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Mariano Saturnino Mendigacha Ornat

En esta ocasión no hay duda sobre qué personaje que lleva el apellido escoger. Y aunque parece que, de tanto haber oído o leído sobre él, sabemos algo sobre su figura, realmente no conocemos demasiado sobre su vida personal, por lo que aprovecharé este espacio para dar unas pequeñas pinceladas sobre su vida.

Mariano Saturnino Mendigacha Ornat (1832-1918)

Mariano nació en casa Mendigatxa en una época convulsa, tras dos guerras contra los franceses [Guerra de la Convención (1793-1795) y Guerra de Independencia (1808-1813)] y después de una guerra civil [Guerra Realista (1821-1823)], y en vísperas de otra guerra civil aún mayor [la I Guerra Carlista (1833-1839)] en una familia atípica (sus padres se habían casado muy mayores, cuando el padre tenía 38 años y la madre 32). No quedaban en su casa nativa ni tíos ni abuelos y, para colmo, cuando Mariano tenía tres años mataron a su padre, quedando solos él y su madre, quien no volvió a casarse, con lo cual podemos pensar que habría tenido que pasar lo suyo para salir adelante, como madre y viuda de un combatiente (que además pasaba por ser uno de los cabecillas carlistas de Roncal-Salazar) del bando perdedor de aquella guerra civil.
Así, para que la casa no se perdiera, casaron a Mariano muy joven (con 20 años, algo que, al contrario de lo que solemos pensar, no era para nada habitual en la época), y tuvo que sufrir el ver morir a su primogénito con apenas un año de edad en una epidemia intestinal que afectó a los niños de Vidángoz justo al terminar la epidemia de cólera que asoló nuestra villa en 1855, y a otro antes de cumplir los dos años. Los otros tres hijos que tuvo llegaron a adultos y Mariano emparejó a dos de ellos con sendos Santxenas (la casa más poderosa de Vidángoz en aquel entonces), quedándose ambos en Vidángoz, y a otra a Ochagavía.
Poco después de que se casaran sus tres hijos enviudó y permaneció en ese estado más de treinta años, tiempo en el que poco a poco fue perdiendo a toda la gente de su edad y en sus últimos años, por cosas de la edad o por asuntos de las familias, parece que tuvo ciertas tensiones con su hija y su yerno, con los que convivía, si bien el tema se terminó reconduciendo y terminó falleciendo en su casa nativa a los 86 años de edad.

Apellidos bidankoztarras: Mendigacha

Como no podía ser de otra manera, esta vez analizaremos la historia del apellido Mendigacha en Vidángoz.
El apellido Mendigacha, en lo que a nuestro pueblo se refiere y hasta donde podemos llegar, llegó desde Burgui, y a ese pueblo había llegado una generación antes desde Garde. Bueno, realmente hubo algún Mendigacha que falleció en nuestro pueblo a principios del siglo XVIII, pero aquella raza, como se suele decir en Vidángoz, se extinguió, por lo que nos centraremos en los que han llegado hasta el presente.

Phelipe Mendigacha, el primero de su apellido del que tenemos noticia en Vidángoz.

