Archive for the ‘Historia’ Category

Un bidankoztar muerto en la República Dominicana (1864)

Estaba terminando el año 1864 y un bidankoztar estaba haciendo su mili en la República Dominicana, que aunque era independiente desde 1844, había sido recolonizada por España.

Este proceso dio lugar a una guerra, denominada Guerra de la Restauración [1863-1865], en la que los dominicanos trataban de recuperar su independencia y los españoles de dominar una antigua colonia.

Luperón, victorioso tras una batalla al mando de los dominicanos.

Luperón, victorioso tras una batalla al mando de los dominicanos.

Al pobre Patricio Sebastián Artuch Mainz (Anarna), que era el primogénito de su casa, le llamaron a remplazo y su destino fue la República Dominicana, donde fue enviado con otros muchos jóvenes a “sofocar la rebelión”, combatiendo en el 2º Batallón del Regimiento de Infantería de la Reina nº 2.

Finalmente, tuvo la mala suerte de encontrar la muerte a los 22 años en Santo Domingo un 16 de noviembre de 1864.

Pues eso, Patricio el de Anarna, una víctima colateral del colonialismo.

Con las mulas a vueltas (1639, 1689 y 1739 (2))

Los bidankoztarras, aunque hidalgos desde hace siglos, no han sido históricamente demasiado pudientes y, como personas ligadas al trabajo de la tierra y del ganado que eran, nos podemos hacer una idea de la importancia que tenía para una familia el hecho de tener un macho, una mula o un buey.

Así, en esta ocasión mencionaré diversos procesos judiciales que tenían como causa principal mulas y machos y que, casualmente, tuvieron lugar en años redondos hacia atrás desde el actual (hace 375, 325 y 275 años respectivamente). No conozco la sentencia de estos casos porque no he tenido tiempo para estudiarlos. No obstante, dejo señalada la referencia de los mismos en el Archivo General de Navarra (AGN), por si alguno se anima algún día.

Las mulas, animales de carga por excelencia.

Las mulas, animales de carga por excelencia.

En el primero de los casos, de 1639, tiene por protagonistas a dos bidankoztarras: Por lo que se ve, Marcos de Urzainqui había dejado su mula a Juan Garceche (apellido que hoy conocemos como Garcés, pero que, lo mismo que Artutx o Salbotx, en su día era Garzetx), y éste se la había devuelto con una pata rota y poco menos que inútil. El caso es que el primero le reclamaba 500 reales por el valor de la mula y los gastos de curas de la pata rota.

Su referencia: AGN Proceso 227054;

Carga de vino, transportada en aquel entonces en pellejos.

Carga de vino, transportada en aquel entonces en pellejos.

El segundo proceso, de 1689, nos lleva hasta Isaba, donde el bidankoztar Pedro de Iriarte había contraído una deuda con el izabar Vicente Ros, habiendo dejado como fianza una mula y una carga de vino. Pedro de Iriarte decía haber pagado la deuda, pero el escribano real (lo que hoy llamaríamos notario), Miguel de Baines y Lorbes, también izabar, había ejecutado el aval y entre tanto se habían causado daños a la mula. El pleito en esta ocasión era entre Pedro de Iriarte y el escribano.

Más info.: AGN Proceso 270940;

Feria de ganado

Feria de ganado

Medio siglo después de este último proceso, en 1739, otro bidankoztar, Marcos Sanz, llevaba a juicio a José Resano, de Andosilla. Por lo que se ve, nuestro paisano vendió 4 caballerías lechales, esto es, 4 potros, al andolense, suponemos que en alguna feria de ganado de antaño, y habrían acordado el pago en dos plazos: parte en la misma feria y parte más tarde. Según parece, ese segundo plazo, por importe de 418 reales, no llegó a realizarse y pasó lo que tenía que pasar.

Para saber cómo terminó este asunto, AGN Proceso 242458;

Y en ese mismo año de 1739, y para que no parezca que los de Vidángoz siempre somos los paganos en estos asuntos, otro proceso que en este caso tiene al que fuera vecino de nuestro pueblo como demandado. Juan Barber, de Ezcároz, reclama a Bernardo Sanz, de Vidángoz, 26 ducados que le debe por la venta de un macho.

Su referencia: AGN Proceso 092599;

Y estos procesos son solo los que coinciden en años redondos con el actual, así que nos podemos imaginar los que habrá habido… Bueno, con esto nos hacemos una idea de la importancia que tenía el ganado caballar (equino) en el Vidángoz de hasta no hace tanto tiempo.

