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Un verano «de locos» (1915)

Mujer mirando a la tormenta mientras ara

Mujer mirando a la tormenta mientras ara

A veces el rebuscar en la hemeroteca en busca de una noticia que haya sucedido hace justo 25, 50, 75 o 100 años no resulta tarea fácil, o, aunque se encuentre, a veces no resulta lo suficientemente interesante como para dedicarle unas líneas… Pero este no es el caso, ya que, a falta de una noticia extraordinaria, hay al menos dos.

Como pudimos ver en la sección de hemeroteca del anterior número de Bidankozarte, el final de la primavera trajo una gran tormenta que, además de cuantiosos daños materiales, terminó con la vida de Manuela Glaría (Aristu).

Pues bien, cuando el vecindario estaba tratando de superar el trágico acontecimiento, apenas un mes después, el pueblo sufrió otra sacudida extraordinaria. Era el mediodía del 13 de julio y, mientras en Ernaz, en la Piedra de San Martín, los roncaleses estarían renovando El Tributo de las Tres Vacas, unos nubarrones negros comenzaban a oscurecer el cielo bidankoztar.

La vecina Manuela Jimeno Mendigacha (Jimeno) de Vidángoz se encontraba arando una finca familiar en el término de Odieta con dos mulas. La tormenta comenzó a romper y empezaron a caer los primeros rayos.

Recorte del Diario de Navarra del 15/07/1915

Recorte del Diario de Navarra del 15/07/1915

La situación del paraje de Odieta, y el hecho de que el arado fuera metálico dieron lugar a una desgraciada combinación, y un rayo alcanzó de lleno el apero y, por extensión, atravesó a quien lo guiaba, esto es, a la pobre Manuela.

Si el suceso es macabro de por sí, no es menos dramática la situación que quedó en casa Jimeno: 6 huérfanos con edades comprendidas entre los 2 y los 15 años, el viudo Agustín Salvoch Urzainqui (Zinpintarna) y, además, el padre de ella, José Jimeno Pérez (Jimeno), al que cuidaban en la casa.

La noticia que da cuenta de ello puede consultarse tanto en el Diario de Navarra como en El Pensamiento Navarro (con menos detalle) del 15 de julio de 1915.

Recorte del Diario de Navarra del 25/07/1915

Recorte del Diario de Navarra del 25/07/1915

Y, apenas 10 días después, otro suceso fuera de lo habitual tuvo lugar en nuestro pueblo. Se rumoreaba de andaba por estos lares una demente que se había escapado del manicomio de Pamplona. Esto quiere decir que había andado por esos montes más de 60 kilómetros por muy recta que hubiera querido venir…

El Gobierno Civil había avisado a diversos municipios al respecto, y el alcalde puso a sus agentes de la autoridad a buscarla, pues había noticias de que andaba por aquí. Finalmente, José Urzainqui Machín (Xoko),  guarda municipal, fue quien dio con la fugada, probablemente cerca de Zeleia (3 kilómetros al norte del pueblo).

Esta segunda noticia se ha encontrado en el Diario de Navarra del 25 de julio de 1915, donde, para rematar los sucesos atípicos, se indicaba que también había aparecido un perro rabioso en el pueblo, de procedencia desconocida, que habían tenido que matar.

En resumen, que aquel mes de julio de 1915 fue un mes de locos.

Casa Montes / Casa Garín

En esta ocasión la casa que nos ocupa, llamada en sus últimos tiempos casa Montes, ya no existe, sólo queda su solar al lado de casa Xoko, en la antigua calle de San Pedro del barrio de Egullorre, aunque en la foto que acompaña a este artículo, que data del año 1958, podemos ver parcialmente cómo era. Si no es la única imagen de la casa que hay, sí que seguramente será la última antes de que fuera demolida. Y es que la foto corresponde al día de la doble boda de los hermanos Venancio y Trinidad Montes Fuertes, que se celebró el mismo día.

Casa Montes en 1958.