Se da la circunstancia que el apellido Mendigacha llegó a Vidángoz por medio de tres hermanos naturales de Burgui y de apellidos Mendigacha Aysa con bastante diferencia de edad entre ellos y, por ello, casados a Vidángoz con bastante distancia en el tiempo.
Así, el primero que llegó a Vidángoz fue Esteban Mendigacha Aysa, que se casó en 1787 con María Mathea Martín Baines [Mendigatxa], siendo éstos los abuelos de Mariano Mendigacha. Esta pareja vivió en la casa que hoy conocemos como casa Mendigatxa, si bien Esteban falleció en Tudela en el contexto de la Guerra de la Convención (1793-1795) apenas ocho años después de casarse, habiendo dejado dos hijos: Manuel Julián (padre de Mariano) y María Ysidora (que se casó con uno de Calderero a casa Xereno). En casa Mendigatxa Manuel solo tuvo un hijo que llegó a viejo, Mariano, y éste casó a tres de sus hijos: Francisco e Inés con dos de Santxena, pasando el primero a casa Bernabel y quedándose la segunda en casa Mendigatxa, y Eusebia Felicia, que se casó a Ochagavía. Así, el apellido pasó a casa Bernabel y de ahí, por medio de Eusebio Mendigacha Mainz, a casa Fuertes (actual Azkue Enea).
Un hermano de Esteban, Juan Basilio Mendigacha Aysa, se casó en 1799 (cuatro años después de morir su hermano) con Francisca Ygnacia Mainz Esparz [Maizena], iniciando así el apellido Mendigacha su andadura en otra casa de Vidángoz. Basilio tuvo un hijo, Josef Joaquín, que heredó casa Maizena, y dos hijas, Luisa Francisca, que se casó a la antigua casa Mailusa (actual Ayuntamiento), y María Lorenza, que se casó a casa Montxonena. Por parte de las mujeres se detuvo la transmisión del apellido, y en casa Maizena Josef Joaquín tuvo siete hijas, todas chicas, con lo que el apellido Mendigacha tampoco llegó más lejos de una generación como segundo apellido. Además, cabe señalar que tanto Josef Joaquín como María Lorenza fallecieron en la epidemia de cólera que asoló Vidángoz durante finales de agosto y septiembre de 1855.
Un tercer hermano de Esteban y Basilio, Manuel Mendigacha Aysa, se casó en 1819 con María Manuela Barricart Sanz [Algarra]. Manuel tuvo cinco hijas (cuatro niñas y un niño) pero solo una, Ángela Custodia, llegó a mayor y heredó la casa, pero no tuvo descendencia, con lo que el apellido Mendigacha no tuvo más recorrido en esta casa.
Como veis, aunque parecía que el apellido Mendigacha era exclusivo de la casa homónima, realmente tuvo más recorrido en nuestro pueblo, habiendo pasado como primer apellido por un total de ocho casas repartidas por los cuatro barrios antiguos de Vidángoz.
Para terminar con este apellido, aunque su significado no está del todo claro, parece ser que procede de las palabras vascas ‘Mendi’+’gaitza’, que se podría traducir más o menos como ‘monte de difícil acceso’.
En cualquier caso, parece claro que el origen del mismo habría que situarlo en el barrio Mendigatxa de Isaba, otra de las villas del valle de Roncal.

Apellidos bidankoztarras: Urzainqui

Esta vez vamos a conocer la historia del apellido Urzainqui en Vidángoz, un apellido que no es el más habitual en los últimos tres siglos de txiripa, y es que solo es superado por el apellido Sanz y por muy poco.

Así es que, siendo un apellido tan frecuente, os podéis imaginar que da un poco de pereza adentrarse en el berenjenal que supone estudiar un apellido tan extendido… pero algún día había que hacerlo, así que vamos a empezar por el principio.

José Mariano Urzainqui Urzainqui [Txestas] fue secretario del Ayuntamiento de Vidángoz durante 10 años a finales del Siglo XIX.

José Mariano Urzainqui Urzainqui [Txestas] fue secretario del Ayuntamiento de Vidángoz durante 10 años a finales del Siglo XIX.

¿Cuándo está documentado el primer Urzainqui en Vidángoz? Pues, hasta donde yo he indagado, parece que el primero en llevar ese apellido en Vidángoz lo encontramos en 1515 (y en 1501 no constaba), donde aparece un tal Blasco Urzaynquy, seguramente venido de Urzainqui (y es que inicialmente ese era el significado de este apellido, que hacía referencia a alguien natural del pueblo de Urzainqui que había salido de él para establecerse en otro sitio, en este caso en Vidángoz). Y es que en aquella época los apellidos todavía no se transmitían como hoy en todos los casos, digamos que estaban en proceso de fijación. Desde allí hasta un siglo más tarde, prácticamente, no he encontrado más Urzainquis (principalmente porque no hay apenas listados donde hacerlo).

Ya en 1605 aparece un Pedro Urzainqui en un proceso judicial de los Tribunales Reales de Navarra, donde consta entre los que han denunciado a otro vecino por injurias. Este mismo Urzainqui es quien vuelve a aparecer en unos documentos sobre rentas de 1612-1613, lo que hoy en día vendría a ser una especie de catastro. Y de aquí en adelante es donde comienza el boom de los Urzainqui, ya que apenas dos décadas después, en otro documento estadístico de 1634, ya hay cuatro Urzainquis entre los 85 vecinos o cabezas de familia de Vidángoz (no sabemos si todos son descendientes de aquel Pedro), tres en el barrio de Iriartea y uno en el de Iribarnea, aunque no podamos llegar a saber qué casa ocupaban. El número que se mantiene en los Apeos de población de 1645-1646, cuando uno de aquellos cuatro ha llegado a alcalde (Juan Urzainqui). En el Apeo de Población de 1677 ya son cinco los vecinos con este apellido, y uno de ellos tiene la circunstancia de ser pobre mendigante.

