarles a cruzar la muga. Y el hecho de escoger Vidángoz para pasar y no cualquier otro pueblo del valle o de Salazar, seguramente obedecería a que el paso desde Vidángoz no es una vía principal de paso de los Pirineos y, por ello, debería ser menos arriesgado atravesarlo por estar, también, menos vigilado (aunque en aquel entonces no había aduanas).

Pero, como se menciona en las primeras líneas del proceso, “eran moriscos provenientes del Reino de Aragón con muchos dineros”, y los acusados, supuestamente, “cobraban algo dellos a cambio”. Poderoso caballero es don dinero, y, conociendo estos montes como los conocerían podría decirse que era un dinero relativamente fácil llevar a unos moriscos hasta la muga de Francia.

Además, también se acusa a Domingo Punt, almirante del Valle de Roncal en aquel momento, de negligencia en el ejercicio de su cargo. Vamos, que él no había hecho nada por evitarlo.

El cómo acabó este proceso es otra historia, porque consta de 113 folios y de momento no he tenido tiempo de leerlo con detenimiento. En cualquier caso, y si a alguien le interesa, se puede consultar en el Archivo General de Navarra, donde este proceso tiene la referencia 010478. En lo sucesivo daré estas referencias en este apartado por si alguien se anima a investigar. No es nada complicado y solo hacen falta ganas y, sobre todo, tiempo.

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