Archive for the ‘Etnografia’ Category

Gabon-kanta erronkarieraz – Villancico en uskara roncalés

[En castellano más abajo]
2014ko abuztuaren 20an Bidankozeko Calderero/Elizalde etxeko 87 urteko Alejandra Salbotx Jimenok abestutako erronkarierazko gabon-kanta. Antza denez, bi abestiren zatiak ditu: «Gairon gairona» eta «Goazen«.
Goza ezazue Gotzon Perez Artutxek grabatutako harribitxi txiki hau.

Hona hemen, kantaren hitzak:
«Belelen, Belelen,
sortu Jesus Nazare.
Nazareneko liza, en guriona kantate,
ogi xuria ostiarako, ardaun ona kalitzeko,
bertan bertan konbertite Jesukristu goretako.
Txutxurubitate, Natiribitate.
Gairon gairona, argiz argia, mellallandia,
zutan fiatze mundu guzia.
Ollarrak ata txoria mundu guzuti.
Goazen aingurieki, arkanxelireki, gaur kantatzera,
gore erregiaren xinko semiarena adoratzera.»

Villancico en uskara roncalés grabado el 20 de agosto de 2014 a Alejandra Salvoch Jimeno, de 87 años y de casa Calderero/Elizalde de Vidángoz. Por lo que parece, el villancico toma partes de dos canciones navideñas documentadas: «Gairon gairona» y «Goazen«.
Disfrutad de esta pequeña joya grabada por Ángel Mari Perez Artuch.

PS: Sarrera hau argitaratu ondoren, oihartzuna izan du hedabideetan, Berria egunkarian hain zuzen ere.

PD: Poco después de redactar esta entrada, ha tenido eco en medios de comunicación, en el periódico Berria concretamente.

Tiempo de carnaval

Entramos en invierno y parte de él es lo tocante al carnaval, un tiempo relacionado en principio con la alegría y el disfrute en hermandad. Poco sabemos, no obstante, de la forma en la que antiguamente se celebraba en nuestro pueblo.
En las entrevistas que realicé a los mayores del pueblo hace unos años recordaban del carnaval sobre todo a los zipoteros, hombres vestidos de saco con cierto relleno de paja, un par de pequeñas esquilas en la espalda, la cara  oculta tras un trapo y un sombrero grande (‘como el de los mariachis’ a decir de algunos) y, sobre todo, una temible vara con la que sacudían a diestro y siniestro, con particular predilección por las mozas. También señalaban que se hacía una especie de llega y que, con lo recogido, los mozos hacían una merienda. Y poco más sabemos.

Zakuzarrak de Lesaka, cuya apariencia recuerda en algunos aspectos a los zipoteros de Vidángoz

Pues bien. Tenemos en nuestro valle en general y en nuestro pueblo en particular la suerte de que, por un lado, por nuestra situación aislada y por nuestro carácter, muchos de nuestros elementos culturales perduraron más que en la mayoría de lugares de nuestra geografía, y por otra parte, diversos estudiosos encontraron en nuestro valle una gran fuente de información, y sus trabajos nos sirven en día para poder evocar nuestro antiguo modo de vida.
Así, podemos reseñar el trabajo realizado por el izabar Bernardo Estornés Lasa en diversos campos (etnografía, uskara…) por su condición de investigador y roncalés, pero también hubo otros como Louis Lucien Bonaparte (que basó el estudio del uskara roncalés en la variante del mismo que se hablaba en Vidángoz apoyándose en Prudencio Hualde [Malkorna / Vicaría] y Mariano Mendigacha [Mendigatxa]), Resurrección María de Azkue (inicialmente en lo relativo al uskara pero también en temas relacionados con la etnografía, teniendo como gran colaborador al ya mencionado Mariano Mendigacha) o Juan Garmendia Larrañaga (etnógrafo que en nuestro pueblo contó con Isidro Urzainqui [Kostiol/Santxena] y Constancia Pérez [Santxena] como colaboradores principales). Por supuesto, hay otros muchos, pero son los mencionados los que seguramente tuvieron un mayor trato con Vidángoz.
Bueno, pues es gracias a lo recogido por uno de ellos, por Azkue en este caso que podemos dar cuenta de  algunas de las características de los carnavales de Vidángoz antiguamente. Así, el Diario de Navarra del 16 de febrero de 1967, en su página Nafar-izkuntzan, daba cuenta de algunos aspectos del carnaval en varias comarcas de Navarra, de acuerdo con lo publicado entre 1935 y 1947 por Resurrección María de Azkue en su Euskalerriaren Yakintza.