Vidángoz negro: Muerte y delincuencia en nuestras calles

Con motivo de las fiestas de San Agustín de este año 2014, el viernes día 29 de agosto tuvo lugar una charla-paseo por el pueblo en la que se dio cuenta de diversas historias escabrosas sucedidas en nuestro pueblo. En realidad, parte de la charla-paseo ya había sido realizada en carnavales del mismo año, el sábado 8 de marzo, si bien en aquella ocasión solo se relataron 7 historias, mientras que en fiestas las historias relatadas fueron 13. Trece historias que hablan de asesinatos, desapariciones, contrabando, tiroteos, timos, corrupción… Un coctail de historias que, probablemente, pensarías que nunca podrían haber sucedido en Vidángoz pero que realmente sucedieron.

He intentado darle a cada una de las 13 historias el título de una película o serie de televisión, pero adaptándolo a cada caso concreto. A continuación, los 13 títulos, entre paréntesis el año en que sucedió la historia y una pequeña introducción sobre cada una:

Portada del libreto "Vidángoz negro"

Portada del libreto "Vidángoz negro"

1.– “C.S.I. VIDÁNGOZ: UN MONTÓN DE HUESOS EN IRASOKOATEA” (1850)
Un cráneo, huesos y ropas han aparecido en el monte de Vidángoz. Nadie sabe de quién puede tratarse…

2.– “DOS BURROS Y UNA MUJER” (1882)
Una mujer, dos burros, la frontera y los carabineros… Una historia de “contrabando”.

3.– “POR UN PUÑADO DE LANA” (1822)
En medio de una guerra, los bidangoztarras hacen contrabando de lana… y alguien les sorprende…

4.– “TODOS LO QUERÍAN MUERTO” (1901)
Lorenzo Artuch ha desaparecido, pero parece que tenía algunas cuentas pendientes…

5.– “MUERTE ENTRE LAS XARGAS” (1900)
Aparece un cadáver debajo de la Txurrusta, aparentemente ahogado… pero solo aparentemente.

6.– “…Y QUE PAREZCA UN ACCIDENTE” (1932)
El primer taxi de Vidángoz tuvo un trágico final… ¿un accidente?

7.– “EL COLOSO EN LLAMAS” (1933)
La noche de San Valentín arde casa Malkorna y el olor a una sustancia inflamable flota en el ambiente…

Mapa de Vidángoz que indica los lugares donde suceden las historias

Mapa de Vidángoz que indica los lugares donde suceden las historias

8.– “¡¡¡MENDIGACHA RÍNDETE!!!” (1835)
Los isabelinos roncaleses vienen a por el cabecilla carlista Mendigacha. ¿Lograrán atraparlo?

9.– “EN LA IGLESIA HEMOS TOPADO” (1903)
Una típica riña callejera con los bancos de la iglesia como escenario…

10.– “CAMINO DE LA PERDICIÓN” (1891)
La sombra de la corrupción se cierne sobre Vidángoz…

11.– “EL HONOR DE LOS LANDA” (1912)
Los mozos ofrecen la enésima cencerrada a una joven soltera embarazada. Esto no quedará así…

12.– “EL GOLPE” (1918)
Un timo de grandes proporciones en el Vidángoz de hace 100 años…

13.– “RESACÓN EN VIDÁNGOZ” (1926)
Una merienda en casa Santxena que terminará con consecuencias inimaginables…

Se editó un pequeño libro en el que se relata cada historia y se ubica en un plano de Vidángoz el lugar de cada suceso (o donde se contó durante la charla si ocurrió fuera del pueblo). Si le interesa adquirirlo, está disponible al precio de 5 € en el Bar Danielna de Vidángoz o poniéndose en contacto conmigo, con el autor [Ángel Mari Pérez Artuch], bien personalmente o bien en el correo electrónico bidankozarte@yahoo.es. También existe la posibilidad de enviarlo por correo ordinario (añadiendo en torno a 1 € de gastos de envío), para lo que habría que contactar conmigo en el correo electrónico indicado en la frase anterior.

El asesinato de Irene Pérez Goyeneche (1964)

Irene Pérez Goyeneche, de joven, ataviada con el traje típico roncalés.

Irene Pérez Goyeneche, de joven, ataviada con el traje típico roncalés.

Corrían los años 60 y diversos países africanos afrontaban su independencia tras el proceso de descolonización promovido por una entonces joven O.N.U.. El país que nos ocupa, la actual República Democrática del Congo (anteriormente conocido como Zaire y como Congo Belga), no es una excepción. Así, las primeras elecciones del Congo Belga independiente se celebraron en 1959 y el primer gobierno nacional se constituyó en 1960. Sin embargo, el intento de varias regiones de escindirse y la ayuda que recibieron por parte del gobierno belga hicieron que el gobierno buscara el apoyo de E.E.U.U., ayuda que pareció no recibirse de manera suficiente, lo que sumió al país en el caos. La violencia se generalizó y se sucedieron varios gobiernos hasta que Mobutu dio un golpe de estado apoyado por E.E.U.U. y accedió al poder en 1965.