Casa Pantxo, probablemente sede de la saga más longeva de Urzainquis.

Casa Pantxo, probablemente sede de la saga más longeva de Urzainquis.

Ya en el siglo XVIII se mantiene la tendencia y el apellido sigue extendiéndose y llega a su máximo en el Apeo del año 1726, cuando en nueve casas el cabeza de familia (tres mujeres y seis hombres) lleva por primer apellido Urzainqui, siendo dos de las mujeres pobres de solemnidad, circunstancia tristemente frecuente en viudas y mozas (solteras).

No disponemos de más listados nominales hasta el siglo XIX, pero entonces, tanto en la matrícula parroquial de 1810 como en el listado de propietarios de 1816 hay ocho vecinos apellidados Urzainqui, cifra que con ligeros altibajos se mantendrá hasta nuestros días (9 en el catastro de 1847, 8 en el de 1883, 7 en el de 1898, 8 en el de 1916 y 7 en la matrícula parroquial de 1942).

Así pues, es fácil suponer que no habrá muchas casas en las que no habrá habido Urzainquis (y menos aún si tenemos en cuenta a las esposas, que no aparecen en los listados de vecinos por constar el nombre del marido como cabeza de familia). Así, por barrios, tenemos que en el barrio de Iriburua ha habido Urzainquis en las casas de Diego, Cosme, Laskorna, Lengorna y Arguedas; en el barrio de Iriartea en las casas de La Santa, Artutx (actual Pelairea), Algarra, Navarro y Hualderna; En Iribarnea, en casa de Xereno, Anarna, Kostiol, Pantxo, Ferniando, Ornat, Secretario, Arotx (actual Arbizu), Santxena, Maisterra, Rakax, Xapatero, Txestas, Landa y Llabari; Y en Egullorre, en casa de Malkorna, Xoko, Paxapan, Santos (actual Mailusa), Anxelmo (actual Calderero), Vicaría, Zinpintarna y Arriola.

En resumen, el apellido ha pasado por al menos 33 casas de las poco más de 70 que históricamente ha venido teniendo Vidángoz, casi la mitad.

Como dato curioso, señalar que hay varias casas en las que el apellido Urzainqui se ha mantenido durante muchas generaciones, como las casas Lengorna, Kostiol, Pantxo o Ferniando.

Así que podemos atrevernos a decir que todos seremos Urzainqui en cierto grado…

Balance de la Guerra de Independencia

En 1817, cuatro años después del final de la Guerra de Independencia (1808-1813), en Navarra todavía andábamos haciendo balance de la guerra. En aquel año, el valle redactó un documento titulado ‘Relación dada por el Valle de Roncal de los individuos que se alistaron en la División de Navarra durante la Guerra de la Independencia y de los acontecimientos de la misma‘, donde encontramos varios datos concretos sobre la participación de bidankoztarras en aquella contienda.

Título del documento original [Archivo General de Navarra, Reino > Guerra > Leg. 21 > Doc. 11

En líneas generales, al analizar los documentos llama la atención la escasa participación que tuvo Vidángoz en el conflicto, muchos más baja que la de cualquier otro pueblo del valle. Así, de los 124 soldados roncaleses que tomaron parte oficialmente en la guerra, solo siete eran de nuestro pueblo: Lorenzo Vidart Urzainqui [actual La Santa], Luis Ximénez Urzainqui [Zinpintarna], Calixto Navarro Urzainqui [Danielna], Juan Antonio Malli Urzainqui [Malli, casa que sería el denominado ‘garage de Arlla’ o incluso el trozo de casa entre éste y casa Rakax], Francisco Calvo Carrica [actual Escuela], Aniceto Ximénez Urzainqui [Zinpintarna] y Salvador Villanueva Hualde [Santxena]. Además ninguno de ellos tenía la categoría de oficial (en el resto de pueblos del valle había más de uno en todos ellos) y la guerra terminó con los tres primeros fallecidos, el cuarto continuando su carrera militar (era sargento en 1817) y los tres últimos estaban retirados. Lógicamente, nuestro pueblo también fue el que menos bajas humanas padeció entre las villas del valle, a mucha distancia del siguiente, Garde, con siete fallecidos y nada que ver con los 14 muertos que hubo tanto en Burgui como en Uztárroz.

