Posts Tagged ‘Siglo XIX’

¿Unas oraciones de Vidángoz de 1812?

Uno de los documentos del denominado Fondo Bonaparte y asociado a Vidángoz tiene una peculiaridad: una escueta nota al final del pequeño librico parece leerse lo siguiente: ‘Son la panadero le di 12 libars (libras?) a Ángel de Nicolao en la villa de Vidángoz de 1812’. Si bien no está muy bien redactado (o no acierto a leerlo como se debe), está claro que esa nota se escribió en Vidángoz en 1812, esto es, medio siglo antes de la llegada de Bonaparte a nuestra tierra, con lo cual, pese a encontrarse en ese fondo, sería un documento anterior en el tiempo.

Nota en una página del documento donde consta Vidángoz 1812.

Según algunos investigadores, este documento es prácticamente igual a otro que, escrito de la mano del propio Bonaparte, se señala como de Garde… pero al tener el documento supuestamente de Vidángoz otra grafía y tener una nota que nos remite al Vidángoz de 1812, parece que éste habría de ser el documento original…
Nos quedaremos, pues, con la duda de saber si estas oraciones (Acto Fedezcoa, Acto Esperanzazcoa, Acto Caritatezcoa y Acto Contricionezcoa) son el testimonio más antiguo del uskara escrito en Vidángoz.

El poblamiento de Vidángoz a lo largo de la historia

Las historia da muchas vueltas y en ella se dan cantidad de circunstancias que hacen variar la realidad de un pueblo en muchos aspectos. En este número prestaremos atención al tema del poblamiento de Vidángoz en la historia, al celebrarse este año aniversarios redondos de diversos documentos históricos de esta índole: El libro de fuegos de 1366 (hace 650 años), una matrícula parroquial de 1816 y el catastro de 1916.

Estos listados que se fueron redactando en diversos momentos a lo largo de la historia tenían una finalidad recaudatoria, no se trataba de otra cosa que de saber cuántos vecinos había en un pueblo para saber cuánto había de recaudarse en el mismo (en el caso de la matrícula parroquial se trataba de tener constancia de las “almas que poblaban Vidángoz”, pero no hay que perder de vista que en estos tiempos todavía se entregaban a la iglesia tanto diezmos como primicias).

Matrícula parroquial de Vidángoz de 1816

Matrícula parroquial de Vidángoz de 1816

El primero de ellos, el de 1366 es el segundo listado nominal de propietarios de casas en Vidángoz de la historia (el primero era de solo 16 años antes). En aquel momento Vidángoz era un pueblo de 30 fuegos (equivalentes a casas o familias), a cada uno de los cuales se suele atribuir 5 personas, por lo que podemos decir que en aquel entonces vivían en el pueblo unas 150 personas. Tal vez nos parezca poco, pero era el tercer mayor pueblo del valle en aquel entonces, solo por detrás de Isaba y Burgui (e igualado con Uztárroz).

En 1816, cuatro siglos y medio después, la situación bien diferente, y en aquel entonces contaba con 67 casas y muy cerca de su máxima población histórica (casi 400 habitantes).

Y en 1916 la situación se mantenía similar a la de un siglo antes, con 69 casas y 439 habitantes de hecho.

A tenor de lo que indican los documentos, y sin tener en cuenta las dos últimas décadas, podría decirse que el número de casas en Vidángoz apenas ha cambiado en los últimos 500 años, cuando se indicaba que en Vidángoz había 73 casas. La población del pueblo, no obstante, fue fluctuando con el tiempo, sacudida periódicamente por pestes y guerras diversas, de forma que parecía regularse naturalmente la cantidad de gente que el pueblo podía mantener.

Estos documentos, además, nos muestran cómo algunos de nuestros apellidos existen y se mantienen en nuestro pueblo (o perduran como nombres de casas) desde antes incluso de que empezaran a heredarse (hacia el siglo XV): Maxterra, Esparz, Ezquer, Eliçalte, Landa, Périz, Algarra, Sanz, Gayarre, Ybaines, Erlanz, Gambra…

1855: La Cólera de Dios en Vidángoz

Con motivo de las fiestas de San Agustín del año 2013, se realizó una charla sobre una epidemia de cólera que asoló Vidángoz en 1855. El contenido de aquella disertación no estaba plasmado en papel en aquel momento, pero recientemente he conseguido dejar constancia del tema y completar algunos flecos que quedaron pendientes en aquella fecha, y ya está listo el cuadernillo correspondiente al brote de cólera de 1855.