En esos cinco años de inestabilidad política y social es donde transcurre la historia que relata este artículo. En aquella época y en aquel país, como en otros tantos, diversos misioneros realizaban su labor. Si a esto le añadimos que a Vidángoz se le conocía como “el pequeño Vaticano” en relación a la cantidad de religiosos que había, es fácil llegar a la conclusión de que algún misionero bidangoztar habría en el Congo Belga en los años 60.

En aquel país se encontraban en aquel momento dos misioneras bidangoztarras, hermanas y de casa Diego, para más señas: Irene (Sor María de San Marciano) y Guadalupe Pérez Goyeneche (Sor María Victorica), ambas Franciscanas Misioneras de María (las “blancas”).

Irene, ayudando a los desfavorecidos en el Congo Belga.

Irene, ayudando a los desfavorecidos en el Congo Belga.

Había pasado ya julio de 1964 y las tropas de la O.N.U. habían abandonado ya el país, dándolo poco menos que por pacificado, pero todavía quedaban diversos focos de rebelión. Uno de ellos era la entonces denominada ciudad de Stanleyville (actual Kisangani). A finales de noviembre parte de la ciudad, a un lado del río, se encontraba “liberada”, y la otra, al otro lado del río, en manos de los rebeldes. En la zona rebelde se encontraba Irene junto con otras misioneras navarras varias. Dado lo extremo de la situación, su superiora le había recomendado pasar a la zona “liberada” donde, al parecer, la congregación tenía otra casa, pero Irene y otros prefirieron permanecer en la casa en la que desarrollaban su labor y que pasara lo que tuviera que pasar.

Y, desgraciadamente, lo que pasó fue lo peor que se podía esperar: fueron capturados por los rebeldes y llevados a una casa que hizo las veces de prisión improvisada. En el sótano de la misma aquel 24 de noviembre de 1964 se encontraban retenidas y encerradas 32 personas, en su mayoría misioneros europeos, que en algunos casos ya llevaban dos días en aquellos 20 metros cuadrados. Y allí permanecieron, sufriendo los tormentos de sus captores, hasta que al día siguiente, 25 de noviembre, fueron casi todos ellos ejecutados en una habitación de la misma casa, fusilados contra la pared.

Placa que recuerda a la difunta Irene, en la fachada de Casa Diego, su casa natal.

Placa que recuerda a la difunta Irene, en la fachada de Casa Diego, su casa natal.

Uno de ellos tuvo la fortuna de poder sobrevivir haciéndose el muerto y tres religiosos congoleses que había en el grupo tampoco fueron ejecutados, y es gracias a ellos que ha quedado el relato de aquellos momentos.

Posteriormente, además del esperado funeral en su pueblo natal, en Vidángoz, se hizo otro funeral en Peralta, donde ejercía de párroco su hermano Santiago y, posteriormente, el Arzobispo de Pamplona celebró una en la catedral una misa por las misioneras navarras fallecidas. Casi 7 años más tarde, una iniciativa del ayuntamiento hizo que se colocara una placa en recuerdo de Irene en la fachada de su casa natal, casa Diego. Y, por último, en 1994, con motivo del 30 aniversario de la muerte de Sor María de San Marciano, su hermano Santiago Pérez Goyeneche (Diego) publicó el libro “Irene: roncalesa, misionera, mártir” (1995, edición del autor), con el que relató la biografía de la difunta Irene.

A continuación, diversos recortes de prensa relativos a la muerte de Irene:

Un «rojo» bidangoztarra a la cárcel (1939)

Era noviembre de 1939 y hacía más de siete meses que la última guerra civil había terminado, pero sus consecuencias se empezaban a notar, en particular para el bando más perdedor.

En ese bando, bien por convicción o bien por circunstancias de la vida, se encontraba un bidangoztarra de quien, hasta la fecha, nadie de los mayores que he entrevistado me había sabido decir algo al respecto. Estamos hablando de Justino Navarro Aizagar, natural de la actual casa Remendia (antigua casa Matías y que, cuando él nació no sabemos cómo se llamaría), que residía en Madrid desde la segunda mitad de la década de 1920 ganándose la vida como escultor y profesor de dibujo.

Estado actual de la casa nativa de Justino Navarro Aizagar.

Estado actual de la casa nativa de Justino Navarro Aizagar.

El caso es que la guerra le “pilló” en “zona roja”, en territorio de dominio republicano, y debido a su labor en ese bando durante la guerra, el 14 de noviembre de 1939 Justino fue detenido por haber ejercido de Comisario de Batallón e interrogado.

Según su declaración, “al iniciarse el Glorioso Movimiento Nacional pertenecía al Partido Socialista, al cual se afilió unos veinte días antes por temor a que, como no estaba afiliado a ninguna sindical ni partido, pudiera ocurrirle alguna cosa y poder, de esta forma, salvar su personalidad mediante la exhibición del oportuno carnet”.