Día de boda en casa Montes, en 1958.

La familia Montes Fuertes fue la última en residir en esta casa. Posteriormente, y antes de su demolición fue utilizada un breve espacio de tiempo por la Cooperativa Textil de Vidángoz, que posteriormente se trasladaría a casa Malkorna.

Antes de los Montes Fuertes, a finales de la década de 1910 y principios de la de 1920 y por un breve espacio de tiempo, ocupó la casa la familia Jimeno Mendigacha. Realmente la casa la ocuparon Amalia Mendigacha Mainz (Bernabé) y sus hijos, Irene y Bernardino. El marido de Amalia, Doroteo Jimeno (Llabari), por lo que indican los libros de matrículas, estaba ausente, no sabemos si emigrado a América o en Francia o dónde, el caso es que en Vidángoz no estaba.

Como se puede ver, ninguno de los cónyuges de esta pareja era natural de la casa. Entonces, ¿cómo “cayeron” a esta casa? Porque la familia, en principio, residía en casa Llabari. Y aquí llega la parte oscura de la historia de esta casa. La familia Jimeno Mendigacha compró la casa a principios de 1918 a Jacinto Garín Benedet, antiguo propietario de la casa y de quien hablaremos posteriormente. Jacinto era ya un anciano viudo que se había quedado solo en Vidángoz (sus hijas estaban fuera) y, vista su situación, decidió vender la casa para irse a terminar sus días a las Hermanitas de los Pobres de Pamplona. Hasta aquí normal.

El caso es que, cuando Jacinto iba a ir a Pamplona a “hacer algún negocio” o simplemente a negociar su ingreso en las “Hermanitas” a cambio de una especie de “dote”, y para evitar que le robaran o que perdiera el dinero por el camino, le dio las mil pesetas que había de llevar junto con una camisa a Amalia Mendigacha, que acababa de comprar su casa, para que cosiera el bolsillo en el que iba a llevar el dinero, de tal forma que quedara cerrado. Y el pobre Jacinto llegó a Pamplona, fue a sacar el dinero… Y allí no había nada más que papel de periódicos. Luego vino el juicio y demás, pero esto lo dejaremos para otra ocasión. El caso es que, a resultas de esto, el matrimonio Jimeno Mendigacha perdió media casa (la que correspondía a Amalia Mendigacha como bienes gananciales), pero aun así, la madre y sus dos hijos vivieron en la casa entre 1919 y 1921, año en que murió Amalia con tan solo 32 años.

Después de esta truculenta historia, volvemos a  la sucesión de la casa. Decíamos que el anterior dueño había sido Jacinto Garín Benedet, que era natural de Pintano (Aragón), aunque casado con una bidangoztarra, Francisca Pascualena Salvoch (Aizagar/Garín). Es por este Jacinto que la casa, antes de ser conocida como casa Montes era denominada casa Garín. La familia Garín Pascualena aparece en las matrículas parroquiales como habitante de esta casa desde 1892. Antes de esa fecha, y al menos desde 1861, la casa no figura como habitada.

De ese periodo anterior, y no sabiendo cuándo se construyó la casa, aunque parece que es una casa relativamente nueva, solo nos queda en forma de pista su nombre antiguo, que mencionaban tanto Crisanto Pasquel (Paskel) como Valentina Landa (Arriola/Landarna/Llabari): casa Murri. El nombre se debería a al apodo que tendría algún habitante de la casa, no sabemos si el propio Jacinto Garín o alguno anterior. Sea como fuere “murri” significa en euskera “escaso”, con lo cual tal vez aquel al que llamaban “murri” sería lo que hoy diríamos un “miserias”, uno que siempre anda intentando usar/gastar lo mínimo posible.

Casa Montes, casa Garín o casa Murri, otra casa con historia.

Casa Xereno

En esta ocasión trataremos casa Xereno, que tradicionalmente y en el sentido en que se realizaban los listados referentes a Vidángoz, era la primera casa del barrio Iribarnea por la que se pasaba.