Portada del libreto "1855: La Cólera de Dios en Vidángoz"

Este número especial recoge y amplía, pues, el contenido aquella charla de fiestas de 2013, y en él se da cuenta de la que, seguramente, será la mayor tragedia que ha vivido Vidángoz: una epidemia de cólera en la que, en apenas 15 días, fallecieron 60-66 de los 400 habitantes que tenía Vidángoz, casi 1 de cada 6 vecinos. Esta publicación da cuenta del contexto histórico en que tuvo lugar el mortal brote, cómo se desarrolló y qué consecuencias tuvo en la vida del pueblo. Cuenta, además, con un apartado en el que se analizan las circunstancias de la muerte de cada uno de los 66 fallecidos.

Consta de 36 páginas de tamaño A4 (folio) y, como ya es costumbre, incluye aclaraciones relativas a qué casas pertenecen las personas que aparecen en el texto.

De venta en Bar Danielna, por correo ordinario o por correo electrónico contactando con bidankozarte@yahoo.es.

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Un bidankoztar muerto en la República Dominicana (1864)

Estaba terminando el año 1864 y un bidankoztar estaba haciendo su mili en la República Dominicana, que aunque era independiente desde 1844, había sido recolonizada por España.

Este proceso dio lugar a una guerra, denominada Guerra de la Restauración [1863-1865], en la que los dominicanos trataban de recuperar su independencia y los españoles de dominar una antigua colonia.

Luperón, victorioso tras una batalla al mando de los dominicanos.

Luperón, victorioso tras una batalla al mando de los dominicanos.

Al pobre Patricio Sebastián Artuch Mainz (Anarna), que era el primogénito de su casa, le llamaron a remplazo y su destino fue la República Dominicana, donde fue enviado con otros muchos jóvenes a “sofocar la rebelión”, combatiendo en el 2º Batallón del Regimiento de Infantería de la Reina nº 2.

Finalmente, tuvo la mala suerte de encontrar la muerte a los 22 años en Santo Domingo un 16 de noviembre de 1864.

Pues eso, Patricio el de Anarna, una víctima colateral del colonialismo.

Subasta del horno y la herrería municipales (1862)

Hace 150 años, en 1862, también debían de correr malos tiempos en lo económico. Cómo de mal, cómo de arruinado estaría el estado, cuando decidió desamortizar los bienes municipales y clericales, como forma de “hacer caja”.

Realmente este proceso, conocido como desamortización de Madoz (el ministro de Hacienda de aquel momento), se inició en 1855, pero la venta de los bienes expropiados se alargó hasta finales de siglo.

Descripción del horno en el expediente para la subasta

Descripción del horno en el expediente para la subasta

El caso es que en el otoño de 1862, el Boletín Oficial de Ventas de Bienes del Estado en Navarra subastaba el horno y la herrería de Vidángoz. Tanto estos bienes como el molino se mantuvieron en manos de bidangoztarras, y se trató de preservar su uso común para todos los vecinos.

El molino no figura en la mencionada subasta de 1862 porque se había vendido anteriormente, en 1859. En este caso no fue una subasta del estado sino una venta particular del ayuntamiento, según parece, haciendo una triquiñuela para asegurarse de que el molino quedara en manos de los bidangoztarras. Decía el ayuntamiento que el molino amenazaba ruina y no se contaba con los recursos para arreglarlo y, además, había que hacer frente a una deuda relativa al mismo. Se tasó y licitó en subasta, siendo el comprador fue Diego Pérez (Diego), que en otro documento inmediatamente posterior al de la compra del “molino arinero, los montes o pacos de Maricalda, Seseta, Vilasco, Ygariarena y paco de Ansegurnea o Abetal”, deja constancia ante notario de que fue ayudado por una serie de personas (menciona a los que son, seguramente, todos los cabeza de familia de Vidángoz) y por ello quedan con derecho a usarlo.

Expediente relativo a la herrería

Expediente relativo a la herrería

Algo similar sucedió con la herrería, comprada en la subasta de 1862 por Mariano Mendigacha (Mendigatxa), y que dispuso en escritura pública en 1877 que lo cedía para uso del vecindario de Vidángoz a condición de que se mantuviera con uso de herrería.

Y por último, los hornos fueron adquiridos en 1877 por Braulio Urzainqui (Txestas), que al igual que los bienes anteriormente mencionados, se disfrutaban en régimen común.

Así, podría decirse que la desamortización de Madoz vino a ser el punto de partida de la Sociedad del Molino y Fincas Anejas, cuyas tres propiedades principales vinieron siendo las descritas en este artículo… si no fuera porque la mencionada Sociedad se constituyó formalmente en 1906, casi medio siglo después de los hechos descritos.

De lo ocurrido en ese periodo y de otros acontecimientos relativos a la Sociedad del Molino hablaremos más largo y tendido en otra ocasión.

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