Grabado que muestra la emboscada de los roncaleses sobre el ejército imperial francés en el término de La Botxuela, en Burgui [Fuerte: estella.info]

En una parte del documento se relatan diversas acciones de la guerra desde el punto de vista de los roncaleses, y aunque hay muchos detalles curiosos, a mí me ha llamado poderosamente la atención el hecho de que, al hilo de la acción que tuvo lugar en el término de La Botxuela, en Burgui, se mencione que junto con los roncaleses había luchando treinta soldados rusos.

En el capítulo de saqueos parece que Vidángoz también salió bastante airoso, siendo la segunda villa del valle menos afectada, solo por detrás de Garde y muy lejos de las incendiadas Burgui e Isaba.

Otro hecho curioso es que consta que en Vidángoz los franceses quemaron una casa, solo una (y no sabemos cuál), cuando quemaron Burgui e Isaba por completo, 17 casas en Urzainqui y 14 en Roncal.

Lo que sí que parece que afectó  a Vidángoz de manera importante fueron las requisas de ganado, donde los franceses aprehendieron 2.500 ovejas (cantidad solo superada en Isaba y Urzainqui) y ocho vacunos/caballerías (solo superado en Burgui y Roncal).

Y además de esto, hay que añadir lo que se pagó en la capitulación (rendición) del valle… Consecuencias de una guerra desastrosa para todos, y de la que nuestro valle en concreto tardó mucho en recuperarse, no solo de reconstruir los pueblos incendiados en su totalidad (Burgui e Isaba) o parcialmente (Urzainqui y Roncal), sino que tras seis años de enfrentamientos y de miseria tocaba su consiguiente posguerra, y ocho años después de este conflicto, el valle vivió y fue lugar de creación de una de las facciones (la División Real de Navarra se formó en Uztárroz) y también sede de contiendas (el primer combate de esta guerra fue en Vidángoz) en la Guerra Realista (1821-1823). Este conflicto bélico, además, se diferenció de la Guerra de Independencia y de la anterior contienda, la Guerra de la Convención (1793-1795) en que en este caso no se combatía «contra el invasor» francés, sino que ya se trataba de dos facciones en un mismo país, por lo que podría considerarse guerra civil. Y por si todavía no habían tenido suficiente, una década después vendría otra guerra civil, la I Guerra Carlista (1833-1839), todavía más cruenta.

Bueno, esto ha sido lo tocante al balance que hizo el valle de su participación en la Guerra de Independencia, de donde he resaltado lo tocante a nuestro pueblo. En otra ocasión, daré cuenta de otro documento estadístico de aquel mismo año (1817) en el que tendremos noticia del Vidángoz del día a día de hace 200 años: Cuántos vecinos, cuántas tierras de labor, producciones del pueblo, servicios, etc…

Una pareja de diamante

Isidro Urzainqui y Constancia Pérez

En la hemeroteca encontramos  dos noticias curiosas relativas a una de las parejas más longevas que habrá conocido Vidángoz: Constancia Pérez Sanz [Santxena] e Isidro Urzainqui Pérez [Kostiol / Santxena].

La primera reseña es del Diario de Navarra de 20 de mayo de 1932, y en ella se da noticia de la petición de la mano de Constancia para Isidro, resmarcando la categoría de las dos familias, Kostiol y Santxena.

La segunda aparición tuvo lugar 60 años después, el 1 de julio de 1992, hace ahora 25 años, también en el Diario de Navarra (la foto que acompaña estas líneas es de aquel artículo). La noticia, en este caso, era el 60º aniversario del enlace entre Constancia e Isidro, sus bodas de diamante, en un artículo escrito por Don Nicolás bajo su habitual pseudónimo de Botín.

Ambos artículos pueden leerse al completo pulsando en los siguientes enlaces:

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