Diario de Navarra 16/02/1967

Así, señalaba que en Vidángoz los tres jueves anteriores a Cuaresma se celebraban diversas meriendas: aitakunde (reunión de padres), tres jueves antes de cuaresma; amakunde (reunión de madres), dos jueves antes de Cuaresma; y orokunde (reunión de todos), el jueves antes de Cuaresma.
Además de estas meriendas, se indica que en nuestro valle también se celebraba otra fiesta denominada oilokunde (reunión de la gallina), en la que los niños, con los ojos vendados y un palo en la mano, tenían tres golpes, tres intentos, para matar a una gallina, y el que lo conseguía, se la terminaba comiendo acompañado por el maestro.
Preguntado por el oilokunde, Mariano Mendigacha que no entendía a qué se refería Azkue con esa palabra, por lo puede que en Vidángoz bien se le diera otro nombre o bien no tuviera lugar esa celebración… o tal vez simplemente la cabeza empezaba a fallarle a Mariano, como parecen indicar sus últimas cartas.
Bueno, ahora ya sabemos un poco más sobre cómo eran nuestros carnavales antaño.

Repoblación forestal

Diario de Navarra 16/02/1917

Tendemos a pensar que, en general, en el pasado estaban menos desarrollados en todos los ámbitos y solemos creer que todo lo hemos inventando hace poco.
Uno de los temas que parece moderno o cosa de ecologistas y demás es la repoblación forestal. Y será éste uno de los temas en los que más equivocados estamos, ya que, debido a lo importante de la explotación forestal en nuestros pueblos desde antiguo, ésta estaba sumamente regulada, estando las sanciones por su mal uso y abuso a la orden del día. Del mismo modo, y teniendo en cuenta que nuestros antepasados conocían bastante mejor que nosotros el medio que les rodeaba, sabían que, si bien con tiempo el bosque se regeneraría por sí solo, esta recuperación se podría acelerar mediante la plantación de arbolado.
Un artículo del Diario de Navarra del 16 de febrero de 1917 nos da cuenta de  la intención que tenía el Ayuntamiento de Vidángoz de plantar diversos árboles, en este caso no forestales sino frutales (aunque en el propio artículo se habla de repoblación forestal).
Así, se indica que la Corporación había acordado la plantación de 150 nogales en los montes de alrededor del pueblo, labor que ya estaba realizando personal competente.
Por otra parte, y redundando en esta línea, se indicaba que había intención de continuar con ese ímpetu plantador, y que el Ayuntamiento había solicitado 400 o 500 frutales a Diputación y que confiaban en que serían concedidos sin mayor problema.
No sabemos qué habría sido de todos aquellos nogales y frutales, pero a mí me parece que no han llegado tantos nogales (y menos aún frutales) hasta nuestros días.
Por último, y para dar otra muestra más ilustrativa sobre este tema, señalar  que ya en 1757 una ley navarra (que podéis consultar aquí Ley LIV sobre plantación y conservación de árboles y montes) trataba la plantación de árboles en nuestro territorio y en ella se indica que en Roncal habrán de plantarse ‘robles, ayas, nogales, pinabetes y castaños’, además de dar diversas indicaciones sobre dónde se han de poner los árboles. Una legislación muy avanzada para lo que podríamos esperar de aquel momento.
Las replantaciones y repoblaciones, pues, no son algo que hayamos inventado hace poco.