El barrio de Iribarnea (que como indicaba en el número anterior viene a significar “lo de abajo de la villa” o “la parte baja de la villa”) agrupaba algo más de 20 casas entre las que se incluían las casas situadas en el paraje del castillo.

Cabe reseñar que en este barrio se encontraba la herrería (para herrar a las caballerías), la muela (para afilar), la casa del Secretario y la ermita de San Miguel. Además, casa Santxena ejerció durante bastante tiempo de posada y estanco.

En cuanto a la casa que nos ocupa, el hecho de que no haya llegado una sucesión familiar de los habitantes primigenios de esa casa hasta nuestros días dificulta el poder conocer la historia de la casa. Recientemente encontré un mensaje de una nieta de uno de los últimos nacidos en casa Xereno de la familia que era originaria de la casa, pero de momento no he conseguido contactar.

Casa Xereno

Casa Xereno

Así, lo que conocemos de la historia de la casa es que los últimos descendientes de la familia originaria de esta casa emigraron a Argentina, donde alguno de la casa ya había probado fortuna a principios del siglo XX, con buenos resultados, al parecer.

En el periodo de tiempo entre que la dejó la familia nativa y la compraron los actuales propietarios (familia Sanz-Artuch) fueron inquilinos en esta casa la familia Arbizu-Salvoch, entre 1943 y 1951, antes de comprar casa Arotx (actual casa Arbizu) y posteriormente, cuando se realizaron las obras de traída de aguas, algunos de los trabajadores venidos de Ávila también se alojaron en esta casa.

El 4 de diciembre de 1973 un incendio declarado en la vecina casa Landa (actual casa Martín) arrasó la casa en apenas 2 horas, cuando en el interior se encontraban el matrimonio formado por Salvador Sanz (Arguedas/Xereno) y Paula Artuch (Largotena/Xereno) y tres de sus hijas, que apenas pudieron salvar unos pocos enseres.

Posteriormente, se construyó la casa Xereno que conocemos actualmente.

Por lo que respecta al nombre, Xereno, desconozco su origen, que probablemente fuera el apodo dado a alguno de la casa, y tampoco he encontrado testimonios sobre a quién podía hacer referencia. Cabe reseñar la “X” inicial tan característica en la pronunciación de los nombres de algunas casas de Vidángoz (Xapatero, Xoko, Paxapan, Pexenena, Mux…).

Además del nombre Xereno, algunos de los mayores entrevistados indicaron que, durante algún tiempo, también se hacía referencia a la casa con los nombres de casa Bertol y casa Zazu.

El primer caso, Bertol, fue un nombre que algunos le dieron durante un breve periodo de tiempo, y que es debido al nombre de la casa de origen de Eugenio Glaría Aznárez, de casa Bertol de Burgui, que se casó en 1927 con Fermina Zazu Fuertes (Xereno). Este nombre se habría usado desde 1927, cuando se produjo el matrimonio, hasta 1939-1940, cuando al parecer emigró la familia Glaría Zazu a Bahía Blanca (Argentina).

El segundo nombre, anterior en el tiempo, casa Zazu, también hace referencia al apellido de Francisco Zazu (Anxelarna), que se casó con Mª Josefa Fuertes Urzainqui (Xereno) en 1895. Casa Anxelarna, como explicaremos en su momento, era una pequeña casa que se encontraba en la parte de arriba de lo que hoy es casa Calderero.

Antes que éstos fueron dueños de la casa Ángel Fuertes Salvoch (Fuertes), casado con Fca. Manuela Urzainqui Mendigacha (Xereno) en 1859. Y en la generación anterior, el matrimonio dueño de la casa era el formado por Juan Antonio Urzainqui Labiano y Mª Isidora Mendigacha Martín (en este caso todavía no sé identificar quién era de la casa y de dónde venía el cónyuge). El apodo “Xereno” se lo darían a alguno de estos hombres o, menos probablemente, a sus hijos, pero no tenemos forma de asegurarlo.

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