Continua señalando que “a principios de septiembre del año 1936 se presentó en el Batallón del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza por su profesión de Maestro de Dibujo porque tenía miedo de que pudiera sucederle alguna cosa y dicho sindicato organizó un batallón de hombres para enviarlos al frente. Al tener conocimiento de ello, el que habla [Justino] se negó a ello, y entonces, por la fuerza le cogieron en unión de otros varios individuos que también se negaron a ir al frente, y los montaron en una camioneta y los trasladaron a El Escorial en donde ha estado prestando servicio en un Grupo de Información hasta el mes de abril de 1938, cuando recibió una orden de que se tenía que presentar al Comisariado de Madrid, como así lo hizo, y, una vez aquí, le hicieron saber que tenía que presentarse al Comisariado del VI Cuerpo de Ejército por haber sido designado Comisario según aparecía del oportuno momento publicado en el Boletín Oficial, y una vez hecha su presentación, le designaron al Batallón de Transmisiones del referido VI Cuerpo del Ejército, en donde una vez incorporado estaba al frente de los muchachos, no habiendo intervenido en ninguna clase de operaciones. Al disolverse el VI Cuerpo del Ejército pasó a prestar sus servicios en el Tercer Cuerpo del Ejército y en cuyo estado le sorprendió la terminación de la guerra”.

Justino había ido a Madrid a trabajar como escultor. En este recorte de prensa (24/03/1928) se habla de una exposición suya.

Justino había ido a Madrid a trabajar como escultor. En este recorte de prensa (24/03/1928) se habla de una exposición suya.

Si bien al terminar la guerra no se presentó ante las Autoridades Militares, actualmente estaba pendiente de verificarlo ante la Junta de Clasificación de Prisioneros de Guerra del Distrito del Hospital, pues se ha personado diferentes veces en el local correspondiente y no ha podido recoger los impresos para proceder a llevarlos toda vez que le han dicho que se habían agotado, por lo cual tenía que volver de nuevo”.

Ese mismo día lo enviaron a la prisión de San Antón, en Madrid (en la foto que acompaña a este artículo, aspecto actual de aquel edificio), en lo que podríamos decir “prisión cautelar”. Pedidos informes sobre su conducta social y política, el agente enviado a indagar resuelve que “desde los primeros momentos se sumó con gran entusiasmo a favor del gobierno rojo y está considerado por sus ideas como elemento izquierdista. Ingresó en el Ejército Rojo al ser llamado a remplazo, habiendo obtenido el grado de Comisario Político. No obstante lo expuesto anteriormente, en su domicilio se condujo con moderación, no habiendo perseguido a nadie, habiéndose afiliado a la U.G.T. después del Glorioso Movimiento Nacional”.

Las antiguas escuelas de San Antón, reconvertidas en prisión, fueron el lugar donde Justino cumplió condena. Hoy en día el edificio está siendo rehabilitado.

Las antiguas escuelas de San Antón, reconvertidas en prisión, fueron el lugar donde Justino cumplió condena. Hoy en día el edificio está siendo rehabilitado.

Y en otro informe señalan que “era de ideal izquierdista, tenía buena conducta en la vecindad y sin pasiones políticas. Iniciada nuestra Santa Cruzada, se mantuvo en actitud pasiva hasta octubre de 1936, en que ingresó voluntariamente en el derrotado Ejército Rojo, donde fue sargento y también desempeñó el cargo de Comisario Político de un Batallón. Por su ausencia en esta capital se ignoran sus actividades, pero está considerado elemento simpatizante a la causa roja y, por lo tanto, desafecto al nuevo régimen”.

En febrero de 1940 confirman su auto de prisión. De nada sirven los intentos que Justino hace en los meses siguientes por conseguir su libertad, aportando para ello los informes de tres sacerdotes de diversas parroquias de Madrid, que certificaban su buena conducta moral y religiosa, la Inspección de Policía Urbana, que certificaba su buena conducta, un sargento de un Tercio de Requetés que también lo tenía por “adicto al Glorioso Movimiento Nacional”, dos industriales madrileños, que también lo dan por “adicto al régimen”, o incluso un jefe de una sección madrileña de la Falange, que señalaba que Justino “es persona de arraigados sentimientos católicos y de buenos antecedentes político-sociales, considerándole, por lo tanto, afecto al Glorioso Movimiento Nacional”.

Finalmente es condenado a 20 años de prisión por un delito de Auxilio a la Rebelión (paradójicamente, los golpistas acusando a otros de rebelión), la misma pena que unos tres años antes impusieron al también bidangoztarra Vicente Mainz Landa (Landa).

Dejamos para otra ocasión lo que fue de Justino a partir de entonces, que da para un rato y no cabe físicamente aquí.

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