Santa Bárbara

Santa Bárbara, en el retablo principal de la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol de Vidángoz

Santa Bárbara es una de las pocas santas venerada tradicionalmente y es, junto con Santa Ana, la única con representación en los retablos de la iglesia parroquial de Vidángoz (Santa Bárbara es la figura que queda justo encima de la de San Pedro).
Por otra parte, también es la única santa que da nombre a un término cercano a Vidángoz por el norte (aunque no esté en el mismo). Antiguamente, cuando aún existía supuestamente la ermita sobre el monte homónimo y en el actual término municipal de Urzainqui, probablemente subirían desde Vidángoz en romería, quién sabe. De hecho, salvo en Isaba (a juzgar por lo que señalaba el antiguo párroco Juan Antonio Induráin Anaut en su libro «Referentes de vida cristiana: Santos con presencia en el valle de Roncal«), Santa Bárbara está presente de una manera u otra en todas las parroquias de nuestro valle, lo que pone de relieve lo generalizado de su veneración.

El monte Santa Bárbara, donde en su día se encontraría la ermita [Foto: Itziar Lazurtegi en www.mendikat.net]


Sea como fuere, además de la del retablo, tenemos otra pequeña figura realizada por el escultor bidankoztar Justino Navarro Aizagar (cuya azarosa vida se repasó en parte en una entrada anterior de este blog), probablemente en la década de 1960. En una de las fotos puede observarse su firma en aquella época (fue evolucionando con el tiempo), con sus iniciales J. N. A.

De este escultor paisano nuestro, de momento solo he encontrado unas pocas figuras en Vidángoz (un cristo en la iglesia y unas pocas figuras en casa Juanko y en casa Peñeta), pero seguro que hay más. Quien conozca alguna otra, por favor, que me lo haga saber (bidankozarte@yahoo.es).
Gracias!!!

De Vidángoz a los «siete mares»

Artículo del Diario de Navarra del 11/11/2016.

El pasado viernes día 11 de noviembre el Diario de Navarra publicaba en su última página el artículo ‘Palos navarros para el Santa Eulàlia‘.
En él, pese a lo que se pueda pensar por el titular, se indicaba, en resumidas cuentas, que esa embarcación iba a ser restaurada a cargo de un arquitecto navarro.
El caso es que me trajo a la cabeza una historia con similares ingredientes pero con Vidángoz de por medio. Y es que en la década de 1940 y con motivo de una restauración del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (ni más ni menos) se llevó para sus nuevos mástiles al menos un árbol de los montes de Vidángoz (tal vez todos los que se necesitaban).
La foto, datada en 1948 y proporcionada por Iñako Zia, nieto de Julián San Martín, molinero de Vidángoz durante varios años en las décadas de 1930 y 1940 (cuarto por la derecha en la imagen), es digna de ver.

1948 – Un árbol de Vidángoz servirá para reemplazar uno de los mástiles del buque-escuela Juan Sebastián Elcano de la Armada Española (Fuente: Iñako Zia San Martín).

Por otra parte, esto sirve para mostrar que hasta hace no muchas décadas el monte, los árboles, se cuidaban mucho, llegando incluso al punto de orientar el crecimiento de determinados árboles en función del uso que habían de tener en un futuro. Si bien este extremo no está apenas estudiado en Vidángoz, se conoce que en otros lugares, por ejemplo en Sakana, que algunos árboles eran curvados o se les dejaba tal o cual rama para, en un futuro, aprovechar esa forma en la construcción de embarcaciones que se realizaba, en aquel caso, en los puertos gipuzkoanos. No estaban, pues, todos los árboles destinados a ser leña, material de construcción o a ser ensamblados en una almadía para su venta aguas abajo, sino que sus usos eran diversos y se aprovechaban las características específicas de cada tipo de madera. Así lo explicaba Mariano Mendigacha en una de las cartas que envió a Resurrección María Azkue en 1903 y a la que ya se hizo referencia en esta publicación hace algún tiempo (1ª parte y 2ª parte).
Para terminar, e imitando a un anuncio de electrodomésticos reciente, los que aparecen en la foto junto al árbol caído podrían decir aquello de que el buque-escuela ‘tiene un poquico de mi’.

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